Soy Isabella Swan y tengo 17 años, mi vida es común, hago lo normal, y soy bastante normalita, soy pálida, tengo los ojos color chocolate al igual que mi cabello, vivo con mi familia, mi padre Charlie es el Sheriff del pequeño pueblo donde vivimos, mi madre, Renée es una maestra de guardería y de niños pequeños, le encanta. Tengo dos hermanos, bueno, una hermana y un hermano:

Alice que es la persona más tierna que conozco es un año menor que yo y Emmet, mi oso favorito es un año mayor que yo.

También tengo un primo al que quiero mucho, se llama Jacob y vive con nosotros ya que sus padres murieron en un accidente cuando él era pequeño, así que se mudó de la reserva a Forks con nosotros. Jacob y Emmet tienen la misma edad.

Como dije, bastante normal, pero hay algo que nadie sabe de mí y que me hace bastante singular, nunca he tenido un novio y sin embargo, he hecho como muchas personas se enamoren, Una Cupido.

No soy el típico angelito que todos conocen, simplemente imagino y que alguien y alguien se verían bien juntos y deseo que se enamoren y ¡Puff!, la magia surge, aunque, todo es mucho más divertido con almas gemelas, sip, las almas gemelas existen, y cada personas tiene algo que las distinguen de las demás y ese algo distinto se "repite" en su alma gemela, es bastante cursi pero es de mucha ayuda cuando necesitas que alguien ya se case.

El día en que cambio mi vida parecía ser un día completamente normal, como todas las cosas maravillosas, son inesperadas.

Me desperté, me bañe, e hizo todo lo que tenía que hacer y partí a la escuela junto con mis hermanos y mi primo.

Llegamos y como siempre tuve que abrigarme por el frío de Forks y en la entrada de la escuela me separe de mis hermanos para encontrarme con mis mejores amigas, Ángela y Jessica

Ángela es la mejor amiga del mundo, es muy linda y algo reservada, es buena para la escuela, sobre todo matemáticas.

Jessica también es muy bonita y es mucho más extrovertida que Áng, le encanta todo lo relacionado con el maquillaje y la moda aunque también se preocupa por la escuela.

Y todo comenzó con:

-Bella no vas a creerlo- Gritó Jess en cuanto me vio.

-Qué pasa?-

-Nuevos estudiantes- dijo con emoción contenida Ángela

-Bueno eso si es digno de mención dado a que en Forks nunca pasa nada nuevo- sonreí ante el ánimo de mis amigas.

-Es que no entiendes, son GUAPOS!- Chillaron ambas.

-Les recuerdo a ambas que tienen novios que las aman- dije mientras sacaba algunos cuadernos de mi casillero.

-Bueno querida Bella, que tengamos novio no significa que no podamos admirar el menú - Dijo Ang muy segura de sí misma.

-Sí y sobre todo si es de postres!

Reímos ante la ocurrencia de Jess y en eso llegaron Mike y Eric, novios de Jess y Ang respectivamente.

Me alegraba enormemente por Ang y Eric ya que sabía (que si lo sabía) que eran almas gemelas, eran perfectos para el otro aunque si habían necesitado de mi ayuda para dar el siguiente paso al ser ambos tan tímidos.

Aunque no podía decir lo mismo de Mike y Jessica, no eran almas gemelas para nada aunque los había hecho enamorarse porque a Jessica le gustaba Mike y eran felices por el momento, así que eso me bastaba.

-Hey Bells- Grito Mike mientras saludaba a Eric.

-Mike sabes que no me gusta que me digas así- sonreí mientras lo abrazaba.

-Oye has visto a los nuevos, me parece que todos al menos tenemos una clase con ellos – Dijo Eric.

-No sé por qué tanto alboroto por algunos nuevos, sinceramente deberían de concentrarse en otras cosas y dejarlos en paz.

Me gire mientras caminaba a mi salón pensativamente cuando choqué bruscamente contra algo y azoté contra el piso.

-Mierda! Perdón, de verdad lo siento- Seguía repitiendo una voz, no quería abrir los ojos, solo podía pensar en la vergüenza que estaba a punto de pasar y en mi buena suerte.

-Podrías ver por dónde vas- Dije por fin abriendo mis ojos y empezando a recoger mis cosas que habían salido volando.

-Sí, de verdad lo siento, soy nuevo y no encontraba el salón- Cuando escuché eso voltee y me encontré con unos ojos preciosos.

Sus ojos fueron lo primero que vi y me cautivaron, tanto que me quede como tonta viéndolo un rato.

Eran unos extraños ojos color miel muy bonitos

-Oye, estas bien, de verdad no necesitas que te lleve a la enfermería o algo- Pregunto con voz preocupada y mientras movía una mano frente a mi cara.

- Si, perdón, de verdad estoy bien.

- De acuerdo, de nuevo perdón y permíteme presentarme, soy Jasper

-Hola me llamo Isabella pero dime Bella.

-De acuerdo Bella y de nuevo perdón

-Sí, no te preocupes.

-Ok, bueno, debo correr o sino no llego, ya no choques con más gente Bella.

-De acuerdo, nos vemos- Sonreí aunque me quedé pensando un momento, Jasper tenía una especie de aura azul a su alrededor.

Es difícil de describir pero como ya dije, todas las personas tienen algo singular que las distingue de las demás y lo de Jasper era un aura azul a su alrededor, eso no fue lo que me dejo pensando, lo que me dejo pensando fue que ya había visto esa misma aura con ese mismo exacto color.

Era la misma aura de Alice.

Me encogí de hombros y sonreí mientras entraba a mi salón.

Este era el comienzo de algo bastante interesante.