Capitulo2: Sueños

Flotaba en un cielo azul. No sentía nada, solo… estaba allí. Ya lo entiendo, estoy muerto. Ese rayo dorado me ha matado. Mirando hacia abajo vio una escena extraña. Había dos hombres uno enfrente del otro. El de su derecha llevaba una especie de armadura que relucía al sol con un fulgor dorado. No podía verle la cara por el casco con cuernos que llevaba. El otro hombre vestía ropa normal, pero rota y lasnumerosas heridas por todo el cuerpo manaban sangre.

"Hola¿Quiénes sois?" Los hombres le ignoraron como si fuese un fantasma. El de los cuernos interrogaba al otro.

"Donde está el bebe, Aioros¿Qué hiciste con el?"

El hombre llamado Aioros escupió sangre a un lado. "No te lo puedo decir Shura. Sería peligroso."

"¿Como pudiste raptar a aquella que juramos proteger? No eres digno de llamarte caballero."

Aioros bajo la cabeza. "Hice lo que me dictó la conciencia… Tú no entiendes que…"

"¡Cállate! No me vengas con excusas. Por tu crimen te tengo que castigar y la sentencia del Patriarca… imagínala." Levantó la mano derecha y la descargó hacía el otro en un rayo de luz "¡Espada sagrada Excalibur!". Andrés pudo observar con horror como el hombre llamado Aioros ni siquiera se movió. Andrés gritaba mientras la luz le cegaba.


"¡Noooo!" Alguien lo sacudía con violencia. "¡Andrés, dime algo!" Al abrir los ojos vio los de su hermana Andrea, la cual estaba arrodillada a su lado mientras las lágrimas caían por sus mejillas. El miró a su alrededor. Estaban en el Santuario justo donde el rayo de luz había caído. Parece que voy a vivir más después de todo. Se volvió a su derecha y vació el contenido de su estómago.

Cuando se calmó recordó a los dos hombres. "Andrea¿Dónde están?"

Ella lo miró confundida "¿A quienes te refieres?"

"A los dos hombres que…" Ella le cortó. "Solo estamos tu y yo." Entonces lo abrazó con fuerza.

"¡Oh, lo siento! Si no hubiese sido tan terca no te habría pasado nada. Cuando ese rayo cayó sobre ti, pensé…"

"Yo también, pero estoy bien. No le des mas vueltas. Me debes una¿vale?"

"De acuerdo. ¿Qué sería aquel rayo? Mientras estabas inconsciente relucías con luz dorada…"

El no quiso seguir con eso. "¿Podemos irnos a dormir? Siento que me ha arrollado un camión" Miró hacia la estructura y vio un brillo tras uno de los pilares. Después se apagó así que no le dio importancia. Ella le ayudó a caminar hasta el coche y volvieron al hostal donde Andrés se quedó dormido al instante.


Tras una de las columnas de la casa de Tauro la enmascarada mujer maldijo el reflejo de la luna sobre su máscara plateada. Era inevitable que vinierais. Desearía haberos protegido de este destino más tiempo, pero se ha acabado. El trato está terminando, y vuestra tranquila vida… también.

En el treceavo edificio una persona sentada en un trono muy ornamentado meditaba sobre lo que iba a hacer a continuación. Algo lo interrumpió. Una figura se formaba frente a él. Parecía una mujer, excepto por la cara de perro, las serpientes del pelo, y las alas de murciélago. Cualquier otro se habría horrorizado al verla, pero el hombre del trono sonrió. "Vaya, cuanto tiempo Tisífone. Casi os echaba de menos a ti y a tus hermanas. Casi. Pensaba que os daríais por vencidas a estas alturas."

La criatura alzó un dedo acusador. "Mortal impostor, se acabaron tus andanzas, prepárate para las horribles venganzas."

"Ya, ya. Parece que nos volvemos olvidadizos con la edad. Recuerda que mientras sea el Patriarca no me podéis tocar..." Ella le interrumpió "A menos que una de tus victimas llegue a ti. Entonces esa protección será retirada y me verás a mi"

"Casi lo había olvidado. Pero mis victimas están muertas… así que olvídate." Ella se carcajeó "Nos veremos muy pronto…en tiempo corto."


Andrés Flotaba de nuevo. Cada vez las imágenes eran mas claras. Se extrañó bastante ¿Otra vez aquí? La diferencia era que el tal Aioros llevaba algo en sus brazos. Andrés ni se molestó en llamarles pues comprendió que era un sueño en el que veía recuerdos ajenos (Todo eso de la lógica onírica…). El tal Shura comenzó las acusaciones. "Al fin te encontré. De no verlo con mis propios ojos no lo hubiese creído. Pero es cierto. Ese bebe es Atenea y tu te la has llevado."

Aioros asintió "Así es."

"Tu, mi amigo ¿Como has caído tan bajo de repente? No lo comprendo."

"Lo puedo imaginar."

Shura estalló indignado. "¿Y lo dices tan tranquilo? Escucha, entrega la niña y puede que el Patriarca se apiade de tu crimen contra el Santuario."

Aioros lo miro con tranquilidad. "No."

Shura suspiró. "Entonces no tengo elección" Dicho esto levantó el brazo derecho en un gesto que Andrés ya conocía y le angustió saber que en ese momento su oponente tenía un bebe en los brazos. Al impactar el ataque una cortina de sangre ocultó a la victima y cuando el hombre de armadura pudo darse cuenta, el otro había desaparecido. "Usar tu sangre como distracción no te servirá, pues puedo sentir tu cosmos." Anunció Shura.


"¡Despiértate, Andrés!" Su hermana lo sacó de ese mundo extraño. Estaba en su habitación y Andrea lo miraba asustada. "Te ha vuelto a pasar."

"¿El que?" "Brillabas con una luz dorada y tu pelo se encendió con llamas anaranjadas."

"He vuelto a tener esas visiones" Andrea se sentó en la cama y Andrés se incorporó un poco. Le contó lentamente las 2 visiones que había tenido y por supuesto a ella se le encendieron los ojos al oír el nombre de Atenea. Sin embargo ella no sabía nada de hombres en armadura que protegiesen a la diosa Atenea y tras un rato se durmieron otra vez.

A la mañana siguiente fueron hasta un pueblecito en las montañas para ver un pequeño templo griego que, según su padre, tenía unos gravados tan impresionantes que valían la pena la interminable caminata con tal de verlos.

Mientras avanzaban por el sendero y a mitad de camino Antonio se dio cuenta que sus hijos no le seguían. Dio media vuelta refunfuñando hasta que encontró a Andrea con sus manos en la cara observando a su hermano, que relucía con luz propia. "No… Otra vez no…" El gemido de su padre hizo volver la sorprendida mirada a su hija. Andrea no pudo por menos que musitar "¿Otra…vez?"


Andrés no podía saber lo que pasaba con su padre, pues estaba de nuevo flotando en un escenario desconocido. Creo que podría acostumbrarme a esto…uhm, casi que no. Estaba en una sala débilmente iluminada. Una oscura figura avanzaba hacia una pequeña cuna. Iba enmascarado, llevaba casco romano o algo así y una capa. Cuando levantó un puñal hacia el bebe en la cuna una voz a su espalda lo detuvo."¡Patriarca¿Qué está haciendo?"

El patriarca se volvió. "¡Ah! Eres tú, Aioros. Esa niña debe morir. No interfieras." Dicho esto intentó clavarle el puñal al bebe. Pero Aioros lo sacó de la cuna antes.

"¡Deténgase, por favor¡Está niña es la esperada reencarnación de nuestra Diosa!"

"¡Cállate¡Aquí el único ser todopoderoso soy yo! No permitiré que este bebe me supere algún día." Intentó atacarles pero Aioros le esquivó y le atacó a su vez, sacándole la mascara.

"No es posible… ¡Tu¿Dónde está el verdadero Patriarca¿Qué le hiciste a Shion?" El hombre de la capa alzó los brazos.

"Ahora que me has visto la cara debes morir también. ¡Explosión de galaxias!" La gran explosión cegó a Andrés. Cuando pudo ver algo había un agujero en la pared. El atacante se puso la máscara otra vez. "¡Alerta¡Aioros es un traidor¡Ha secuestrado a Atenea!" Todo eso llenó a Andrés de una rabia que no había sentido antes. ¡Maldito bastardo! Eres tú el traidor maldito malnacido…¡Por tu culpa el de los cuernos lo va a matar!


Andrea iba a preguntar mas a su padre cuando de pronto, y con una voz que no era la suya, Andrés gritó. "¡VAS A PAGARLO!" La luz lo envolvió del todo y se desvaneció ante las atónitas miradas de su familia.