Disclaimer: Los personajes de Shingeki no Kyojin pertenecen a su respectivo dueño.

Advertencias: AU.


La habitación estaba repleta de cajas de cartón sin abrir, apiladas en pequeñas columnas. Mikasa los observó con desinterés. Había tanto que hacer pero, honestamente, no tenía ninguna voluntad para empezar a trabajar. Frunció el ceño. Odiaba, realmente, la situación en la que estaba involucrada.

Decidió tomar asiento en el suelo, después de todo tenía todo el derecho de holgazanear. Además, desempacar no estaba, exactamente, en su lista de prioridades, por el momento.

—¿Qué significa esto?

Mikasa levantó la cabeza lentamente. Su… padrastro estaba apoyado en el marco de la puerta, su rostro reflejaba una clara expresión de molestia. Era una visión aterradora.

—Son cajas —ella dijo con despreocupación mientras observaba el techo. No estaba nada intimidada por el aspecto amenazante del hombre frente a ella.

—No te hagas la lista conmigo, mocosa —siseó.

Mikasa apretó los labios, ofendida por el adjetivo.

—Sólo respondí a tu pregunta —se defendió, en su voz había gotas de veneno.

Levi rodó los ojos, no se tomó la molestia de rebatir el comentario. En su lugar, observó a la adolescente, con ojos críticos.

El cuerpo de Mikasa se erizó ante el obvio escrutinio.

—No soy un libro, deja de tratar de leerme —ella cruzó los brazos.

—¿Quién te crees que eres? Mocosa de mierda.

La mandíbula de Mikasa se desencajó al escuchar aquellas palabras, ¿de quién rayos se enamoró su madre? Decidió guardar silencio, no estaba dispuesta a seguir soportando palabras tan hirientes.

—Vaya, eres más sensible de lo que imaginaba —Levi la miró con expresión aburrida.

—Y tú eres un insensible —Mikasa contraatacó con los puños apretados.

—Siempre he sido así —él encogió los hombros con despreocupación.

—No me importa, tú no entiendes cómo me siento —los ojos de Mikasa se llenaron de lágrimas—, todo esto es muy difícil para mí.

Levi no dijo nada, continuó observándola con una mirada indescifrable.

Mikasa se limpió las lágrimas con el dorso de su mano. Odiaba mostrarse vulnerable, en especial, frente a él. De repente, algo suave golpeó su rostro, bloqueándole la vista. Era un pañuelo blanco. Mikasa estaba estupefacta.

—Usa un pañuelo. Lo que haces es asqueroso —él se marchó de la habitación, dejándola sola.

Mikasa tuvo que contener el fuerte impulso de correr tras él para tirarle el pañuelo en su rostro. Aun así, usó la tela para limpiar su rostro. De manera extraña, sentía algo de alivio. Tal vez lo único que necesitaba era ser honesta con sus sentimientos. Pero la rabia hacia Levi no mermó, ni un poco.

—Ordena ese basurero —la voz ronca del objeto de sus pensamientos resonó en el pasillo.

El cuerpo de la adolescente se tensó de inmediato al oírlo. Él realmente la enervaba.

Con un suspiro casi resignado, Mikasa se puso de pie y se dispuso a poner en orden su habitación. De todas formas, no tenía nada mejor que hacer.

Mientras revisaba el contenido de una de sus cajas, no pudo evitar preguntarse: ¿cómo será su vida a partir de ahora? No tenía una respuesta concreta y eso la inquietaba.


Notas finales: ¿Me extrañaron?