"Soledad"

–Shion.. Déjame pasar por el templo de Aries

El aludido elevó la vista para observar como la figura de Piscis se acercaba con lentitud hacia él, con un caminar tranquilo y elegante. ¿No acababa de volver de una misión? ¿Ya le habían asignado otra más?

–¿Albafica? –Pregunta algo contrariado, acercándose unos pasos hacia él– ¿Tienes una misión de nuevo?

–Eso no tiene nada que ver contigo

Aquello podría sonar rudo, pero Albafica ahora mismo estaba demasiado al pendiente de los movimientos del guardián de la primera casa, sobre todo por lo ocurrido hace unas horas atrás cuando había llegado de su misión anterior.

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Ha sido una terrible tormenta.. ¿Acabas de regresar de una misión?Los ojos del lemuriano se posaban sobre la figura del recién llegado, podía notar su cansancio aun cuando este se esforzara por demostrar lo contrario.

SiRespondió tranquilamente, sin detener sus pasosAhora iré a la recámara del patriarca, por favor déjame pasar por aquí, Shion.

El protector de la casa de Aries simplemente asintió ante la petición, manteniendo su mirada fija sobre él. En el preciso momento en que pasó a un lado suyo sus ojos fueron capaces de captar unas heridas vendadas en el brazo del mayor.

¡Espera, Albafica! Abrió los ojos sorprendido, estirando rápidamente su diestra para tomar una de sus manos y detener sus pasos¡Espera!

Logró su cometido, el santo de Piscis abrió los ojos algo aturdido ante el repentino agarre, volteándose para mirarle.

¿Te hirieron en esa misión? –En su voz se podía denotar la preocupación– ¡Se te va a abrir la herida!

Suéltame Shion –Ordena con voz firme– ¿¡Cuántas veces debo decirlo para que me entiendas!? ¡No me toques! –Y de un manotazo se deshizo del agarre.

Shion no sabía cómo reaccionar, enarcó ligeramente uno de sus lunares, él sólo estaba preocupado por Albafica, no planeaba incomodarle. Notó como el santo giraba sobre su propio eje para retomar el camino hacia su destino, cuando se hubo alejado un par de pasos, habló por mero instinto.

Así es Albafica, yo no le temo a tu sangre envenenada

Y sin más, el peliceleste desapareció de su vista.

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Le preocupaba, apenas iba llegando y ahora debía salir nuevamente a una misión. ¿En qué estaría pensando el patriarca? Si ese fuese el caso, ¡Debería ser a él a quien enviasen!

–¡Hey, espera!

–Estate quieto Su voz sonaba fría, absolutamente vacía, lo que le obligó al carnero obedecer.

–¿Por qué la odias tanto?–Se aventuró a preguntar, refiriéndose claramente a la sangre venenosa que el otro poseía.

–¿Podrías tú cargar tu propia sangre si está llena de un poderoso veneno? Sabía perfectamente que contestar con otra pregunta era de mala educación, así que finalmente agregó– Para mí no hay nada más que este desagradable destino.

Aries pareció dudarlo, sabía que había tocado un tema delicado, por lo que no quería alterar más de lo necesario al mayor. Se mordió el labio inferior, aguantándose cualquier respuesta que deseara darle.

–De todas formas .. ¿Cuál es tu misión? Puedo sentir una estrella maligna en el noroeste del cielo, ¿podría ser en esa dirección?

–Creo haber dicho que no tiene nada que ver contigo

–Puedo presentir algo siniestro en esa estrella –Ignoró aquel comentario– Me siento inquieto. Por supuesto, reconozco que tus habilidades son excelentes, pero…

–Suficiente, me voy –Sentenció, no escucharía más de lo que tuviese que decir. Iniciando la marcha hacia las afueras del primer templo.

–Albafica.. No importa cuántas veces lo hayas dicho, te deseo lo mejor –La voz del carnero iba haciéndose cada vez más lejana– Tú eres uno de los doce santos dorados.. ¡No! ¡Tú eres más importante! –Ahora solo era capaz de escuchar ligeramente su voz– ¡No lo olvides!

Todo esto le resultaba realmente extraño y nuevo, en su vida ha tenido que lidiar con personas persistentes y algo suicidas, pero Shion sin duda era uno de los líderes. Suspira quedamente, deteniendo sus pasos luego de haber descendido un buen tramo de las escalinatas.

–Shion, eres un hombre puro y honesto.. – No importa cuántas veces se lo haya dicho, se le ha acercado con insistencia, desde aquella noche en que se conocieron. Pero, mientras esa sangre fluyera por su cuerpo no puede entrar en contacto con nadie– Ya no quiero que muera más gente. Esta terrible sangre, no quiero que mate a otra persona –Apretó los puños ante la frustración– Maestro.. Definitivamente no quiero que algo como eso pase de nuevo.

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Sus manos abrieron ligeramente la puerta que llevaba a la recámara del patriarca, provocando el espacio suficiente para que pudiese atravesarla sin problemas. Al final, pudo ver la figura de éste sentado en el trono, como si hubiese estado esperando por él desde un principio. No dudó ni un segundo en acercarse hasta él, deteniéndose a una distancia prudente.

–Patriarca, ¿Por qué dejó ir a Albafica? –No era propio de él cuestionar al patriarca, podría considerarse como la primera vez que lo hacía, pero necesitaba saber la razón. La lógica persistía en que debería ser él quien fuese a esa misión.

–Shion.. Seguramente detectaste el brillo de esa estrella maligna en el cielo –Sonaba tan pausado y tranquilo como de costumbre. Ciertamente se había dado cuenta de aquella estrella y por eso esperaba que la orden de que se encargara de ella llegara en cualquier momento, pero en vez de él resultó ser Albafica el encargado.

–Pero.. ¿Por qué enviar a Albafica? Él está protegiendo el último de los doce templos. La misión para acabar con esa estrella debería haber ido para el primero, el Templo de Aries, quien yo, Shion, protejo.

–Eres un hombre que valora la amistad muy fervientemente. Tú probablemente también has sentido que el cosmos de Albafica está indeciso. ¿Por qué motivo? Sólo él lo sabe, pero ese es el por qué lo envié en tu lugar.

Aquello le había sorprendido, ¿Incluso el patriarca había caído en cuenta de ello? ¡Entonces con mayor razón!

– Si usted ya estaba enterado de eso… ¿Por qué enviarlo a él? –No era capaz de entender, la lógica le decía que Piscis debería haber tenido un descanso y pensar en aquello que le inquietaba, la espina que influenciaba en su cosmos indeciso.

– Ese es el por qué tuve que enviarlo.

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Su mirada se posó en el horizonte que se cernía bajo el templo de Aries, se sentía algo intranquilo ¿Cuántos días llevaba ya Albafica fuera del santuario debido a esa misión? .. Aún no se habían obtenido noticias de él, ni tan siquiera un mensaje. Él mismo se había encargado de realizarle sutiles preguntas al patriarca respecto al paradero de su compañero, pero parecía estar igual que él, improvisto de información. Precisamente hoy se cumplirían dos semanas, para un lugar que no quedaba demasiado lejos del santuario era bastante tiempo.

Cierra los ojos para permitir que un profundo suspiro escapara de sus labios, pero sus sentidos se alertaron de inmediato al sentir el leve cosmos de la persona que esperaba, no faltaba demasiado para que llegara. Rápidamente se apresuró a bajar las escalinatas que llevaban a Aries, saliendo en la búsqueda de Piscis. Al final, terminó por ir a buscarle casi a las afueras de la ciudad.

Pasó bastante tiempo antes de que la figura del santo de Piscis fuese visible, si mal no calculaba había esperado un par de horas.

–¡Albafica?! ¿Estás bien?

–¿Shion? –Parecía sorprendido. Elevó la vista para mirar al cielo y luego dirigirla al lemuriano–.. Es casi el amanecer.. ¿Estuviste esperando todo este tiempo?

– Eh.. Eso es porque.. Err.. – Se lleva la diestra a la nuca, sin saber cómo contestar– Yo soy quien protege el primero de los doce templos, Aries… ¡Tengo que estar alerta siempre! –Concluye como si con esa explicación todo se solucionara.

– Los doce templos están lejos de aquí

–¿De verdad?... –Había reparado en ello, pero no se había fijado cuánto se había alejado del santuario– No te fijes en cosas triviales como esas.. –Sacude su mano libre para restarle importancia– Hey, Albafica.. ¿Estás lastimado? –Realiza el ademán de acercarse.

– Te dije que no te me acercaras

– Aún dices eso..

– Pero.. –Agrega tranquilamente– Caminemos hasta el Templo de Aries juntos.

–.. ¡Claro! –Parecía algo sorprendido en un principio, pero se animó a responder de inmediato, antes de que cambiara de parecer.

¿Era idea suya o realmente había logrado acercarse aunque sea un poco más a Albafica? ¿Habría sucedido algo bueno en esa misión? No importaba, solo esperaba que las cosas siguieran de esa manera. Y sería mucho mejor si avanzaran.

Hasta ahora, la advertencia del anciano no tendría por qué inquietarle.

Comentarios y Aclaraciones

Aquí llego yo con otra actualización. En cursiva puse el Fash Back (-x-), espero que se haya entendido. En este capítulo utilicé muuucho-demasiado el Gaiden de Albafica y su cd drama, es que me re gustaba para realizar un acercamiento entre los dos y eso. Solo lo arreglé un poco y ya. Algunos diálogos no me pertenecen, como dije los saqué del gaiden y cd drama.

Espero que haya sido de su agrado.

Nos vemos en la próxima actualización.

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