The Perfect Play

El juego Perfecto

Aclaración: Bueno, pues este Fic, es una adaptación del libro "The perfect play" de la escritora Jaci Burton, la adapto con los personajes de Twilight Saga porque me encanto el libro, espero que a ustedes también les guste. Los personajes son de la hermosa y brillante Stephenie Meyer, la historia de la hermosa y brillante mente de Jaci Burton.

El sudor vertía el rostro y los brazos de Edward Cullen. El entrenamiento de campo que había soportado solo pateo su siempre amado trasero una vez más. Se apoyó contra la pared del vestuario, los fríos ladrillos y el agua congelada en sus manos no lo ayudaba en nada a bajar la temperatura. Estaba caliente y sudoroso, fue golpeado y tirado al suelo tantas veces que probablemente se devoro la mitad de la tierra del campo de juego.

Estaba agotado y no estaba de ánimo para la maldita fiesta esta noche. Lo que realmente quería hacer era tomar una ducha fría, irse a casa, y pedir una pizza. En su lugar, tenía que ponerse esmoquin y sonreír, y pasar el rato en un salón de baile con el resto de su equipo, el San Fracisco Sabers de la Liga Nacional de Futbol. Habría fotógrafos, cámaras de televisión, y, probablemente, una horda de mujeres que querrían colgársele.

Años atrás habría sido el alma de la noche.

Ya no era así.

¿Cuándo se cansó tanto de todo eso? Infiernos, ¿Cuándo había envejecido?

Se quitó la camiseta de entrenar y la arrojó al suelo, se quitó los protectores y exhalo un suspiro de alivio, después tomo una toalla y se secó el sudor de la cara. Se desato el pantalón, apuro el agua de su envase y fue a la fuente a llenarlo.

Fue entonces cuando oyó una voz fuera de la habitación. La voz de mujer.

¿Qué estaba haciendo una mujer allí? Abrió la puerta y vio a una hermosa castaña de pie a unos metros del pasillo, girando en círculos y murmurando para sí misma. Hombre, era una visión con su falda de negocios acariciando sus rodillas, sus tacones altos mostrando sus hermosas piernas, y una tiesa blusa blanca con una tira que levantaba sus cabellos. Toda correcta y formal, que le causaron sucios pensamientos sobre como quitarle la almidonada camisa blanca y zarandeársela toda.

—Debí de haber ido a la izquierda. Sé que era a la izquierda. Tonta, ahora estarás perdida en esta caverna para siempre y serás despedida.

Él se apoyó contra la puerta mientras ella miraba por el largo pasillo, golpeando su zapato de tacón alto murmurando algo más.

— ¿Dónde diablos esta la oficina, de todos modos? No puede estar en el maldito sótano de este lugar.

—No, no está aquí abajo.

Ella se volvió, aparentemente avergonzada de ser atrapada hablando consigo misma. Sus ojos se abrieron por una fracción de segundo, después se dirigió hacia él.

—Oh. Gracias a Dios. Un ser humano viviente. ¿Me puedes ayudar? Estoy perdida.

— Claro. ¿Necesitas la oficina?

—Sí.

Ella se detuvo frente a él, y olía malditamente bien —como a primavera, bizcochos o algo— eso lo hacía avergonzarse, porque estaba seguro de que el olía a nada atractivo.

—Gira a la derecha, luego en el primer pasillo a la izquierda. Encontraras ascensores. Aprieta el botón del piso superior. Al bajar, gira a la izquierda y ve al final del pasillo. La oficina principal está allí.

Lo estudio, luego le dedico una amplia sonrisa.

—Eres mi héroe. Tuve miedo de perderme aquí para siempre y nunca tener estos contratos firmados. Tengo que correr. ¡Gracias!

Ella se volvió y corrió prácticamente por el corredor, como podía hacerlo con esos zapatos era algo que nunca entendería sobre las mujeres.

Sí que era hermosa, pero no en la forma en la que está acostumbrado. No era demasiado alta, así que su belleza era natural. No era la clase de mujer que por lo general perseguía. Tal vez eso era lo que le gusto de ella.

Y él no se molestó siquiera en presentarse. O conseguir su nombre.

Era una pena, porque podría haber jurado que hubo una chispa entre ellos.

Por otra parte, podría haber sido solo su imaginación. Solo necesitaba un bofetón de agua fría para bajar su temperatura corporal. Hoy tenía demasiado calor.

El volvió a entrar, agarró su toalla, y se dirigió a la ducha.

Bueno, díganme ¿Qué les ha parecido? no se les olvide que la historia no es mía, solo es una adaptación, y si les gusto no se les olvide dejar un Review.

Besos.

Att: Vero Cullen Northman