Día 1:
Querido Diario... no, eso no estaba bien. A ver, mejor esto. Querido Jarvis. Hoy fue el día que vi a ese bombón en esa cafetería y he decidido que quiero comermelo con todo y envoltura. Pero es escurridizo como rata, he estado rondando el lugar casi todo el día y no he podido verle ni el cabello (y es un bonito cabello, solo para que sepas). Así que pasé a lo siguiente. Buscar su nombre en google. Me pasé casi toda la noche buscando su nombre pero no salía nada por ningún lado, estoy empezando a pensar que tal vez me pudo haber dado un nombre falso.
¡Sin embargo! No perderé las esperanzas ¡Sé que voy a encontrarlo!
Día 3: Querido Jarvis, tengo una noticia mala y una buena.
La mala: No logré ver al Dios ese que quiero follarme, van dos días que me voy paseando por los alrededores de la cafetería como perro sabueso y la gente ya empieza a mirarme raro, necesito trabajar en mis habilidades de espía.
La buena: Una chica no tan linda pero con buenos pechos y más chiquita que yo (creo que se llamaba Jennifer o Jenny o Jane, no me acuerdo) dice que lo conoce, que se llama Loki Laufeyson y que solo viene a este lugar los sábados para desayunar. Así que... tatatatatatan... ¡Tengo un nombre! Basta decir que le dejé una muy generosa propina y que me vine casi corriendo al apartamento para buscar su nombre.
¡Mi búsqueda va avanzando!
Día 5: Querido Jarvis, estoy que me lleva la puta.
Primero, me pasé investigando todo lo que pude sobre Loki Laufeyson y resulta que su apellido solía ser Odinson, del viejo gordo ese que tiene tratos con mi padre, parece que adoptó a Loki cuando era bebé y este se enteró hace poco, se cambió el apellido apenas cumplió dieciocho y tiene actualmente 20. Loki (como amo su nombre) estudia Literatura en la Universidad de New York (¿y adivina dónde estudio yo?) y le falta solo un año para sacar su título de profesorado. ¡Es todo un intelectual! Además, encontré un montón de fotos de él que me van a servir cómo material de porno mientras lo encuentro.
¡Ya quiero que sea sábado!
Día 8: Querido Jarvis, hoy es sábado así que obviamente fui levantado por las putas cortinas esas de nuevo, estoy a punto de ponerle metal a esas pinches ventanas a ver si puedo dormir un sábado completo de esa manera. Peroooo, le saqué provecho y aparecí temprano en la cafetería, dispuesto a esperar a que mi bomboncito apareciera. Janine estaba en la caja y me dijo que Loki llegaba en media hora así que me pedí un café y me dediqué a coquetear con unas chicas en una mesa cercana, ahora tengo una invitación para una fiesta el próximo viernes y dos números teléfonicos. Una mañana muy productiva.
En fin, por fin, después de tanta espera, mi querido tormento entró en la cafetería y juro que tuve que agarrarme de mi mesa si no quería saltar encima de él. ¡Pero es que estaba hecho todo un papacito! Sus pantalones negros pegados, una camisa verde intenso que sacaba sus ojos, su cabello negro mojado y ligeramente despeinado. Me puso duro en un maldito instante. Joanna lo saludó con una gran sonrisa y me señaló sutilmente (o lo que ella cree que es sutil, claro, mejor me hubiera puesto un letrero encima y eso hubiera sido más discreto). Mi Loki no estaba tan feliz, se sentó lo más lejos de mí que pudo pero eso no me desanimó, fui a su mesa, con mi mejor sonrisa, saludándolo calmadamente. Pero hay que decir que Loki tiene un humor del demonio cuándo quiere, solo necesitó soltar un par de palabras para que me sintiera la persona más imbécil del mundo y se marchó antes de que pudiera decirle nada.
Maldita puta suerte. Pero si él cree que me rendiré, está muy equivocado ¡Va a conocer quién es realmente Anthony Stark!
Día 9: Querido Jarvis, si te lo pido amablemente ¿me matarías?
Hoy fui a buscar a Loki en el edificio de Literatura. Me había bañado, perfumado, vestido impecablemente y estaba en mi mejor humor para convencerlo de meterse en un cuarto oscuro conmigo y follar hasta cansarnos. Pero no tuve ni tiempo de acercarme cuando otra persona fue hacia él y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. Figuré que era el puto novio e iba a acercarme para darle a saber que tenía competencia con su bomboncito cuando el tipo se voltea hacia mí.
Y puta de las madres. Era Bruce.
Decir que estaba más congelado que el titanic al fondo del mar, era un decir. Bruce me sonrió cuándo me vio y me presentó con su novio, Loki me entrecerró los ojos pero de ahí fingió que no me conocía, comportándose completamente. Una conversación llevada completamente por Bruce sucedió después, yo seguía querido que la maldita tierra me tragase y Loki seguía siendo su maldito perfecto ser. Cuando se fueron, casi suspiré de alivio y obviamente ese pequeño pinchito que sentí en mi estómago no era celos ¿Por qué tendría celos de Brucie? Yo solo quería follarmelo. Ahora sabía que Bruce estaba haciendo eso y tal vez estaba besándolo y acariciándolo y lamiéndolo y... ¡ARG!
¿Mátame sí?
-Señor, debo recordarle que yo no soy ni su diario ni usted es una quinceañera.
-Cállate, Jarvis.
