Le
habían soltado por falta de pruebas pero aún pensaba el cómo
diablos había incendiado aquella tienda. Quizás había algún otro
factor. Pero cuál? No había nada que provocara un incendio. Además
disfrutaban de un frío invierno así que no pudo haber sido por
algún sobrecalentamiento de algo. Ya se estaba preocupando. Acaso él
mismo fue el que lo hizo mediante algún tipo de magia? que estúpido.
Realmente no creía en esas cosas así que perfectamente el no podía
tener algún tipo de super don. Pero se detuvo uno instantes más. No
podía ser mago pero sí un tipo de fenómeno. Era un fenómeno?
No... era un pirómano. Le asustó la idea. Hace un tiempo había
sabido que los pirómanos terminaban muertos por su mismo fuego.
Muerte por combustión humana y todas esas cosas. El no quería morir
por un estúpido poder paranormal! ya se estaba cuestionando cosas
otra vez. Caminó hasta el teléfono y marcó a su abogado. Quizás
él le podría ayudar en algo.
- Buenas tardes, Kim Junsu al
habla -contestó un tanto divertido
- Junsu? -preguntó
informalmente- Soy Micky. Qué tal?
- Miiicky, qué pasa?
-
Estoy un poco preocupado, puedo verte?
- Claro, pero no te
estas tomando muchas atribuciones conmigo? digo... nos conocemos hace
unos días!
- lo siento... yo...
- Ay! a ti te pagan
o naciste? es broma! anda, te veo en mi oficina!
- Es... esta
bien- contesto un poco arrepentido por haberle llamado, ni siquiera
lo había pensado. Conocía a Junsu sólo porque le ayudó con su
injusto caso de quemar una tienda... aunque no tan injusto pero el
punto es que gracias a él no estaba en la cárcel.
***
Muchas veces se preguntaba el porque no estaba llevando
una vida común y corriente. Un chico como él debería de estar
estudiando, haciendo deportes, salir con amigos; tener una vida como
las demás. El hecho fue que su padre, sí su bendito padre, se había
involucrado con asuntos ilegales y ahora su hijo, o sea él, estaba
pagando. Debía de trabajar como 'Detective encubierto'. Sí, como
las películas. Y precisamente ahora tenía que hacerse pasar por un
chico como él, porque si su padre no hubiera echo nada estúpido,
iría en tercero de secundaria, pero claro en su ciudad natal. Le
aborrecía el hecho de estar lejos de su familia, sin sus amigos y
conocidos. Estaba totalmente perdido en la capital trabajando para la
policía. El departamento que le habían dado era bastante cómodo y
tenía de todo... menos compañía. Pero desde que empezó todo esto
había aprendido a valerse por sí mismo y había creado una faceta
solitaria. Volviendo al tema, su padre ahora se había convertido en
un detective bajo custodia, lo había sido siempre sólo que desde
que se metió en tráfico de armas hace unos años, es que estaba
bajo vigilancia. Y para que siguiera siendo detective tenía que
arriesgar algo, y no encontró anda mejor que aceptar la propuesta de
que su hijo siguiera sus pasos de detective pero encubierto. Nadie le
preguntó. Un día llegaron a su casa y lo sacaron sin siquiera
avisar. Aún recordaba como su madre y su hermana lloraban en la
puerta. Ellas quizás no sabían nada ahora. Quizás piensan que papá
le había traído a la capital para seguir 'estudiando'. Cómo es de
fácil engañar a la gente, no? Aquel tipo con que se había
encontrado en ese cuartucho era su padre. Desde el incidente es que
se tratan como desconocidos y como mismo le respondió sigue con la
idea de jamás perdonarle.
Luego de estar meditando unos minutos
en su cama es que se decidió a levantarse y visitar su nuevo
colegio. Su objetivo era llamado "camaleón" pero aún no
sabía su verdadero nombre. Sólo tenía una foto de él y unas
cuantas características.
- Ahora debo de recordar el cómo se iba
al colegio...
Gracias al cielo que llegó a tiempo. Se ubicó y en
cuestión de segundos empezó la clase. Era todo tan aburrido como
siempre. Se dedicó a examinar la punta de la hoja y empezó a trazar
líneas, círculos y luego dibujos y letras. Después continuó
hacia abajo y casi al final de la hora se dio cuenta de que toda la
hoja estaba llena de símbolos y lo más gracioso: dibujos del hombre
con el que había tropezado en la mañana. Se avergonzó de su
actitud tan 'femenina'. Haciendo dibujitos de un tipo en el cuaderno?
además... un hombre??
- ay Jae mira que loco estás...
- Eso
lo podemos comprobar todos, señor Kim. -el profesor sorprendió al
joven mientras todos los de la clase reían a carcajadas. Debía
dejar de ser y hacer cosas tan locas. Empezando por dejar de hablar
solo y en voz alta, y luego de estar haciendo dibujitos en el
cuaderno.
- Lo... lo siento mucho profesor -se disculpó el chico
mientras se sonrojaba ante las risas de los demás. Se podría decir
que la campana lo salvó; salió inmediatamente para tomar el receso
hasta que se encontró con el que menos se imaginó
encontrar.
***
Había recorrido absolutamente todo,
hasta creyó estar medio mareado, pero ya sabía todo donde estaba
así que ya se podía ubicar con exactitud donde quisiera. Sonó el
timbre y los alumnos empezaron a desalojar las salas. Un par de
chicas le sonrieron un poco coquetas y el caballera mente les sonrió
de vuelta haciendo que suspiraran 'Sí, Yunho, tu también fuiste
joven hace unos 6 años...' se sonrió y siguió caminando hasta que
se detuvo de la impresión. A unos metros más allá había alguien
igual de estupefacto que el, en la misma posición y con la misma
cara de sorpresa. Se acercó y sonrió
- Jaejoong?
- Tú... o sea... usted... -se empezó a confundir y sacudió
tiernamente la cabeza haciendo que Yunho empezara a derretirse por
dentro- qué hace aquí?
- Pues... -examinó la sala de donde
venía Jaejoong '3/ 200-A' sonrió una vez más- seré tu
profesor de educación física.
A Jae se le cayó el mundo. Aquel
tipo iba a ser su profesor? y aún más... de educación física?? se
sonrojó a más no poder cosa que el hombre notó 'No Jae, te
estás poniendo rojo muy seguido! pareces una niñita'.
- En
serio?... pues... justamente ahora tengo educación física!
-
Supongo que haremos un buen equipo, no? -dijo aún sonriente Yunho
estirando su mano
- Delo por hecho -contestó el chico
estrechándole la mano. Un año bastante movido era el que le
esperaba. Bastante...
***
Había
recibido una llamada de su ex-cliente. Ese que duró menos de 3 días.
Por lo que se escuchaba esta un poco aproblemado. Se preguntó si
haberle echo ese tipo de bromas estaba bien. Por lo visto Micky no
era una persona muy de chistes. Ya sabría el modo en cómo tratar a
Micky. En eso golpearon la puerta e hizo pasar a la visita. Era él.
-
Miiicky- saludo con ondas en la voz - pasa, siéntate.
Cerró la
puerta tras él y se acomodó frente a su ex-abogado.
- Junsu...
disculpa si te molesto -Junsu negó con la cabeza y Micky siguió- me
he estado cuestionando... puedo confiar en ti?
- Claro...
cualquier cosa, supongo que nos hemos hecho buena amistad, no?
-
Supongo... -dijo con peso en la voz, él no era de las personas que
ganaban amigos tan fácilmente y Junsu le sacaba de toda actitud que
tenía- pues... yo sé que creé el incendio...
- Cómo dices?
-dijo un tanto exaltado
- Creo... creo que de verdad puedo
quemar... con... los ojos. Como dijiste una vez.
- Pero tu sabes
que siempre ando bromeando...- Junsu hizo una pausa y le cuestionó-
estás diciendo que eres pirómano??
- Eso creo... no es que me
crea importante.. pero sé que estas cosas pasan. Hay mucha gente que
tiene mi problema, no?
- Bueno, no eres el único...
- Qué
quieres decir? -Micky le inspeccionó- Que acaso tu también eres
fenómeno?
Junsu le quedó viendo y bajó la vista
- Que cosas
dices... el que seas anormal no inquiere que yo lo sea -le miró a
los ojos y dibujó una sonrisa-vamos, que también le puedes sacar
provecho, no?
Micky le imitó y pensó que no había nadie más
como Junsu que podía cambiar una situación como esa. Ya casi se
había olvidado de su problemas con su ex chica gracias a él.
