N.A.: Los personajes ni la historia me pertenecen, esto es una adaptación de un libro que me gusto mucho y pues me encanto la idea de adaptarla xD
Londres, 2 julio, 1821
-¿Que hacemos aburriéndonos en un baile de mascaras cuando podríamos estar divirtiéndonos en un Sabbat de brujas? Estamos en verano, Li. Tienen que haber algo mejor que hacer. Algo divertido.
¿De verdad? Shaoran Li bostezo y escudriño el abarrotado salón de baile de Argy. Un baile de mascaras y sus amigos y él ni siquiera se habían molestado en llevar disfraces. Qué triste, sobre todo cuando no había nada que le resultara interesante; ni allí ni en ningún otro lugar. Bueno, estaba destinado a acabar así. Había poco que no hubiera hecho, intentado o probado.
Yue volvió a darle un codazo.
-Va a haber una profanación de las tumbas en la capilla del cementerio Whitcom. Si se te ocurre algo…
Shaoran dio un trago a su copa de brandy y negó con la cabeza.
-Nada mejor que los Sabbats de Whitcom. Ve sin mi Yue. Creo que me voy a retirar pronto.
-¿Pronto? ¿Estás loco Li?
¿Loco? ¿Era así como se descubriría al aburrimiento más absoluto?
-Es una tontería Yue, todo es fingido, Sabbats de brujas, peleas de gallos, prostitutas…
-Tenemos que encontrar algo que te interese Li. Una cura para tu aburrimiento.
-¡Que Dios se apiade de mi! –exclamo Shaoran riéndose-. Vas a sugerir una mujer, ¿Verdad?
Shaoran considero la propuesta durante unos segundos. Pero incluso eso le pareció aburrido. ¿Cuántas mujeres habían tenido en el último año? ¿Cuántas seducciones? ¿Cuántos flirteos ilícitos? Que Dios se apiade de el, había perdido el apetito incluso para eso.
Cuando su hermano mayor, el conde de Lockwood, se había casado cuatro meses antes, Shaoran se había instalado en una casa pequeña. No quería quedarse en la mansión familiar y ver la felicidad conyugal de Lockwood; por cómica que resultara. Sus hermanos Eriol y Takashi, también habían alquilado pisos para darles privacidad a la pareja. Las pocas restricciones que su hermano mayor le hubiera podido imponer habían desaparecido. Curiosamente, al tener libertad para hacer cualquier cosa, ya no disfrutaba haciéndolo.
En cualquier caso, se sentía extrañamente inquieto esa noche, como expectante. Había algo nuevo en el horizonte pero sospechaba que no lo encontraría en los lugares habituales.
-No –respondió ante la sugerencia de Yue-. Creo que iré a ver que sucede en el club y luego me tambaleare hasta casa.
-¿Tan abatido estas, Li? Antes solíamos vivir noches como esta. ¡Mira a tu alrededor! Los hombres y las mujeres buscan hacer travesuras.
Una vez más Shaoran contemplo la multitud. La gente estaba animada eso era cierto. Ocultar la identidad tras las mascaras daban pie a un comportamiento lascivo. ¿O acaso era el verano y los días calurosos los que aflojaban la moral? Fuera lo que fuera, estaba presente en la reunión de esa noche y probablemente lo estuviera también en los bailes, musicales, fiestas y ferias de los próximos días. Pero…
-Nada de eso es nuevo, Yue. Es lo mismo de siempre pero con otra apariencia.
-Tonterías. Hay mucha variedad. Este es el primer año en que Lady Lance ha hecho su aparición.
-¿Lady qué?
Yue señalo con la cabeza hacia un grupo de gente situado en una esquina. Todos hablaban y se reían. En el centro había una pequeña mujer con el vestido de seda negro y una máscara de encaje también negra. Era demasiado delgada para su gusto, no muy exuberante, pero había cierto atractivo en ella. Agito una mano con gesto despreciativo y dos hombres se apartaron. Otros dos ocuparon su lugar, incluyendo a su amigo Yoshiyuki Terada.
Shaoran entorno los ojos para poder ver con la tenue luz de las velas. Si, era delgada, pero no tanto como para no poder llenar un vestido, y aunque no tenía un busto generoso, su escote pálido hacia intuir las suaves formas que ocultaba la tela. Su pelo castaño claro, recogido con lazos negros, había resultado aburrido de no ser por los brillos de fuego en los rizos que caían en su espalda.
-Intrigante –murmuro-. Háblame de ella.
Yue sonrió, sin duda satisfecho con haber despertado su interés.
-Se hace llamar Lady Lance, siempre viste de negro y, hasta el momento, no ha revelado su autentica identidad. Se especula que es del norte, de Yorkshire, quizás, o de Escocia o Irlanda, a juzgar el acento ligeramente gaélico. No lleva mucho por aquí; una semana, quizás. Y algunos dicen que es la viuda de un noble. Otros juran que es una cortesana en busca de su siguiente protector. Lo único que sabemos seguro es que cada noche que aparece, honra a un hombre con un beso. ¡Y qué beso! No es un beso de hermana en la mejilla, sino uno profundo y lleno de promesas. Me pregunto porque nunca me habrá elegido a mí.
-Una herramienta diseñada para hacer hablar a la gente y anticipar su llegada a los hombres –dijo Shaoran-. No es más que una mujer de negocios muy astuta. Pronto elegirá, y la pobre pagara por ello.
-Ahora mismo no tienes amante, ¿verdad Li? ¿Por qué no lo intentas?
-No es mi tipo. No tiene suficiente carne.
-Puede que quieras probar algo nuevo. Sería un golpe maestro irte con la mujer más buscada de la temporada. Hay mucha diferencia entre ella y las colegialas que invaden la ciudad.
¿Deseaba un golpe maestro? No. Pero la idea de descubrir que había bajo esa máscara negra le resultaba atrayente. Normalmente no era competitivo, pero la idea de seducir a una mujer que no se comportaba como una colegiala y que no buscaba una proposición de matrimonio era interesante. Ojala no fuese una cortesana en busca de un protector. Acababa de pagarle una generosa suma a la última.
-Vete a Whitcom sin mí, Yue. Nos veremos más tarde.
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Sakura Kinomoto tuvo que controlar las nauseas cuando el hombre de pelo negro la beso. Tenía cierta finura, pero la verdad seguía siendo que había permitido semejante acto de intimidad a un extraño. Y además ya sabía lo que necesitaba saber.
Aquel no era el hombre que había matado a Naoko
Se aparto fingiendo reticencia y le coloco una mano sobre el pecho para mantenerlo alejado.
-¡Valla! Casi me deja sin aliento, señor Terada. Tendré que ir con cuidado.
-No haga eso, señorita –dijo el hombre mientras hacia una referencia-. Yo cuidare de usted.
Ella sonrió y se llevo el abanico cerrado a la mejilla derecha.
-Lo pensare señor. Ahora puede irse –señalo hacia el salón de baile y espero a que el hombre desapareciera.
Una vez sola, respiro profundamente hasta dejar de sentir escalofríos por el cuerpo. Se giro hacia la mesa que había en la alcoba y vio un vaso olvidado con un líquido color ámbar. ¿Whisky? ¿Brandy? No importaba.
Casi sin dudar, lo agarro y le dio un trago, deseando que el licor borrara la poca humanidad que le quedaba para poder así terminar con lo que había empezado.
Trago el líquido al tiempo que cerraba los ojos y apoyaba la frente en la pared.
-¿Ese escalofrió de repulsión ha sido por usted o por su acompañante?
Sakura se dio la vuelta para enfrentarse al intruso que había interrumpido en la alcoba. Estaba observándola con un hombro apoyado en la pared y una sonrisa cínica. Se sintió atravesada por sus ojos, obscuros e intensos, y sospecho que estaba viendo más de lo que debería.
-¿Un beso le parece repulsivo, señor?
-Yo no, pero su reacción dice lo contrario. Shaoran Li a su servicio, señorita –dijo él mientras hacia una reverencia burlona.
Ella devolvió el gesto, pero no dio su nombre ¿Qué diría si supiera que había dado su primer beso hace una semana?
-Dejando de lado mi reacción, señor Li, si me gustan los besos. Por eso doy tantos.
-¿Lady Lance, ese es su juego? ¿Acumular besos?
A Sakura no le sorprendió que conociera su alias. Se estaba haciendo muy conocida. Considero la posibilidad de mentir, pero se dio cuenta que sería inútil. Aquel hombre tenía aspecto de haber dicho suficiente mentiras en su vida como para reconocer una.
-Puede que parezca muy rural, señor, pero siempre me sorprende ver como los desconocidos de la ciudad siente que tienen derecho a conocer los detalles íntimos de mi vida.
-Deduzco que no soy el primero en preguntar sobre su pasado, señorita. Pero el nombre no es nada íntimo.
-No veo necesario darle permiso a la gente para usarlo, dado que no planeo quedarme mucho tiempo en Londres.
Shaoran estiro el brazo, le quito la máscara y la dejo sobre la mesa.
-¿Le parezco el tipo de hombre que necesita permiso?
No la verdad es que no. Su sola presencia la ponía nerviosa. Era fuerte y exigente. Era peligroso. Era un hombre como el que había matado a Naoko. Y entonces se dio cuenta de lo que tenía que hacer. Tendría que hacerlo tarde o temprano, así que sería mejor terminar cuanto antes.
Cubrió la poca distancia que los separaba, deslizo los brazos alrededor de su cuello y se puso de puntillas para alcanzar la boca. Sintió su sorpresa, pero, cuando sus labios se juntaron, se relajo y la rodeo con sus brazos para apoyarla contra la pared. Sin escapatoria.
Sin piedad.
Su beso era potente y poderoso, y Sakura se sintió débil. Los pechos comenzaron a endurecérsele contra su torso; jamás había sentido nada parecido. Era alguna parte de su cerebro, advirtió que se estaba dejando llevar por aquel beso, perdiendo la fuerza de voluntad para resistirse.
¡Había perdido el control de la situación! Reunió el poco sentido que le quedaba y trato de recuperar el poder, pero Shaoran Li no parecía dispuesto a cedérselo.
Introdujo la lengua en su boca y Sakura quiso apartarse, pero no tenía a donde ir. Con la pared en la espalda y el señor Li delante, estaba atrapada como en una jaula deslizo los dedos por su cuello y le acaricio el pelo de la nuca, arqueándose contra él, deseando más.
Pero entonces él se quedo quieto y se puso rígido. Aparto los labios y se estiro para zafarse de su abraso. ¿Había hecho algo para asquearlo?
-Me ha embrujado, Lady Lance –dijo el dándose la vuelta-. Pero prefiero realizar estas actividades en privado.
Sakura se dio cuenta de que se había desviado de su propósito originalmente pero no sabía cómo. Solo pudo quedarse allí de pie, mirándolo incapaz de hablar.
-Diga su precio –añadió el, volviéndose de nuevo para mirarla-. Y, por favor, no me decepcione preguntándome a que me refiero.
-Lo comprendo, señor, pro creo que me ha malinterpretado. No estoy en venta. A ningún precio.
-Entonces busca un marido.
-No.
-Mucho mejor, querida, pues ningún hombre respetable se casaría con una mujer que ha besado a la mitad de sus amigos.
Sakura se rió Irónicamente y aparto la mirada preguntándose si habría otro baso de licor cerca.
-Tal vez el hombre que busco no sea respetable.
-Entonces usted y yo encajaremos bien, señorita, dado que no soy en absoluto respetable.
Sakura volvió a mirarlo y lo encontró incómodamente cerca. Levanto una mano para mantenerlo alejado.
-¿Sin palabras de afecto? ¿Sin declaraciones de amor eterno ni promesas? ¿Qué tiempo de cortejo es este, señor?
-¿No acabo de decir que me ha embrujado? Podría mentirle, Lance, pero pensé que no era usted de las que desean esas cosas. ¿Cómo podría amarla si apenas la conozco? ¿Cómo podría jurar fidelidad cuando enseguida estaremos ambos con nuestro siguiente amante? Pero, si es lo que necesita, se lo daré. Pero le advierto que nada será sincero y que no permitiré que me insulte después.
-En cualquier caso, señor Li, no estoy en venta.
-Si no es dinero ni matrimonio, diga cuáles son sus términos.
-Cuando los sepa, señor, se los diré.
-Por favor, hágalo. Cuando deseo algo, no soy muy paciente.
.Gracias por la advertencia.
Shaoran sonrió, hizo una reverencia y se, marcho. Antes de salir por la puerta, se dio la vuelta y volvió a mirarla. Sakura sintió su mirada recorriendo todo su cuerpo. Su admiración era evidente, pero la sexualidad de su mirada la ponía nerviosa.
Contemplo la máscara situada sobre la mesa. ¿Cómo podría mantenerlo alegado? Sería lo mejor que encontrase a su presa cuanto antes.
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Lady Lance. Oh, sí. Aquello iba a ser interesante. ¿Hacia cuanto tiempo que una mujer no lo rechazaba? Almenas ese tipo de mujer.
Shaoran se puso el sombrero, agarro su bastón y salió a la calle obscura. El cementerio Whitcom estaba a unos veinte minutos andando, de modo que declino un carruaje y decidió que el ejercicio le serviría para gastar su energía.
Y para borrar el recuerdo del mejor beso de su vida.
Ser besado de esa forma tan descarada, excitarse tan deprisa, todo aquello no tenía precedentes para él.
Lady Lance tenía que ser una bruja. Aquel beso… ¿Cómo había sabido justo antes que hacer para que perdiera el control? ¿Y como había conseguido lo que ninguna otra mujer había conseguido antes? Jugar con sus propias reglas, sin fingir.
¿Cómo había podido considerarla poco atrayente a primera vista? Lance mejoraba en las distancias cortas. Tenía unas proporciones perfectas. Sus pechos eran suaves y lo suficientemente voluptuosos como para hacerse notar contra su torso. Y su pelo no era aburrido en absoluto, si no lleno de tonalidades; castañas y rubias. Sus ojos eran de un intenso color verde esmeralda. Pero su boca… ¡que boca! Era como todas las bocas favoritas en una.
¿Pero que podría hacer con ella? Obviamente tenía sus propios planes, y él no estaba en ellos. Pero saber eso no satisfago su lujuria. La deseaba, y pensaba salirse con la suya.
Sintió la sangre agitándose de nuevo y acelero el paso. No había pensado ir al Sabbat de las brujas aquella noche, pero ahora sentía la necesidad de divertirse. Iría a buscar a Terada y a los demás y encontraría algún tipo de pecado que cometer.
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Sakura cerró la puerta de la casa alquilada de la calle San James. Por horrible que hubiera sido la velada, llegar a la casa y empezar a sentir la culpa y el dolor era peor. Dejo caer la capa al suelo, se quito los zapatos y entro en el salón. Al oír un suave suspiro en el sofá, supo que Tomoyo la había esperado levantada.
-¿Sakura? –pregunto su hermana frotándose los ojos.
-Tommy, te dije que no me esperaras despierta. Vuelve a la cama. Mama te necesitara en la mañana –se dirigió al mueble bar y se sirvió una copa de oporto para poder dormir mejor.
-Ha tenido una mala noche, Sak se durmió tarde, pero puede que quiera verte mañana.
Sakura le dirigió una sonrisa de tristeza a su hermana. Que considerado por parte de Tommy albergar esa esperanza. En realidad, su madre era del tipo de personas que necesitaba culpar a alguien que no fuera ella misma por cualquier desastre. En esa ocasión, ese alguien era Sakura.
Y lo peor era que Sakura también se culpaba. Si hubiera prestado mas atención a las salidas de Naoko. ¡Un paseo por el parque, claro! Su hermana había estado saliendo con un asesino. Si hubiera ido con ella. Si hubiera alarmado antes al ver que Naoko volvía tarde a casa.
-El señor Fujitaka vino a la hora de la cena –dijo Tommy-. Quiere saber si vamos a seguir en la casa durante el mes de septiembre. No supe que decirle.
-Si no estoy la próxima vez que venga, dile que sí. No podemos irnos de Londres hasta que mama no esté preparada para viajar, pero puede que tarde. En cualquier caso, tendremos que pagar, incluso aunque dejemos vacía la casa. Mama firmo el contrato y tenemos que cumplirlo.
-Yo digo que cuanto antes nos marchemos, mejor –dijo Tommy-. Londres no solo a matado a Naoko, si no que te está arrastrando a ti también.
-Calla, Tommy –dijo Sak-. Londres no me está arrastrando. Simplemente busco al asesino de Naoko. No saldrá impune. Se lo prometí.
-Pero, Sak, has cambiado. Bebes cosas demasiado fuertes, sales sin carabina y vuelves tarde. Arruinaras tu reputación.
Sak se rió amargamente.
-Naoko ha muerto. Muerto. El escándalo nos arruinara a todos; a ti, a Chiharu y a mí. Solo espero que nos vayamos de Londres antes de que la noticia llegue a la alta sociedad, cosa que ocurrirá cuando lord y Lady Akako lleguen a la ciudad. Retiraran su patrocinio inmediatamente. Cuando mama este bien regresaremos a Belfast, probablemente para no volver. ¿Así que realmente crees que me importa lo que piense un grupo de estirados londinenses? Nuestra reputación ya esta arruinada.
-Eso no es justo. No fue nuestra culpa. Y no importa lo que piense la sociedad; tampoco fue culpa de Naoko.
-Eso no importa. Siempre culpan a la chica. ¿Qué hacía allí? ¿Por qué no iba acompañada? De alguna forma, acabara siendo culpa de Naoko. Ahora vete a la cama, querida. Estoy a salvo y me levantare presentable. Solo quiero ver a mama y a Chiharu.
Tommy se puso en pie y dijo:
-No vuelvas a quedarte dormida en el sofá, la cocinera te encontrara cuando baje a preparar el desayuno. Se lo dirá a Nakuru y Nakuru a mama.
Sakura asintió. Nada era secreto para los sirvientes. Cuando Tommy se fue, ella regreso junto a la botella que había dejado en el mueble. ¿Un sorbo? Lo suficiente para dormir sin soñar. ¿O acaso Nakuru también había comentado sus hábitos con la bebida? ¿Estaría midiendo la cantidad de líquido que había en las botellas?
¿Qué le estaba pasando? Antes de la muerte de Naoko, jamás había probado algo tan fuerte que el vino con agua, y ahora consumía el alcohol libremente y sin diluir. Para olvidar el dolor. Para dormir sin soñar. Para borrar el odio que sentía hacía si misma y el sabor de los besos anónimos.
Regreso al sofá. Necesitaba un momento para cerrar los ojos y hacer planes para el día siguiente, y para descansar.
Se levantaría temprano, con sus hermanas, para que su madre no pudiera quejarse; Chiharu y Tomoyo necesitaban control. No podía permitir que deambularan por ahí solas como Naoko.
Naoko. La hermosa y trágica, Naoko.
En las semanas siguientes a la muerte de su hermana, Sak había ido directo al ministerio del interior en busca de información. Pero no habían encontrado pruebas y el caso había sido archivado. Lord Tsukishiro había estado demasiado ocupado trabajando en otros casos. Le había jurado que habían hecho todo lo posible, pero admitieron que tal vez el asesino de Naoko nunca sería llevado ante la justicia.
Pero Sakura no podía aceptar eso. Antes de morir Naoko le había dicho que ese hombre siempre se humedecía los labios después de besar. Como si estuviera saboreándolo. Y sabia a algo amargo. Así que, durante la última semana, había salido en sociedad y había buscado a hombres que encajaran con la descripción de Naoko.
El hombre de esa noche, el señor Li, se había dado la vuelta después de besarla. ¿Habría sido debido a la sorpresa? Pero no recordaba si sabia amargo o no.
La idea hizo que se pusiera en pie y regresara al mueble de bar. No se sirvió un trago, si no media copa. Bebió allí de pie, y no se movió hasta que el fuego del alcohol le llego a los pies.
¿Qué temía más? ¿Soñar con Naoko o con aquel último beso?
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Los rayos del sol se filtraron a través de las cortinas que rodeaban la cama de Shaoran. Debía de ser por la tarde. La cabeza le palpitaba al ritmo del corazón y tenía la lengua pegada al paladar. No podía librarse de aquel sabor. ¿Qué había tomado la noche anterior? ¿Sulfuro?
OH, sí. El Sabbat de las brujas. Se habían pasado de mano en mano un cáliz con vino y azufre mientras Lady Amamiya yacía desnuda en el altar, en sumisión voluntaria. Se había reído cuando Wei le había echado vino en el estómago para lamérselo después. En vez de encontrar la escena excitante, Shaoran no había dejado de pensar en donde estaría Lord Amamiya.
Se incorporo y se froto los ojos, tratando de recordar el resto de la noche. Yue, Hien y Wei se habían dejado llevar por el exceso sexual de la orgia del Sabbat y Shaoran los había abandonado para irse a las tabernas. No quería irse a casa. Se sentía inquieto después de su encuentro con Lady Lance. No estaba listo para dormirse, y ni su mayordomo ni su cocinera eran buena compañía a altas horas de la madrugada.
Aparto las cortinas de la cama se tambaleo asta el lavabo. El agua fría en la cara consiguió despertarlo del todo. Aquello de ser un libertino era más agotador de lo que había imaginado, pero se había lanzado a ello con entusiasmo.
Siendo el segundo hijo de un conde, no podía federar el titulo, tenia ocas responsabilidades familiares y suficiente dinero para ser independiente. Después de Oxford, se había unido al ejercito de caballería, había sido enviado a España para ahuyentar a Bonaparte, había sido condecorado por su valentía y abandonado de nuevo en las costas de Inglaterra.
Al regresar, ya no quedaba un solo rincón de su alma que no estuviera corrompido. Al principio había intentado ahogar sus recuerdos, pero acabo asumiendo que siempre formarían parte de él. Debería haber cambiado, debería haber advertido que su libertinaje y haber parado. Pero era demasiado tarde para eso. No había redención para Shaoran Li, para el Lord Libertino.
Se seco la cara y se paso los dedos por el pelo. Iría a la barbería ese día y luego a hacer ejercicio. Y esa noche, una vez más, volvería a salir. Al menos la aparición de Lady Lance había roto con la monotonía. Si, supondría una distracción interesante, aunque solo temporal.
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Sakura se coló en un grupo de gente que extraña en casa Malboroungh para el baile. Se pego a los hombres que enseñaban sus invitaciones en la puerta, sabiendo que se daría por hecho que iba con ellos.
Una vez dentro, se deparo del grupo y comenzó a investigar. Le devolvió el saludo al señor Terada. Esa noche no se acercaría a hablar con ella. Estaba en medio de un grupo de mujeres, y sabia bien que su comportamiento había hecho que fuera imposible presentarla educadamente.
Se sintió un poco como un ratón de campo, rodeada de tanto esplendor. La casa Malboroungh estaba llena de velas. La riqueza de los muebles y la decoración la dejo sin aliento. Antes de poder darse la vuelta, tenía una copa de champagne en la mano y estaba atrapada en mitad de un grupo de invitados que entraban al salón de baile.
Todos los vestidos de colores que sus hermanos y ella había encargado permanecería en sus cajas, y Sakura, la más reservada de todos se movía en la alta sociedad vestida como una buscona. No era precisamente el tipo de imagen que las chicas Kinomoto habían esperado dar.
Dejo a un lado su melancolía y trato de parecer serena y cercana. Si aparentaba indefensión, algún caballero se apiadaría de ella. Y, después podría presentarse a unos cuantos metros.
Estudio la multitud. ¡Había muchos hombres de pelo obscuro! Antes de dar un paso más, se dio cuenta de que jamás podría besarlos a todos. Tenía que encontrar una manera de reducir sus posibilidades.
Si no la necesidad de huir y se dirigió de nuevo hacia el vestíbulo. Necesitaba estar sola para controlar su corazón acelerado. No entendía que habría detrás de aquel pánico, pero no podía permitir que la controlara.
Al ver que la salida estaba bloqueada por la gente que entraba, se metió en un pasillo, con la esperanza de que hubiera algún aseo o sala privada donde poder recuperarse.
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Al llegar a la casa Malboroungh, -Shaoran diviso a su presa. La suerte estaba de su lado. Lady Lance. Otra vez vestida de negro. Observo la fila de invitados que hacían cola para la recepción y luego miro hacia el pasillo por donde había desaparecido ella. Ya le presentaría sus respetos al anfitrión mas tarde. Pero ahora…
Apenas había dado un montón de pasos cuando alguien le puso la mano en el hombro y le dio la vuelta. Lord Tsukishiro, su antiguo comandante y buen amigo de su hermano mayor, le dirigió una sonrisa astuta.
-Pareces un hombre en busca de su presa, Li. ¿Alguna jovencita desafortunada?
-¿Cómo me he delatado tan pronto? –Pregunto Shaoran.
-Por la velocidad de tus pasos –contesto Tsukishiro-. Esperaba verte aquí esta noche, aunque habría sido fácil perderte. Llevo tiempo queriendo hablar contigo. ¿Y qué mejor momento que ahora?
-De hecho…
Tsukishiro negó con la cabeza y condujo a Shaoran hacia la biblioteca, donde había un grupo de hombres hablando en vos baja.
-No se te escapara, Li –se acerco a las bebidas, sirvió dos vasos y le entrego uno a Shaoran.
-Que sea deprisa –dijo Shaoran-. No quiero darle a esa chica mucha ventaja.
Lord Tsukishiro se río y lo condujo hacia el otro extremo de la sala, donde nadie pudiera oír la conversación.
-Cuando tu hermano se retiro, dejo un buen vacío –comenzó a explicarle-. Y pensé que…
-No estoy hecho para el ministerio, Tsukishiro. Puede que haya ayudado a Lockwood en un par de ocasiones, pero, si piensas que puedo ocupar su lugar, estas muy equivocado.
-Vamos, ¿Olvidas que se lo bien que trabajas y lo discreto que puedes ser? Tu servicio en España lo demostró. Precisamente se me ocurrió tu nombre porque te conozco bien. Después de todo, ¿Quién mejor que una sabandija para atrapar a otra sabandija?
-Sabandija, ¿eh? ¿Y en qué crees que puedo ayudar?
-Tenemos un caso complicado. Estamos atascados y pensé que podrías ayudar.
-¿Me estas preguntando si se algo?
-No es tan raro pensar, Li, que puedas tener conocimiento de algún crimen. No que hayas cometido tú, pero sí que hayas escuchado o visto. Este caso en particular es el caso en que… está entre tus intereses.
Una manera educada de decir que tenía reputación de moverse en los peores lugares de Londres.
-¿De qué interés en particular estás hablando Tsukishiro?
-El submundo religioso, por así decirlo.
Shaoran parpadeo. ¿Qué interés podría tener el ministerio en la religión? Sus dudas debieron de ser visibles, pues Tsukishiro se acerco hasta él y bajo la voz.
-Los Sabbat negros, de bruja, rituales satánicos. Ese tipo de cosas.
-Son una frivolidad. Hombres adultos en busca de una excusa para comportarse como jóvenes perversos.
-Hombres adultos que han ido demasiado lejos –dijo Tsukishiro-. Tal vez hombres de tu estatus social, Li. Hombres con un lado algo… sucio.
Shaoran pensó en la noche anterior. Lamer vino del vientre de Lady Amamiya podría ser considerado perverso, incluso sucio, ¿pero porque iba a tener el ministerio interés en eso?
-¿Cómo de lejos?
-Sería mejor que estés advertido. Violación. Rituales con sacrificios. Ese tipo de cosas.
Sucio, desde luego.
Tsukishiro busco en el bolsillo de su chaqueta y extrajo un papel. Lo desdoblo y de lo entrego a Shaoran.
-¿Has visto esto antes, Li?
La figura parecía ser un triangulo invertido. Había un dragón garabateado; un dragón con alas y cola de serpiente.
-¿Relacionas estos dibujos con la religión obscura? –pregunto.
-No sabemos lo que significan. Esto es nuevo para nosotros.
-¿Dónde lo has encontrado? ¿Y porque está implicado el ministerio?
-El triangulo apareció grabado en la frenare de una joven hace algunas semanas. Le habían quitado la piel y no la encontramos. Tenía el dragón pintado con sangre en el vientre. Su sangre. Había sido violada y golpeada.
-¿Un sacrificio humano?
-Había otras pruebas que indicaban que había sido utilizada para un sacrificio. Encontramos heridas de Abuja en sus muñecas, como si hubiera extraído la sangre. Aun así, la chica sobrevivió durante varias horas y murió en el hospital a causa de las heridas.
-¿Quién era la chica? ¿Hay algo en su pasado que pueda darnos una pista?
Tsukishiro negó con la cabeza.
-Acababa de llegar a la ciudad por la temporada, y nunca antes había estado aquí. De buena familia. Y las pruebas indican que era virgen antes del ritual. Por lo que dice su familia, no tenia conocidos.
-¿Y qué quieres que haga yo?
-Mantén los ojos abiertos, no digas nada ni a tus amigos. No podemos dejar que la gente se altere por unos asesinatos. Este no es el primer cuerpo que encontramos con estas marcas.
Shaoran no pregunto cuántos cuerpos mas habían encontrado. Lo único importante era que, si no detenían al asesino, habría más.
-¿Qué quieres que haga?
-Mantén la nariz pegada al suelo, Li. Finalmente olfatearas algo. Y no intentes resolverlo por ti mismo. Si oyes algo, si ves algo, dímelo.
Shaoran asintió, pensaba en algunos de sus conocidos, capases de realizare actos tan atroces. Había algunos que no tenían límites. Pero aquello era algo que Shaoran jamás había visto, y podía decir eso de muy pocas cosas.
-Sabía que no me decepcionarías. Li –dijo Tsukishiro-. Y sé que puede confiar en tu discreción.
El resultado nunca había estado en duda. Siempre accedería a cualquier cosa que Tsukishiro le pidiera. Su culpabilidad de lo sucedido en España se encargaría de eso. Asintió y dejo de lado su vaso.
Al menos eso supondría un nuevo interés en la temporada. Mientras tanto. Lance esperaba.
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Sakura se encontró a sí misma en una pequeña sala de estar y se dio la vuelta para cerrar la puerta. El señor Terada la había seguido.
-¡Cielos, señor Terada! –Exclamo levantando una mano-. No debería estar aquí.
-No he pensado más que en usted desde anoche –dijo ha encandilado y…
-Me ha malinterpretado, señor.
-¡Astuta y descarada! Quiero más, y estoy dispuesto a pagar por ello –dijo él mientras se acercaba.
-He oído, señor, que una reconoce al amor verdadero con un beso. Simplemente estoy tratando de encontrar al hombre adecuado. Lo lamento, señor Terada, pero usted no es el hombre adecuado.
-Vamos. Deme otra oportunidad. ¿No me mostré lo suficientemente exigente?
-Señor, eso no es la cuestión.
-¿Entonces cual es?
-Que no sentí que fuera usted el hombre que busco.
-¡Esas son tonterías de mujer! –el señor Terada cubrió la distancia entre ellos y la acerco a su pecho.
-¡Pare! –grito ella.
Sin embargo, Terada la beso con violencia. Utilizo un brazo para presionarla contra su cuerpo de forma que no pudiera liberar la mano atrapada entre ambos. Coloco la otra mano en su nuca, impidiéndole atrapar la boca.
Sakura no fue consciente de la puerta abriéndose hasta que oyó una garganta aclarándose. Se hecho hacia atrás y se golpeo la cadera contra una silla cuando Terada la soltó.
-Li, que mal momento has elegido.
Sakura se giro hacia la puerta. Si, su rescatador era el hombre de la noche anterior. El hombre que le había robado el sentido común y cuyo beso no había logrado olvidar. Estaba observándola con un vaso en la mano y la mirada fija.
-Terada –dijo el-¿Debería excusarme?
-Por supuesto –contesto Terada-. Y cierra la puerta al salir.
-De hecho, Terada, me gusta la tranquilidad de esta sala. ¿Por qué no nos sentamos los tres y charlamos un rato?
Terada le agarro la muñeca a Sakura y tiro de ella hacia la puerta.
-Deja aquí a la dama, Terada.
Los hombres se miraron durante unos segundos y, finalmente, Terada se marcho, cerrando de un portazo.
-De nada –dijo el señor Li.
-Gracias –murmuro ella-. No sé que le ha pasado.
-¿De verdad? Pues yo tengo alguna idea señorita. Tal vez no le gusto ver como se retractaba de la promesa que le había hecho anteriormente con los labios. O tal vez lo haya encandilado tanto que no se haya podido controlarse. O quizá no se haya dado cuenta de que estaba jugando con él.
-Yo no pretendía… no pensaba que fuese a seguirme esta noche. No pretendía alentarlo en lo más mínimo.
-Para muchos hombres, una vez es suficiente.
-¿Para eso está aquí, señor? ¿Para renovar su oferta? ¿También usted va a seguirme?
Li se acerco a ella y le puso el vaso en la mano.
-Beba –dijo-. Le calmara los nervios. En cuanto a mí, seguiré sus pasos, peo no tema; no lo obligare a nada. Ya he dicho que esperare su respuesta.
-Me confunde, señor Li. Tan pronto me persigue como me ignora. Se ha encargado de advertirme contra usted mismo. ¿Ese es su juego? ¿Está intentando hacer que conquistarme sea más difícil, para que la victoria sea más dulce? –levanto el vaso y le dio un trago al whisky.
-Creo que bebe ese whisky demasiado deprisa para una dama. ¿Tiene problemas con la bebida, señorita?
-Aun no, señor Li, pero lo estoy intentando.
-Apuesto a que lo conseguirá. Parece muy decidida. Pero debo advertirle que una mujer borracha pierde su atractivo.
-¿Qué tendría que hacer para que se fuera, señor?
-Ser sincera. Decirme lo que se propone. O decir "Si, señor Li, estaré encantada de llevarlo a mi cama".
-¿Entonces se irá? ¿De verdad?
El simplemente se encogió de hombros.
-¿Entonces dinero? –pregunto ella-. ¿Si le pagara, se iría?
-Es un comienzo para mí. Que divertido. Nunca antes habían intentado cómprame.
-¿De verdad? Su compañía es tan aburrida que creo que podría ganar bastante dinero.
Le quito el vaso y lo levanto mientras le dirigía una sonrisa perfecta.
-Parece que me ha alcanzado, señorita.
¿Acaso no habría forma de desalentar a ese hombre? Sakura suspiro y se dirigió hacia la puerta, pero él la agarro del brazo cuando paso a su lado.
-Tenga cuidado, Lance –dijo-. Puede que no esté siempre cerca para salvarla. Y, a juzgar por el camino que lleva, necesitara que la salven.
-¿Quemas le da a usted lo que yo haga? ¿Persigue a todo el mundo que no le gusta? ¿A todos los que han hecho algo que no apruebe?
-¿Acaso he dicho que no me guste, señorita? No lo recuerdo. Al contrario, es mi devoción por usted lo que me mantendrá a su lado.
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Bueno, bueno dos capítulos por el día de hoy, así iré hasta el capitulo 12 que fue donde nos quedamos, aun así les agradecería un comentario…
Nos leemos
Adiosito
