Versos:
"Empezó con una coincidencia, una inevitable escena
A lo lejos vi una caperucita roja"
"Profundo dentro del misterioso bosque, encontré una sombra negra
Con el presentimiento de que algo comenzaría, corrí asustada"
Capítulo 2
-¡Estoy en casa! -anuncié entrando a mi hogar.
-¡Allen! -mi madre llego corriendo a recibirme.
La abracé, buscando a otra persona en la casa.
-¡Te hemos extrañado tanto! Esta vez has tardado mucho…
-Vamos, madre, he tardado más otras veces.
Era cierto que otras veces tardaba más, pero no por ello dejaba de ser mucho tiempo, esta vez había demorado seis meses en mi viaje.
Le decía a mi madre y a mi hermana que cada vez que me iba era en un viaje de estudios con un alquimista profesional, un científico, lo cual no era del todo mentira, pero de 10 veces que me iba, solo dos eran por estudio, lo que yo en realidad hacia era reunirme con mis superiores y compañeros, cumplir mi tarea como Guardián y entrenar.
-Madre, ¿dónde está mi hermana?
Ella sonrió.
-Debe estar en el pueblo..
Sonreí.
-Iré a buscarla.
Caminé recibiendo e saludos de mis vecinos y amigos. Caminé hasta que vi su característica capa roja. Pero no estaba sola.
Parecía estar discutiendo con un chico, al que tarde un segundo en reconocer: Kaito Shion. Él era el hijo del alcalde del pueblo, y a mí no me agradaban mucho ni él ni su padre, así que verlo cerca de mi hermana ya me parecía bastante malo, pero encima verlo gritándole fue suficiente para que me enfureciera.
Trate de guardar la calma para acercarme en un momento más oportuno, pero entonces lo vi alzarle la mano a Rilliane.
Sin pensarlo, corrí hacia ellos y me interpuse entre Kaito y Rilliane. Detuve su mano con mi antebrazo izquierdo, él me miro sorprendido.
-¡Allen! -escuche la voz de Rilliane, también sorprendida.
Kaito bajo su mano al instante.
-¡¿Kagamine-san?! -exclamó.
Comúnmente, hacia todo lo que quería el pueblo, se sentía poderoso porque era hijo del alcalde, pero me temía desde que éramos niños. Y todos en ese lugar sabían que mi hermana era INTOCABLE.
-¡¿Quién te crees para tocar a mi hermana?!
Retrocedió al momento.
-Yo… yo… veraz…
Me extraño que aún no saliera corriendo… eso significaba que tenía algo para justificarse, y eso no era nada bueno…
-¿Qué? -le espeté, preparándome para romperle la cara si decía alguna estupidez, pero Rilliane me detuvo.
-Déjalo, Allen -me dijo con una mano en mi brazo- Vámonos.
-Rilliane, vuelve aquí ahora.
Me volví sin dar crédito los que había escuchado, ¿cómo se atrevía ese idiota a hablarle a mi Rilliane?
-¡¿Cómo te atreves a hablarle así?!
-E-ella es m-mi prometida…
Me quede de una pieza.
-¿Qué?
-M-me han da-dado su m-mano…
-¿Quién, si se puede saber?
-L-Lily Kagamine-san…
Fruncí el ceño.
-Lamento informarte que esa decisión es mía.
Tomando valentía, él se me acerco un poco.
-Entonces solo tienes que aprobarlo tú.
Lo miré con incredulidad. Y luego me eche a reír.
-¡Te entregaré a mi hermana cuando el Infierno se congele!
Él descompuso la cara en un gesto de desagrado.
Ignorando a Kaito, me aleje con Rilliane.
Cuando no alejamos lo suficiente de él y de los curiosos, ella se volvió hacia mí y me abrazo. Sonreí, ¡que feliz me sentí al tenerla al poder abrazarla de nuevo! Cada vez que me iba, no sabía cuándo regresaría, o siquiera si lo haría, y siempre tenía peleas con ella por eso, ya que siempre volvía con alguna herida, que iba desde un espadazo hasta una simple mordida, pero ella siempre se enojaba conmigo, diciéndome que me arriesgaba demasiado por un simple estudio.
-¡Cuánto tiempo has tardado esta vez! Aunque no tanto como la última vez…
Sonreí.
-Lo siento, pero ya he llegado.
-Tonto, ¡te he extrañado tanto!
Se separó de mí y seguimos caminando.
-Nee, Rin -yo la llamaba así porque a ambos nos parecía demasiado estúpido "Rill" o "Rilly".
-¿Qué sucede?
-¿Qué ha sido todo eso?
Ella pareció sobresaltarse, y luego bajo la cabeza, lo cual me alarmo, ella no solía hacer eso, en cualquier otro momento, se habría mostrado furiosa y me habría contado de forma airada lo que fuera que le hubiera sucedido.
-¿Hay algo que yo no sepa?
Rilliane suspiro.
-Veras… hace una semana… Kaito Shion vino a casa a pedirle a mamá su consentimiento para casarse conmigo… y ella acepto…
No pude evitar sorprenderme… nuestra sociedad era aún más estúpida de lo que es ahora la tuya, así que se suponía que quién tenía la mayor autoridad en cualquier hogar era el hombre, y en nuestro caso, ya que mi padre estaba muerto, cualquier decisión importante me correspondía a mí, y aunque mi madre insistía en que tomara el papel que me correspondía, yo siempre le había dejado decidir a ella cualquier cosa, me correspondiera o no a mí, pero en cuanto a el matrimonio de Rilliane, ya había dejado claro que esa decisión era mía. Mía y de Rilliane, porque sabía que mi madre la casaría con quien le pareciera conveniente, y lo entendía, para eso se suponía que era el matrimonio, un simple intercambio, pero yo jamás vería a ninguna mujer como una simple mercancía, mucho menos a la mujer que yo amaba, así que había dejado claro en casa que hasta que ella no encontrara a alguien a quién querer, yo no la obligaría a casarse con nadie.
Y desde luego que le había parecido conveniente casarla con el hijo del alcalde.
-Ya veo… -dije sin saber que más decir. Si mi madre creyó que yo lo iba a permitir, no me conocía en absoluto.
-Yo… no sé qué hacer… -dijo ella con la cabeza aun baja.
-¿Quieres casarte con él? -pregunte temeroso de su respuesta. Aunque vivía preparándome para escuchar algo así, nunca lo logre.
-¡Claro que no! Es un idiota… totalmente, solo un imbécil que se cree lo mejor del mundo, no se compara contigo.
Sonreí con tristeza. Ella solía comparar a todos los hombres conmigo. Cuando cumplimos trece años y mi madre decidió que era tiempo de buscarle un esposo, ella dijo que se casaría con aquel que le demostrará ser mejor que yo, por lo que más de una vez hizo a alguno de todos sus pretendientes en la escuela pelear conmigo. Y jamás me deje vencer.
-Entonces descuida, arreglaré esto.
Ella volvió a bajar la cabeza.
-Sabes lo mucho que te agradezco que siempre trates de protegerme, y que no tomes ninguna decisión respecto a mí sin preguntarme… pero creo que quizás deberías casarme con Kaito.
Me volvía a mirarla.
-¡¿Qué?! ¡No voy a hacer eso! No es lo que tú quieres, no lo haré, menos después de esto…
Rin sonrió tristemente.
-Gracias, pero… creo que si sigo así nunca me casaré.
-¿Por qué? No hay nadie en el pueblo que no me haya pedido tu mano, si estas enamorada de alguien, seguro que…
-No es eso, es solo que… si sigo así, buscando a alguien que me agrade… jamás me casaré.
La miré confundido.
-Creo que no te entiendo.
-Tú eres la única figura de perfección para mí… y por eso sé que no hay nadie en el universo que este a tu altura, ni mucho menos que te superé, así que…
Volví la cara sonrojado. Si ella supiera todo lo que provocaba en mí con palabras como esas… todo el sufrimiento… podían parecer palabras románticas, pero no lo eran, yo le parecía el hombre perfecto porque cuando murió nuestro padre, nuestra madre se sumió en su propia depresión, y fui yo el que siempre la cuido y siempre estuvo con ella… era algo normal, únicamente eso.
-Eso no significa que tengas que casarte con alguien que no amas.
-Pero sería muy útil para ustedes que yo…
-Rilliane, no eres una moneda ni una puta. No voy a casarte con nadie por ningún beneficio que se obtenga, así que no insistas.
Ella me miró sorprendida. Rin sabía que yo solo le hablaba si cuando me enojaba, cosa que -al menos con ella- no hacía hasta casos extremos.
Sonrió, y me abrazo.
-Gracias, Len. Te quiero…
-Y yo a ti.
Ambos llegamos a casa, antes de abrir la puerta ella me tomo el brazo y me miro suplicante.
-Por favor, Len, no seas duro con mamá, sabes que ella hace lo que cree mejor para todos…
Le sonreí.
-Lo prometo.
Ambos entramos. No pude evitar recordar la sonrisita de mi madre cuando me dio que Rilliane estaba en el pueblo. Quería ver que cara pondría ahora.
-¿Tan temprano de vuelta? -dijo al vernos llegar.
-Buenas noches, madre -saludo mi hermana con voz gélida.
Por la cara de mi madre, pude deducir que ya habían discutido ambas antes. Y ella no había escuchado a Rin.
Rilliane subió a su habitación. Yo no le había pedido que se retirara, sencillamente, no quería vernos discutir a mi mamá y a mí.
-Madre, tengo que hablar contigo -dije con tono autoritario.
Ella suspiro con impaciencia.
-¿Es por lo de Rilliane, cierto? Sabía que lo primero que haría en cuanto llegaras seria contarte a ti y ponerte en mi contra y del joven hijo del alcalde.
-Me decepciona que tengas una opinión tan pobre de mi hermana. No pareces su madre.
-¿De que hablas? La conozco mejor que nadie, soy su madre, yo la crié.
-Tú no la criaste, ella se crio sola. Pero no voy a discutir eso, solo quiero avisarte que ya he deshecho en trato que tenías con Kaito.
-¿Kaito?
Me eche a reír. Ni siquiera sabía el nombre del tipo con el que había comprometido Rin, solo lo conocía como "el hijo del Alcalde".
-El hijo del Alcalde.
-¡¿Qué?! -estalló- ¡¿Cómo pudiste hacer una cosa así?! ¡Maldición!
-¿Acaso le preguntaste a ella si eso era lo que quería?
-¡Eso no tiene ninguna importancia! -gritó.
Alce una ceja sin inmutarme.
-¡No lo entiendes! -grito- Rin no va a ser hermosa por siempre, esta era la mejor propuesta que pudimos recibir… ¡el hijo del alcalde! ¡Era una oportunidad maravillosa! La alcaldía… podrían ser tantos beneficios…
-Mi hermana no es ninguna mercancía que vender. Ella no quiere casarse con él y yo no la voy a obligar.
-Pues si tu no lo vas a hacer, tendré que hacerlo yo.
-Temo que no.
Ella me miro con el ceño fruncido.
-No puedes impedírmelo, soy tu madre…
-Sí puedo, esa decisión es solo mía.
Me levante dando por terminada la conversación.
-¡Dejas que Rin te manipule demasiado!
-¿Eso crees? ¿sabes lo que vi cuando la encontré hoy? el "hijo del alcalde" estaba a punto de bofetear a mi hermana, -sonreí con suficiencia- entenderás que si no te he permitido ni a ti tocarla, menos a él.
Con eso subí a mi habitación, dejando a mi madre llamándome a gritos. No me gustaban esas charlas, yo sabía que cada charla con cualquiera podría ser la última, nunca sabía cuándo mis compañeros me mandarían a llamar, o a matar.
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HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! COMO ESTÁN?! Saben LO SIENTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! No se como describir lo apenada que estoy, para los que no lo sepan, este fic ya lo había subido hace como tres semanas pero lo borre por toda la cuestión emocional que traía… saben me desmotivo mucho haber perdido a una persona importante para mi, esa persona me ayudo así que si llega a leer esto que sepa que yo le apoyare tal como ella a mi.
Sobre los que leyeron las notas finales del otro cap, descuiden, no voy a dejarlo tirado y en cuanto al de Romeo y Cinderella, lo subiré si ustedes lo quieren.
GRACIAS a los que siguen conmigo después de tantos FRAUDES que he hecho, así que GRACIAS y LO SIENTO.
Sorayahikarine: holaaaaaaaaaaaa! Gracias y creo que no viste la primera vez que lo subi! Me desconcertó que me dijeras buenas noches pero luego recordé la diferencia de horario jejeje por aca eran las 5 de la tarde. Saludos a Anto! Y porque no te creas una cuenta de fanfiction? Así podrías saber exactamente cuando subo un cap o lo que sea y podriamos hablar por inbox y responderte tus reviews en el momento en que los mandas! Bueno o digo.
Diannis mar: GOMENE por todo y ARIGATOU por todo! Y aunque muuuuuy tarde pero no te olci¿vides de tu one-shot, dame hasta este mes! Onegai!
