"Amargo"

¡Hey ayúdame!, estoy aquí

Solo tú puedes escucharme,

Incluso si grito con mi voz ronca.

¿Qué tan ciego podía ser uno?, creo que demasiado, si es el hecho de no querer ver su realidad, su tan verdadera realidad.

Mire mi reloj de mano, marcaban las 9 de la noche, volví a mirar hacia el televisor, me había quedado aquí en la sala, en espera de mi esposa que aún no salía de su turno del hospital, hay días que en verdad me siento solo, cuando ella no está, pero sé que es su trabajo, no debía ser egoísta y quererla sola para mí.

-supongo que será mejor ir por ella – sonreí, mientras me pongo de pie – será una sorpresa – tome un paraguas, ya que aún seguía lloviendo, Salí de la casa, sinceramente no me apetecía tomar el auto.

Camine por las calles húmedas, se podía ver algunas personas por ahí, nuestra casa no quedaba muy lejos del hospital, la lluvia iba disminuyendo poco a poco, aun así no podía guardar el paraguas, al llegar al estacionamiento del hospital, pude ver a fuera de la salida a maki, una sonrisa se formó en mis labios.

-Maki…- intente hablarle pero mi sonrisa y mi emoción se esfumaron.

¿Qué hacia umi aquí?, y más, ¿Por qué esta abrazando de manera romántica a mi esposa?, no tendría respuesta si no lo averiguo, camine hacia ellos, al estar un poco cercas me detuve, me encontraba entre varios arbustos, logrando escuchar tal cosa.

-¿Cuándo piensas decirle a Nico sobre nosotros? - ¿decirme?, un frio comenzó a formarse en mi estómago, esa sensación era.

Miedo.

Pero, ¿miedo a que?

Mire a maki, esperando a que dijera algo.

-sabes que por el momento no – podía sentir resignación en sus palabras – aun no es tiempo, umi, no quiero herir a Nico.

Trague grueso, apreté con fuerza el mango del paraguas.

-lo sé, pero sabes que si seguimos atrasándolo el único que saldrá herido es el, es mejor decirle de una vez – tomo las manos de maki y les dio un beso, me enoje – ya no quiero seguir ocultando lo nuestro.

Lo siguiente me destruyo, ambos se estaban besando, ahí entendí algo, había sido la burla de ambos, aprieto mis labios con fuerza, las ganas de llorar no me hacían falta, pero estaba cansado, di un paso atrás, sin dejar de verlos, poca sangre comenzó a escurrirse de mis manos, me había hecho daño con el mango del paraguas, la lluvia me golpe con fuerza, di media vuelta, tire con enojo aquel objeto, ahora ya no me importaba mojarme y enfermarme, ya cuando me sentía enfermo, sentía asco, odio, repulsión por ambos, termine empapado, camine por las calles sin rumbo, no sabía por cuanto tiempo llevaba así.

Me importaba poco mi vida hora.

No sabía qué hacer,

No sabía cómo reaccionar.

Y tampoco que hacer de ahora en adelante, cuando ella es todo mi universo.

-¿eso quieres? – le dije sin emoción a la mujer que una vez ame.

Ella asintió, desde ese día me mantuve evitándola, hasta este día en que ella me entrego los papeles de divorcio.

Mire el sobre que se encontraba en la mesa, suspire y con pesadez tome la pluma, estaba por firma pero antes, necesitaba escucharla de su propia boca.

Aleje el bolígrafo y la hoja, ella me miro con duda, reí.

-¿es porque ya no me amas? –

Dudo, mire sus ojos había mucha culpabilidad

-¿o es por Umi? – Ella abrió los ojos de golpe – tranquila ya lo sabía, no tienes que decir nada, solo quería saberlo de ti pero bueno – tome el bolígrafo de nuevo y la hoja, leo todo y al final puse mi firma – y listo, ya eres libre – le devolví la hoja – espero que ahora seas feliz.

-Nico ne...- no le di tiempo de hablar, me puse de pie.

-no, ya es suficiente, deja de heriré más de lo que ya estoy – las lágrimas comenzaba a salir pero me trague toda lagrima, me sabia amargo – adiós maki, fue hermoso todo, yo era feliz.

Ahora a pesar de haber pasado 16 años, aún sigo en la espera en que ella me vuelva amar pero eso sería imposible.

Todo había quedado en un final muy amargo.

Hola es una grata sorpresa saludarlos, pues como ven acabo de publicar esta nueva historia que surgió de mi mente, pero bueno, espero y le den una oportunidad a esta historia, nos vemos después.