Capítulo II
Harry abrió lentamente los ojos, el dolor de cabeza era impresionante, tenía el estomago revuelto y estaba sumamente desorientado. Cerró los ojos en un intento por recuperar un poco de compostura pero no podía; sentía que su cerebro daba vueltas dentro de su cráneo. Abrió sus ojos nuevamente, enfocaba hacia arriba, sabía que esa no era su habitación. Vagamente reconocía ese lugar pero no podía del todo recordar hasta que escuchó las voces familiares. Lentamente corrió sus cortinas y casi no se podía creer que hubiese funcionado, pero lo hizo, estaba en su antiguo dormitorio de Gryffindor.
Lo miró todo con mucho cuidado, esa no era la primera vez que soñaba con Hogwarts y su dormitorio. Había una pesadilla particularmente terrible dónde Harry terminaba siendo linchado por sus compañeros mientras le recordaban una y otra vez, todas y cada una de sus faltas. Miró a Dean y Seamus empujarse para ver quien ganaba la ducha, luego vio a Neville estirándose en la cama. Era tan extraño verlo de nuevo así, con el rostro inocente, sin el odio pintado en sus ojos. Harry se estremeció pensando en todo lo que había echado a perder.
—¿Todo bien, Harry? —Potter se congeló en cuento escuchó su voz —. Te ves mal, camarada ¿tuviste otra pesadilla? —Se giró lentamente para verle. Ron, después de tantos años, él casi ya no recordaba lo que era tener a Ron como su amigo. Harry parpadeó y sus ojos de inundaron de lágrimas —. Ey, tío, estas preocupándome.
—¿Harry? —Neville le llamó —. Hay que llevarle a la enfermería —Neville y Ron llegaron hacia él antes de que se desplomará en el suelo.
Cuando despertó se encontró con la cara de madame Pomfrey, Harry casi sonrió al ver ese rostro tan familiar. Era como un sueño, aún no se lo podía creer del todo, sin embargo sabía que tenía que poner pronto en marcha su cerebro. No podía perder el tiempo, lo que le recordó que ni siquiera sabía la fecha exacta en la que estaban.
—¿Cómo se siente señor Potter? —Harry parpadeó un par de veces enfocando su mirada.
—Mejor. Sólo fue una pesadilla —casi pudo sentir el estremecimiento de la enfermera —, con mis padres, soñé con ellos —madame Pomfrey pareció no creerle pero no comento más.
—¿Cree que pueda jugar la final de Quidditch? —Harry asintió sin notarlo. De inmediato pensó en las fechas, intentó recordar los hechos, saber en qué momento de su antigua historia estaba. Hermione le había escrito que llegaría antes de que Dumbledore le hablara de los Horrocruxes sin embargo había llegado mucho después. ¿Habría hecho algo mal? Harry empezó a sentirse nervioso y tenso pero se obligó calmarse.
—¿Podría descansar hoy, madame? Me siento mucho mejor pero aún estoy mareado —Pomfrey lo miró por unos segundos y asintió —. Gracias.
Cuando la enfermera regresó a sus actividades Harry convocó un pergamino y una pluma para intentar esclarecer todo en su mente. Para la final de Quidditch ese año, Harry ya sabía de los horrocruxes y Dumbledore lo llevaría por el Guardapelo falso. Estaba a punto de suceder su duelo con Malfoy quien estaba obligado por Voldemort a dejar entrar a los mortífagos. Pero sobre todo estaba la muerte de Dumbledore. Harry sabía que no podía intervenir en esos eventos, Dumbledore no podía sospechar de él.
Sin embargo necesitaba aliados pero no cualquier tipo de aliado. No podía decirle a cualquier persona que Dumbledore moriría y que luego regresaría para convertirse en un dictador. Sabía que tenía que hacer las cosas diferentes pero tenía miedo, mucho miedo de cometer un error que causara algo terrible. Pasó la mayor parte del día pensando en lo que había hecho en aquel sexto curso y luego en cómo había decidido buscar los horrocruxes casi sin ninguna ayuda. Había arrastrado a Hermione y Ron por un camino infame cuando pudo haber contando con la Orden.
La Orden y sus miembros eran su primera opción de cambió, estaba decidido a incluirles en su búsqueda pero también necesitaba a alguien lo suficientemente capaz para descubrir cómo había vuelto Dumbledore. El nombre de Severus Snape le saltó antes que ninguno. Confiaba en Remus, siempre lo hizo, pero no sería fácil explicarle y menos sin que Dumbledore se enterase. Aunque Harry no sabía cómo se lo tomaría Snape, Dumbledore había sido para él un mentor, tal vez casi como su padre.
No sería fácil aceptarlo de primera intención. A Harry le llevó años entender que Dumbledore no era un villano, sólo estaba haciendo algo que creía correcto para proteger al mundo. Dumbledore se sentía culpable por todo lo ocurrido con Voldemort, él lo había traído al mundo mágico, él le había mostrado un mundo de poder infinito y cuando Voldemort murió, Dumbledore regresó para ser el vigilante eterno del mundo. Pero se había equivocado, poco a poco fue esclavizando al mundo, y empezó a sembrar terror. Harry había participado en ello, había sido el ejecutor a pesar de saber que no era correcto.
Harry se permitió tomarse una siesta cuando su cuerpo empezó a reclamarle por la tensión acumulada. Tenía una idea de lo que haría, esa noche hablaría con Severus Snape e intentaría convencerle de unirse a él.
—Ronald, por supuesto que está vivo —Harry despertó de inmediato al escuchar la voz de Hermione. Casi fue un shock verlos de nuevo, juntos y jóvenes. Era una sensación tan diferente, ellos estaban felices mientras Harry intentaba no colapsar frente a ellos y empezar a llorar.
—¿Estás bien hermano? Madame Pomfrey dijo que te sentías mejor pero tienes una cara horrible.
—Estoy bien Ron —fue duro y distinto. Tenía años sin mencionar su nombre en voz alta.
—¿Fue una pesadilla con él? —Le preguntó Hermione con cautela.
—No, sólo fue… raro —Harry reconoció la mirada de Hermione. Ella siempre con tanta confianza en Dumbledore. Cuando regresó ella fue la primera en ponerse feliz, ella fue la primera en decir que si a los cambios de Dumbledore y cuando todo empezó a irse por la borda, ella dudo, pero final tomó la decisión correcta y se unió a Neville y Ron —. Se lo diré la próxima vez que le vea.
—Sabes que me preocupas Harry.
Potter sonrió un poco un tanto por la ironía y otro tanto porque tenía que hacerlo. Sabía que pronto notaría que su rostro estaba siempre serio, era algo que Harry no podía evitar, hacía años que no tenía un buen motivo para sonreír. Sin embargo, frente a ese Ron y esa Hermione tenía que aparentar. No quería que se preocuparan de más y menos que eso trajese las sospechas de Dumbledore.
—Gracias Hermione. Pero les juro que estoy bien, ahora tenemos que pensar en esa final —le sonrió falsamente a Ron quien de pronto cambió su semblante.
—Oh, compañero, ni me lo recuerdes. Creo que también estoy enfermo —Hermione rió de buena gana.
—¿Pasarás la noche aquí? —Harry asintió mirando a Hermione. Era más fácil salir de la enfermería que de la torre de Gryffindor.
Conversaron un poco más, Hermione le informó de la ruptura de Ginny con Dean y Harry tuvo que hacerse otra nota mental. En aquel tiempo también había tenido una relación sentimental con Ginny Weasley. Cuando Ron y Hermione abandonaron la enfermería intentó recordar todo ese tiempo en dónde se creyó genuinamente enamorado de Ginny y como, con los años descubrió que sólo estaba enamorado de la idea de amar. Ginny Weasley era otro paso lógico para su vida pero eso no sucedió cuando Dumbledore regresó.
Harry había tenido bastantes aventuras después. El sexo era una forma de conectarse con la parte humana y sentimental, era una forma de recuperar un poco eso que tenía vacio. Fueron magos, brujas, chicos y chicas muggles. A Harry no le importaba, sólo tenía que gustarle algo de ellos o de ellas y disfrutaba, claro que lo hacía, sin embargo sabia que nunca se había permitido sentir del todo y tampoco había amado con una entrega total. Tal vez sólo una persona se había enamorado de él lo suficiente como para sugerir más de un encuentro sexual pero Harry había desechado la propuesta tan rápido como había llegado.
Las horas pasaron lentas, cuando estuvo lo suficientemente oscuro, convocó el mapa de los Merodeadores y su capa. En su presente pocas veces las había utilizado después. De vez en cuando veía el mapa sólo para recordar a Remus, Sirius y a su padre. Se olvido de la nostalgia cuando vio los pasos de Severus Snape encaminándose a las mazmorras. Harry esperó un par de horas más hasta que lo vio detenerse, en lo que supuso, era su habitación.
Bajó de la cama ya envuelto en la capa que olía tal y como Harry lo recordaba. Era una mezcla entre la tela antigua y algo que Harry definía como magia. Caminó por los pasillos de Hogwarts recordando lo que era esa emoción pero sin perder de vista que estaba a punto de cambiar algo trascendente para el futuro. Al llegar a las mazmorras buscó la habitación de Snape que estaba resguardada por un retrato al que Harry ignoró golpeando la superficie, se quitó la capa y esperó. Segundos después Snape apreció con la varita en mano.
—¿Potter a perdido la cabeza? ¿Cómo se atreve a venir aquí? —Snape lo miraba como si estuviese loco y tal vez Harry lo estaba un poco por hacer eso pero necesitaba la ayuda de ese hombre.
—Necesito hablar con usted señor —Snape resopló fastidiado —. Es de vida o muerte —Snape enmarcó su ceja derecha.
—Más le vale que lo sea, Potter. Porque está fuera de su torre, fuera de la enfermería y ha roto casi todas las reglas de este Castillo al venir aquí —Snape lo dejó entrar encendiendo las luces con un pase de su varita —. ¿Y bien? No esperará que le invite un té.
—Profesor yo no soy el Potter que conoce —Harry intentó explicarse.
—¿Eso debería significar algo para mí? —Snape rodó sus ojos cuando Harry guardo silencio —. Mire Potter sus tonterías no me interesan ¿vale?
—Viaje en el tiempo —Snape se detuvo por un segundo.
—¿Usted está loco? Nadie puede viajar en el tiempo. Mire mocoso, sólo termine de irse. Por la mañana le quitare los puntos a su casa por esta patética broma —Snape lo cogió violentamente por el codo para girarle.
—¿Ya se lo pidió? —Snape se detuvo
—¿A qué se refiere? —Se alejo un poco de él. Harry casi estaba seguro que había levantado sus barreras mentales.
—A Dumbledore, ¿ya le pidió que le matara? —Por primera vez Harry miró al profesor Severus Snape perdiendo la compostura.
—¿Cómo lo sabe?
—Ya se lo dije. No sé cómo pero viaje en el tiempo o tengo una proyección astral o es una dimensión nueva. No lo sé, ni me interesa, sólo sé que tengo una nueva oportunidad y voy a aprovecharla, por eso viene aquí.
—¿Qué quiere decir con eso de una nueva oportunidad?
—En el futuro, después de que terminó con Voldemort. Dumbledore regresa de la muerte y se alza como amo y señor de todo —pudo notar la resistencia de Snape para creerle —. Puede entrar en mi mente para verlo todo. Son casi veinte años de puros recuerdos —Snape guardó silencio por un momento, no hizo ningún intentó por entrar en la mente de Harry, ni siquiera se movió. Sólo lo miraba fijamente, parecía como si estuviese valorando si creerle o no.
—¿Entonces, me está diciendo que en el futuro, Dumbledore se levanta como el señor oscuro? —Harry negó de inmediato.
—No es así señor. Él creyó que le estaba haciendo un bien al mundo, creyó que siendo el líder no habría nunca otro mago oscuro. Sin embargo, en el proceso, él se convirtió en uno casi sin quererlo.
—¿Y usted no pudo detenerle? —Harry pensó que era una pregunta irónica pero el tonó de Snape distaba de serlo.
—No, y ni siquiera lo intente. Me uní a él, fui su mano derecha y cuando quise rectificar el camino, ya era demasiado tarde —Snape suspiró audiblemente.
—¿Qué pretende contándome esto? Se da cuenta que no podemos detener a Dumbledore, ni acusarle y menos encararle con esta verdad.
—No pienso hacerlo señor. Todo tiene que seguir su curso, todo tiene que pasar como paso, por lo menos todo esto. Tenemos que dejar que muera, tengo que acabar con Voldemort pero también tenemos que descubrir cómo regresó. Usted es la única persona que conozco que podría descubrirlo.
Harry miró vacilar a Snape de nuevo. El hombre tenía una batalla interna, sabía que aún no le creía del todo pero le había sembrado una duda lo suficientemente razonable como para que Severus Snape durara de todo lo que estaba por suceder después de la muerte de Dumbledore.
—¿Por qué confiar en mí, Potter? Usted nunca lo hizo a pesar de que Albus siempre se lo pidió.
—En realidad él no quería que confiara en usted, ni en nadie. Él me necesitaba solo y sabía de antemano que mi antipatía para usted me haría rehuirle siempre. Esto es algo nuevo para mí, necesito confiar en usted —Harry se lo pensó un poco antes de continuar. No sabía cómo se tomaría Snape hablar de sus sentimientos —. Antes de que usted muriera me dio un vial con recuerdos —Harry se tragó el nudo en su garganta —. Eran de mi madre, de su relación… yo… El cariño que me tuvo fue verdadero. Usted me odió inicialmente porque era el hijo de James Potter pero de cuido y protegió por ser el hijo de Lily Evans. Sé que soy el último horrocrux. Me sacrifique una vez y lo volveré hacer pero antes quiero estar seguro que valdrá la pena. Porque en todos estos años pude comprenderle a usted más que a nadie. La culpa, el dolor de saber que pude hacer más pero no lo hice. Saber que por mí murieron personas inocentes. Señor, fuimos títeres, luchamos en su bando. Ahora sólo le pido que cortemos los hilos y que luchemos para nosotros mismos.
Harry sentía que la rabia se agolpaba en su pecho. Necesitaba hacer las cosas diferentes, necesitaba tener éxito y reescribir la historia a como diera lugar. Esperó paciente a que Snape dijese algo, el hombre aún se veía aturdido por sus palabras. Harry había hablado de cariño porque así lo creía. Severus Snape se había encariñado con él y Harry se lo agradecía. Por lo menos ese cariño había sido honesto y sincero.
—¿Qué hará ahora que me ha contado todo? —Harry no esperaba un si y quizá esa pregunta era lo más cercano a una posibilidad de ayuda de Snape.
—Buscar aliados. Tengo a la Orden pero a ellos será complicado explicarles todo además, aún tenemos que destruir a Voldemort, acabar con los horrocruxes y darle tiempo a usted para que investigue. Me gustaría rodearme de gente capaz para luchar.
—Potter, Albus Dumbledore ha sido por años algo así como un amigo.
—Sé lo que siente, pero créame, tenemos que hacerlo —sin la varita, Harry convocó un vial y extrajo uno de sus recuerdos más dolorosos —. Véalo, es lo justo. Yo vi sus recuerdos, usted puede ver los míos.
—¿Cómo consiguió estar de vuelta en ese cuerpo, con sus recuerdos intactos? —Harry se encogió en hombros.
—Hermione me envió. Ella urdió todo esto, me trajo aquí y lo demás corre por mi cuenta.
—Es maravilloso que siempre se rodeara de personas inteligentes —Snape caminó hacia su puerta y la abrió. Harry salió en silencio justo cuando estaba por colocarse la capa, Snape habló de nuevo —. No se flagele, Potter. La gente buena muere todos los días —Harry asintió y luego desapareció debajo de la capa.
Harry cogió el mapa para salir, mientas caminaba notó movimiento en el dormitorio, el nombre de Malfoy se movía de un lado para otro. Harry conocía a Malfoy como adversario, con los años se había vuelto un mago capaz y sumamente peligroso. En más de una ocasión fue herido por alguna maldición de Malfoy. Potter miró el nombre del rubio moviéndose hacia él, cuando lo vio pasar por el pasillo decidió seguirlo.
Malfoy en un principió había sido mortífago por gusto pero después, Voldemort lo obligó, amenazó la vida de su familia y seguramente Malfoy estaba justo en ese momento dónde sabía que Voldemort sólo quería un pretexto para hacerle pagar por los errores de su padre. Llegaron hasta la Sala de Menesteres, Malfoy estaba reparando el armario evanescente. En cuento Harry miró la determinación en su rostro se decidió, Malfoy sería un buen aliado en esa nueva historia.
Durante horas miró a Malfoy intentado calibrar el armatoste frente a él. Que los mortífagos penetraran en Hogwarts era importantísimo, tal vez tendría que arriesgar a Billy de nuevo pero era un pequeño sacrificio con tal de no alertar a Dumbledore. Malfoy golpeó el armario fuertemente con el puño que de inmediato empezó a sangrarle y luego soltó el llanto. Harry se quedo mirándole, sintiendo pena por el pobre chico. Sabía que Malfoy estaba muerto de miedo, pensando en lo que Voldemort podría hacerle a sus padres y cargaba todo ese peso sobre sus hombros.
Hasta Malfoy había sido un títere en esa guerra, cuando salieron de la Sala la mano de Malfoy aún sangraba y el llanto seguía presente aunque silencioso. Malfoy no regresó a las mazmorras, se fue directamente al baño de prefectos. Harry lo vio desnudarse, parecía haber perdido algunos kilos, lo vio meterse en la ducha con el agua casi hirviendo, era evidente lo que Malfoy sentía en aquel momento. No se sorprendió cuando vio el fantasma de Myrtle aparecer y abrazar a Malfoy que lloraba desconsolado en los brazos intangibles de la chica muerta.
Malfoy había encontrado ternura y comprensión en aquel espectro. Tal vez no era lo mejor pero era algo que Draco necesitaba en aquel momento, Harry se recordó a si mismo sospechando de Malfoy después de su encuentro en el tren, la sangre de Malfoy bañando todo el piso del baño en desuso después de haberle lanzado el septusembra. Eso último cambiaría, Harry había rechazado una vez la mano de Draco Malfoy y de nuevo estaba en un punto en dónde la historia volvió a repetirse. Harry sólo esperaba que Malfoy fuera más inteligente de lo que él fue de niño y tomase su mano.
Severus Snape no podía creer lo que había visto. Albus Dumbledore había arrancando los niños de sus hogares, había ordenado el uso de imperdonables con tal de conseguirlo. En el recuerdo Potter había utilizado lamaldición Imperius. Eso tal vez era una de las cosas más crueles del mundo. Potter había sido condenado por Albus a un destino peor que la muerte: ser su ejecutor.
No podía imaginar que había pasado por la mente de Albus para llegar a eso, el bien común no justificaba tales accione. Él estaba luchando por terminar con todo eso y al final resultaba todo infructuoso, Severus no podía creerlo, se reusaba a que ese fuese el final.
Aquí tiene el capítulo II.
Harry poco a poco va conectándose con su pasado, con sus historias del sexto curso, denle un poco de tiempo y verán que no les defraudara. El capítulo III tiene un par de cosas interesantes, espero que me acompañen para ese también.
Voy respondiendo los comentarios poco a poco. Mil gracias por el cálido recibimiento.
Un abrazote para Winter que un amor de beta.
Nos vemos el próximo viernes.
