¡Hola! ^^ Estoy de vuelta

Gracias por vuestros reviews y espero que os guste este nuevo episodio ^^

Disclaimer: Los personajes mutantes de esta historia no me pertenecen, solo, única y exclusivamente dicha historia, inventada, escrita y publicada por mí XDD


Capítulo 2. Esperanzas

Pasaron las semanas sin ninguna novedad aparente. Todo seguía igual. John y Keira estaban juntos, hasta dormían en el mismo cuarto. Pietro seguía desapareciéndose por las noches y no volvía hasta bien entrada la mañana. Después, se pasaba unas cuantas horas durmiendo y cuando se levantaba ayudaba a unos y a otros en sus quehaceres. Dominik por su parte, parecía siempre estar a lo suyo, pero por otro lado se enteraba de todo, y estaba al pendiente de cada cosa que pasaba. Últimamente estaba más al pendiente de Tari. Se levantaba temprano y ayudaba en todo lo que podía, pero también era verdad que la veía muy triste y apagada. Algunas veces se negaba a bajar a cenar diciendo que se sentía mal, pero luego por las noches salía a dar un paseo y volvía tarde. En alguna ocasión, ya de madrugada, incluso la había oído llorar.

De todo esto también se había dado cuenta Nathan. Por las mañanas, intentaba animarla llevándola el desayuno al cuarto, y en el resto del día la contaba chistes o la hacía reír con cualquier tontería. A pesar de sus esfuerzos todo esto de poco servía. Se la pasaba pensativa la mayor parte del día, como si estuviera en las nubes y a la vez continuaba triste. Por mucho que insistían, y preguntaban entre unos y otros, no había dicho qué era lo que la pasaba.

En ese momento, Nathan y Tari estaban en el comedor como todas las tardes a la misma hora, hablando de cualquier cosa. Había veces en las que su amigo conseguía sacarla de ese trance y se les pasaban las horas volando. Sin que se dieran cuenta entra John y se sitúa detrás de ellos, los cuales hablan animadamente en el sofá.

-Entre vosotros ha surgido la chispa ¿no? –Les pregunta de repente asustándolos.

-¡Vaya! ¿Desde cuándo estás ahí? –Pregunta Nathan.

-Solo un par de minutos –sonríe- me alegra ver que os lleváis tan bien.

Tari se pone tensa en el asiento. ¿Cuándo había entrado? ¿Cómo no le había sentido? No sabía qué hacer, ni qué decir. Hacía ya varias semanas desde que había llegado, y como todos insistieron en que se quedara… pues finalmente eso hizo. Trataba por todos los medios de evitar encontrarse con John o con Keira. Cada vez que veía a ésta última, estaba radiante y feliz. Y cuando estaba con John mucho más. No podía soportar verlos juntos. Sentía una ira irrefrenable en su interior. ¡Hasta había roto objetos de cristal!

Esto era por Nathan. Éste podía manipular el cristal y hacerle cambiar de forma a su antojo. También la dijo que cuando se enfadaba era capaz de romper los cristales en mil pedazos. Eso ya le había pasado a Tari, solo que el único que lo sabía era el mismo Nathan, ya que notaba cuando ella estaba a punto de romper algo.

-Hace mucho que no te veía –dice John a Tari- y eso que vivimos en la misma casa –se ríe.

La joven solo sonríe vagamente.

-¡Hola amor! –Entra Keira- ¿Qué haces aquí? Te estaba buscando –se acerca y le besa en los labios.

Tari aparta la mirada.

De pronto los cristales de esa parte de la casa empiezan a vibrar.

-Tranquila –susurra Nathan a su lado, tocándola una de sus manos.

Tari cierra los ojos unos momentos, para intentar tranquilizarse, pero no puede y los cristales vibran con más intensidad.

-¿Qué está pasando aquí? –aparece Dominik. Él también sentía las vibraciones, ya que parte de sus poderes consistían en generar con sus manos ondas de vibración parecidas.

-No sabemos –Contesta Pyro.

-¿Lo estás haciendo tú Nathan? –Pregunta nuevamente algo desconcertado.

-No. Sabes que no tendría motivos y que sé controlar mis poderes perfectamente –responde con seguridad.

-Entonces… -Todos miran a Tari. Ella estaba con los ojos cerrados, sus manos agarradas fuertemente a sus rodillas, y temblando.

-Tari ¿Qué te ocurre? ¿Por qué no lo controlas? –pregunta John a la vez que toca su hombro. La joven abre los ojos de pronto, le mira y dice…

-¿Estás tan ciego que ni siquiera te lo imaginas? –le salta con voz resentida. Seguidamente se levanta y sale corriendo.

Un par de cristales se rompen en mil pedazos antes de que ella desapareciera por completo. Todos se asustan.

-¿A qué vino eso? –pregunta John incrédulo.

-No lo sé, pero lo averiguaré –dice Dominik mientras se dirige a la calle –Trataré de encontrarla –salta antes de desaparecer.

-¡Voy contigo! –dice Plateado que había llegado justo a tiempo para oír la frase que le dijo Tari a John, quedando asombrado. Utiliza sus poderes y en un tris tras estaba en la calle con su amigo.

Ambos ven como Tari, que estaba un poco más allá, desaparece, dejando tras de sí su estela que señalaba donde había estado.

-¡Plateado! –le llama Avalancha, aunque su amigo lo había visto todo.

-¡Sí, Sí, la detendré! –y se va.

Tari sin quererlo, ni desearlo había imitado el poder que tantas veces había visto a Pietro de utilizar. Y por desgracia no podía parar. De todas formas no la importaba. Lo único que quería era correr con todas sus fuerzas, para intentar no pensar en nada, y estar lo más lejos posible de su pesadilla. Esa horrible pesadilla en la que vivía día tras día, de la que parecía que no iba a despertar nunca.

-`¿Por qué me tuve que enamorar de él de esta forma si él no me quiere?´ -piensa- No tiene ni la más remota idea de lo que me ocurre, del tormento en que vivo –dice para sí misma en voz baja con frustración mientras sus ojos se vuelven cristalinos poco a poco.

Cierra sus ojos fuertemente, y unas lagrimas se deslizan por sus mejillas, en lo que aprieta más el paso sin siquiera tener un rumbo fijo.

Pietro la alcanza fácilmente, y dando unas vueltas a su alrededor la agarra fuertemente, y frena en seco de repente. Tari exhausta dice…

-¿Por-Por qué has venido a por mí? –logra decir aún cansada de tanto correr.

La joven se va escurriendo en los brazos de Plateado, por lo que éste la deja a la sombra de un árbol. Se encontraban en un parque, casi al otro lado de la ciudad.

-No sé qué es lo que te está pasando últimamente pero ahora mismo me lo vas a decir –Tari mira al joven que está justamente tapando el sol que la llegaba, deslumbrándola, segundos antes, pareciendo que el brillo salía de él, en vez de recortar su figura.

-No me ocurre nada –aparta la mirada.

El joven se sienta en el lado hacia el que mira ella.

-Confía en mí –espera unos segundos.

Ella clava su mirada en el suelo. Parece pensativa y absorta en sus pensamientos.

-No podrías hacer nada por mí. Con lo que no tiene caso- dice al fin.

-Inténtalo –trata de tener paciencia.

-No podrías cambiar las cosas ni aunque tuvieras múltiples poderes mutantes –le mira- Déjalo estar ¿quieres?

El joven frunce el ceño.

-Después de todo lo que pasó hoy no puedes pretender que "lo deje estar". ¡Casi los matas! –replica.

-No insistas, no te lo diré –sentencia.

En ese instante suena un móvil.

-Disculpa –Pietro se levanta y responde- Dime John- silencio.

Tari se empieza a poner nerviosa. ¿Sería capaz de llevarla a rastras hasta la casa si se oponía a volver?

-Sí, no te preocupes –continúa la conversación. Se vuelve a quedar en silencio- En breve estaremos de vuelta- Se gira y mira a Tari, dándose cuenta de lo nerviosa que estaba –Te tengo que dejar –silencio- Creo que tengo la respuesta… -baja la voz- al porque de su comportamiento –cuelga.

Se acerca a la joven, y cogiéndola del brazo la obliga a levantarse.

-Dime si me equivoco… Estas enamorada de John, y como no te corresponde estás con ese mal genio, triste y pagándolo con todos cada minuto del día ¿no es así?

¿Cómo demonios lo había averiguado? No quería que nadie lo descubriera pero al parecer todo se le había escapado de las manos y si ya sospechaba sobre ello, no iba a parar hasta saber toda la verdad. No tenía escapatoria.

-¡Contesta! –Pietro pierde toda la poca paciencia que le queda- Es eso. Tiene que ser eso- La suelta anonadado sin apenas poder creerlo.

Ella miraba a otro lado. Simplemente no podía mirarle. Lo más seguro es que lo tomara por una tontería, la diría que se dejara de tantas estupideces, y que madurara. Pero no dijo nada de eso.

-Volvamos –dice sin más.

-No sabes lo que se siente al ver a quien quieres con otra persona. Es el peor castigo que puedan darte. Es como tú propio infierno interior –dice reuniendo fuerzas y mirándole- nunca lo entenderías –baja la mirada.

-No lo entiendo, es verdad. Lo único que sé, es que él está prohibido para ti, y has de asimilarlo y olvidarle –la dice lo más tranquilamente posible.

-¿Y qué quieres que haga si no logro olvidarle? –pregunta de nuevo

-Tratar de huir no será la solución. Y mejor vámonos ya. Se está haciendo tarde –la agarra de la muñeca.

-Regresar tampoco –dice ella con firmeza intentando soltarse.

-Escucha… la paciencia no es una de mis virtudes asique no me vengas con excusas. Vuelves y das la cara. Luego ya se verá qué hacemos según vayan pasando las cosas –la coge y sale corriendo.

Segundos después…

Lo primero que hace la joven al llegar, es subir escaleras arriba, ignorando lo que le decían los demás miembros del grupo dentro de la casa. De lo que estaba segura era de que se iría de allí en cuanto anocheciera, ya que seguramente, Pietro les contaría a todos "su secreto", por lo que no tenía sentido continuar allí.

-Puedo ayudarte a sentirte mejor –oye una voz que proviene de la oscuridad. Se sobresalta, y enciende la luz. Casi era media noche.

Ve a un joven que ya había visto en alguna que otra ocasión. La primera vez fue cuando conoció a Nathan, dos o tres semanas atrás.

-¿Quién eres? –se limpia las lágrimas de los ojos.

-Mi nombre es Kane, y te puedo ayudar con tú problema –se presenta- sé cómo te sientes, puedo leer tú mente, y la de los demás- explica.

-¡Vaya! –la joven se queda sorprendida.

-He estado leyendo algunas mentes, y ¿sabes qué? Todos están muy sorprendidos por lo que les dijo Plateado.

Lo que había supuesto desde punto y hora, ya se había hecho realidad.

-Gracias por decírmelo pero eso ya lo suponía –baja la vista.

-Aún no te lo conté todo -continúa.

-¿Qué más sabes? –le mira con curiosidad.

-También leí la mente de Pyro –la joven le presta más atención.

-Seguro piensa cosas horribles de mí –dice con voz triste.

-No, al contrario. Lo que los demás no saben es que John no ama a Keira, solo está con ella por lástima, porque sabe que le quiere –dice con voz segura.

-Pues no lo parece –habla Tari de nuevo.

-Él no puede creer que tú sientas lo mismo que él siente por ti –vuelve a decir y espera la reacción de la joven.

Se hace el silencio en la habitación.

-¿Qué has dicho? –cree que no puede haber oído correctamente.

-¿Sabes por qué estoy aquí? –pregunta

Ella niega con la cabeza.

-John me mandó. Quería que te dijera todo esto, y que además fueras dentro de media hora al parque cerca de aquí. Quiere hablar contigo.

-¿De veras? –Aún no se lo puede creer- no te creo.

-Si no me crees ve y compruébalo por ti misma –se cruza de brazos- Por cierto, si tenías pensado irte, vas a tener que posponerlo –sonríe

Tari se emociona. Si ha sabido que ella pensaba irse, de veras debe de estar diciéndole la verdad.

-Te- Tengo que arreglarme –da vueltas de acá para allá como loca. De un momento a otro para y se acerca a él- Gracias por todo.

El joven solo la sonríe.

-Cualquier cosa que necesites… avísame –y se marcha.


Continuará…

Aquí hemos visto cómo inevitablemente Pietro se entera del "secreto" de Tari y cómo también lo sabe Kane, el cual quiere ayudarla, veremos a ver qué pasa.

Gracias a todos por leer

¡Nos vemos!