Reencuentro (Primera parte)

Edward POV

Después de salir de casa de mi hermana, acabé en un bar y borracho como una cuba. Estuve hablando con el camarero durante una hora, yo le contaba mis penas - o eso creía ya que no me enteraba mucho debido a mi estado - y él llenaba mi vaso. El tal James – el nombre del barman, no solo me quedé con su nombre sino con la cara que tenia y esa melena rubia que tenia atada en una coleta – estuvo más atento de cuantos billetes veía en mi cartera, que de todo lo que le contaba.

Estuve cerca de tres horas en el bar, bebiendo, pensando y volviendo beber. O más bien, pensando y cuando llegaba a la conclusión de que Bella tenia novio, bebía.

Era una buena forma de olvidar todo y cuando me refiero a todo, es olvidarme hasta de donde vivía mi hermana.

Eran las cuatro de la mañana, estaba sentado en el bando de un parque esperando que la borrachera se me fuera lo suficiente para recordar el nombre de la calle de la casa de mi hermana. Pero debido al frio que mi cuerpo sentía, opté por llamar a mi única salvación.

- ¿Quién? – escuché una voz somnolienta al otro lado de la línea.

- Leah – dije con mi voz pastosa y arrastrando las palabras.

- ¿Edward? – preguntó un poco más despierta.

- Leah – volví a contestar.

- Sí, Edward soy yo – me reí entre dientes por habérmela imaginado rodando los ojos al confirmarme que era ella. - ¿Dónde estás?. Son… - escuché un pequeño ruido por el auricular – las cuatro de la mañana.

- En el parque.

- Y, ¿qué demonios haces en el parque a las cuatro de la mañana y con el frio que hace? – bramó al teléfono.

- Tomar el aire – le conteste riéndome a la vez que tiritaba.

Escuché como bufaba al otro lado de la línea y algunos ruidos más que no supe descifrar que eran.

- ¿En qué parque estas?. Voy a buscarte.

- No lo sé.

- ¿Qué hay en el parque?.

- Arboles, bancos, columpios, una fuente grande con algo en medio… – fui numerándole hasta que me cortó.

- Déjalo. Es evidente lo que hay en un parque – bufó. – Ya sé donde estas, creo… ¿lo que hay en la fuente es un niño desnudo por donde le sale el agua por el pene, como si estuviera meando?

Enfoqué mi vista a la fuente que la tenía como a diez metros de donde me encontraba. Observé lo que ella me había dicho y estallé en carcajadas al ver aquella figura de un niño de no más de tres años meando sobre el agua de la fuente.

- Eso me lo dice todo – gruñó. – No te muevas de ahí. Llegaré en unos cinco minutos más o menos.

- Si señora – hice un ademan con la mano llevándomela a la frente como un saludo militar.

Escuché como gruñía y maldecía en tres idiomas diferentes antes de colgarme el teléfono.

Me acurruqué un poco en el banco para evitar que se me congelaran las bolas. Había cerrado los ojos, tenia mucho sueño y esperaba que toda esta maldita noche fuera solo una pesadilla. Estaba quedándome dormido, hasta que sentí un par de empujones en mi hombro y una voz hablarme en el oído.

- Leah… - susurré y automáticamente me abracé a ella, a su cintura.

- Anda, levántate y vamos para casa. Estas helado – me ayudó a levantarme del banco, coloqué mi brazo alrededor de sus hombros, para tener un apoyo, ella pasó su brazo alrededor de mi cintura y comenzamos a caminar.

Llegamos a casa unos minutos más tarde, entre empujones y algunas risas flojas por mí parte y maldiciones por la de ella. Me ayudó a llegar hasta nuestra habitación, me dejé caer sobre la cama a lo largo, boca abajo. Sentí como me quitaba mis deportivas y como me daba la vuelta para que quedara hacia arriba.

- Sube más para arriba, Edward. Apoya la cabeza en la almohada.

Hice lo que me pedía con los ojos cerrados y con alguna que otra dificultad cuando me moví. Me ayudó a quitarme los pantalones y a ponerme unos pantalones de pijama, la camiseta que llevaba puesta prácticamente me la arrancó del cuerpo entre gruñidos y más maldiciones, porque no estaba poniendo nada de mi parte a la hora de ayudarla a que me la quitara.

¡Pero es que no podía!

Después de acabar conmigo, por el sonido que estaba escuchando imaginé que ella se estaba poniendo cómoda. Unos minutos más tarde sentí como se hundía el colchón en mi lado derecho.

- Ahora duerme – me susurró dándome un pequeño beso en la frente.

Rodé hacia su lado y la abracé como si mi vida dependiera de ello. Hundí mi cara en su cuello.

- Tiene novio – musité muy bajito, pensando que no me había escuchado.

- ¿Quién tiene novio? – me había escuchado…

- Bella – tan solo decir su nombre me dolía, ahora más que antes.

- ¿Tu ex? – asentí con la cabeza, era incapaz de hablar. – Vaya… esto cambia un poco las cosas, ¿no?

- No – le dije después de tragarme el nudo que tenía en mi garganta.

- ¿Cómo que no?. Ambos sabemos que has vuelto por ella y ahora ella esta con otro.

- Pienso recuperarla, cueste lo que me cueste – conseguí decir aun con la voz pastosa, arrastrando las palabras y volviendo a tragar el nuevo nudo que se había formado en mi garganta.

Sentía unas ganas de llorar inmensas, no sabía si era porque realmente seguía siendo un niño o por el alcohol que tenia en las venas.

- Puedes hacerle daño, Edward. Ella ya ha rehecho su vida, tal vez deberías de hacer tú lo mismo.

- No – musité.

- La harás daño. No es bueno para ninguno que te metas en esa relación. Le harás daño a ella y saldrás dañado igual o más que ella.

¡Puta Leah!

Tenía razón.

Yo no quería dañarla por nada del mundo y tampoco quería sentir más dolor del que ya sentía al saber que ella estaba con otro. Pero no quería dañarla de ninguna manera. Iba a tener que pensar en qué hacer respecto a todo esto. Sabía de antemano que iba a verla muy a menudo y que seguramente ella vendría con su novio y solo de pensar en ella con otro me hervía la sangre, no quería ni imaginarme lo que sentiría cuando los tuviera a ambos en frente.

Apreté más el abrazo que le estaba dando a Leah. Ella en respuesta pasó sus manos alrededor de mi cuerpo también y besó de nuevo mi frente.

- Duerme, Edward. Mañana será otro día y podrás pensar con más claridad, cuando no estés borracho.

- Te quiero, Leah – le susurré acomodando mejor mi cabeza entre la almohada y su cuello.

- Yo también te quiero – suspiró contra los pelos de mi cabeza.

Un par de días más tarde, Alice me dijo que Bella estaba en un viaje de negocios y que no vendría hasta pasados unos días. Lo cual agradecía enormemente, después de saber que ella estaba con otro no quería verla, aunque mi cuerpo y mi corazón me lo pedía a gritos, mi cabeza necesitaba serenarse y pensar en toda la mierda que se me iba a venir encima cuando volviera a ver esos hermosos ojos chocolates que tanto había extrañado, al igual que su cuerpo entero y por supuesto a ella, a ella entera en cuerpo y alma.

Leah y yo fuimos a ver el piso que había visto ella en internet cuando estábamos en Londres. Después de discutir con ella durante unos minutos sobre el piso, nos lo quedamos. El piso era bastante amplio, estaba situado en una buena zona y el precio era bueno, pero a mí me no me había acabado de convencer del todo. Algo me decía que no era el adecuado.

Bella POV

Catorce.

¡Catorce malditas horas metida en un avión!

Mis piernas estaban agarrotadas, adormiladas y adoloridas, sentía un cosquilleo muy poco agradable en ellas por haber estado catorce largas, larguísimas horas sentada en el asiento del avión, solo pudiéndome mover para ir al baño.

Mi querido jefe, no había podido conseguirme un billete de primera clase, - ya que había sido un viaje programado a última hora y de urgencia - no es que me quejara por viajar en tercera clase, había viajado mucho en tercera clase, pero estar catorce horas en el avión sentada entre un hombre enorme que no olía precisamente bien, una mujer que no paraba de hablar de sus problemas, - ¡yo también tenia mis propios problemas y no los iba contando a cualquier persona desconocida que se sentara al lado mío en un avión – y sin apenas poder moverme, había sido una tortura.

Después de andar entre toda la gente para ir a recoger mi maleta de la cinta transportadora, - tardó una eternidad en aparecer – la cogí y caminé hacia la salida del aeropuerto, donde ya debía de estar esperándome.

Y no me equivoqué.

- ¡Bella! – gritó por encima de todo el murmullo de la gente que estaban hablando.

- ¡Jacob! – corrí hacia él como pude con mi maleta en mano e ignorando el dolor de mis piernas, dejé caer la maleta a mi lado derecho cuando llegué a su altura, alargue mis brazos enganchándome a su cuello y le di un sonoro beso en la mejilla.

- Cuanto tiempo. ¿Dónde te has metido? – me preguntó después de dejar de abrazarnos.

- De viaje de negocios – le contesté como si fuera obvio, rodando mis ojos.

- Viajas mucho – cogió mi maleta y nos pusimos en camino hacia su coche.

- Lo sé – le contesté saliendo del aeropuerto.

- Bueno, pero ya estás aquí. Me ha llamado Alice hace un rato y me ha dicho que vayamos a su casa a cenar. ¡Que tiene una sorpresa! – exclamó entusiasmado.

- ¿Sabes que las sorpresas de Alice te gustan tan poco como a mí, no? – le recordé.

Normalmente las sorpresas que Alice preparaba, acaban siendo un caos. La pobre mujer no podía controlarse a la hora de organizar "eventos sorpresa" y acaban siendo una completa locura. Incluso algunas veces habíamos acabado en urgencias – más veces yo que ninguno de todos nosotros – y algunas otras veces, los chicos en comisaría.

- Sí. Pero esta vez ha dicho que la sorpresa era grande. Y sabes que las sorpresas grandes de Alice son…

- Sí, sé que son grandiosas – le corté antes de que se emocionara más de la cuenta y temblando de pies a cabeza, sabiendo que esto no iba a acabar muy bien.

- Bien. Llevamos primero esto a casa, - alzó mi maleta metiéndola al maletero del coche mientras yo entraba por la puerta del copiloto, para segundos después el entrar por la del piloto - te das una ducha, se ve a leguas que te hace falta, – lo miré con los ojos entrecerrados cuando se acomodó en el asiento del conductor, pero siguió hablando, ignorando mi mirada - te pones más cómoda y después vamos a donde los chicos – explicó arrancando su coche.

- Sí – aparté la mirada de él. - Estoy de acuerdo. Quitarme el traje y estos zapatos que me están matando, sería lo mejor del mundo ahora mismo.

- Si quieres luego te puedo dar un masaje en los pies – lo miré de nuevo, estaba mirándome, subiendo y bajando las cejas sugestivamente.

- Estaría muy bien – le sonreí – pero llegaríamos tarde a donde Alice y sabemos ambos que podría matarnos a los dos con tan solo mirarnos – ambos reímos ante lo que había dicho.

Alice podía ser capaz de eso y de cosas peores con tan solo una mirada.

Llegamos a mi casa unos minutos más tarde. Me cambie de ropa después de darme una rápida ducha. Me enfundé unos vaqueros, una camiseta blanca, un jersey de lana negro y mis converse negras.

- Ya estoy lista, ya podemos irnos – dije entrando al salón de mi piso, donde Jake estaba tirado en el sofá y haciendo zapping en la televisión.

- Bien, me estaba empezando a quedar dormido – se levantó del sofá de un salto después de apagar la televisión con el mando a distancia, estiró sus brazos por encima de su cabeza y después bostezó.

- Puedo llamar a Alice y decirle que no vamos. Puedo decirle que estoy muy cansada y que me voy a ir a dormir – sugerí con los de mis manos cruzados esperando que aceptara mi oferta.

No tenia ningunas ganas de ir a casa de Alice. Solo quería tirarme en mi cama, acurrucarme dentro de las sabanas y dormir hasta el día siguiente.

- ¡Ah, no!. No pienso perderme la gran sorpresa de Alice – me contestó entrecerrando los ojos.

- Pues vámonos ya - suspiré.

Salimos de mi piso un par de minutos más tarde y nos pusimos en camino hacia el piso de Alice y su gran sorpresa.

Edward POV

- ¿¡Edward ! – gritaron Rosalie y Emmett a la vez.

Estábamos en casa de Alice esperando a que todos llegaran para cenar, Leah y yo ya nos habíamos mudado a nuestro piso, pero ella había insistido en venir a cenar a su casa. Había llamado a todos para celebrar mi vuelta, aunque me aseguró que a Bella solo le había dicho que tenía una sorpresa.

No entendí porque le había dicho eso, pero lo dejé pasar, no tenia ganas de ponerme a pensar en toda la maldita situación de Bella, así que me centré en pasarlo bien esta noche mientras volvíamos a estar todos juntos de nuevo.

Pero aun así, mis nervios desde que Alice había pronunciado el nombre de Bella, estaban a flor de piel. Estaba ansioso por verla de nuevo, no iba a engañar a mí mismo, pero temía su reacción.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó mi hermano dándome un abrazo.

- Estar – le contesté simplemente devolviéndole el abrazo.

- ¿Te vas a quedar? – me preguntó Rose con sus ojos brillantes, la conocía demasiado bien para saber que estaba aguantando las lágrimas.

- Sí, me voy a quedar – le contesté abrazándola y besando sus mejillas.

- ¡Eso es genial! – exclamó en mi oido.

Después de saludarnos de nuevo debido a la emoción que todos sentíamos por mí vuelta, les presenté a Leah. Estuvimos hablando durante un rato de cómo me había ido en Londres, lo que había hecho, como me había ido en el conservatorio… y muchas cosas más, también hablamos de cómo les había ido a ellos por Seattle.

Estábamos todos sentados en los sofás hablando y riendo cuando el timbre sonó. Me tensé y comencé a ponerme nervioso. Hacía mucho, mucho tiempo que no la veía y tan solo de pensar que estaba al otro lado de la puerta principal, hacia que mi corazón latiera desbocado.

- ¡Ya voy! – exclamó Alice poniéndose en pie y caminando hacia la puerta.

- Relájate – me susurró Leah antes de agarrar mi mano y darle un pequeño apretón.

Intenté hacer lo que me pedía, pero me resultaba imposible, mi corazón se me iba a salir del pecho.

Escuché como Alice abría la puerta y saludaba efusivamente a Bella y a Jacob.

¿Jacob?

¿Qué hacia Jacob aquí?

Escuché los pasos de tres personas caminando por el pasillo. Unos pasos más y las tres personas que venían por el pasillo, entraron en el salón.

Alice con una sonrisa de oreja a oreja y dando pequeños saltitos.

Jacob estaba con sus ojos entrecerrados, mirándome fijamente. Su mandíbula estaba tensa y sus manos cerradas en puños.

Y Bella. Bella estaba en estado de shock. Sus ojos abiertos desmesuradamente se habían clavado en los míos, no apartaba la mirada. Pude ver en ellos muchas emociones y la mitad de ellas no eran buenas. Observé como sacudía un par de veces su cabeza, cerrando sus ojos y cuando los abrió…

- Lo siento – se disculpó para salir del salón a paso rápido.

- ¿Bella? – escuché como Alice le llamaba, mi mirada estaba fija en el sitio donde su cuerpo había estado.

- Déjala, necesita un momento para recuperarse – oí a Jasper decir después de escuchar el portazo de la puerta principal.

¡Dios!, seguía igual de preciosa que siempre. Los años habían hecho que maduraran algunas facciones de su cara, pero seguía siendo igual de hermosa o incluso más. Su cuerpo seguía igual, bajito, no tanto como Alice, pero bajito y delgado. Y su cabello suelto seguía igual de largo que hace cinco años.

- ¿Esa era la famosa Bella? – susurró Leah en mi oído, sacándome de mi aturdimiento.

Giré mi cara hacia ella asintiendo y volví a mirar hacia donde lo había estado haciendo unos segundos antes para contestarle. En cuando mis ojos se clavaron en el mismo sitio en donde Bella había estado, una mano enorme en forma de puño se dirigió a mi cara, dándome justo en la parte derecha del labio.

El sabor a sangre invadió mi boca.

Estaba seguro de que tenia el labio abierto. Aparte de sentir y tragar el sabor de mi sangre, empecé a sentir calor y dolor en donde el puñetazo me había dado.

- ¿Qué haces? – gritó Leah. - ¿Estás bien? – me preguntó suavemente.

- Sí – contesté haciendo una mueca de dolor.

- ¡Te advertí que no la dañaras! – me gritó Jacob volviendo a lanzar su puño a mí, pero el cuerpo de mi hermano apareció en medio del golpe sosteniendo a Jake.

- ¿Qué haces? – le gruñó Emmett.

- Te lo advertí Cullen, te advertí que no la dañaras – me señaló con su dedo desde detrás del cuerpo de mi hermano.

- Yo no hice nada - intenté excusarme.

- ¡Estuvo cuatro malditos meses actuando como una zombie!. Tú la dejaste en ese estado – siguió chillándome.

- ¡Yo me quise quedar! – le grité de vuelta. – ¡Yo quise quedarme con ella!. Fui idea de ella que me fuera – le escupí poniéndome en pie.

- Sé que fue su idea. ¡Pero qué menos que dejarle que se despidiera de ti! – mi pecho subía y bajaba al igual que el de él. – Suéltame, Emmett – gruñó.

- No pienso soltarte para que sigas golpeando a mi hermano.

- No voy a gastar mis fuerzas en pegarle a él. Me voy – dijo. Mi hermano le soltó y él se fue caminando hacia la puerta del salón. – Espero no volver a verla derramar una sola lágrima por ti, o la herida del labio solo será el principio – me amenazó antes de salir por la puerta.

Bella POV

¿Qué hacia huyendo?

¿Por qué me había ido así?

¿Qué hacia él aquí?

Caminé hacia la esquina del edificio del piso de Alice, apoyé mi espalda en la pared y respiré profundamente muchas veces para calmar mis nervios, cosa imposible, las preguntas seguían atacando mi mente.

¿Hasta cuando se iba a quedar?

¿Había vuelto para quedarse para siempre?

¿Por qué?

Ahogué un grito de frustración. Tenia muchas preguntas y pocas respuestas. Sabía quien podía darme las respuestas a todas esas preguntas. Pero tenia miedo, tenia mucho miedo. Me había costado horrores sacarme tan solo un pedacito de él de mí, con ayuda de mi novio, claro.

Mi novio, en él tendría que pensar en estos momentos. A pesar de tener unas ganas locas de abalanzarme sobre Edward y abrazarme a él como si se me fuera la vida en ello, tenia que pensar en mi novio. En todo lo que había conseguido gracias a él, gracias a su apoyo e insistencia en querer salir conmigo, gracias a darme la oportunidad de dejar a la Bella que fue de Edward para ser una nueva Bella.

Volví a coger mucho aire con mis pulmones y fui vaciándolos poco a poco. Era hora de volver al piso de Alice y enfrentarme a él. Yo no tenia porque huir de mis amigos, en todo caso era él, el que tenia que salir corriendo y no yo. Él tenia que estar en la situación en la que yo estaba, él era él que se había ido sin despedirse, él… corté mis pensamientos antes de seguir pensando estupideces.

Quité la espalda de la fría pared y comencé a andar hacia el portal, pero no me dio tiempo a dar tres pasos seguidos, ya que choqué contra un cuerpo enorme y duro.

- No pensaras volver ahí arriba, ¿verdad? – la voz de Jake sonó dura.

- Sí – alcé mi cara y le miré. - ¿Por qué?.

- ¿Por qué?. De verdad me estas preguntando, ¿por qué? – me preguntó incrédulo.

- Sí – mi voz apenas fue un murmullo.

- No pienso ser yo el que recoja de nuevo tu corazón destrozado – me reprochó.

Arrugué el entrecejo y le miré duramente.

- Yo nunca te pedí que lo hicieras – mi voz era igual de dura que mi mirada.

- No nunca lo hiciste – concordó. – Pero yo sabía que tenía que hacerlo para volverte a ver sonreír y no como la zombie que fuiste esos primeros meses. ¡Ni Alice, ni Rose sabían que hacer contigo! – me gruñó.

-Nadie os pidió que me ayudarais – insistí.

- Deja de decir tonterías. Somos tus amigos después de todo. Solo queríamos lo mejor para ti y que volvieras a ser la misma persona que eras antes. Y gracias a nosotros lo has sido.

- Ya no soy la misma persona de antes – susurré apartando la mirada de sus ojos.

- No, no lo eres – colocó la mano debajo de mi barbilla y alzó mi cara para que lo mirara. – Ahora eres mejor. Ahora eres más madura, más independiente, más fuerte, más…

- Deja de echarme flores, ¿quieres? – le corté.

- No te estoy echando flores, solo digo lo que veo – me sonrió.

Nos quedamos unos segundos mirándonos fijamente a los ojos, sin poder evitarlo su sonrisa me contagió y sonreí automáticamente.

- Voy a volver ahí arriba – le advertí.

- Suerte - se apartó de mi camino para que pudiera pasar.

- No voy a volver con el corazón roto – le dije pasando por su lado. – Eso ya no va a pasar.

- Perdona que lo dude – me giré para mirarlo, pero él ya se había dado la vuelta y había empezado a caminar.

Con un suspiró me volví a girar y comencé a andar hacia la puerta del portal. Entré despacio, muy despacio en el interior del portal. Llegué también a paso lento a la puerta de la casa de Alice. Fue el camino más corto y a la vez más largo de mi vida. Por mucho que hubiera caminado lentamente para evitar volver a encontrarme con él, había tardado demasiado poco en recorrer esos metros.

Cogí mucho aire con mis pulmones, todo el aire que podían meter en ellos y lo saqué lentamente, preparándome para volver a encontrarme con esa penetrante mirada verde que me volvía loca.


Hola! bueno aqui os he dejado la primera parte del reencuentro... he cortado el capitulo porque sino iba a ser demasiado largo.. sé que os gusta que sean largos.. pero.. :P jajaja. Me ha salido un poco más corto de lo normal... pero aun así espero que lo hayais disfrutado.

Ahora os voy a hacer un pequeño chantaje... bueno me he emocionado mucho al abrir mi correo el otro dia y ver tantos mails de FF. muchos reviews :D muchos! y muchas alertas y muchos favoritos jajaja. si en este capitulo llegamos a... no voy a decir 100 porque son muchos... pero si llegamos a tantos como en el primer capitulo (38) subiré el siguiente capitulo antes ^^ jajajajaja.

Bueno os dejo ya...

Gracias por todos los reviews, las alertas, los favoritos y a todas las que leeis! darme un poco de vuestras palabritas y mandarme un review :P jajaja.

Gracias!

Un saludo!