Advertencias: En este capítulo, ninguna realmente. Quizá un poco de vocabulario soez. Y OoC.


¡Disfruta de la lectura!


.

2章

CARAMELO

.


.

.

.

—Oye, tú…—dijo el joven con voz fría, no midiendo la severidad de la misma, la niña levantó el rostro, asustada. Pudo entonces el azabache contemplar su rostro con más atención. Pequeño, de tez blanca, un poco sucia, pero lo que más resaltaba de esa carita, eran aquellos enormes ojos verde limón. Examinándolo bien, parecía el rostro de una muñeca de porcelana, un tanto sucia y descuidada.

El chico sintió compasión, intentó entonces modular su voz.

— ¿Cuál es tu nombre? —preguntó, no creyéndole al nombre que su tío le había dicho.

—Mi nombre…Es Sakura —susurró desviando la vista.

— ¿Qué edad tienes? ¿Y tus padres?

La niña tardó un poco en responder, apretando los labios fuertemente en un intento de no ponerse a llorar. Inhaló fuertemente.

—Tengo Diez, diez y medio.

— ¿Familia? —reiteró el joven, cruzándose de brazos.

—No…No tengo familia.

Sasuke frunció el ceño, no creyéndole del todo, algo tenía que tener esa niña. A alguien tenía que entregarla.

— ¿Ni tíos, abuelos, conocidos? —Insistió impaciente.

Sakura negó con la cabeza. Sasuke se frustró al pensar que tendría que hacer con una niña sin familia.

— ¡Por favor! Algo debes de tener—recriminó el hombre desesperado. La niña se encogió. Dudó unos minutos en su repuesta.

—Está…Mi madrasta —contestó finalmente, estrujando su vestidito con sus manos. Sasuke sintió alivio al escuchar aquello.

—Muy bien ¿Y dónde está, sabes el número para contactarla?

— ¡No, no por favor! No me regreses con ella —interrumpió Sakura de golpe, mirando fijamente a Sasuke, reteniendo un par de lágrimas suplicantes. El chico suspiró, rendido.

—Bien, ¿Entonces algún otro lugar?

—Yo no, yo no tengo otro lugar, nadie más…Ya no quiero—su tono de voz iba disminuyendo hasta convertirse en un murmullo.

Sasuke se sobó las sienes. En definitiva, esa niña se tendría que quedar allí hasta que se le ocurriera que hacer con ella. Consideraba entregarla a una estación de policía, lo cual descarto al temer que hicieran una investigación y su padre como político terminara afectado. Después pensó en un orfanato, el cual también descarto al saber que sería la misma cosa, la niña podría terminar delatando a su tío y por ende, meterse en muchos líos.

—Está bien, esto es lo que haremos, te quedaras aquí hasta que encontremos a alguien que se haga cargo de ti —señaló el azabache, sacando su móvil.

— ¿Va, va encerrarme en un cuarto? —Mencionó Sakura jugando con sus manos.

Sasuke se giró a verla, desconcertado.

—No ¿Por qué haría algo así?

Sakura lo miró con ojitos ingenuos. Apretó los labios otra vez.

—Pues porque, eso hacían antes conmigo. —contestó de forma tan natural que incluso al chico le aterró un poco.

—Pues yo no lo haré.

La niña lo miró, aquella mirada destellaba entre sorpresa y felicidad. Sasuke siguió buscando entre los contactos de su móvil, fue entonces que fue interrumpido por su hermano Itachi, el cual entraba a la sala. Saludó a su hermano y se detuvo en seco al notar la presencia de Sakura.

—Madara, ese bastardo lo ha hecho. —pensó en voz alta. El azabache lo miró extrañado, invadiéndolo de dudas con aquel comentario.

— ¿A qué te refieres con eso de que Madara lo hizo?

Itachi cerró los ojos, serio.

—Dos días antes de tu cumpleaños, había escuchado por accidente la conversación de Madara con nuestro padre. Madara había dicho que te compraría una niña para que tú te "divirtieras". Por supuesto, yo tome aquello como una broma —explicaba el hermano mirando a la pelirrosa de forma incrédula. Sasuke por otra parte, estaba más que confundido.

—Dices que ¿mi padre estaba consciente de esto?

—No estoy seguro, me pareció que él también lo había tomado como broma de mal gusto. Tendrás que hablar con él. —Finalizó, para después acercarse a Sakura, el hombre sentía una enorme curiosidad ante la situación.

— ¿Cómo te llamas, pequeña? —Le preguntó Itachi, colocándose de cuclillas, mostrándole una sonrisa confianzuda. Sakura abrió la boca.

—Sakura. —Le dijo con apenas un visible sonrojó.

— ¿Qué vas a hacer con ella, Sasuke?... Sugiero que se quede aquí, por un tiempo, hablaremos con papá, él sabrá que hacer. —Propuso Itachi, recuperando compostura ante su hermano menor.

Sasuke asintió.

Itachi se dirigió de nuevo a la niña.

—Pues bienvenida, Sakura. Esta será tu casa temporalmente.

Sakura lo miró de forma inocente, pestañando de forma crédula.

.

Sasuke instaló a Sakura en una de las habitaciones de huéspedes, la cual conectaba con la suya propia, así la tendría vigilada, por cualquier cosa. Mandó a comprar ropa para la niña, ya que la que traía puesta, estaba sucia y vieja. Quien se haría cargo de atenderla sería una empleada de confianza de la casa, Matsuri, una chica de cabello castaño y ojos de mismo color.

Itachi y Sasuke se dedicaron a mostrarle la casa a la pelirrosa, enseñándole lo más esencial y que si quería algo, sólo debía pedirlo.

Una vez terminando el pequeño recorrido, volvieron a la habitación en donde se quedaría, ya había algo de ropa sobre la cama. Itachi se marchó, diciendo que tenía trabajo por hacer. Dejando a su hermano menor y a la niña solos.

—El baño es la puerta de la izquierda y la de la derecha es mi cuarto, si necesitas o quieres algo, solo tócame. —Explicaba a últimos detalles. Sakura se sentó sobre la cama, en esa posición, brincoteó un poco sobre ella.

La chiquilla había tomado un poco de confianza al haber convivido un poco con los dos hermanos. Ya no tartamudeaba mucho y hablaba cada vez más fuerte y claro.

—Hace tiempo que no me acuesto en una cama —comentó ilusionada —. Sabe, usted y su hermano me agradan, no son como los otros.

La niña se quedó quieta y mostró una leve sonrisa.

—Incluso en esta habitación hay más Luz.

Sakura miró los alrededores del cuarto. Era bastante amplio, había una ventana donde se veía la parte trasera de la casa y la cama era matrimonial, sólo había un par de muebles, los cuales estaban vacios y había uno que otro adorno para que no luciera tan vació.

Entonces fue cuando Sasuke se preguntó, que clase de vida habría tenido aquella niña. Viniendo de un burdel, seguro una no muy fácil.

Consideró en preguntárselo, aunque no muy seguro cómo reaccionaría ante sus cuestiones. Decidió que saberlo, sería una excelente pista para saber si tenía a alguien que se hiciera responsable de ella.

Justo cuando iba a preguntárselo, llamarón al joven desde la planta baja.

— ¡Oye, tonto!¿Dónde estás?

Sasuke adivinó de inmediato de quien se trataba, aquella chillante e hiperactiva voz era inconfundible.

—Espérate aquí—le dijo el azabache al tiempo en que salía del cuarto. En cuanto bajo, allí estaba Naruto con las manos dentro de los bolsillos, esperando. El rubio notó la presencia de su amigo, sonrió burlón.

— ¿Dónde estabas, Sasuke? No me digas que aún estás ocupado con alguna chica allá arriba. —Apuntó Naruto bribón.

—No idiota, ahora no ando de un excelente humor. —Respondió sonando algo duro.

—Uy, perdón señor amargado. Relájate, sólo bromeaba. —Hizo un ademán con las manos para intentar calmar a su amigo un poco. —A todo esto ¿Por qué tan gruñón?

—Es algo complicado. ¿Recuerdas que te comente sobre que mi tío me regalaría un tipo de mascota?

El rubio asintió entre interesado y aburrido. Sasuke le apuntó con la cabeza que lo siguiera, Naruto sin reprochar lo siguió a la planta alta.

El azabache confiaba mucho en su amigo, no por nada le iba a contar sobre Sakura.

En cuanto llegaron a la habitación donde estaba la pelirrosa, Sasuke abrió la puerta, dejando ver al rubio a la niña que en esos momentos estaba sentada sobre la cama moviendo juguetona sus pies.

Sasuke dio un salto al escuchar a Naruto gritar con emoción, como una chica al ver ropa en oferta.

— ¡Vaya, que niña tan linda! ¿Quién es Sasuke, una primita tuya?

Naruto se dirigió a paso veloz hacia Sakura, esta por otra parte parecía no saber qué hacer ante aquel sujeto tan gritón.

— ¡Hola pequeña! ¿Cómo te llamas?

—Esto, yo…Soy Sakura—dijo, mirando a Naruto de forma desconfiada. La niña le echó una miradita de auxilio a Sasuke. El azabache, captando el mensaje fue tras su amigo, alejándolo un poco de ella, a una distancia más razonable.

—Sakura. ¡Qué bonito nombre! —alagó el rubio emocionado. —Yo soy Naruto, Uzumaki Naruto. Puedes decirme sólo Naruto, si quieres. Y dime Sakura ¿Te gustan los dulces? —agregó el rubio buscando en su bolsillo del pantalón. Sin esperar respuesta de la niña, Naruto sacó una paleta. —De cereza, toda tuya.

El rubio se la ofreció y Sakura la tomó con una enorme sonrisa en su cara.

—Gracias…Naruto—Dijo su nombre con dificultad, el rubio le sonrió. Sakura le quitó la envoltura al caramelo y sin perder tiempo se lo metió a su pequeña boca.

—Por cierto ¿Dónde está la mascota que te regalo tú tío? —Preguntó el rubio, girándose para ver a su amigo.

Sasuke quiso darse una palmada en la frente, al notar lo despistado y estúpido que podía ser su amigo al no comprender la situación.

— ¡Está deliciosa! —exclamaba Sakura, saboreando desesperadamente aquel caramelo rojo. Naruto soltó una risita cómplice.

—Vaya, te gustan mucho los dulces ¿Verdad? —Comentó el rubio sin quitarle la vista a la niña.

— ¡Hace años que no los comía! —Asintió Sakura, volviendo a lengüetear la paleta. Naruto frunció los labios, extrañado ante tal respuesta.

— ¿Cómo, es que acaso no te dejan comerlos en tu casa?

Sakura dejó de sonreír y le echo a Naruto una miradita pañosa.

—Naruto, cállate y ven conmigo. Tengo que contarte algo. —intervino Sasuke, antes de que su amigo digiera otra burrada para provocarle el llanto definitivo a la niña.

Naruto dudó, pero al final lo acompañó afuera del cuarto.

Antes de salir, Sasuke le echó una última ojeada a la pelirrosita, la cual ya estaba saboreando la paleta felizmente.

—Que niña tan bonita, no me has dicho aún que es de ti y tampoco que cosa te regalo tú tío, ya suéltalo cabrón* —se quejó el rubio colocando sus brazos tras su nuca.

— ¡Serás imbécil*!¿Es que no lo entiendes? ¡Sakura es el regalo que mi tío me dio! —clamó el joven ya exasperado. Naruto tardó en procesar la información. Una vez procesada, gritó como un loco histérico.

— ¿Qué, cuándo, cómo pasó? — sus azules ojos se salían de orbita ante la sorpresa.

—La compró…No sé de donde ni como le habrá hecho. Tú bien sabes cómo es ese sujeto.

—Pero… ¿Qué comprar niños no es ilegal? —Se cuestionó Naruto pensativo. Nuevamente Sasuke quiso darse una palmada en la cara.

— ¡Pues claro que los es, pedazo de burro! —contestó el azabache reteniendo las ganas de darle un golpe al rubio.

—Bueno, bueno… ¿Y qué harás ahora?

—Buscar a algún familiar suyo que se encargue de ella, por supuesto.

—Itachi y tú padre ¿Ya lo saben? —Preguntó preocupado, levantado ambas cejas.

—Mi hermano ya lo sabe. Del que no estoy seguro es mi padre, hablare con él en cuanto llegue de su viaje. —El joven soltó un quejido. —Por desgracia regresa hasta el lunes. Por lo mientras, tendré que tener a la niña por tres días más.

Naruto, observó lo angustiado que andaba su amigo, sintió total compasión por él.

—Pues…Sabes que si necesitas algo, sólo avísame. Te ayudare en todo lo que pueda y este a mi alcance, Sasuke —sonrió abiertamente, queriendo animar un poco a su desolado amigo. El azabache lo miró y sonrió tenuemente.

—Gracias, Naruto.

—Y con respecto a Sakura—mencionó el rubio cambiando de tema. —No sabemos qué vida tuvo anteriormente. Creo que lo mejor será tratarla como una niña normal, hasta que sepamos algo. —propuso Naruto colocando ambas manos sobre sus caderas.

—Es lo que estoy tratando de hacer. —replicó Sasuke, tratando de ser evidente ante lo dicho. Naruto entrecerró los ojos.

—Pues hasta donde sé, los niños no se te dan muy bien. —Recordó el rubio cruzándose de brazos. El moreno refunfuñó.

— ¡Lo vez! He allí la prueba—apuntó Naruto con el dedo índice.

Después de aquello, el rubio volvió a la habitación donde se encontraba Sakura. Luego salió con ella del cuarto, hablándole tranquilamente, Sasuke no tardó en incorporarse con ellos dos.

—Y bien, Sakura ¿Ya conoces la casa o quieres que te de un recorrido? —inquirió Naruto dirigiéndose a la niña de forma amistosa.

—Itachi y yo ya se la hemos mostrado—intervino rápidamente Sasuke, antes que Sakura pudiera siquiera hablar. El rubio se rascó la mejilla, de forma pensativa.

—Oh, pero ¿Ya te mostraron el jardín? —Preguntó nuevamente el chico con una enorme sonrisa. La niña lo miró dudosa.

— ¿Jardín?...Creo que no. —Sakura, aún con la paleta, la volvió a meter a su boca.

— ¡Vamos a verlo, entonces! Seguro que te encanta. —Naruto tomó con cuidado pero aprisa, la manita de la niña y la guió hasta el lugar.

Tuvieron que correr una puerta de cristal para entrar al sitio. El jardín era bastante amplio, había tantos árboles como plantas y algunas de ellas eran exóticas. El césped era de un verde intenso haciendo ver el lugar más vivo y refrescante. Cerca de la puerta, se encontraban una mesa circular y unas sillas para sentarse y relajarse en aquel florido lugar.

Enseguida, Sakura se dirigía a unos rosales, después a los narcisos y finalmente paró frente a un árbol, el cual estaba casi al centro del jardín. Lo observó cuidadosamente.

— ¿Qué árbol es este? —señaló girando a ver a ambos jóvenes. El rubio fue quien se acerco a ella.

—Se les dice "flores de cerezo" o bien "Sakura" justo como tu nombre. —dijo Naruto, colocando sutilmente su mano sobre la cabeza de la pequeña.

— ¿Y por qué se llaman así? —preguntó inocentemente.

Naruto se quedó pensando por varios minutos más. Profiriendo ruiditos de duda.

— ¡Quién sabe! —soltó el chico con una carcajada. —Supongo que es porque cuando florecen son rositas, en su mayoría. Ahora sus hojas son verdes, pero a finales de marzo comienza a florecer ¡Vaya que hermoso es cuando eso pasa! Lástima que solo dure unas semanas, porque después, el árbol vuelve a ser verde. —explicaba muy sabelotodo.

—Me gustaría poder verlo.

Sakura juntó sus manitas y sus ojos destellaron un brillo de ilusión. Naruto suspiró.

—Todavía falta para que eso pase. Pero no te preocupes, cuando florezcan te llevaremos al parque a verlo, allí hay muchos más árboles de cerezo. Seguro te divertirás—animó el joven, ahora frotándole la cabeza a la niña.

Después de aquello, los tres continuaron caminando por la casa. Los pocos trabajadores de allí miraban al trío con curiosidad, a Sasuke no le preocupó que ellos fueran a hablar sobre Sakura, pues los empleados eran de confianza, su padre los contrataba con mucho cuidado.

No tardaron en instalarse en una habitación donde había una enorme pantalla de plasma, Naruto propuso en pasar el resto de la tarde mirando películas infantiles.

Para el azabache fue una tarde muy aburrida, mirando películas de "Ghibli*" pero para el otro par, seguramente la más divertida al no dejar de poner atención en ningún momento.

Por lo mientras, Sasuke miraba de vez en cuando a Sakura. Verla allí, entretenida con películas para infantes, como la niña que era, le resultó algo agradable la escena.

Cuando terminaron su maratón de películas, ya era bastante tarde. Naruto se tuvo que ir. Sasuke lo acompañó hasta la puerta con Sakura siguiéndole por detrás.

Nuevamente se había quedado solo con ella. No supo exactamente que hacer o decir, no estaba acostumbrado a estar con niños, mucho menos como tratarlos. La llevo hasta la habitación de huéspedes y le sugirió que antes de que se fuera a dormir, tomara un baño, ya que, aun no lo había hecho y se encontraba algo sucia.

Sakura ladeó la cabeza, no sabiendo que hacer.

—Cierto, no te he enseñado como prepárate un baño. Te mostrare una sola vez, después, lo harás tu sola.

El chico se dirigió al cuarto de baño, Sakura lo siguió. En cuanto entro, fue directo a la tina sin mirar atrás, abrió una de las llaves y un chorro de agua comenzó a caer.

—Esta es la caliente y esta la fría. —Señalaba Sasuke, aun sin mirar atrás, confiando en que la niña le estaba poniendo atención. En cuanto el agua alcanzó la mitad de la bañera, el azabache tocó el agua, tibia. Colocó como último detalle, un poco de jabón para hacer espuma, suponiendo que eso le gustaría a cualquier niño de su edad.

En cuanto se giró para avisarle que ya podía bañarse, Sakura se encontraba completamente desnuda. El joven abrió los ojos como platos.

—Pero que…


Cabrón e Imbécil*: Para no utilizar el "teme" o "dobe" los sustituí con lo que serían más o menos sus traducciones.

Ghibli*: Studio Ghibli, es un estudio japonés de animación, y considerado por la crítica especializada y muchos cinéfilos como uno de los mejores estudios de animación del mundo en la actualidad.