Hola de nuevo. Aquí va el segundo capítulo. Os daréis cuenta de que los personajes secundarios no aparecen demasiado (Mitsukake, Chiriko, incluso Chichiri de momento), pero es por que prefiero centrarme en los personajes que me interesan para esta historia. Espero que os guste! Gracias por leer!

Capítulo 2: ARREPENTIMIENTOS

Era de noche, por la pequeña rendija de su celda entraban los destellos de la luna. Tamahome tenía que pensar cómo salir de allí. Quería volver al lado de Miaka y suplicarle una nueva oportunidad, así como a las demás estrellas de Suzaku. Pero ¿cómo? La celda estaba protegida por una barrera que anulaba sus poderes. Debía descansar, reponer fuerzas y trazar un plan para huir de Nakago. No sabía qué era más difícil, si huir de allí o volver con sus amigos. ¿Podrían ellos perdonarle? Y Miaka, ¿cómo iba a recuperar su confianza de nuevo? Pensó en la noche que se marchó al palacio de Kuto dejando a su sacerdotisa sola, incluso después de haber prometido que se quedaría.

FLASHBACK:

"Lo siento Miaka, juro que volveré y arreglaré esta situación"-susurró Tamahome mientras miraba a su amada dormir. Entonces salió del palacio de Konan en dirección a Kuto.

Cuando llegó, pidió ver a Nakago inmediatamente. Le llevaron a la misma sala donde acordaron el trato aquella última vez y allí estaba él, como siempre sentado en su trono y con esa mirada fría como el hielo.

-"Vaya Tamahome, me alegro de que hayas venido por fin. Espero que mis soldados te hayan tratado bien. No he tenido noticias tuyas desde la última vez que nos vimos. Aun no me has dado nada que nos sirva. Dime, ¿ya ha encontrado vuestra sacerdotisa a las demás estrellas?"- preguntó con una sonrisa ladeada.

Desde el regreso de Miaka, Tamahome había estado dando evasivas a los soldados de incógnito de Kuto que le contactaban para obtener información de él. Tras ver cómo Nakago había manipulado a Yui y enterarse que ésta era la sacerdotisa de Seiryu, se dio cuenta de los planes de Nakago. Así que no quería tener nada que ver con él. Sin embargo temía sus represalias. Su familia podría correr peligro. Pero al fin decidió hacerle frente.

-"Lo siento pero no te daré nada. Soy una estrella de Suzaku y solo me has manipulado para conseguir reunir tú antes a las 7 estrellas de Seiryu y hacerte con el país de Konan una vez invocado el dios."- Tamahome dijo convencido.

-"¡Vaya vaya, qué osado! ¿Y qué va a ser de tu familia ahora? Si no me das lo que quiero ellos podrían…, salir mal parados. Sin dinero, con tu padre enfermo… Qué mala situación. Son vulnerables, alguien podría aprovechar esa debilidad…"- Nakago sonreía malévolamente.

-"¡No te atrevas a amenazarme! Jamás permitiré que les pase nada, y pobre de ti como te acerques a ellos"- Tamahome miró a su enemigo con furia.

-"Bueno, entonces ¿regresarás a Konan y les dirás que trabajabas para mí? No creo que se lo tomen muy bien, sobre todo tu sacerdotisa. Quédate conmigo, y yo te convertiré en alguien poderoso". Le ofreció Nakago.

-"No me interesa nada de lo que puedas ofrecerme, ya te dije lo que vine a decirte. Ahora me iré por donde he venido".- Tamahome se dio la vuelta y se dirigió a la puerta de la enorme sala.-"Kyaaaaaa!"- una barrera le electrocutó impidiéndole salir. Cayó de espaldas quedando semi inconsciente.

-"No creerás que te dejaré ir verdad? ¡Qué iluso!" – rió Nakago.- "Al parecer Yui se ha encaprichado de ti, y contigo aquí las estrellas de Suzaku no podrán hacer su invocación."

FIN DE FLASHBACK


Amanecía un nuevo día en el país de Konan. Los rayos del sol de la mañana entraban por la ventana de la habitación de Miaka despertándola de su sueño. –"¡Ojalá hubiese persianas!" se quejó molesta por tanta luz. No quería levantarse, deseaba quedarse en la cama todo el día y dormir. Dormir para no pensar. Pero debía seguir adelante. Por sus estrellas, sus amigos. Ellos habían estado a su lado protegiéndola, y ella a cambio, intentó suicidarse.-"Dios, qué idiota soy"- se regañaba. Estaba tan dolida y tan obcecada con Tamahome que no podía pensar en nada más. Ella era muy impulsiva, y casi comete el mayor error de todos: Abandonar a sus amigos. Ahora lo veía claro, ella era joven y toda una vida le esperaba… -"¿en mi mundo?" -pensó en alto. Además Tamahome no merecía tal sacrificio, morir por él cuando él jamás la había amado, todo había sido una mentira. Gracias a dios que Hotohori había estado allí para sacarla del pantano y salvarla. -"¡Hotohori!" –exclamó llevándose las manos a la boca. Debía hablar con él y aclararle sus sentimientos. Amaba a Hotohori pero no de la manera que él lo hacía. Además una vida de emperatriz no iba con ella. –"Aunque supongo que si amas de verdad a alguien no importa la clase de vida que tengas a su lado. El amor es suficiente"- ese pensamiento la hizo convencerse aún más de que no lo amaba así realmente. Decidida, se levantó de un salto y se preparó para ir a buscar a Hotohori y poder hablar con él lo antes posible. –"Cuanto antes ponga mi vida en orden, antes podré pasar página y avanzar" se animó a sí misma.

En el otro extremo del pasillo imperial, Nuriko abría la puerta de la habitación de Tasuki bruscamente.

–"¡Despierta dormilón que ya es de mañana! Miaka y tú siempre sois los últimos en levantaros. ¡Sois peor que niños pequeños!" –le gritó Nuriko a un Tasuki adormilado.

-"¡Joder Nuriko, que delicadeza la tuya! ¿Y por qué no vas y despiertas a Miaka primero y me dejas un poco en paz?"-refunfuñó Tasuki tapándose la cabeza con la sabana.

-"Porque como ya sabes, Miaka ha pasado un mal trago y necesita comprensión y apoyo, ¡Insensible!" – Le riñó Nuriko.

-"¿Y yo qué? Me acaba de curar Mitsukake, dame una tregua a mí también!"- suplicó Tasuki a Nuriko con ojos de cachorro abandonado.

-"¡Tú lo que eres es un vago! Levántate y deja de remolonear, hoy tenemos que empezar a pensar un plan para hacernos con el Shinzaho"- Nuriko le arrancó la sábana a Tasuki de un tirón.

-"Está bien, está bien. Ya me levanto. Pero a propósito del Shinzaho, ¿crees que Miaka está preparada para emprender ese viaje? Quizás deberíamos esperar a que se recupere un poco más. Todo está muy reciente aún." – Tasuki se sentó en el borde de su cama y dejando de lado las bromas, su tono se volvió serio.

-"¿Estás preocupado por ella? Yo también lo estoy, pero si dejamos que pase más tiempo los de Seiryu podrían tomarnos la delantera. No podemos permitirlo."

-"Bueno sí, estoy preocupado. La veo apagada, y recuerda que hace solo unos días casi se quita la vida"- Tasuki se estremeció al recordarlo. Fue como una punzada en su corazón cuando vio a Hotohori sacar a Miaka del agua. Por un momento creyó que había muerto. – "Hotohori y su afán de protagonismo, si no hubiese estado tan herido, yo mismo la habría sacado de aquel maldito pantano y le hubiese dado un buen golpe en la cabeza por estúpida"- murmuró por lo bajo.

-"¿Qué murmuras Tasuki?-preguntó Nuriko curioso.

-"No, nada,… entonces, ¿crees que ella es capaz de volver a intentarlo?"

-"¿Suicidarse? Bueno, creo que estos días ha recapacitado; para bien o para mal, lo ocurrido le ha hecho madurar y ver que no solo existe Tamahome. Ella es fuerte, la ayudaremos a superarlo. Ya sabes Tasuki, tú eres experto en hacer reír" –rió Nuriko dándole una palmada en la espalda al pelirrojo que cayó de morros contra el suelo.

-"¡Oye oye! ¿Ahora que soy el payaso del grupo o qué?"- gruñó Tasuki levantándose del suelo.

-"Oh, no seas así, si te encanta hacerla reír, y a ella le encanta que la hagas reír" – Nuriko le guiñó un ojo a Tasuki divertido, haciendo que Tasuki se sonrojara ligeramente obligándole a apartar su cabeza hacia un lado.

-"Tú con tal de quedarte con Hotohori… cualquier cosa" – Dijo Tasuki con su sonrisa de medio lado devolviéndole así el golpe con otra palmada en la espalda.

-"¡Por favor! ¿cómo puedes pensar eso de mí?" – Nuriko fingió indignación.-"Bueno, bromas aparte, dentro de unos días es el festival de las estrellas. Es el momento ideal para animar a Miaka. La sacaremos por la noche a divertirse, ¿qué te parece?"

-"¡Oh sí por favor!, un poco de diversión no me vendría nada mal, y unos tragos tampoco"- se le iluminó la cara al pelirrojo.

-"¡Tú siempre igual! Recuerda que es para animar a Miaka. ¡Es ella la que se tiene que divertir!" –volvió a reprenderle Nuriko.

-"Sí sí, mensaje recibido, pero seguro que se divierte más si nosotros nos divertimos también, ¿no?" – el argumento de Tasuki era válido para Nuriko.

-"Mira, por fin dijiste algo con sentido. ¡Muy bien Tasuki!"- le dijo Nuriko con sarcasmo.-"Pues no se hable más. Cuento contigo, voy a preguntar a ver si alguien más se apunta".- Nuriko salió de la habitación y se dirigió al comedor para desayunar junto a los demás.


Hotohori se encontraba en el salón imperial, trazando en un mapa la ruta a seguir para llegar hasta Hokkan. Había quedado en reunirse con todos allí después de desayunar para trazar un plan y decidir el momento de su partida. Él como siempre se había adelantado y había comenzado a mirar el mapa para saber qué ruta sería la más corta y la menos peligrosa. Por la puerta se asomó Miaka. –" Buenos días Hotohori, puedo pasar?" -preguntó tímidamente.

-"Por supuesto, llegas pronto. ¿Ya has terminado de desayunar?" – preguntó el emperador extrañado puesto que Miaka era siempre la última en terminar de comer. Comía tanto que incluso arrasaba con las sobras de los demás. Hotohori sonrió al pensar en ello.

-"Bueno, aún no he desayunado, es que me levanté tarde y… en fin, no importa. Desayunaré después."- algo grave debía ocurrir para que Miaka se saltara una comida pensó Hotohori. – "quería hablar contigo lo antes posible".-

-"¿Está todo bien Miaka? Me preocupas, tienes que comer y reponer fuerzas, ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme?" –el emperador empezó a inquietarse.

-"Bueno, emm… es que… Es sobre lo que me dijiste aquella noche, cuando me salvaste,… Lo siento mucho Hotohori. Sabes que te quiero mucho, y eres muy importante para mí, pero no te amo de ese modo. Pensé que quizá con el tiempo podría llegar a amarte, pero no sería justo ni para ti ni para mí forzar el amor de esa manera. Ninguno de los dos seríamos felices. Además no me veo siendo una emperatriz de un país, ¿sabes?"-rió Miaka para romper un poco el hielo. La conversación estaba siendo muy incómoda.

-"No te preocupes Miaka, lo entiendo. Y a decir verdad, ya me esperaba esa respuesta de tu parte. Jamás te vi convencida, pero después de lo sucedido, creí que podría hacerte olvidar a Tamahome. Ahora veo claro que eso lo tienes que hacer por ti misma. Aun así, yo siempre te amaré. No lo olvides. Y por supuesto, seguiré siendo tu estrella y te protegeré con mi vida."

Incluso si Hotohori esperaba esa negativa por parte de su sacerdotisa, muy en el fondo de su corazón albergaba una pequeña esperanza de que ella finalmente aceptara su proposición. Así pues, como de costumbre, aparentó calma y comprensión, pero por dentro algo se le rompió. Él soñaba desde pequeño encontrar a su sacerdotisa. Estaba convencido que sería una persona especial, y no se equivocaba. Pero su amor no era correspondido.

-"Gracias Hotohori. Aprecio todo lo que haces por mí. De verdad, jamás lo olvidaré"-Miaka le miró con unos ojos rebosantes de sinceridad y agradecimiento.

Justo en ese mismo instante abrió la puerta de la sala Chichiri. –"Espero no interrumpir nada, si?"

-"Tranquilo Chichiri, pasa. Os estábamos esperando"- mintió el emperador. Aunque realmente la conversación había llegado a su fin.

Enseguida llegaron también Mitsukake con Chiriko y finalmente Nuriko con Tasuki.

-"¡Ah Miaka estás ya aquí!"- Exclamó Tasuki –" y yo que pensaba que andabas tarde porque te habías quedado dormida! Me pareció raro que no vinieras a desayunar, así que cogí algunos bollos para…." -De pronto los bollos junto con la mano de Tasuki estaban dentro de la boca de Miaka. – "¡Eeehh! ¡Oyeeee! No te comas mi mano también! Ni siquiera me has dejado acabar de hablar!"

-"Lo siento Tasuki, es que tenía mucha hambre, gracias por los bollos, pero… ¿acaso no habían más? Qué tacaño eres!" – le dijo Miaka medio en broma.

-"Serás desagradecida, yo que pienso en tu bienestar!" – Dijo un enfadado Tasuki golpeándola en la cabeza.

-"ajajajaja, era broma hombre, no te pongas así. De verdad, te lo agradezco." – Miaka le echó una mirada de cachorrito y Tasuki no pudo seguir enojado, así que le sonrió.

Tasuki no había pasado por alto que Miaka y Hotohori habían estado a solas. Él sabía que el emperador estaba enamorado de su sacerdotisa, y que éste se le había declarado en varias ocasiones (había estado escuchando sus conversaciones tras la puerta junto con Nuriko), pero ignoraba de que había hablado esta vez. ¿Miaka habrá aceptado su proposición de ser su emperatriz? Por alguna razón la idea no le hacía ninguna gracia. –"No veo a Miaka siendo la esposa de un emperador, le pega más ser la esposa de un jefe de bandidos"- Tasuki se sorprendió de pensar esto.- "¿Pero qué demonios estoy pensando?" – frunció el ceño.

-"Tasuki, ¿estás bien, si?"- preguntó Chichiri.- "Pareces ausente, si?"

-"Eh qué?"- despertó Tasuki de su ensoñación. – "Decías algo?".

-"Vamos a preparar la ruta hasta Hokkan para buscar el Shinzaho. Tasuki atiende por favor"- Intervino Hotohori. – "Bien, el ejército de Kuto está atacando aldeas cerca de la frontera con Konan. Lo he estado pensando mucho y creo que yo debería quedarme aquí para mantener la calma en nuestro país. Si el emperador desapareciese en estos momentos se generaría mucha desconfianza entre la gente. Desgraciadamente no podré acompañaros. Pero he estado mirando el mapa y creo que la mejor ruta a seguir sería por aquí" – el emperador mostró a sus amigos la ruta que había trazado en el mapa. – "Será un poco más largo, pero creo que es la menos peligrosa."

-"Y ¿cuándo está previsto partir?" – preguntó Mitsukake.

-"Lo ideal es partir lo antes posible, pero el barco que voy a poner a vuestra disposición tardará algunos días aún en estar listo. Yo diría que estará listo dentro de una semana."

-"¡Perfecto!" dijo Nuriko pensando en el festival de las estrellas que se celebraba dentro de 2 noches.- "Entonces descansemos hasta entonces, y es más, podríamos salir la noche del festival de las estrellas. Es pasado mañana, nos vendría bien un poco de diversión antes de emprender el viaje, que seguro será duro. ¿Qué dices Miaka?" – se dirigió a la sacerdotisa con gran entusiasmo.

-"¿Festival de las estrellas? ¿Y qué es eso?" – Miaka preguntó con curiosidad.

-"Es una fiesta que se hace en las calles de toda la ciudad, hay juegos, música, fuegos artificiales… y comida" – Nuriko añadió esto último con más énfasis para atraer la atención de Miaka.

-"¡Me apunto!" -gritó Miaka al oir la palabra "comida". – "¿qué dices Hotohori? ¿Podemos ir? Por fa,por fa!" – le suplicó Miaka con toda la ilusión del mundo.

-"Jajaja, por supuesto. Me parece muy buena idea" – rió Hotohori- "Pero yo no podré ir. Tengo muchísimo trabajo atrasado y debo ponerme al día cuanto antes. Pero disfrutad vosotros"- Hotohori mintió, podría perfectamente ir con ellos con un atuendo de incógnito, nadie le reconocería, y su trabajo podría esperar un día más. Pero quería poner un poco de distancia entre él y su sacerdotisa. Estar a su lado sin ser correspondido era muy duro para él. Sin embargo el no poder acompañarla en su búsqueda del Shinzaho le carcomía por dentro. Era cierto que no podía abandonar su país, era muy arriesgado. Pero no le gustaba la idea de dejar sola a Miaka en un viaje como este. No tenía opción. Debía confiar en que sus compañeros cuidarán de ella y la protegerán.

Siguieron hablando y planeando todo lo necesario para el viaje. Debían tener en cuenta hasta el más mínimo detalle.


Mientras tanto en los subsuelos del palacio de Kuto, Tamahome seguía encerrado. Estaba sentado en el frío suelo de piedra, apoyando la espalda contra la pared y las manos agarradas alrededor de sus rodillas. Yui bajó a traerle algo de comida y agua. Hacía días que no comía nada y estaba preocupada.

-"Hola Tamahome, ¿cómo te encuentras?"- preguntó Yui con compasión.

-"Estoy bien" – Tamahome contestó secamente y sin mirar a su interlocutora.

-"Mira, te he traído agua y algo de comer. Necesitas alimentarte, si no caerás enfermo. Toma" – se agachó y le deslizó la bandeja por el suelo.

-"Gracias pero no tengo hambre" – Tamahome ni si quiera se movió y siguió sin mirarla.

-"Lo siento Tamahome. No me gusta verte así, me siento muy mal porque estés aquí encerrado. Voy a hablar con Nakago para que te libere. Yo te amo y quería que estuvieses a mi lado. Pero no así…" – Tamahome no respondió y Yui suspiró. –"Entiendo que no me perdones."- se levantó y se fue por donde vino.

Tamahome suspiró en cuanto Yui se marchó. Ella le había dado esa droga que le hizo enfrentarse a sus compañeros y dañar a Miaka. No era tan fácil perdonarla. Aunque sabía que estaba manipulada por Nakago y que fue él quien le instó a drogarlo. Quizá algún día ella misma se daría cuenta de que estaba en el bando equivocado, pero él ya no podía hacer nada más por ella. Miró al cielo y pensó en Miaka. – "¿Qué estará haciendo ella ahora? Seguro me odiará con todas sus fuerzas. Si tan solo pudiese verla una vez más y explicarle lo sucedido… Si tan solo pudiese besarla una vez más…"

CONTINUARÁ…

Bueno, hasta ahora ha sido un poco todo bla bla bla, pero es el preámbulo. Os prometo que la cosa se pone interesante ;)

Por favor, dejadme algún comentario para ver si os gusta. Me animaría a seguir escribiendo. Gracias de nuevo!