¡Mi Vida en One Piece!
Capítulo 02
¡ Kaisoku no Dorobo ... ¡Nami!
Los personajes de One Piece no son míos, les pertenecen a Eiichiro Oda.
El Hombre que lo tuvo todo en el mundo,
El Legendario Rey de Los Piratas, Gold Roger.
Sus últimas palabras provocaron que las personas salieran al mar.
"¿Mi tesoro? Si lo quieren es suyo. ¡Búsquenlo!"
"¡Lo deje todo en ese lugar!"
¡Las personas salieron en busca de la aventura!
¡Y ahora, La Gran Era de Los Piratas ha comenzado!
Habían pasado unas cuantas horas desde que nos fuimos del lugar del incidente y estábamos por el momento a salvo, en este instante estaba tirada en el piso de la cubierta completamente empapada de sudor y sobretodo exhausta, cuando pelee contra la marina no solté ni una sola gota de sudor, pero acabe en este estado por todas las ordenes que recibí de Nami, ella era un demonio, pero yo estaba en mejor estado que Coby el pobre parecía que no podría ver un día más, sinceramente navegar un barco tan grande con solo tres personas era demasiado.
–Coby ¿Estás bien? –me senté para verlo.
–Si-si –apenas dijo en un susurro– Com-comparado a lo que Alvida-sa… Alvida me hizo hacer esto no es nada.
–Jajajaja Nami es un demonio.
– ¿Quién es un demonio? –sude frió, podía sentir un aura oscura salir de Nami y eso que estaba a espalda de mí, trague grueso.
–Nadie –conteste al girar la cabeza para verla, la vi cruzarse de brazos y mandarme una mirada gélida, ¡Dios! sí que era aterradora, en ese momento escuche un ronquido, baje la mirada y vi que Coby estaba dormido– Parece que el cansancio le gano.
–Si es verdad.
–Por cierto eres una gran navegante, mira que poner en marchar este barco solo con nosotros tres –bien había comenzado mi jugada para convencerla de unirse a mí, sé que Nami no sería mi nakama oficial hasta que derrotara a Arlong y la liberara de todos esos años de sufrimiento.
–Por supuestos yo soy la mejor navegante del mundo –dijo con orgullo, me levante para quedar a la misma altura, solo era un centímetro más alta que ella– Tu solo derrotarse a tres buques de la marina eres verdaderamente fuerte.
–Para ti puede que sea fuerte–mire mi mano y la cerré en un puño– Pero para cumplir mi sueño esta fuerza no es suficiente.
–Únete a mí.
– ¿¡Ah!? –la voltee a ver con una ceja alzada, no era la pregunta que esperaba, además ¿siquiera era una pregunta? se supone que debería decir algo como "¿Cuál es tu sueño?" o algo parecido– ¿Por qué debería unirme a ti?
–Yo soy una ladrona de piratas, si te unes a mi tendrás una porción de las ganancias ¿Qué dices? –estiro su mano hacia mí.
–Yo no recibo ordenes de nadie, por algo yo soy el Capitán –le conteste cruzándome de brazos.
–Entonces hagamos una alianza, así ninguno recibiera órdenes del otro… espera dijiste ¿capitán? –dijo retirando un poco la mano.
–Sí, yo soy un pirata –esta vez quito definitivamente la mano.
–Olvídalo, ya no hay trato –me miro con los ojos envueltos en odio– Lo que yo más odio son a los piratas.
–Mmmm… ya veo, Nami se mi nakama –le dije sin rodeos.
– ¿¡Ah!? ¿¡Acaso no me escuchaste!? –estaba realmente molesta.
–Si te escuche, dices que odias a los piratas, pero no me compares con ellos –la mire a los ojos, mientras caminaba hasta la barandilla y me recostaba– Existen piratas buenos; como piratas malos en este mundo pero al final un pirata siempre será un pirata.
– ¿A dónde quieres llegar?
–Yo solo quiero ser libre, no me interesa eso de buenos o malos, en mi vida como pirata no seré un santo pero tampoco un demonio, pero si me volveré el mismísimo Diablo si alguien se mete con mis nakamas –le conteste decidida y muy segura de mis palabras.
– ¿Y eso que tiene que ver conmigo? –dijo cruzándose de brazos.
–Nami ¿Cuál es tu sueño? –conteste con otra pregunta, descolocándola un poco.
La vi dudar al responder– Reunir 100 millones de beris.
–Eso sonó más como una meta u objetivo que un sueño, Nami te lo preguntare una vez más ¿Cuál es tu sueño?
–Hacer un mapa mundial –esta vez no dudo al contestar.
Camine hasta ella hasta estar frente a frente– Así que un mapa mundial, si te unes a mi tripulación como mi navegante tu sueño se hará realidad.
Pude ver un brillo de esperanza en sus ojos ante la posibilidad de cumplir su sueño, pero la duda aún estaba– Olvídalo jamás me convertiría en un pirata –dijo decidida mientras me daba la espalda.
–Ser el Rey de Los Piratas –dije, me quite mi sombrero de paja y lo vi con nostalgia.
– ¿Qué? –pregunto, mientras se daba la vuelta y me veía.
–Ese es mi sueño, ser el Rey de Los Piratas, se lo prometí a la persona que me dio este sombrero de paja, este viejo sombrero de paja es mi tesoro más preciado–me coloque el sombrero en la cabeza y la mire a los ojos– Aunque más que un sueño es algo que será una realidad –le dije con toda la seguridad del mundo, al final le mostré una sonrisa.– Para cumplir tu sueño tienes que ir al Gran Line y completarlo, eso es algo que solo el rey de los piratas a logrado, si te conviertes en mi nakama 100 millones de beris no son nada comparado a lo que yo te puedo dar –me acerque una vez más a ella y coloque mis manos en sus hombros, ignorando lo que provocaba en ella– Te ofrezco el One Piece Nami.
Nami quedo en Shock…
El One Piece…
El legendario tesoro del Rey de Los Piratas…
¿Realmente le estaba ofreciendo el tesoro más grande del mundo?
Bueno si…
–Yo lo único que quiero es el título del Rey de Los Piratas, el One Piece solo es la prueba de que conquiste el Grand Line, en si el tesoro no me importa, por eso te lo ofrezco a ti –a Nami los ojos se le convirtieron en el símbolos del beris, y por si sola parecía brillar, realmente se veía que amaba el dinero– Aunque claro el tesoro será tuyo solo si te unes a mi tripulación –y si la estaba chantajeando.
Pareció que es comentario trajo a Nami de vuelta al mundo real, porque quito bruscamente mis manos de sus hombros– En todo caso si acepto no obtendré el tesoro de un día para otro –se cruzó de brazos y me miro ceñuda– Pueden pasar años hasta que lo encontremos.
Sonreí con suficiencia "lo encontremos" dijo claramente lo estaba considerando solo un empujoncito más y tendría navegante– Es verdad no lo niego –dije indiferente– Pero si tanto necesitas los 100 millones de beris, podemos reunirlos mientras estemos en East Blue* a todo esto ¿Para qué quieres el dinero?
–Quiero comprar un pueblo –había una gran determinación es su mirada.
–Ya veo, bueno reunimos los 100 millones, compras tu pueblo y no vamos al Grand Line ¿Qué te parece?
–Mmmm… Y el ¿¡One Piece!? –pregunto astutamente.
–El One Piece será tuyo cuando lo encontremos ¿Feliz? –Dije un poco cansada, el cansancio me estaba pasando factura– Tenemos trato –estire la mano.
Pudo ver que se estaba debatiendo mentalmente– Está bien, seré tu navegante, pero, ¡No seré un pirata! cuando reunamos los 100 millones decidiré si sigo o no en la tripulación –al culminar de decir esas palabras estrecho mi mano.
– ¿Eh? No era la respuesta que esperaba, pero acepto –exprese sinceramente pero a la vez muy feliz incluso me lance a abrazarla, si tenía a mi segunda nakama y navegante– ¡Tengo a mi navegante! –grite alegremente.
Nami estaba algo sonrojada pero también estaba sonriendo ante mi entusiasmo– Pero si no cumples tu palabra en cuanto a mi tesoro, yo misma te matare –me dijo con una mirada aterradora, trague grueso, estoy segura que se alegraba al verme en este estado.
– ¡Cla-Claro! –tartamudee, lo rectificaba Nami era un demonio– Yo nunca rompo mis promesas –dije con una mano en el corazón.
–Mientras este claro, todo bien –me dedico una sonrisa, aunque después me quedo viendo intensamente, tanto que me incomodaba.
– ¿Sucede algo Nami?
–Ahora que lo pienso ¿Estás Bien?
Alce una ceja ante la pregunta– ¿Por qué lo dices?
–Es que tu camisa tiene varios agujeros, parecen de balas.
En ese momento vi mi camisa y efectivamente había agujeros de balas–Si estoy bien, las balas no me hacen efecto.
– ¡Cierto! –Grito de repente Nami, dándome un susto– ¿Qué fue lo que hiciste para subirnos al barco? Pareció que te estirabas, con todo lo que paso no pude preguntarte.
– ¡Ah Eso! yo me comí una Akuma no Mi*, la Gomu Gomu no Mi*, soy un hombre goma –y procedí a estirarme la mejilla.
– ¿Akuma no Mi? ¿En verdad existen? ¿No es un mito? –pregunto todo al mismo tiempo y no me dejo responderle, porque comenzó a estirar mis mejillas lo más que podía, al igual que otras partes de mi cuerpo.
–Nami no soy un juguete para tu diversión –dije apresando sus muñecas con mis manos y bajándolas, ahora que lo pensaba ambos estábamos muy cerca el uno de otro y nuestros ojos estaban fijos en los del otro.
– ¿Qué están haciendo? –ambos giramos la cabeza y vimos a Coby sentado frotándose los ojos.
– ¡Nada! –chillo Nami empujándome con una fuerza monstruosa, tirándome al suelo ¿De dónde había venido esa fuerza? ¿Acaso eso había sido ¡Haki!?... No tenía que ser mi imaginación.
– ¡Nami! No seas tan ruda –me sobe mi trasero, en serio ese golpe sí que me había dolido, subí la mirada para verla con resentimiento cuando note que estaba toda roja, ¿Acaso Nami era tímida? En el manga o anime no se veía así.
–Es-es tu culpa por acercarte así –se dio la vuelta dándonos la espalda.
Grrrrrrr ...
Ese había sido mi estómago, por cierto.
–Tengo hambre –dije lo obvio, escuche suspirar a Nami.
–Qué remedio –dijo la navegante negando con la cabeza– Vamos a la cocina, les preparare algo.
– ¡En serio! Genial.
–Sí pero ayuda a Coby parece que no puede moverse.
–Por supuesto –me levante y camine hasta Coby, lo levante y me lo lleve al hombro como un costal de papas
–Gracias Luffy-san y disculpa las molestias –murmuro Coby.
–No te preocupes –camine detrás de Nami rumbo a la cocina, el lugar estaba muy limpio y ordenado, el color rosa predominaba por todo el lugar, me senté en una silla en el comedor y deje a Coby a un lado, se notaba muy cansado y con sueño, dirigí mi vista a mi nakama y puede verla moverse en la cocina como si la conociera de toda la vida a pesar de que era la primera vez que estaba ahí.
Después de un tiempo el olor a comida recién hecha me abrió aún más el apetito, y un gran plato de comida era puesto al frente mío– Itadakimasu*–dije para comenzar a devorar mi comida.
–Si sigues tragando así te vas a ahogar –me regaño Nami y como si fuera una adivina me atragante con un bocado– Ves te lo dije, toma –me paso un vaso de agua el cual me lo bebí en un santiamén.
–Gracias Nami.
–No fue nada –se sentó al frente mío y comenzó a comer, en vez de ser una cena tranquila parecía un campo de batalla y todo era culpa mía, me robaba la comida de los platos de ellos dos, a pesar de que hacían un intento por qué no se la robara, todos su esfuerzos eran en vano, no podían contra mi velocidad– ¡LUFFY! ¡Quédate quieto! –cuando dijo eso Nami clavo un cuchillo en la mesa justo entre el espacio entre mis dedos, las gotitas de sudor habían llegado a mí.
–Es-está bien –me quede quieta, pero nadie podía culparme; pasen casi 10 años con un grupo de bandidos de montañas a la hora de la comida verán de que les hablo– Gochisousama deshita*
–Luffy-san no te había preguntado antes debido a las circunstancias pero, ¿Qué eres tú? –dijo Coby viéndome fijamente.
–A es verdad tu no los sabes yo comí la Gomu Gomu no Mi soy un hombre goma –y me estire la mejilla, Coby claramente estaba sin habla.
–Ahora que lo pienso Luffy –mire a Nami– ¿A dónde nos dirigimos? No tenemos un cruzo fijo.
–Bueno –la pregunta me había tomado desprevenida– Por aquí cerca debería haber una isla con una base marina ¿verdad? –pregunte viendo a Coby.
– ¿Eh? –Dijo un poco desorientado– Sí la isla Yotsuba en ella está la ciudad Shell Town, pero Luffy-san ¿Por qué quieres ir ahí? –me pregunto.
–Fácil porque quiero hacer a Roronoa Zoro mi nakama, quiero hacerlo parte de la tripulación –se me formo una sonrisa al pensar en conocer a Zoro, ¡Por Dios él era mi personaje favorito!
– ¡QUEEEEE! –Gritaron ambos impactados.
–Luffy-san estás loco Roronoa Zoro es famoso porque es un cazador de piratas, un demonio que no conoce la piedad –Coby temblaba de miedo.
–Si Luffy ese hombre es peligroso, además escuche que fue capturado por la marina –Nami estaba aterrada.
–Por eso quiero ir a la base de la marina para rescatarlo, Nami –dirigí mi vista a ella– ¿Sabes dónde queda?
–Sí, no hay lugar a donde no pueda llevarte Luffy, aunque… –dejo la frase a medias, puso una de sus manos en su barbilla pensando– Aunque eso puede sernos beneficioso.
– ¿De qué hablas Nami-san? –pregunto Coby.
–Tengo información que el capitán de esa base tiene un mapa que lleva a la entrada del Grand Line –dijo mirándonos a ambos.
– ¿El capitán Morgan? –menciono el más pequeño de los tres.
–Sí, ese mismo –le contesto Nami, por mi parte me iba a dar dolor en el cuello por ver a uno y luego al otro como en un juego de pin pon.
–Está decidido iremos a Shell Town, hare a Zoro nuestro nakama, Nami se robara el mapa y todo objeto de valor que encuentre y Coby se unirá a los marines –explique el plan de acción.
–Espera ¿Unirse a los marines? Él no es también parte de la tripulación –pregunto Nami sorprendida.
–No, su sueño es ser un marine, nosotros solo lo estamos ayudando llegando a la base –me gire a verlo– Aunque no te he preguntado si quieres ser mi nakama.
– ¿¡Eh!? –Coby estaba claramente consternado, y yo igual jamás me había pasado por la cabeza que él fuera mi nakama.
Lo mire seriamente– Coby ¿Quieres ser mi nakama? –Se removió incómodo y muy confundido– No tienes que responderme ahora, aún falta para que lleguemos a la isla –vi a Nami– ¿Cuánto falta para que lleguemos?
–Mmmm si el viento está a nuestro favor serán tres días, si no cuatro.
–Bien, tienes hasta entonces para pensarlo Coby– mire por la pequeña ventana de la puerta y vi que ya era de noche– Será mejor que vallamos a dormir, mañana será un día muuuuy largo y duro –los tres salimos de la cocina, el silencio nos rodeó, me dirigí a la parte trasera de braco.
–Eto… Luffy-san las habitaciones están por aquí –dijo Coby.
Me gire a verlo– Está bien, pero voy a bajar a mi barco pesquero para buscar mis cosas.
–Ahh ya veo –dijo asistiendo con la cabeza.
–Nami –la llame.
–Dime –me miro con curiosidad.
–Por casualidad no habrá un cobre de tesoro vacío –pregunte.
– ¿Eh? Bueno… creo que hay uno –dijo pensativa.
–Podrías tráemelo por favor –camine hasta la barandilla y me pare sobre ella.
–No tengo problemas, pero ¿Para qué lo qui…–antes de que terminara de hablar salte del barco para caer en el pequeña barcaza, la cual se tambaleo bruscamente casi tirándome al mar, por suerte pude mantener el equilibrio. Recogí todas mis cosas, la mayoría estaban en mi bolso y otras tendrían que ser llevada en otro viaje.
–Luffyyyyy aquí estaaaa –escuche el grito de Nami.
–Excelente –le conteste, estire mis brazos y tome la barandilla, subí; ya arriba deje el bolso en la cubierta y vi a Nami con el cofre en las manos– ¿Es ese?
–Si aquí tienes –me lo paso, al tomarlo volví a bajar antes de que preguntara algo, ya en el barco pequero, tome cierta tabla y la removí debajo había varios cuadernos muy viejos, fui tomando uno a uno y los coloque en el cofre, para cualquiera que los viera dirían que eran los diarios de una niña, aunque en realidad lo que contenían esos cuadernos era mucho más peligroso, era todo lo que pasaba en la historia original, pensé mucho en si escribirlos pero, era imposible que recordara todo lo que iba a pasar, ya habían pasado años desde que había llegado y si no era por los diarios no me acordaría de ciertas cosas, eran los pequeños detalles que podían hacer una gran diferencia. Estaba segura que mis nakamas no los leerían si se los pedía, confiaba en ellos, cuando termine de guardar el último, cerré el cofre y volví a colocar la tabla en su sitio como si nunca se hubiera removido.
Subí al barco y tanto como Nami y Coby rotaban la mirada entre el cofre y yo– Adelante pregunten.
– ¿¡Que hay en el cofre!? –preguntaron ambos al mismo tiempo, tenían un sincronización impresionante.
Suspire y abrí el cofre, al instante ambos se inclinaron para ver dentro– ¿Diarios? –dijo Nami con una ceja alzada.
–Sí, son cosas muy importantes para mí, así que quiero que no pregunte o busquen leer lo que contienen –puede ver que Nami quería replicar– Y no insistan –al instante cerro la boca y frunció el ceño.
–Bien –dijo molesta– Coby.
–Sí.
–Llévame a la habitación de Alvida, tengo sueño –sobra decir que la mirada que le dio al pobre de Coby era aterradora
–Cla-claro –contesto temeroso, guiándola al interior del barco.
Tome mi bolso, y camine siguiendo el camino que tomaron para buscar la habitaciones de la tripulación, Nami ya había dejado claro que la habitación más grande del barco ósea la del capitán era suya, no me molestaba en lo más mínimo, sabía que las mujeres necesitaban su espacio al fin y al cabo yo había sido una mujer y lo comprendía perfectamente.
Llegue a un pasillo con varias puertas, abrí la más cercana a mí y efectivamente había varias hamacas en el lugar, deje el cofre escondido entre unas cajas y después fui y me acosté en la primera hamaca que estuve al frente, estaba exhausta apenas cerré los ojos me dormí.
Podía sentir el balancear del barco en el mar, el crujido de la madera, las olas chocando con el barco, abrí los ojos y me fije en mi alrededor, en la hamaca del frente se hallaba Coby durmiendo plácidamente, me levante silenciosamente, tome un cambio de ropa de mi bolso al igual que una toalla y mis utensilios de limpieza, me dirigí al baño; encontrarlo no fue tarea fácil recorrí varias veces el barco para hallarlo, una vez dentro me percaté de que había una pequeña ventana que daba hacia fuera del barco y vi que efectivamente aun no amanecía, pero no faltaría mucho.
Me desvestí y me di una ducha rápida, bueno en realidad una muy rápida el agua estaba helada, al salir me vestí con un shorts cortos hasta las rodillas rojos con una franja blanca a los costados, mis zapatos deportivos rojos y para terminar un suéter a juego rojo, no use camisa y no cerré el cierre del suéter dejando ver mi torso bien trabajado, amarre mi cabello en una cola de caballo y deje mi sombrero de paja colgando en mi espalda por una pequeña cuerda que rodeaba mi cuello, también me coloque unas muñequeras negras.
Cuando termine camine de vuelta hacía la habitación, entre y deje mis cosas en el bolso, tome mi den-den mushi con cámara incorporada y la guarde en un bolsillo, no volvería a separarme de ella, y por ultimo me coloque un silbato y un cronometro en el cuello.
Camine hasta estar al frente de la hamaca de Coby tome el silbato con mi boca y sople– Prriiiiiiiiiiiiiiiiiii ¡DESPIERTA COBYYYY!
– ¡AHH! ¡NOS ATACAN! –Grito alterado viendo a todas partes, con los lentes colgándole por una oreja, hasta que su vista se fijó en mi– ¿Lu-Luffy-san? –pregunto al ponerse bien los lentes.
–Coby prepárate, tienes diez minutos para estar en la cubierta –dije en tono de orden viéndolo duramente, tome el cronometro y lo encendí contando el tiempo, me di la vuelta para salir.
– ¿Pa-para que Luffy-san? –el tono de miedo no me pasó desapercibido, me voltee ligeramente al verlo y le mande una mirada gélida.
– ¡Entrenamiento! –me miro confundido– Diez minuto Coby, si llegas un segundo tarde prepárate para las consecuencias –salí de la habitación y cerré la puerta, tuve que taparme la boca con un mano para no reírme a carcajadas, la cara de pánico de Coby valía oro, estoy segura que ni siquiera se había dado cuenta de la foto que le tome, respire profundamente varias veces para calmarme, cuando lo logre fui a el cuarto de Nami, una vez estuve en el lugar me pare al frente de la habitación y le di una patada a la puerta, lo suficiente para abrirla pero no para tumbarla, Nami salto exaltada de la cama, cayendo al suelo con un sonido sordo– ¡NAMI! prepárate para el entrenamiento, te quiero en diez minutos en la cubierta –dije autoritaria viéndola fríamente, tome el tomo de la puerta y la cerré rápido, y después de eso literalmente salí huyendo a la cubierta, ¿Por qué? No quería tentar mi suerte con respecto a Nami, conocía bien su carácter como para saber cuándo retirarme, y no era por el detalle de que la había encontrado en ropa interior y seguro me habría lanzado toda clase de cosas de no ser que aún no había pasado el susto de ser despertada de esa manera.
Me recosté del barandal cruzada de brazos esperando, Coby había llegado a los ochos minutos, con la ropa mal arreglada y con algunas gotas de agua cayendo de su cabello, seguramente al lavarse la cara, cuando faltaban diez segundo para los diez minutos Nami llego, y no parecía nada feliz, detuve el tiempo del cronometro– PRINCESA VEN –grite y en menos de lo que canta un gallo salía a la superficie Princesa, aunque salió bostezando y podía ver claramente lágrimas de sueño en su ojos, aunque no estaba segura podía ser agua de mar.
–Luffy –el tono de Nami era de ultratumba– ¿Qué significa esto? ¿Por qué me despertaste? –me negué mentalmente a demostrar miedo, y le respondí lo más neutral posible.
–Simple, para entrenar te lo dije –me encogí de hombros indiferente, realmente deberían darme un Oscar por mi actuación.
–Si te escuche, pero despertarme de esa forma y verme en ropa interior–un aura negra la envolvió, y tal vez fuera mi imaginación pero podía jurar que la vi sonrojada– Lo pagaras caro – se trono los dedos de las manos, mostrándose muy amenazadora, Coby se había alejado de ella a refugiarse al lado de Princesa, la cual todo sueño que tuviera se había esfumado al ver a Nami en ese estado, la su dicha levanto su mano para darme un puñetazo, gire ligeramente la cabeza a la izquierda esquivando fácilmente el puñetazo que me lanzo.
–No lograras darme –dije burlonamente, ante eso Nami lo intento otra vez esta vez por el lado derecho, lo esquive, coloque mis manos en la espalda y comencé a caminar por la cubierta esquivando cada uno de los golpes que me mando, cada vez más molesta saco tres pequeñas varas de maderas y las unió formando una larga vara, los movimientos estas vez eran un poco más fluidos aunque se centraban en zonas fáciles de predecir, de un movimiento rápido le doble la muñeca haciendo que soltara la vara, tome su puño con mi mano y le doble el brazo hacia su espalda realizándole una llave.
–Duele Luffy –dijo con una mueca de dolor la navegante.
La solté y la vi seriamente– Con ese nivel no sobrevivirás en el Grand Line –bajo la cabeza sobándose el brazo– En este momento ustedes tres están en la tripulación del futuro rey de los piratas… aunque en un caso sea temporal –dije refiriéndome a Coby– El punto es que como parte de esta tripulación deben ser fuertes para poder defenderse de todos los peligros que vendrán en el futuro, yo los protegeré con mi vida al fin y al cabo son mis nakamas y jamás dejare que algo malo les pase, pero que va a pasar cuando les toque luchar contra un enemigo y yo no esté con ustedes, o los tenga que dejar pelear contra alguien para yo ir contra el más fuerte –todos bajaron la cabeza pensando, realmente no quería que fueran lastimados por eso había ideado un plan de entrenamiento para que aprendieran a dominar el Rokushiki*, a mí me había tomado tres años dominarlos, pero estaba segura que podía hacer que dominaran una técnica en específico que les ayudara en su estilo de pelea.
–Quiero que sepan que tengo debilidades como cualquier persona, y ustedes que son mis nakamas son mi debilidad más grande –abrieron bastantes los ojos– Pero también son mi fuerza para seguir adelante, quiero que cuando yo este peleando contra un oponente fuerte, no tener que preocuparme por ustedes porque sabré que podrán cuidarse solos, que saldrán victoriosos de cualquier situación que se les presente –la determinación crecía en los ojos de los tres, sonreí y lo siguiente que dije fue desde el fondo de mi corazón– Además ahora no tengo que preocuparme por mi espalda –me miraron confundidos– Porque sé que ustedes la protegerán por mí –les dije sonriendo alegremente.
–Luffy…–dijeron Nami y Coby al tiempo que lagrimas bajaban de las caras de los tres, creo que los había conmovido de más.
–Luffy-san no te preocupes por nada, tal vez todavía esté pensando en lo que dijiste pero por el momento cuenta conmigo –Coby se quitó con el brazo las lágrimas y los moscos– Tu espalda estará segura –la mirada de decisión no dejaba lugar a duda de sus palabras.
–Así es Luffy –la determinación estaba expresada en la cara de Nami– Conmigo a tu lado a tu espalda no le pasara nada.
Princesa asistía la cabeza a lo dicho por ambos con determinación– Entonces cuento con ustedes –dije sinceramente.
– ¡Si Capitán! –dijeron a coro.
–Bien ya que eso quedo aclarado –coloque mis manos en la espalda una vez más y los vi seriamente– Comencemos con el entrenamiento.
–Sí.
– ¿Si qué? –pregunte con una ceja alzada y tono autoritario.
–Sí, Señor –dijeron para ponerse firmes, incluso Princesa se puso recta.
–Excelente, tengo en mente un entrenamiento que los harán fuerte, pero en sus estados actuales es imposible que lo lleven a cabo –los vi fijamente.
– ¿Y Cómo lo lograremos? –Dijo Nami interrumpiéndome, le mande una mirada gélida– Señor –dijo bajito, asentí con la cabeza ante la palabra faltante.
–Para logra que puedan hacer ese entrenamiento tiene que fortalecer su cuerpo, es decir, necesitan tener mejor condición física –dije eso ultimo mirando a Coby.
–Entonces tenemos que empezar haciendo ejercicio ¿Verdad? Señor.
–Así es Coby, comenzaremos dándole 100 vueltas a la cubierta del barco a máxima velocidad, en el caso de Princesa alrededor del barco sin rosarlo, 100 flexiones, 100, sentadillas, 100 abdominales –mientras más nombraba los ejercicios la caras de todos se volvían azules– Por favor estos son ejercicios ligeros.
– ¿Dónde está lo ligero en 100 sentadillas Señor? –los dientes de Nami se habían vuelto de tiburón.
–Cuando yo hice este entrenamiento había comenzado con 500 de cada ejercicio y si no los cumplía en el tiempo límite me penalizaban con 500 más, deberían ser agradecidos de que son solo 100 –dije cruzándome de brazos.
– ¿500? ¿Quién demonios te entreno?
–Mi abuelo.
– ¿Qué clase de persona es tu abuelo Luffy-san?
Ante esa pregunta gotas de sudor comenzaron a aparecer por todo mi cuerpo, no pude controlar los temblores que comenzaron a hacerse evidentes en mí, trague grueso, incluso mi cara se volvió azul– Un hombre que espero que no tengan que conocer, si nos los llegamos a encontrar tendremos que decirle adiós a nuestras vida pirata en especial al sueño de ser el Rey de Los Piratas –dije viendo como el sol comenzaba a aparecer, tratando de no ver las caras de los demás.
– ¿Qué clase de personas hay en tu familia? –escuche la voz de Nami.
–Por el momento te diré que está conformada por monstros –el sol había terminado de salir – Dejemos de hablar de mi familia, haremos este entrenamiento todos los días, comenzaremos antes de que el sol salga y terminaremos antes del desayuno, lo volveremos a hacer en las tardes para bajar el almuerzo y antes de cada cena, conforme avancemos iremos aumentando los ejercicios y el nivel de dificultad.
–Sí, Señor.
–Ah una cosita más el que sea el más lento al final de la semana recibirá un castigo –puse una cara maquiavélica– Así que esfuércense –el miedo era palpable en su rostros.
Y así comenzó un entrenamiento bastante ligero de lo que me había hecho Garp, claro que para mis queridos nakamas de ligero no tenía nada, era tan dura como mi abuelo lo fue conmigo, nada de tregua para ninguno, Princesa había recibido varios golpe en la cabeza por rosar el barco cuando nadaba alrededor del navío, Coby apenas aguantaba el ritmo aunque iba mucho mejor que Nami, la fuerza de voluntad del pequeño era envidiable. Y entre entrenamientos, y más entrenamientos pasaron cuatros días hasta que en el horizonte se podía ver claramente una isla con una base de la marina, Shell Town.
Aclaratorias:
Azul del Este : Azul Este.
Akuma no Mi: Fruta de Diablo.
Gomu Gomu no Mi: Fruta Goma Goma.
Itadakimasu: Gracias por la comida, antes de comer.
Gochisousama deshita: Gracias por la comida, después de comer.
Shell Town: Ciudad de Conchas.
Rokushiki: Seis poderes.
Que tal mis queridos lectores, aquí está el segundo capítulo de mi historia, espero que les haya agradado, me disculpo por los errores ortográficos, soy humana y por más que relea el capítulo siempre se me pasa un detalle, espero sus comentarios, acepto críticas constructivas y si tienen alguna sugerencia siempre es bien recibida XD.
Besos.
–Sara Dragonil…
