2. Presentaciones.
La chica no pudo evitar sentirse incómoda ante las inquisitivas miradas de los cuatro merodeadores, que parecían embobados por el atractivo de la joven.
-Estoy buscando secretaría y las listas-Aclaró intentando captar la atención de los chicos, quienes parecían demasiado ocupados mirando su escote-¿Sabéis dónde están?
James, que había sido el primero en volver a la realidad, asintió, pasándose una mano por su ya de por si desordenado cabello.
-Te acompañaremos.
-Muchas gracias-Sonrió.
Entrabando una conversación que aparentemente carecía de sentido, los cuatro chicos y la desconocida se encaminaron hacia los corchos donde estaban colgadas las listas.
-¿Eres nueva?-Preguntó el joven Pettigrew para romper el silencio que se había formado tras averiguar cual era la asignatura favorita de la chica.
-Pet, no preguntes cosas tan estúpidas-Pidió Sirius, haciendo un gesto elocuente con la mano-Es evidente que sí.
-Sólo me aseguraba-Se excusó el chico, avergonzado.
La chica, que había fruncido el entrecejo ante el comentario del joven Black, miró a Peter y negó con la cabeza, dedicándole una sonrisa para restarle importancia a lo ocurrido.
-Discúlpale-Intervino James, con la mano en el corazón-Es que no estamos acostumbrados a hablar con chicas tan guapas.
-¿De veras?-Inquirió, divertida-Pues gracias, supongo.
-¿Gracias? ¿Por qué?-Cuestionó Remus, con fingida incredulidad-Es la verdad.
-Yo opino lo mismo-Corroboró Sirius, mientras el joven Pettigrew asentía con efusividad-¡Pero que mal educados somos, chicos! Ni si quiera nos hemos presentado-Sonrió, dirigiéndose a la joven- Soy Sirius Black.
La chica, que se había detenido como habían hecho los merodeadores, miró a Sirius sorprendida, quien le había guiñado un ojo con complicidad.
-Nosotros somos Remus Lupin-Se presentó el susodicho, para seguidamente señalar al pequeño chico que estaba a su lado-Y el Peter Pettigrew.
-Un placer-Sonrió el aludido, sintiendo como se sonrojaba.
La joven, que había hecho el ademán de hablar, se vio obligada a callar cuando sintió como el último chico le cogía la mano para seguidamente depositar un beso sobre ella.
-Yo James-Murmuró, mirándola directamente a los ojos-James Potter.
La chica no sabía que decir. Pasaba su mirada de unos a otros sorprendida de que no les hubiese reconocido antes. ¿Cómo no se había dado cuenta? Pero antes de que pudiese aclarar nada, el brusco balanceo del joven Black la sacó de sus pensamientos.
-Siempre en medio Sirius-Se quejó Katrina, chasqueando la lengua-¡Cómo no!
-¡Si eres tú la que ha chocado conmigo!-Protestó el moreno, incrédulo.
-Ya, pero yo no hubiese chocado si tú no hubieses estado en medio del pasillo, molestando como siempre-Terció la joven Turner, encogiéndose de hombros-Así que técnicamente la culpa es tuya y sólo tuya.
-Lo haces aposta ¿Verdad?
Katrina, a quien para discutir con James y Sirius especialmente era el pan de cada día, sonrió de forma enigmática, haciendo enfurecer un poco más al joven Black.
-Por si no lo has notado, Katy, ahora mismo estamos muy ocupados para atenderte-Intervino el joven Potter, dedicándola una sonrisa forzada- Así que… ¡Aire!
-¿Y se puede saber que es eso tan importante que os mantiene tan ocupados?-Se mofó, sarcástica-No estaréis planeando quemar el instituto ¿Verdad?
-¿Por qué?-Cuestionó Remus, haciendo una mueca de disconformidad-¿A caso vas a ayudarnos?
La joven Turner se encogió de hombres, al parecer no demasiado preocupada por la integridad de su centro escolar. En realidad, haciendo cálculos aproximados, tardarían unos tres meses en reformarlo nuevamente y ella estaba dispuesta en empalmar sus vacaciones de verano con las de navidad.
-Estamos acompañando a la nueva a secretaría-Explicó el joven Pettigrew, emocionado.
-¡Peter!-Protestó Remus, soltando un suspiro de resignación-¿Es que no sabes mantener la boca cerrada?
-¿En serio?
Katrina intentó divisar a la nueva estudiante, pero como los chicos estaban en medio y dos de ellos eran más altos que ella, no consiguió ver nada.
-¿Y quién es?-Se interesó.
-Una chica-Contestó Remus, lacónico.
-Ya lo sé-Gruñó, molesta-Eso lo he deducido yo solita.
Sin querer, la carpeta que la morena llevaba entre sus brazos, cayó al suelo haciendo que todos los papeles que tenía dentro quedasen esparcidos.
-Genial-Masculló, sarcástica -Sencillamente genial.
-Bien, ahora que nos has demostrado que estás pirada, deja de meterte en nuestros asuntos y lárgate-Ordenó James, comenzando a enfadarse.
Ignorando olímpicamente al chico, Katrina se agachó a recoger los papeles siendo imitada por la nueva estudiante, quien se había hecho paso entre los chicos para ayudarla. La morena, que no había levantado la mirada, sonrió y le dedicó un tímido gracias mientras guardaba los numerosos folios en la carpeta.
-Hola soy…-Katrina levanto la cabeza para mirar, asombrada, a la persona que la estaba ayudando- ¿Lily?
-¡Ya, claro!-Se mofó el joven Black, sarcástico-Tú no le hagas caso, pelirroja. La energúmena ésta se llama…
-Katrina-Concluyó la nueva estudiante, reincorporándose lentamente- ¿Cómo no voy a saber el nombre de mi mejor amiga?
Los cuatro chicos se miraron desconcertados, más aun cuando ambas jóvenes se abrazaron con efusividad, olvidándose de los merodeadores y de las hojas que aun permanecían en el suelo.
-Definitivamente sois idiotas-Sentenció Katrina, emocionada-¿Cómo no os habéis dado cuenta antes que estabais hablando con Lily, Lily Evans?
-Lily Evans-Murmuró Sirius, soltando un silbido tras recorrer con la mirada a la joven de arriba a bajo-Vaya, que cambio.
Remus y Peter asintieron sin saber muy bien que decir, mientras el joven Potter seguía observando a la chica con un deje de incredulidad y escepticismo.
-No-Sentenció finalmente, negando con la cabeza-No podemos estar hablando de la misma Lily Evans. Imposible.
-¿Por qué?-Cuestionó Peter.
-Porque si no recuerdo mal, y es evidente que no es así, la Lily Evans amiga de Katrina, era una chica normalita, llena de pecas, con el pelo un poco enmarañado y una mala leche que no podía con ella-Explicó, en un tono evidente-Además, no parecía tener ningún interés en nosotros.
-Sí, eso era lo más extraño-Puntualizó el joven Black, pensativo.
Las dos chicas se miraron resignadas y negaron con la cabeza. Estaba claro que si pecaban de algo era de egocéntricos. ¿Es qué acaso no se han dado cuenta de que no eran el centro del mundo?
-Veo que no exagerabas cuando decías que seguían siendo creídos-Suspiró Lily, con una mano en las caderas-No han cambiado nada.
-¡Oh sí! Sí que lo han hecho-Le aseguró la morena, sarcástica- Aun lo son más. Bueno, ¿No tenías que ir a secretaría?-Sonrió, maliciosa- Pues te acompaño. Además, aun tienes mucho que explicarme.
-Seguro-Asintió la pelirroja, terminando de recoger los papeles del suelo- ¿Sabes, Katy? Me alegro mucho de estar aquí.
Katrina le dedicó otra sonrisa, ésta vez mucho más tierna, antes de encaminarse cogidas del brazo hacia el tablón de anuncios y secretaría. Ni si quiera se molestaron en despedirse de los merodeadores, quienes las siguieron con la mirada con la misma expresión de incredulidad que cuando habían descubierto que otra de sus amigas de la infancia había vuelto a la ciudad después de tantos años fuera.
-Si no era suficiente con aguantar a Katrina, ahora también tendremos que soportar el genio de Lily-Se lamentó James, alzando las manos hacia el techo- ¡Dios! ¿Por qué nos odias tanto?
SsSsSsS
Con paso pesaroso y con la nueva noticia rondando por sus cabezas, los cuatro merodeadores volvieron a las escaleras para ocupar sus sitios de antes para seguidamente retomar esa interesante conversación de chicos en la que se habían enfrascado antes de la intervención de la joven Evans.
No obstante, a los pocos minutos, Jhon y su grupito se acercaron a ellos y estos, nada más verlos, se levantaron dispuestos a empezar una pelea si les tentaban un poco.
-Vaya, veo que tenemos una cara nueva en el instituto-Comentó como saludo Tom, el mejor amigo de Jhon-¿O debería decir cuerpo nuevo?
Tom era un chico alto, castaño y de ojos grisáceos y, al igual que dos de sus amigos y los merodeadores, muy popular entre las chicas y entre el resto de los estudiantes. Integrante del equipo de fútbol, sentía una especial antipatía por James y Remus, aunque el joven Black tampoco era santo de su devoción precisamente.
A su lado estaba un chico llamado Luke, era un poco más alto que él y Jhon, rubio platino y de ojos azules. También formaba parte del equipo de fútbol y era tan popular como los anteriores. Sin embargo, Luke se caracterizaba porque era alguien bastante violento y le encantaba provocar peleas.
El último se llamaba Joe y al contrario que sus amigos, era bajito, muy delgado, pelirrojo, de ojos marrones y con muchas pecas en su pálido rostro y él, aunque no era del todo feo, no tenia ningún éxito entre el sexo femenino. Era el hijo de una gran amiga de la madre de Jhon y éste lo había acogido por compromiso y, para que de paso, les sirviese a los otros para destacar más.
-A Lily ni te acerques-Le advirtió James, señalándole con el dedo.
-Así que se llama Lily ¿Eh?-Sonrió Luke, burlón-Interesante.
-Si lo que queréis es que os partamos la cara, sólo tenéis que pedirlo-Les aseguró Sirius con aparente cordialidad-Hoy me siento especialmente caritativo.
Los cuatro merodeadores rieron por el comentario mientras el grupo de Jhon hacía muecas de disconformidad. Sabían que el joven Black hablaba en serio y, aunque ellos no le tenían ningún miedo, tampoco podían ir directos a dirección el primer día de instituto.
-Que violento-Comentó Joe, fingiendo que se estremecía.
-¡Tú cállate!-Le exigió Peter, serio.
Joe se encogió de hombros y miró a sus amigos prediciendo una nueva intervención que no se hizo esperar.
-Contéstame a algo, Potter-Pidió Jhon, acercándose al chico- No podemos acercarnos a Katrina, ahora tampoco a la tal Lily… ¿A cuantas protegidas tenéis ya?
-Tú sólo aléjate de ellas y no tendrás problemas-Le advirtió-Nada más.
SsSsSsS
Tras arreglar los últimos detalles de la matrícula de la pelirroja, Katrina y Lily se dirigieron hacia la cantina, lugar donde esperaban encontrar a los amigos de la joven Turner.
-La verdad es que aunque me haya metido con ellos, no me extraña que no te hayan reconocido-Admitió la morena, mirando a su amiga con admiración- Estás muy cambiada. Incluso con las fotos, me ha costado reconocerte.
-A mí también a ti-Sonrió Lily, abrazándola- Estás guapísima.
-Gracias.
-Aunque a los que más me ha costado reconocer han sido a los idiotas estos-Admitió Lily, refiriéndose sin lugar a dudas a los merodeadores-Están bastante bien, la verdad. Incluso James, que siempre ha sido muy delgaducho.
-Especialmente James-Insistió Katrina, recordando la opinión que tenían las estudiantes del actual capitán del equipo de fútbol- Sí, es evidente que físicamente han cambiado ¡Y a mejor!
-¿Físicamente?
-Claro, porque mentalmente siguen atascados en los tres años-Contestó con naturalidad haciendo que Lily soltase una carcajada-Por cierto, Mark está cogido-La advirtió, deteniéndola al entrar a la cantina.
Sus amigos le hicieron un gesto con la mano desde la mesa del fondo y ambas chicas se acercaron sin borrar la radiante sonrisa de su rostro.
-¡Nos ha tocado juntos!-Exclamó Cassidy, abalanzándose sobre su amiga con efusividad-¡Nos ha tocado juntos!
-Lo sé-Corroboró Katrina, correspondiendo al abrazo de su amiga-Acabo de verlo en las listas.
Los dos chicos, que asta el momento habían estado observando la escena avergonzados, se unieron al abrazo. A esas alturas todos los presentes en la cantina miraban extrañados y sorprendidos la situación. Nada más separarse volvieron a sus asientos y Katrina hizo un gesto con su mano para que una sorprendida la joven Evans se acercase.
-Os presento a mi queridísima amiga Lily.
La pelirroja les saludó con la mano a la par que gesticulaba un "Hola" al que los cuatro aludidos correspondieron con una sonrisa, presos del asombro y la alegría que sentían al tener por fin a la famosa Lily Evans frente a ellos.
-Soy Ruth-se presento la joven- Bienvenida de nuevo a Londres.
-Muchas gracias-respondió Lily.
-Pues yo soy Nick-se presentó- Me alegro de conocerte al fin, Katy nos ha hablado mucho de ti.
-Lo mismo digo-contesto sorprendida.
-Soy Mark-continuó su amigo.
-¿Tu eres el que esta cogido?-pregunto más bien para si misma que para los demás, pese a que el resto pudo oírlo.
Katrina asintió mientras que Mark y Cassidy enrojecían por momentos.
-Lo siento-se disculpo la pelirroja al darse cuenta de que había metido la pata.
-Yo me llamo Cassidy, pero me dicen Cassy-se presentó la castaña aunque aún muy avergonzada.
-Lily también irá con nosotros-informó Katrina.
-Que bien-dijo Ruth- Sin ninguna duda, será un curso muy divertido.
Katrina y Lily cogieron otras sillas y se sentaron junto a sus amigos a la espera de que tocase la sirena para entrar a clase y comenzar con la presentación.
SsSsSsS
James apretó los puños y miró a sus amigos con complicidad. Los ocho estaban haciendo un gran esfuerzo para no pelearse entre ellos y así no ser llamadas al despacho del director el primer día de clase.
No obstante, la actitud protectora de los merodeadores respecto a la nueva estudiante, había intrigado a Jhon y a su grupito, quienes les observaban con evidentes expresiones de curiosidad.
-No entiendo porque defendéis a una chica que, por muy buena que esté, acabáis de conocer-Objetó Tom, pasando su mirada por cada uno de los merodeadores.
-Nosotros ya la conocíamos-Aclaró Peter, envalentonado.
-¿De veras?-Preguntó Luke, con falsa sorpresa.
El rubio miró a sus amigos con malicia y todos pudieron adivinar lo que estaban pensando. Ese detalle recién descubierto resultaba un nuevo atractivo para el grupito de Jhon. Desconocían si esa chica era amiga, una simple conocida o una ex novia de alguno de ellos, pero fuese cual fuese la relación que mantuviese con los merodeadores, ellos pensaban ocupar dentro de poco su lugar.
-De todos modos ese no es el caso-Intervino James, tenso-Es amiga de Katrina y ni a sus amigas ni a ella se las toca.
-¿Con que derecho?-Sonrió Jhon, melodramático-Katrina la intocable.
-Más de uno pagaría por tener algo con ella-Comentó Luke, relamiéndose los labios.
-Yo me incluyo-Corroboró el joven Wilson, divertido.
-Pues te vas a quedar con las ganas-Se mofó Remus, burlón-Porque ni aunque le pagaras ella se acercaría a ti.
La sonrisa del joven Wilson se borró de forma instantánea dando paso una expresión que denotaba la furia y la humillación que sentía tras el comentario.
-Yo no estoy tan seguro-Murmuró finalmente, prácticamente arrastrando las palabras-Pero tranquilos, que tendréis el honor de ver como besará el suelo que piso dentro de poco.
Los cuatro merodeadores apretaron los puños con fuerza no muy convencidos de que pudiesen soportar las provocaciones de Jhon por más tiempo. Quizás por eso fue una fortuna que sonase la sirena que daba inicio a la presentación y que concluía el primer enfrentamiento entre los dos grupos de chicos más populares del instituto. Y es que estaban seguros que después de ese vendrían muchos más.
-Hoy has tenido suerte-Musitó James, amenazando con el dedo al líder del otro grupo-Pero cuidadito, que algún día la suerte te abandonará y yo estaré ahí para darte lo que te mereces.
-¿Es una amenaza?-Se mofó el aludido.
-Considéralo una advertencia-Aclaró Remus, a quien no le caía nada bien el chico.
Jhon sonrió y, tras hacerles un gesto burlón en señal de despedida, subieron las escaleras que daban a la entrada del edificio con ese aire chulesco que les caracterizaba. Sólo Tom se giró unos instantes, también con una sonrisa en los labios aunque la suya derrochaba malicia.
-Por cierto, por si no lo sabéis, nos ha tocado en la misma clase.
-Desgraciadamente-Comentó Sirius, sarcástico, chasqueando la lengua-Supongo que no esperarás que me ponga a llorar de la alegría ¿No? Dudo que pueda soportaros otro año más.
Tom soltó una carcajada antes de proseguir la marcha seguidos a cierta distancia por los cuatro merodeadores. Después de todo iban al mismo sitio. Otro año más en la misma clase. Eso si era tener mala suerte.
Al entrar comprobaron con cierta indiferencia que el aula era un poco más grande que la que habían tenido el curso pasado. No obstante, al igual que el curso anterior, las mesas estaban colocadas de dos en dos por lo que se sentaron en parejas. En la parte de las ventanas James y Sirius y detrás de ellos Remus y Peter. En el otro lado de la clase, justo detrás de Katrina y Lily, se sentaron Jhon y Tom y sucesivamente Luke y Jou.
-Katrina-Llamó Jhon, inclinándose hacia delante-¡Eh, nena!
La joven Turner le ignoró completamente y siguió hablando con Lily sin inmutarse. Estaba demasiado acostumbrada a su actitud y ella a ignorarle.
-¿Quiénes son?-Le susurró Lily cuando se aseguró que el chico no las oía.
-Los idiotas de turno y la competencia de James y los otros imbéciles-Contestó Katrina con simpleza, encogiéndose de hombros-
-¿La competencia? ¿A que te refieres?
-Pues a que estos cuatro que tenemos detrás también se creen que el mundo esta a sus pies-Explicó la chica, haciendo una mueca- Vamos, se llevan mal porque son los ocho igual de populares y todas, perdón, casi todas las chicas van tras ellos.
-En resumen, igual de imbéciles-atajo Lily.
-Has dado en el clavo-Sonrió, guiñándole un ojo-Y será mejor que sepas algo más de lo que se cuece en este instituto antes de que empecemos de verdad. Mira un momento hacia donde están James y los otros.
Lily giró la cabeza y miro al mismo punto donde miraba desde hacia unos segundos su amiga. Las cuatro perfectas estaban, como no, tonteando con los merodeadores mientras que ellos sonreían pícaramente.
-¿Y estas?-Preguntó la pelirroja, frunciendo el entrecejo-¿Quiénes son?
-Las perfectas-respondió Katrina haciendo comillas con los dedos- O como yo digo, una prueba de que los chicos pueden ser más tontos de lo que nos pensamos-Chasqueó la lengua-Son las chicas más populares del instituto y te aseguro que no exagero cuando te digo que no hay nada que los chicos no estén dispuestos a hacer por ellas. Las adoran.
-¿Tanto como tú?-Se burló Lily, comprendiendo la aversión que su mejor amiga sentía por ellas.
-No, no creo que eso sea posible-Rió, sarcástica.
Las dos chicas volvieron a centrar su atención en las perfectas y los merodeadores, pero la persistente voz de Jhon que comenzaba a taladrarles la cabeza obligó a Katrina a girarse hacia él, ya enfadad.
-¿Qué?
Los dos chicos se miraron y rieron mientras la joven Turner les miraba con el entrecejo fruncido.
-Es evidente ¿no?-contestó Jhon, inclinándose nuevamente sobre la mesa para estar más cerca de ella- A ti.
-Lo que si que es evidente es que has tenido que coger una insolación bien fuerte este verano, porque estás más idiota de lo normal-Respondió Katrina, soltando un bufido-¿Qué parte de "déjame en paz" no has entendido?
La joven Turner le encaró durante unos instantes pero al ver que el chico no contestaba se giró nuevamente para darles la espalda tal y como estaba haciendo su amiga.
-Vaya, la gatita a sacado las uñas-Comenzó Tom, burlón.
-Tú preocúpate de tu gatita que ya me encargaré yo de amansar a mi leona-Le advirtió, huraño.
Le gustaba mucho la actitud de Katrina, segura de si misma y desafiante, pero había algunas veces que conseguía sacarle de quicio. No le gustaba que le dejasen en ridículo delante de nadie y la joven Turner era la única que lo hacía sin recibir represalias.
"Y todo por que tiene un culo…"Pensó, mordiéndose el labio inferior.
-Esa déjamela a mí-Se pavoneó Tom, señalándose a si mismo con suficiencia-En un par de días te aseguro que será la que me acompañe en mi nuevo paseo por las estrellas.
Los dos chicos estallaron en sonoras carcajadas y las chicas, que habían oído la conversación, se miraron y fruncieron el ceño. No obstante Ton no tardó en demostrar que no era persona a la que le gustase perder el tiempo. Ayudándose de la mesa, se inclinó hasta acercarse a la pelirroja y comenzó a soplarle por el cuello, algo a lo que ella respondió pegando un pequeño bote en su asiento.
-¡¿Pero que haces?!-Exclamó, captando la atención de algunos de sus compañeros- ¿Te estás desinflando o qué?
El aludido, que tenía los ojos desmesuradamente abiertos a causa de la sorpresa, se dejó caer sobre su asiento siendo vigilado por la pelirroja, quien le observaba desafiante.
-No lo entiendo-Murmuró Tom, dudoso-Esto nunca falla. Les gusta a todas las chicas.
-Pues ya ves que a mí no-Contraatacó la pelirroja, molesta-Así que no tantas confianzas. La puerta de la clase fue atravesada por una profesora de unos treinta años, alta, con el pelo castaño y recogido en un moño que le permitía mostrar mejor sus bonitos ojos azules.
-Buenos días-saludo para luego sentarse en la silla de su escritorio.
-Buenos días-respondieron a coro los alumnos.
-Soy la profesora Minerva McGonagall y seré vuestra tutora durante este curso-explicó- Para los que no me conozcáis os advierto que no quiero recibir ninguna queja de ningún profesor ¿Queda claro? Se espera mucho de vosotros y no quiero que me defraudéis.
La profesora McGonagall siguió hablando y hablando y todos los alumnos que no la conocían se dieron cuenta que era una mujer muy estricta y que era mejor no meterse con ella. La profesora, tras repartir los horarios, abandonó el aula y unos minutos después los alumnos hicieron lo mismo.
SsSsSsS
Los merodeadores, nada más abandonar el instituto, fueron a su punto de encuentro, un parque próximo al centro escolar donde habían quedado con "las perfectas".
-Las chicas se retrasan-Comentó Peter, mirando su reloj de muñeca.
-Se habrán entretenido en alguna tienda-Opinó Sirius, encogiéndose de hombros-Ya las conoces.
Ignorando la mirada crítica que el joven Potter le dirigía, extrajo un cigarrillo de la caja roja que llevaba en uno de los bolsillos y se lo llevó a los labios, tanteando los bolsillos en busca de su mechero.
-No me gusta que fumes-recordó James, al ver como el chico encendía el pitillo.
-Déjalo ya Prongs-Replicó el aludido, soltando el humo-Nadie va a conseguir que lo deje, así que deja de intentarlo.
El joven Potter hizo una mueca de desagrado, gesto que Sirius prefirió ignorar. Después de todo ambos sabían que el joven Black era testarudo como nadie y que cuanto más le decían de no hacer una cosa más ganas tenía de hacerla.
-¿Dónde estarán las chicas?-Repitió Peter, desesperado.
-Ahí vienen-Indicó Remus, señalando en una dirección con la cabeza.
Sus tres amigos dirigieron la mirada en la misma dirección que el joven Lupin indicaba y soltaron un suspiro de resignación cuando Sirius se inclinó un poco sobre Peter para murmurarle un audible "Te lo dije".
Las cuatro chicas, cargadas con numerosas bolsas y sin dejar de reír por el comentario de una o de otra, se acercaban a ellos sin preocuparse por haber llegado más de veinte minutos tarde. Estaban acostumbradas a que los chicos las esperasen y los merodeadores, por muy populares que fueran, seguían siendo chicos que debían estar a su disposición.
-Perdón por el retrase-Se disculpó Nicole por compromiso, alzando las bolsas que llevaba en sus manos-Pero es que hemos parado en un escaparate y no nos hemos podido contener a comprar alguna cosa. ¡Había cosas tan monas!
-¿Alguna cosa?-Comentó Remus, sarcástico-Si parece que os hayáis llevado la tienda entera.
Las cuatro perfectas se miraron entre ellas y sonrieron antes de dejar las bolsas sobre el banco para así poder enseñarles sus compras a los chicos.
-¿Qué os parece esta minifalda?-preguntó Nadia, mostrando seguidamente otra prenda-¿Y este corpiño?
-Mirar estos zapatos, son carísimos-Aseguró Nicole, asintiendo con efusividad.
-Lo que si que ha costado caro ha sido estos pantalones-intervino Nataly-Y eso que estaban en rebajas.
-Yo me he comprado esta chaqueta-Mostró Nathaza, poniéndosela- Era la última y la dependienta me ha dicho que no iba a traer más.
Los chicos, que sólo soltaban monosílabos para fingir que les prestaban atención, soltaron un suspiro de alivio cuando Nicole les mostró la última prenda que habían comprado. Habían sido unos minutos interminables y sólo al joven Pettigrew parecía gustarle ese calvario.
-Muy bonito todo-Sonrió Remus, cuando la mirada persistente de Nadia se detuve en él.
-Si, está muy bien-corroboro Sirius, sin molestarse en reprimir un bostezo.
-Digno de vosotras-Halagó el más pequeño de los chicos, ganándose cuatro sonrisas deslumbrantes sólo dirigidas hacia él.
Peter se sonrojo y las chicas volvieron a reír. Nathaza, que había notado al joven Potter más callado que de costumbre, se acercó a él y le dio un suave beso en los labios.
-¿Qué pasa, guapo? –Preguntó Nathaza, rodeando el cuello del chico con sus brazos-¿Es que no te gusta la ropa?
-Que va-Negó el aludido, sonriendo ligeramente-No es nada.
La joven Greco frunció el ceño y le miró de forma inquisitiva. Sospechaba que algo le pasaba al chico, pero no le importaba lo suficiente como para seguir insistiéndole. Además, James sólo era un rollo para ella, el mejor posiblemente, peor nada más.
-Me alegro-Dijo alegremente para seguidamente dirigirse al joven Black, quien había encendido otro cigarrillo-¿Me das una calada?
El aludido asintió y le paso el cigarrillo a Nathaza, quien no tardó en llevarse a los labios. James negó con la cabeza, exasperado, pero no tuvo más remedio que tolerar que ya no sólo su mejor amigo fumase sino también la chica con la que se enrollaba muy a menudo.
"Pienso ponerle un altar a quien consiga que Sirius deje de fumar" Pensó, divertido por su ocurrencia "Lo prometo"
-¿Y bien?-Inquirió Nataly, llevándose las manos a las caderas-¿Vamos a quedar esta tarde?
SsSsSsS
Katrina y Lily, tras despedirse de sus amigos, se dirigieron a casa de la primera. Durante el trayecto, la joven Evans estuvo contándole a su amiga como era Francia y un breve resumen de su vida durante esos casi seis años.
-Y nada más-concluyó, soltando un suspiro-Esa es la monotonía de mi vida. Ya podría pasarme algo interesante por una vez.
-Ya, claro, seguro que hay algo que no me has contado-Dijo Katrina, maliciosa.
La pelirroja la miró y le guiñó un ojo siguiéndole la corriente pese a que ambas sabían que la única emoción que había vivido había sido cuando se le había colado una cucaracha en su casa y había intentado matarla durante horas.
-Así que vinisteis antes para darme una sorpresa ¿no?-dijo Katrina con una sonrisa en sus labios- Pues lo habéis conseguido.
-Me alegro.
Las dos chicas se abrazaron durante unos segundos y siguieron caminando alegremente. De verdad que estaban muy contentas de volver a estar juntas.
-¡Pero que rabia!-Se lamentó Katrina, haciendo una mueca-Queríamos prepararte una fiesta de bienvenida para darte a ti la sorpresa.
-Eso es lo que pasa cuando tienes amigas tan listas como yo-Bromeó la pelirroja con fingida arrogancia-Corres el riesgo de que se te adelanten.
Se detuvieron frente a le entrada a la bonita casa Potter durante el tiempo que tardó Katrina en sacar las llaves de su pequeña mochila para seguidamente introducir la correcta en la cerradura.
Lily miró el recibidor de los Potter con curiosidad. Hacía años que no entraba en aquella casa y lo cierto es que no había cambiado demasiado. Seguía siendo tan acogedora como siempre y transmitía esa sensación hogareña que tanto le gustaba.
-¡Ya estoy aquí!-Avisó Katrina, cerrando la puerta tras de sí-¿Lorein? ¿Alan? ¡Traigo compañía!
Unos pasos apresurados se oyeron cruzar el salón hasta detenerse en la entrada de la habitación, que unía la entrada con el salón. La señora Potter, vestida con un elegante traje de falda y chaqueta, sonrió emocionada y se acercó a las chicas para seguidamente abrazar a la joven Evans con ternura.
-Me alegro de verte, cariño-Le susurró al oído.
-Lo mismo digo-Contestó Lily, correspondiendo al abrazo-Me alegro de estar de nuevo en casa.
-Y yo me alegro de que estés aquí-Aseguró la mujer, separándose de ella lentamente-Sobre todo porque ya sabes que soy malísima guardando las sorpresas y me ha costado mucho resistirme y no contarle a Katy que venías.
-¿Cómo?-Cuestionó la morena, desconcertada-¿Me estás diciendo que ya lo sabías?
Su madrina asintió de forma culpable y con una expresión angelical que a Katrina le puso la piel de gallina.
-Se lo dije un día que te llamé y, como no estabas en casa, hablé con ella-Explicó Lily, juntando las manos en un gesto de disculpa-Lo siento, pero quería darte una sorpresa y le pedí que no te lo dijera. ¿Nos perdonas?
-¡Claro que sí!-Exclamó Lorein, abrazando a su ahijada- Si mi Katy es un sol. Además, para que veas que no somos tan malas, ya había acordado con Lily que hoy se quedaría a comer. ¡Esa es mi sorpresa! Y voy a hacer una receta nueva que he leído en la revista.
La mujer estrechó a su ahijada-quien comenzaba a adquirir una tonalidad rojiza- con más fuerza antes de soltarla finalmente para permitirle respirar. Katrina, que agradeció enormemente el sentimiento de libertad, soltó un suspiro y correspondió con otra la sonrisa que Lily le dedicaba.
-¿Seguro que te quieres quedar a comer?-Cuestionó Katrina, recelosa- ¿O a caso no recuerdas que Lorein no es precisamente diestra en la cocina?
-Así que era por eso-Comentó la pelirroja con fingida sorpresa-Desde que Lorein me propuso quedarme a comer tenía una extraña sensación, como si me esperase un peligro ¿Entiendes? Debe ser eso.
-Instinto de supervivencia-Opinó la morena con convicción-Sin duda debe de ser eso.
-¡Oye!-Protestó la señora Potter, sin poder disimular una pequeña sonrisa.
Nuevamente la puerta de la casa Potter se abrió esa mañana, dando paso a los cuatro merodeadores, quienes entraron a la casa entre comentarios algo groseros y bromas.
-¡Ese lenguaje, James!-Le reprendió Lorein, fulminándole con la mirada antes de mirar al resto con cariño-¿Qué tal os ha ido el día?
-Como siempre-Contestó Sirius con simpleza, encogiéndose de hombros.
Las miradas de James y Lily se encontraron y el chico le hizo un gesto con la cabeza en señal de saludo, acercándose a su madre para darle un beso en la mejilla. Lorein, que no se había percatado del gesto de su hijo hacia la pelirroja, se acercó a ésta y le pasó un brazo por los hombros, acercándola un poco más hacia sí.
-¿Y bien?-Apremió la mujer, mirando a los chicos de forma inquisitiva-¿No vais a decirle nada a Lily después de tanto tiempo fuera de la ciudad? ¿O es que a caso no os acordáis de ella?
-Ya nos hemos visto en clase-Explicó la joven Evans, mirando a James con una sonrisa maliciosa en el rostro-Pero no, no me habían reconocido.
-¿De verdad?-Lorein pareció decepcionada pero no tardó en volver a sonreír- Bueno, aunque con lo cambiada que estás es normal. Casi no reconozco a esa niña que llevaba trenzas. ¡Estás guapísima, cariño!-La mujer miró a su hijo con los ojos entrecerrados- ¿Verdad James?
El chico se encogió de hombros y miró hacia otro lado no muy dispuesto a darle el gusto a su madre. La conocía lo suficiente como para saber que su madre acababa de encontrar a otra posible nuera. Una en la que por cierto él no tenía ni el mínimo interés.
-Adolescentes-Masculló irritada, mirando a los amigos de su hijo-Por cierto, ¿Os quedáis a comer? Vamos a celebrar el regreso de Lily.
-Por mi vale-respondió Sirius.
-Yo también-contestó Remus-Pero tengo que consultar a mi madre.
-Y yo-corroboró Peter, asintiendo con efusividad.
-Pues ya sabéis donde está el teléfono-Sonrió la mujer, dirigiéndose hacia la cocina-Llamadlas y comemos en media hora.
Lorein les hizo un gesto con la mano antes de desaparecer tras la puerta de la cocina. Los seis chicos se miraron entre ellos y suspiraron. Así que otra vez volvían a estar juntos. ¿Sería cosa del destino?
Continuará…
