Hola a todos, lamento mucho la demora, estaba planeada para una semana después pero tuve problemas con mi servicio de internet, espero que sientan que haya valido la pena esperar, y ya saben comenten si les gusta, gracias a los que se tomaron el tiempo de leer esta su historia, en fin los dejo y espero lo disfruten ^.^

En el capitulo anterior…

- ¿Y cuándo empezamos con los preparativos? ¿La lista de invitados? Hay que planear la recepción y ¿dónde será la luna de miel?-añadió la madre

- No no, mamá espera, la boda será sencilla, mientras menos invitados mejor, será en la era sengoku con nuestros amigos más cercanos- indicó la joven miko

-Pero ¿eso significa que no podremos ir?- respondió su mamá con tristeza

- No mamá, por supuesto que vendrán, tu, Sota y el abuelo, todos vendrán, yo me las arreglaré para llevarlos y regresar.

Y así fue, a pesar de que había pasado tanto tiempo de que Kagome no usaba sus poderes espirituales con ayuda de la anciana Kaede, pudo llevar a su familia al sengoku jidai…

- Ay hija, estoy tan feliz por ti – dijo la mamá de Kagome a punto de llorar

- Te ves hermosa amiga – comentó Sango

- Es verdad querida te ves preciosa – agregó la anciana

La madre de Kagome había insistido en darle el vestido que usó en su boda, con algunas modificaciones para hacerlo más tradicional y acorde a la situación; la peinaron recogiendo su cabello en un chongo bajo, y añadieron un pequeño toque con flores blancas en el costado derecho de su cabeza.

- Gracias… pero yo… estaba pensando, ¿qué voy hacer? No se nada acerca de como es el matrimonio, y si, ¿y si Inuyasha se cansa de mi?- los nervios y la preocupación inundaban el rostro de la miko.

- Por favor Kagome, tranquila, es normal que te sientas así, es el ataque de pánico que le da a toda mujer antes de casarse; el día de mi boda estaba tan ansiosa que casi me desmayo a mitad de la ceremonia, por suerte pude contenerme, y tu padre estaba igual o peor que yo, pero una vez terminada la ceremonia me sentí la mujer más feliz del mundo – inquirió con una sonrisa nostálgica

- Y tu Sango ¿también te sentiste así? – cuestionó la joven de cabellos azabache

- Por supuesto que sí, no es que hubiera muchos invitados, sino que te pones a pensar en muchas cosas, y te entra el miedo, piensa en ello como en la primera vez que matas un demonio, te da miedo al principio, pero con la práctica lo haces sin problema- respondió decidida la exterminadora

- Ejem no se si tu ejemplo aplique en este caso Sango, en vista de que me estoy casando con un medio demonio – añadió Kagome sonriendo nerviosamente

- Demonio, medio demonio, humano, gárgola; a fin de cuentas todos son hombres querida, no importa la raza, lo que importa es el amor que los une – comentó la anciana Kaede

- Eso es cierto hija, no te preocupes por cosas sin sentido, y disfruta este momento.

Por otro lado con los caballeros…

- Inuyasha deja de dar tantas vueltas, mira, has hecho un surco de tanto caminar –indicó el monje pacientemente

- ¿Qué pasa Inuyasha, ya no quieres estar con Kagome? ¿Ya te arrepentiste? –externó el Kitsune

- Tú cállate mocoso que no sabes de lo que hablas, y Miroku, es que no entiendes, jamás me había sentido como me siento ahora, ¿Qué pasará si no soy lo suficientemente bueno para Kagome? ¿si no puedo hacerla feliz? Esta dejando a su familia para estar conmigo, de una manera u otra ese es un espacio que no puedo llenar – exclamó preocupado el hanyö, el cual iba vestido con un esmoquin negro, camisa blanca y corbata negra, y dada la especial ocasión se había recogido el cabello en una coleta alta como su padre solía usar; la mamá de Kagome le pidió que usara zapatos, pero éste se negó rotundamente por la incomodidad que presentaban, así que iba descalzo.

- Tranquilízate Inuyasha te dará un infarto, en primer lugar deja de preguntarte estupideces, ¿Quién más va a ser mejor para la srita Kagome, sino el hombre que ha vivido y desvivido por ella? Además ella ha tomado esta decisión de pasar contigo el resto de su vida contigo, no menosprecies el sacrificio que está haciendo al dejar a su familia, dime una cosa ¿Darías tu vida con tal de protegerla? –preguntó Miroku con gesto serio

- Por supuesto que sí, no lo dudaría ni un momento – manifestó con sincera convicción

- Entonces deja ya de mortificarte y a mi también; deberías estar contento y esperando la noche de bodas, ya sabes a que me refiero – dijo sonriendo con su familiar cara de malicia. Mientras que al joven de cabellos plateados se le subieron los colores al rostro al escuchar esto.

- ¿A qué te refieres Miroku? – preguntó inocentemente Shippo

- Verás mi joven aprendiz…

- ¡Basta!, ahora tu deja las estupideces monje depravado –apuntó Inuyasha impacientemente.

La ceremonia se dio lugar al pie del Goshinboku, donde todo había comenzado…

- Inuyasha, ¿prometes amar a Kagome en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

- Sí, lo prometo – dijo el hanyö con sus ojos de oro puestos en la miko

- Kagome, ¿prometes amar a Inuyasha en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

- Lo prometo –

- Por el poder que se me ha conferido como jefe y cabeza del Templo Higurashi, los declaro marido y mujer, puede besar a la novia – expresó solemnemente

Inuyasha la tomó por la cintura y la besó de la manera más dulce que jamás lo había hecho. Se volvieron hacia sus amigos y familia con los rostros colmados de felicidad.

- ¡Ahora tenemos que festejar hasta el amanecer! – gritó el monje de alegría

- ¡Siiii! – se le unió Shippo dando saltitos

- He traído de contrabando mis mejores botellas de sake, para brindar por la felicidad de mi nieta y mi nuevo nieto – dijo el abuelo sonriendo de oreja a oreja

Las horas pasaron, todos comieron y bebieron a gusto…

- Hey Inuyasha te robo a tu esposa por un segundo ¿si? –inquirió la exterminadora de monstruos.

- Eh nada de robar, ya me cansé de que me la roben – respondió el hanyö haciendo pucheros

- Oh vamos Kagome, sólo será un minuto es importante

- Claro vamos, ahora vuelvo Inuyasha – se despidió dándole un beso rápido y se alejó con Sango

- ¿Qué tal ya estás mejor? –preguntó la joven de cabellos castaños

- Definitivamente, ya nada me preocupa – confesó la pelinegra

- Que bueno, pero aun no termina, ¿estás lista para la noche de bodas? – añadió la amiga con una pícara sonrisa

- ¿Nononoche de bodas? Vaya creo que al final se te ha pegado lo de Miroku ¿cierto?, pero ahora que lo mencionas, no, no estoy lista. Yo… he tenido otros novios, pero nunca he llegado a… eso –agregó Kagome con la cara más roja que un tomate

- Por tu reacción es más que evidente que es cierto, no te preocupes es algo normal, pero, tu madre te ha dado un presente para esta ocasión – inquirió Sango con una sonrisa de complicidad.

- ¿Co…cómo? ¿para la ocasión? – ahora sí que la miko no entendía qué era lo que le daría su madre para la ocasión o más bien no quería imaginárselo. Sango tomo una caja que estaba cerca y se la entregó. Sin más preámbulos Kagome la abrió con miedo y curiosidad a la vez para encontrarse con varios juegos de lencería de encaje y batas para dormir. – ¿Mi mamá me ha dado esto?

Hey minna! ^^ qué les parecio? cuál será el misterioso regalo de la mamá de Kagome especial para la luna de miel? . jijiji

cuidense y den sus reviews!