Capítulo 2: El nacimiento de un nuevo sentimiento.

By. Hikari-chan

Aún no puedo creer la noche tan rara que he comenzado a tener. Primero me roban el dinero para la renta de la casa, luego un viejo pervertido me ofreció sexo y ahora estoy sentado en un auto, al lado de un hombre que ni siquiera su nombre conozco y, lo más raro de todo, me dirijo al lugar en donde le entregaré mi cuerpo a cambio de dinero.

¿No creen que sea una noche alocada? ¿Estaré llegando a extremos peligrosos? Desde que su auto tomo marcha, no me ha observado, mucho menos me ha dirigido palabra. No sé a donde nos dirigimos. ¿Me llevará a su casa? Lo dudo. He leído que los hombres que compran personas nunca los llevan a sus viviendas. Temen que vuelvan al lugar y les hagan la vida imposible. O tal vez es por qué son casados y no desean que sus esposas descubran esas pequeñas infidelidades.

¿Será este hombre casado? ¿Su corazón le pertenecerá a alguien?... las preguntas se pierden en mi mente, mis nervios no dejan de hacer su trabajo… El auto se aparca frente a la entrada de un famosísimo hotel. Ya veo. Tiene mucho dinero.

Se baja del auto, entregándole las llaves a uno de esos mozos vestido con ropas raras. Parecen parte de un circo o de una obra de teatro rara. Sonrió. ¿Cómo puedo sonreír ante tal problema?

- Ven – abre la puerta en donde me encuentro. Me ruborizo ante la mirada de los mozos que nos observan como si de una pareja nosotros tratáramos. Si supieran, creo que se reirían de la estupidez que pronto cometeré.

Me bajo del auto, siguiéndole el paso a "él". Al entrar, no pude evitar abrir grandemente mi boca. El lugar era magnífico, era hermoso… era completamente fuera de mi estilo pobre. Nunca pensé llegar a estar en un lugar como este…

- Deberías de cerrar tu boca. Aunque entiendo porque de tu actitud. Adivino que todos los que te han comprado nunca te han llevado a un lugar como este. Eres afortunado esta vez… - ese comentario hizo que me molestara. Cuando iba a responderle lo equivocado que estaba, las palabras no salieron… preferí quedarme callado… En esos momentos comencé a entender lo bajo que había llegado. Si tan solo pudiera echarme para atrás. Pero no creo que el aceptara tal cosa. Ya lo dicho, dicho era. Tendría que hacerlo aunque me arrepintiera por el resto de toda mi vida.

Le sigo el paso, observando la alfombra de color rojo. Queriendo sacar de ella aunque fuera tan solo una palabra para que me detuviera. Subo al ascensor. Marca el piso 12. Las puertas se cierran.

Nuestras miradas en ningún momento se cruzaron. El tan solo observaba las puertas, en espera de que se abrieran. Lo que yo sinceramente no deseaba. Pero todo estaba en mi contra… las puertas se abrieron, dándole paso a lo que sería mi juicio… en el cual no tenía ningún defensor… en cual yo era mi propio juez.

Lo seguí por un pasillo grande y largo, hasta la última puerta al fondo. Con una gran paciencia, sacó las llaves, entrándolas en la pirilla para seguido darle la vuelta.

Al abrirla, ambos entramos, yo detrás de él. No me terminaba de sorprender ante tantos lujos, ante tanta fineza. Pero… ¿cómo podía llegar a tener tanto dinero?

Retiro la gabardina de su cuerpo, aflojando la corbata seguido. Arrojo sin ninguna lastima la gabardina sobre el mueble, acercándose amenazadoramente a mí. Mis ojos no pudieron mantener el contacto visual con los suyos. Sentía su hambrienta mirada sobre mí.

Al estar frente a mí, me tendió su mano para brindarme algo que no podía observar bien lo que era. Le tendí la mía, tomando en ella lo que me ofrecía. Percatándome de que era el dinero por el cual yo vendería mi cuerpo… vendiendo también con el mi consciencia, mi pureza.

- Ahí tienes. Es una cantidad justa para ti. Espero el servicio sea bueno y convincente. Es demasiado dinero… - sonrió cínicamente.

-¿Ser…servicio? – mis nervios se crisparon, trayendo con esto una preocupación enorme en mi.

- Dime… ¿cómo te puedo tentar? – se abalanzo sobre mi, ambos cayendo en una gran cama. Sintiendo al instante sus inquietas manos sobre mí.

- ¿De… de qué habla? Ah… - ¿ese extraño sonido se escapo de mi garganta? Tenía que decirle la verdad… tenía que saber eso que nunca le había dicho a alguien…

- Veo que lo estas disfrutando… - al percatarme ya no contaba con la camisa que cubría la parte superior de mi cuerpo… tan solo sentía todas las caricias que hacían sentir extraño a mi cuerpo…

- Yo… yo nunca lo he hecho antes… - ante esto que dije, las caricias en mi cuerpo cesaron y al abrir los ojos, pude notar una sonrisa cínica y burlona en sus labios.

- Adivino que eso le dices a todos tus clientes para hacerlos sentir confortados, ¿me equivoco? – nuevamente las caricias comenzaron en mi cuerpo, pero esta vez eran más violentas.

- Yo… yo no estoy mintiendo… ah… - ya la voz me temblaba de la misma manera en que mi cuerpo lo hacía. Sus manos me hacían sentir sensaciones que nunca antes había descubierto o sentido… Trayendo con todo esto, un calor imposible de controlar.

Pronto pude presenciar la escasez de ropa que mi cuerpo contenía… pronto ya estaba totalmente desnudo… ante su merced. Ya no podía pensar claramente… sus labios en esa parte tan sensible de mi cuerpo me volvían loco… haciendo sentirme perdido ante tanto placer.

- Ya veo… eres muy tímido… realmente es tu primera vez… - pude escuchar esas palabras que me hicieron descontrolar un poco…

- Nunca…te…te mentí… - sus labios volvieron a su antiguo trabajo. Haciéndome llegar a mi punto culminante. Sintiéndome débil ante el orgasmo tan fuerte que acababa de tener…

- No te dejes enfriar. Aún no terminamos. – esas palabras me desconcertaron bastante. Ya no podía con mi cansado cuerpo…

Me volteo sin ninguna piedad. A sabiendas de lo que pronto vendría… De repente sentí un dolor agudo, un dolor desgarrador que me hizo gritar con todas las fuerzas que mi garganta me permitió.

- Shhh… tranquilízate… no te tenses… te dolerá menos…- ¿cómo demonios esperaba que me tranquilizara? El dolor era demasiado, empeorándose al sentir como se movía dentro de mí. Haciéndome sentir como si me estuviera desgarrando, haciendo también que las lágrimas se derramaran con más ímpetu.

Pero luego de unos minutos, toda la razón se perdió para darle paso a la pasión con que en esos momentos nuestros cuerpos experimentaban, dándole la bienvenida al sexo intenso.

Sin saber el por qué, le abrace intentando sentir el calor de su cuerpo con el mío, intentando entremezclar los latidos de su corazón con los míos. En una fuerte embestida, ambos llegamos a la culminación de nuestro placer, siendo esta también la culminación de ese mundo creado por nosotros, abriendo los ojos para ver la verdadera realidad.

Se separó de mi cuerpo lentamente para no lastimarme, besándome dulcemente los labios, para luego decir esas palabras que nunca olvidare…

- Sé que otros sujetos de compraran, pero cuando yo compro algo, lo compro todo.

Me beso nuevamente, recostándose a mi lado, abrazándome posesivamente a su cuerpo.

En esos momentos la razón comenzó a nacer en mi mente. Dándome cuenta de lo que había hecho en esos momentos, percatándome de que esa realidad no era la que yo deseaba. Mis pensamientos seguían surgiendo, hasta que sentí su tranquila respiración, entendiendo que ya se había entregado al sueño. Me levante con mucha dificultad, buscando la ropa que se encontraba por todo el cuarto. Me vestí rápidamente, le di un dulce beso en sus labios de despedida, saliendo del cuarto, saliendo de su vida.

Mientras me dirigía a mi casa, las lágrimas no dejaban de correr libremente por mis mejillas. Aunque fuera difícil de creer… aunque me dijeran que era un completo loco y que no sabía nada… me di cuenta que esa noche me había enamorado por primera vez…

6 meses habían pasado desde esa noche…

- Ay, que cansado me siento – ya la noche había llegado y yo, como siempre, me dirigía a mi casa del trabajo tan arduo que había tenido. ¿Qué tendría mi hermana preparado? Me estuvo molestando por toda una semana para que llegara temprano a la casa esta noche. También le exigió a mi madre de que cocinara algo bueno. Sonrisa. Mi madre siempre cocina malo, no se porque cocinaría mejor esta noche.

Por fin llego al lugar de mi paz, a mi bello santuario, a mi lugar de descanso, mi bella y hermosa casa.

- Necesito descansar – abrí la puerta con un poco de dificultad, caminando hacia la cocina con pesadez.

- ¡Hermano! – Mi hermana se lanzó a mi cuerpo, teniéndola – por obligación – abrazar para que no se cayera.

- Que gusto, Himiko. Pero estoy muy cansado para que te andes lanzando así sobre mí. – la deje en el suelo, para dirigirme en donde se encontraba la mesa, percatándome de que alguien mas se encontraba.

- Que bueno que llegaste. Te deseo presentar a mi prometido. – dijo esto demostrándome la sortija de compromiso que llevaba en su dedo.

-¡Oh! No puedo creer que te vallas ya a casar. Tan joven. ¡Felicidades! – Le abracé - ¿Y quién es este afortunado?

- Aquí se encuentra. Mi amor, ponte de pie. Su nombre es Midou Ban. Espero que ambos se lleven bien.

La sonrisa que en esos momentos adornaban mis labios se esfumó. Los latidos de mi corazón se aceleraron, mientras que las lágrimas se hacían presentes en mis ojos sin derramarse.

- Tú… - ambos dijimos esto al unísono. Encontrándose nuestras sorprendidas miradas a la vez…

- Mu…mucho gusto… - esto fue lo que mis labios pudieron articular…

Este hombre, al cual le vendí mi cuerpo, del cual me enamoré desde que nuestras miradas se cruzaron, por el cual aún sigo sintiendo un gran amor, es el que se convertirá en mi cuñado, en el futuro esposo de mi hermana…

Continuará…

Notas de la autora:

Espero que este capitulo haya sido de su total agrado. Gracias por los reviews enviados. Este capitulo se lo dedico a mi novia, a Chibi Thesi y a todos aquellos que se dieron la tarea de leer el fic. Gracias.