Eppur Si Muove

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Phoenix-DG


Capítulo I: Sons of the War

[POV]

Quisiera narrarte la historia de lo que ha sido, de lo que nunca fue, de lo que es la vida de todos, de todo aquello que esta guerra nos ha quitado.

Soy Hermione Granger, una MudBlood. Está ha sido mi vida desde ese día.

El inicio de la Segunda Guerra Mágica comenzó cuando Lord Voldemort regreso. Tom S. Riddle.


Una lluvia tenue inundaba el campamento.

Todo había sido celebración, pero de un momento a otro cambio, individuos con túnicas negras y capuchas empezaron a atacar, máscaras blancas mantenían a los hechiceros en anonimato, hechizos de todos los colores salían de todos lados, explosiones, miedo, y demasiada sangre por doquier.

La gente corría despavorida intentando por todos los medios sobrevivir. Entre todo el tumulto solo un hombre permanecía inmutado, a su alrededor decenas de cadáveres le hacían una inclinación mórbida, casi en reverencia.

Cabello castaño, ojos rojos, sonrisa sádica, de la punta de su varita salía un humo verde esmeralda.

-Milord- un par de ojos rojos se fijan en el- todo ha sido un éxito.

-Como debe de ser, Lestrange- una fugaz sonrisa mórbida aparece en su rostro –Ordena la retirada, no hay más por hacer.


Tras la aparición de Voldemort el mundo mágico entro en caos, batallas se ganaron y se perdieron.

Pero lo que nos hizo perder la esperanza, fue cuando el Ministerio de Magia declaro a Harry James Potter, mi mejor amigo, muerto.

Al inicio de mi quinto año, Voldemort dio a conocer la existencia de la magia a los muggles, los cuales reaccionaron como en el pasado, los magos y brujas fueron cazados, fueran inocentes o no, fueron quemados, ahogados, desollados o decapitados.

Los muggles y su tecnología les dieron ventaja por sobre los magos, lograron diseñar un catalizador de Magia con lo cual huir y esconderse cada vez se hacía más complicado.

Todo fue terror y desolación, pueblos enteros fueron arrasados, naciones enteras pelearon contra Voldemort y sus Death Eaters, entonces algo insólito paso, lamentablemente fue para mal.

En un ataque en Liverpool un grupo desconocido arribo, túnicas lilas y armas en sus cintos. Arrasaron con los Death Eaters y Muggles a la vez. Se autodenominaron Knights of Walpurgis.

Ante este nuevo enemigo los Unspeakable se aliaron con algunos muggles, lograron una alianza para este nuevo enemigo en común y crearon TechnoMag, armaduras y armas que usaban los no-mágicos para combatir a los magos por igual, la mezcla perfecta entre la Magia de ataque y defensa con la tecnología que los muggles creaban día a día.

Tras un año de la alianza entre magos y muggles la traición se corono cuando un grupo de no – mágicos equipados con nuevos TechnoMags tomaron posesión de La Selva, lugar donde creaban la tecnología Magimuggle restándole poder a los Magos, ellos se autodenominaron los Witches Slayers.

Hogwarts cerró como escuela mágica hace un año y es sede de la Resistencia. Magos y Brujas dispuestos a perder su vida en una guerra sin cuartel entre cuatro frentes.

Los Death Eaters de Voldemort. Order of the Phoenix de Dumbledore. Los Muggles llamados así mismos Witches Slayers. Y los Knights of Walpurgis.

Y aquí estoy yo, a mi derecha se encuentra Luna Lovegood, a ella la rescate en un ataque a las afueras de Hogwarts hace casi un año, desde ese día no se ha separado de mí, perdió a su familia en un ataque de los Walpurgis y a mi izquierda, irónicamente quien lo creería, Draco Malfoy, que salvo mi vida y desafío a los Death Eaters por asesinar a su madre.

[/POV]


- ¿Dónde estás Harry? - Susurro llevándose una mano al pecho

-Yo tampoco creo que Harry haya muerto- susurra Luna, sus ojos azules resplandeciendo por las llamas que emergían del pueblo.

-Cara rajada no importa en este momento, nos abandonó hace cinco años, no creo que en realidad le interesemos- la rabia se notaba en cada palabra pronunciada- de cualquier forma no importa, tenemos que continuar.

- ¿No vamos a ayudar? - la mirada acuosa de Luna lo mira fijamente

-No se lo merecen- susurra Malfoy

-Aun así deberíamos de ir, ¿Tu que dices Hermione?- Luna inclina suavemente su cabeza hacia Hermione, esta aun con mirada perdida asiente levemente.

-Salvemos a quien quiera ser salvado, no somos rivales para ellos.

Y con tres suaves cracks desaparecieron.


La lluvia golpeaba con toda su fuerza, las calles se encontraban en un absoluto silencio, como a la espera de una sorpresa.

El pequeño pueblo de Miril, enteramente perteneciente a los Witches Slayers, ni un solo mago o bruja vivía ahí.

Desde un callejón aledaño aparecieron dos sombras, envueltas en túnicas negras con capucha, una más alta que la otra.

- ¿Qué rayos hacemos aquí? - la más pequeña de las sombras susurro, su voz en apenas un hilo de la misma, como si temiera estar en ese lugar.

La otra sombra rebusco entre sus bolsillos, sacando un par de segundos después un paquete de cigarrillos muggles.

-Si no querías venir, ¿Qué haces aquí? – Con un chasquido de sus dedos una llama apareció en la punta de su cigarrillo dando una bocanada larga al mismo añadió – Sabes que los Walpurgis estarán aquí.

- Maldita sea Dante, deja de buscar que te maten. Él no querría eso.

- Darío jamás sabía lo que querría – susurro

- Eres… ¡Eres…! Irremediable.

- Lo sé, pero te reitero Shelke, si no querías venir, ¿Qué haces aquí? – La aludida lo miro.

-No puedo dejarte morir, menos solo- Los ojos anaranjados lo miraron por un par de segundos.

Dante fumo otra calada de su cigarrillo, aspirando suavemente el humo, miro al cielo, las gotas de lluvia mojaron su rostro, sus ojos grises se cerraron lentamente, y entonces a lo lejos se escuchó lo que esperaban.

Una gran explosión sonó a un par de calles de donde el dúo estaba, Shelke volteo rápidamente hacia el ruido llevando sus manos a la espalda por precaución, Dante tiro la colilla de manera despreocupada, mientras poco a poco las luces de las casas se encendían. Las voces de los Slayers empezaban a sonar, una tras otras, gritando siempre lo mismo, "Un ataque" "No dejen ni uno solo vivo".

-Es hora de empezar el juego- Dante sonrío de medio lado – Finite Incantantem – Susurro hacia el mismo y su acompañante.


Sonido de explosiones y gritos inundaron los oídos del trío al aparecer, cadáveres de muggles regados por ahí y por allá, desde niños hasta ancianos, parejas y familias completas se encontraban por doquier.

Caminaron un poco por la zona, intentando encontrar sobrevivientes, pero fue en vano, ni un solo gramo de alma quedaba en esos cuerpos.

-Morsmorder-

Una luz verde salió de entre los árboles cercanos a ellos. Hermione inmediatamente se puso a la defensiva, su varita mágica en ristre y su mirada chocolate mirando cada centímetro a su alrededor, Draco y Luna desenvainaron sus varitas, dando solo una mirada rápida a su alrededor, pero se pusieron rápidamente a la defensiva al ver como cinco Death Eaters se acercaban a ellos con paso raudo. Sus túnicas negras como la noche se mezclaban con las sombras y sus máscaras blancas resplandecían con el crepitar de las llamas.

- ¡Vaya! Miren a quien tenemos aquí – el primer Death Eater habló

-Mierda- susurro Draco - Rockwood – Hermione lo miro de soslayo por un segundo, mientras las risas de los Death Eaters llegaron a sus oídos.

-Si es un sucio BloodTraitor y la MudBlood – La sonrisa de Rockwood se podía ver a través de la máscara blanca rota por un costado – Mi señor se complacerá de tenerlos como invitados en su humilde morada.

- ¿Por qué no dejas de alardear Rockwood? – Una nueva voz hablo, justo detrás de los cinco Eaters apareció caminando, su túnica semiabierta demostraba la figura femenina, su cabello y sus facciones no estaban escondidos bajo una capucha, cabello plata y ojos violetas – Hablas más de lo que haces.

Rockwood se tensó al momento, mirando fugazmente a la recién llegada le ladró con furia – Nadie te pidió tu opinión Morgana, puedes ahorrarte tus comentarios.

La aludida rió suavemente, una risa que heló la sangre de Hermione por un segundo.

- ¡Diffindo! – el encantamiento seccionador salió de la varita de Hermione a velocidad, su destino fue el cuello de Morgana, pero jamás llego a su destino, la ojivioleta con un suave movimiento de mano desvió la maldición hacia el suelo, levantando un poco de polvo a su alrededor.

-La MudBlood quiere jugar sucio – se mofó por un segundo – Juguemos sucio ¡Diffindo! – La luz color morada voló directamente hacia una desprotegida Luna la cual con un suave movimiento de su varita convoco un trozo de madera haciendo que esta recibiera el impacto del encantamiento partiéndose en pedazos.

- ¿Viniste a jugar o a matar? – se mofo Rockwood

-Avada Kedavra- Y el pandemónium se desato, Hermione se agacho para evitar recibir la maldición asesina, mientras Draco enviaba una luz blanca contra el Death Eater detrás de Rockwood, éste cayó al suelo en medio de una convulsión, Luna se distrajo un segundo y quedo envuelta en un halo rosa que la mando al suelo de manera brusca, Morgana dirigió su varita al suelo bajo los pies del trío y con un movimiento seco de su varita mando el hechizo de explosión, el cuerpo de Draco salió despedido hacia atrás por el impacto del maleficio, mientras Luna rodó por el suelo intentando evitar el mayor daño posible fallando estrepitosamente al ser expulsada hacía un árbol, donde dolorosamente su espalda crujió por el impacto, al mismo tiempo que Hermione levantaba un escudo blanco a su alrededor.

-Maldita MudBlood – Susurro Morgana dando dos pasos hacia atrás desapareció con el viento.

El humo que creo el Bombarda de Morgana se disipo lentamente, Hermione miro hacia donde la Maga Oscura estaba, pero esta ya no se encontraba en el lugar previo a la explosión, miró rápidamente sobre su hombro y suspiro lentamente al ver a Draco levantarse, un hilo de sangre bajaba por su nuca, impregnando de rojo parte de su cabello. Un par de pasos hicieron que volteara a su derecha, solo para ver a Luna y su túnica sucia aparecer a su lado.

- Desapareció – Le dijo refiriéndose a Morgana – La muy hija de p…

-Pero nosotros seguimos aquí – Rockwood le recordó mientras un Cruciatus cruzaba el aire a velocidad vertiginosa.

La maldición imperdonable dio de lleno en Luna la cual cayó al suelo en medio de un grito de dolor, Hermione volteo lanzando un sortilegio con destino a Rockwood, pero este erro gracias al certero Impedimenta de su compañero Death Eater.

- ¡Luna! – La voz de Draco resonó junto a su avanzar rápido - ¡Maldito hijo de perra! – una luz morada dio de lleno en Rockwood el cual sorprendido por la velocidad e intensidad detuvo su hechizo.

Los tres Death Eaters restantes miraron a un inmovilizado Rockwood.

- ¿Sigues subestimándolos, Rockwood? – se burló el más cercano a él, el que no se había movido en toda la batalla – Nott, Avery – los aludidos lo voltearon a ver – Recojan a Beor y Rockwood y váyanse, ordenare la retirada, ya tenemos lo que vinimos a buscar.

Nott tomo a Rockwood del hombro mientras Avery ponía un pie sobre Beor y ambos con un sonoro crack desaparecieron del lugar.

- Así que… ¿Aprendiste nueva magia, hijo? – los ojos plateados del patriarca Malfoy vieron directo en los de Draco


Las túnicas lilas ondeaban su vals, muerte dejando de tras, espadas largas, hachas y flechas impactaban en los usuarios de los TechnoMag, poco podían hacer ante el embate de las bestias de Walpurgis, pero aun así peleaban con todo lo que tenían.

En medio de la batalla una mujer, con un brazo cubierto de metal, ataco con un certero golpe el vientre de un caballero el cual, tras el impacto, se dobló por la mitad expulsando sangre por su boca. A su lado otro Slayer de un movimiento de muñeca decapito a otro.

-Son demasiados – Susurro ella – No podremos…

-No pierdas la esperanza, jamás lo hagas- le respondió su compañero.

A lo lejos se escuchan el ruido de más pelea, mientras el pánico empezaba a inundar la sangre de los Slayers con cada explosión que escuchaban.

- ¡Rápido, vayan a proteger el refugio! – Grito alguien entre la multitud – ¡Los hijos de puta quieren destrozarnos!

El refugio quizás era el punto débil de los Slayers de Miril, ahí es donde las familias de todos los que no podían pelear se escondían, ambos Slayers se voltearon a ver antes de emprender una frenética carrera por llegar a la plaza central.

En su camino se encontraron con un trío de caballeros, los cuales al verlos atacaron sin piedad.

La mujer esquivo una lanza mientras moldeaba el metal alrededor de su brazo para hacerlo una espada larga, en un rápido movimiento detuvo y rechazo un embiste a su derecha por parte de un Walpurgis, el cual retrocedió dos pasos y bloqueo exitosamente una estocada contra su vientre.

Su compañero Slayer giro su muñeca rápidamente y un par de hilos de metal salieron rumbo el brazo de uno de sus enemigos, el cual rechazo su ataque con solo un giro rápido de su espada.

-Alboir- Hablo uno de los caballeros – inmediatamente el sujeto de la Lanza se puso a un lado – Adelántate a la plaza central y da la orden.

- Si mi señor – le respondió el llamado Alboir para salir a paso veloz.

- ¿Qué diablos quieren de nosotros? – Pregunto la mujer.

Una risa cansada salió del caballero que portaba la espada larga – No es de su incumbencia.

-Pero quizás si sea de nuestra incumbencia – Dijo una nueva voz al momento que una alabarda caía en medio de los caballeros y los Slayers haciéndolos retroceder a los cuatro.

Rápidamente los caballeros poniéndose tensos voltearon hacia arriba solo para ver un par de túnicas caer desde el techo cercano.

-Asquerosos Magos, no se metan en batallas que no les va – gruño el Slayer detrás de ellos adoptando una pose defensiva.

-Deberías aprender a respetar a tus salvadores, Slayer- Le respondió el encapuchado más alto.

- ¡Nadie te pidió ayuda!

El caballero de la espada larga soltó una carcajada audiblemente torcida - Dante Greyback, ¿Qué te trae a Miril en este hermoso día? – cuestiono irónico el caballero de la espada larga.

- Venganza – respondió Dante corriendo rápidamente hacia la alabarda, la cual tomo con una sola mano, embistiendo rápidamente al caballero de espada larga. Tomando por sorpresa al mismo, el cual, solo pudo interponer su espada entre él y la alabarda.

- ¡Ragro! – exclamo el caballero restante mientras veía como la alabarda se dirigía perezosa hacia la tráquea de su compañero.

-Presta atención a tu alrededor – Le susurraron a su espalda, un pequeño zumbido sonó antes de sentir un par de golpes secos a su espalda - ¡Shock! – una corriente eléctrica inundo su cuerpo haciéndolo gritar de dolor.

Shelke giro sobre sí misma para detener rápidamente un hilo de metal con uno de sus sables.

- ¡Atacar a una dama por la espalda es de mala educación! – le espetó mientras con su sable atraia al Slayer de un solo tirón de su brazo - ¡Shock! – susurra en el momento en que su segundo sable impacta en el cráneo del Slayer.

- ¡Maldita niñata! – La mujer Slayer exclama al ver a su compañero caer ante el poder eléctrico de la desconocida.

- A qué no te lo esperabas, ¿eh? – Se burló Shelke sacando un poco su lengua – Los Slayers se creen imbatibles con sus TechnoMags, pero si ni siquiera saben usarlos en su totalidad.

- ¿Qué sabes tú Maga? – le gruño – ¿Si sólo blandes una varita de aquí para allá para batir a tus oponentes?

La risa cantarina de Shelke impregno por un par de segundos el aire - ¿Acaso estás ciega? – le dijo mientras avanzaba lentamente hacia ella - ¡¿Y esto que es?! – le espeto blandiendo sus dos sables – Seguramente es mi varita transfigurada en un par de sables de TechnoMag – ironizo con una sonrisa cínica en sus labios.

La mujer Slayer reparo entonces en la vestimenta de Shelke, un traje de Neopreno negro con algunas partes grises cubría todo su cuerpo dejando únicamente parte de su cuello y cabeza sin protección, un par de guantes del mismo material adornaban sus manos, de su espalda salían un par de alas de exoesqueleto de metal y en sus manos un par de sables.

- ¿Por qué peleas a lado de un Mago si eres una Slayer? – le cuestiona la mujer mientras observa de reojo la vestimenta del acompañante de la niña.

Un par de botas, un pantalón y una gabardina, todas del mismo color negro cenizo, sus manos enfundadas en un par de guantes que dejaban sus dedos al descubierto, la alabarda con la que peleaba contra el caballero era de un plateado tan pulido que reflejaba los rayos de la tormenta que estaba cayendo sobre ellos, ojos grises y cabello negro.

- La verdadera pregunta sería, ¿Qué es lo que somos? – le dice en casi un susurro.

La mujer Slayer abre sus ojos de manera excesiva - Evre – Susurra

- ¿Perdón? – Shelke le pregunta desorientada por el cambio brusco de la conversación

- Mi nombre… es Evre- le sonríe de lado - No quiero morir siendo una desconocida.

Un rugido de dolor distrae por un segundo a la Slayer solo para ver al compañero de la niña incrustar la punta de su alabarda en el vientre del caballero.

- Se lo dije a tu compañero Evre, presta atención a tu entorno- el susurro fue directo en la oreja de la Slayer - ¡Wave! – una onda de electricidad le dio directo en el pecho, todo fue oscuridad para ella.


Draco cayó de bruces, sus ojos no podían enfocar claramente a su alrededor, la risa de su padre inundaba y embriagaba sus sentidos con un pánico intenso. Habían sucumbido los tres al poder de un Death Eater del circulo interno.

- ¡Vamos MudBlood, puedes hacerlo mejor! - Una maldición color ocre dio de lleno en Malfoy Senior, moviéndolo solo un poco hacia atrás. Sonriendo de medio lado, en la mano derecha su varita y en la izquierda sostenida por dos de sus dedos se encontraba su máscara blanca de Death Eater.

Draco sostuvo su cuerpo apoyando sus manos en la fría tierra, levanto suavemente su cabeza y tratando de ignorar el dolor en su cráneo enfoco su vista poco a poco.

Luna estaba tirada un par de metros detrás de su padre, de sus fosas nasales caía un hilo de sangre, su boca semiabierta le daba la apariencia de estar muerta, pero el subir y bajar de su pecho en una respiración acelerada indicaba lo contrario.

Volteo justo en el momento para ver a su padre lanzar una maldición amarilla a Hermione, está la hizo hincarse a la susodicha. De nuevo la burlesca risa de su padre lleno sus sentidos.

Hermione clavó su mirada hacia el suelo, su varita apenas siendo sostenida entre sus dedos, una nueva maldición toco su cuerpo haciendo que su hombro izquierdo saliera de su coyuntura y la hiciera gritar.

- Lo sabía – se mofo Lucius – No son nada – llevando su mano hacia su frente soltó una carcajada – Sera mejor que termine esto rápido – se habló así mismo.

- ¡N… o! – intentó gritar, pero no pudo, de su garganta el sabor metálico de la sangre aumento, su desesperación lo hizo toser sangre, mientras su padre bajaba la varita contra el cuerpo de Hermione.

- ¡Hasta nunca MudBlood! ¡Salúdame a Potter, su salvador! – La risa maniática de Lucius trono al tiempo que una luz verde salió de la punta de su varita.

Para Draco todo fue en cámara lenta, la maldición color esmeralda viajaba de manera pausada hacia una Hermione inmóvil, derrotada moral y físicamente. Desde el interior del bosque un susurro se dejó escuchar, el viento comenzó a correr y de la nada un ciervo plateado impacto en la maldición asesina tansformando ambos hechizos en miles de chispas color plata y verde llovieron sobre ellos

Entre las sombras del bosque emergió un desconocido. Su cuerpo entero estaba cubierto de una armadura color rojo sangre, en su mano derecha portaba una espada que resplandecía a la luz de la luna, su casco era lo que más llamaba la atención, parecía la cabeza de un dragón en miniatura y un par de cuernos adornaban la cresta de la misma, de la abertura de donde deberían estar los ojos solo se veía oscuridad total.

- ¿Cómo…? – Lucius tartamudeo, el sujeto de la armadura estaba envuelto en lucecitas de colores que danzaban a su alrededor.

- ¿E…eso es m… agia? - en un susurro apenas audible cuestiono Hermione antes de caer en la negrura de la inconciencia, su cuerpo dio un golpe sordo entre las hojas del suelo.

El desconocido con una velocidad sobrehumana apareció detrás de Lucius en solo un parpadeo dejando sin aliento a ambos Malfoy.

- ¿Pero que dem…? – Su alarido de dolor resonó por todo el bosque aledaño al pequeño pueblo que habían atacado, sus ojos desorbitados miraron directamente a su mano izquierda, solo para gritar ahora de sorpresa, soltó su varita de la impresión y sostuvo su muñeca con su mano derecha, la máscara blanca, junto con su mano izquierda desmembrada, fueron olvidados por un Lucius Malfoy que solo desapareció con un crack.

Draco estaba en shock, no podía creer la velocidad del sujeto, en un solo segundo había cortado la mano de su padre con movimientos casi invisibles. Tembló de pavor ante este nuevo enemigo que se encontraba enfrente, intento mover su mano derecha y alcanzar su varita, pero fue en vano, su cuerpo no reaccionaba como él quería y su desesperación fue en aumento.

- No – Susurro Draco al ver al individuo acercarse a Hermione – No…nos… lastimes…. – Intento ponerse de pie, pero una arcada lo regreso a su estado de mareo y desenfoque visual – Por… favor – suplico, mientras todo a su alrededor se volvió negro.


- ¡Rápido! – gritaron a sus espaldas.

- ¡Hay un ataque en Frolic! – Un mago fornido exclamó.

- ¡Walpurgis atacó también en Miril! ¡Es una masacre! – una mujer sollozo

Gente iba y venía, equipándose con TechnoMags para posteriormente dirigirse a las enormes puertas del salón, mientras este se iba vaciando poco a poco hasta quedar solo una persona en él.

Una mujer anciana con un sobrero de pico entro rápidamente a la enorme instancia. Su paso raudo se detuvo en medio del salón, mirando a la única persona ahí.

-Albus…- La mujer lo llamo – Granger, Lovegood y Malfoy están… - Los ojos azules del anciano exdirector de Hogwarts se oscurecieron por segundos, su rostro demostró la edad que en realidad tenia, sumiéndose poco a poco en la miseria.

Los dos viejos camaradas quedaron en silencio, observándose, un alboroto en la entrada los distrajo de sus pensamientos.

- ¡Madam Pomfrey! ¡Madam Pomfrey! – doce personas aparecieron en el gran salón, en medio del pequeño grupo tres cuerpos se mantenían flotando inertes, los recién llegados repararon en ambos – McGonagall, Dumbledore ¡Por favor ayúdenlos! ¡Están muy mal!

McGonagall se acercó presura hacia los jóvenes

- ¡Por Merlín! – exclamó la exprofesora – ¡Albus llama a Poppy! ¡Rápido! – exaltada, Minerva transfiguro un par de sillas en tres camillas, donde los cuerpos de Hermione, Luna y Draco fueron depositados, al mismo tiempo que Fawkes, el fénix de Dumbledore desaparecía con una misiva para la Medimaga del Castillo, Poppy Pomfrey la cual apareció por las puertas principales minutos después, seguida muy de cerca por un pequeño grupo de diez personas más.

Durante más de cinco horas fue un ir y de venir de gente, heridos y enfermos fueron atendidos al por mayor, algún que otro sollozo inundo la estancia por ratos, Dumbledore no se despegó de su asiento a los pies de las tres camas de sus exestudiantes.

Después de todo el alboroto Poppy se acercó a al anciano exdirector con una mirada de pesadumbre

-Se encuentra estables – le informo Poppy mientras tomaba asiento enfrente de Albus

- ¿Qué fue lo que les paso, Poppy? – Cuestiono con voz cansina.

- Múltiples hechizos Albus, tortura continua, la señorita Granger tenía su hombro dislocado, el señor Malfoy parecía que había gritado durante horas y la señorita Lovegood parecía que un grupo de centauros le habían pasado por encima, ¡Albus tienes que detener a esos chiquillos! Siempre metiéndose en cosas que ni ellos mismo pueden controlar, ¿Qué pasaría si algún día no salen bien librados de esas batallas?

- Poppy, entiendo tus preocupaciones – empezó Dumbledore- Pero, ¿Cómo detenerlos? Todo lo que tenían lo han perdido por esta guerra, la señorita Lovegood perdió todo hace un año, su padre y su prometido ejecutados en estos mismos jardines. El señor Malfoy perdió su único anclaje a este mundo, Bellatrix se encargó personalmente de cazar y asesinar a su propia hermana, su tía es un monstruo cegado de poder. La señorita Granger no se queda atrás. Sus padres brutalmente asesinados por los Walpurgis, su familia completa… - Albus no pudo continuar, pensar en todos los seres humanos que habían muerto a través de los años lo ponían mal.

Poppy solo lo miro, mientras en su mente revivía todos los hechos que Albus le narraba.

- Desde ese día…- retomo Albus la palabra – Desde que secuestraron a Harry Potter – susurro

-Nada ha sido igual – Termino Pomfrey por él.

- Si tan solo lo hubiese evitado – se lamentó Albus.

- No te lamentes por ello Albus, eres el líder de la luz, no puedes…-

La puerta del salón, que antes era el gran comedor de Hogwarts se abrió estrepitosamente, por ella entraron un par de pelirrojos, que con nerviosismo buscaban con la mirada la razón de su pesar.

- Señor, señorita Weasley – los llamo Albus a media voz.

Los hermanos pelirrojos avanzaron hasta donde el líder de la Orden.

- Profesor dígame que no es verdad

- Lo lamento señorita Weasley

- Pero ¿Ellos están…? – Ginny no pudo continuar.

-Eso quisieras Comadreja – una voz pausada y débil detuvo la pregunta de Ginny

Ambos hermanos voltearon hacia dónde provino la voz solo para ver un Draco Malfoy pálido junto a una Luna Lovegood que no se veía mejor. Pero ambos despiertos.

- Parece que ya están mejor, ¿Eh? – una nota divertida se escuchó en la voz de Poppy mientras se apresuraba a ir a ver al par de rubios, empezando un chequeo tan solo cuando los tuvo al alcance de su varita.

- Les dieron una paliza – chiflo Ronald mientras veía el estado de los tres - ¿Cuántos fueron? ¿Dos?

- Fue Morgana Lestrange – los cinco voltearon a ver la última cama – Después Lucius Malfoy nos dio la peor derrota de todas…- ocho pares de ojos cayeron sobre Draco – Luego un extraño sujeto en armadura apareció – ante esa mención Dumbledore se puso de pie lentamente

- ¿Cómo era ese extraño, señorita Granger? – los ahí reunidos voltearon a ver a Albus de manera extraña, el interés por el extraño Caballero de Armadura los hacia cuestionarse sobre que o quien era.

- Él era alto, su armadura era roja, tenía una espada – se detuvo por un segundo – le corto la mano izquierda a Lucius Malfoy, de un solo tajo, señor.

- Continúe – animó Dumbledore mirando a Hermione fijamente a los ojos.

- Fue veloz, demasiado, su espada era larga, el casco de su armadura…- dudo un segundo – era el cráneo de un dragón.

- Imposible – susurro Dumbledore

- ¿Qué es imposible, señor? – Pregunto el varón Weasley, la tensión del ambiente crecía por segundos.

- ¿De qué color eran los ojos del casco, señorita Granger?

-Yo… lo siento, no puede ver más – se disculpó con un suave sonrojo en sus mejillas al no tener clara sus memorias.

Albus se sintió por un momento desanimado, ¿Era posible?

- Eran negros señor - la voz de Draco le llego lejana – Y la magia lo rodeaba, como si fuera una extensión de…

- Su propio ser - termino el exdirector por él.

Un silencio lleno el Gran Salón.


- Así que eso están intentando

- Tenemos que detenerlos Dante - La mirada de angustia de Shelke le impacto.

- Tenemos que hacerlo, o morir en el intento de ello, si él…- callo de solo pensarlo.

- Se acabaría la magia tal cual la conocemos – le susurro

Dante saco otro cigarrillo y lo encendió con solo el chasquido de sus dedos. Mirando a la lejanía como los Magos combatían a los pocos Walpurgis y Slayers que quedaban en Frolic.

- ¿Dónde diablos están los dioses cuando se les necesita? – La pregunta quedo en el aire, tomo firmemente de la mano a Shelke y desaparecieron con humo.


- ¿Y bien? Estoy esperando tu explicación Rockwood – La voz viperina resonó en el Salón Oscuro, así le llamaban los Death Eater a la instancia donde Lord Voldemort residía.

- Ignoro lo que paso con Lucius, milord – La frente de Rockwood se encontraba tocando el frío suelo de mármol.

El Lord Oscuro suspiro, sus ojos rojos se posaron a una esquina de la instancia.

- ¿Morgana?

- Un Envoy apareció de la nada, protegió a la MudBlood de la maldición asesina y corto la mano izquierda de Lucius - le informo desde las sombras la ojivioleta – todo en menos de dos minutos.

Voldemort entrecerró sus ojos.

- Así que los dioses quieren jugar – su sonrisa se extendió por su pálido rostro – Que así sea.


N/A:

Tadan! El primer capitulo de la historia como tal, espero sea de su agrado, tratare de escribir más seguido, y sobre todo espero que estos 5 años de esperan hayan sido amenos, por el momento no hay Pairing, aunque si hubiera hay definidas varias.

Muchas gracias por leer, por estar y por esperar.

Nos Vemos en el siguiente capitulo

Capítulo 2: TechnoMag

- ¿De verdad crees en los dioses?

- Es como si se hubiese esfumado

La mirada negra se poso sobre Shelke mientras ella se arrastraba lentamente por el suelo, sin dudarlo la ataco.

Hermione dio un paso atras, la quimera aun no la habia visto, pero no dudaba que pronto la olfatearia.