Capítulo 1- Reencuentro

Cuidad Shinobi, barrio de Konoha. Un joven Rubio llamado Deidara corria con todas sus fuerzas dirijendose a el instituto.

-M*erda!- Gritaba -Ya llego tarde el primer dia! Y aun he de hacer las inscripciones!-
Al llegar a un cruze, un chico pelirojo se cruzó en su camino. El chico miro al rubio y se asustó, ya que sabia lo que pasaria.

-Cuidado!- Gritó Deidara. Pero intentó frenar demasiado tarde. Los dos cayeron al suelo, como si hubiesen sido repelidos por el golpe.

-Au... Estas bien?- Pregunto el rubio al otro chico, sobandose la cabeza.

-Eso creo...- Murmuró el pelirojo, recojiendo sus cosas. -Y tu como...?- Miró a Deidara y se sorprendió mucho. La maleta se le volvió a caer. Luego Deidara tambien miró al pelirojo y su expresión se fue a ser la misma que el pelirojo.

-T-tu?- Dijeron los dos al únisono. Ambos no se lo podian creer, apenas podian moverse. El que mas sorprendido estaba era el pelirojo, que apenas respiraba.

-Sasori!- Se oyó por ahí. Del grito Deidara y el otro chico se recuperaron del shock. De repente llegó corriendo un chico de pelo albino que cojió al pelirojo del cuello del uniforme y lo empezó a sacudir.-Gran hijo de ****! Como te atreves a no despertarnos! Que Jashin te maldiga!- Gritaba el chico a Sasori el cual estaba mareadissimo por las sacudidas.

Mientras tanto un joven de pelo oscuro se acercó a Deidara tendiendole la mano para levantarse.

-Estas bien?- Pregunto el chico al rubio.

-S-si... Eso creo- Dijo Deidara levantandose con ayuda del azabache.

-Me alegro- Sonrió. -Mi nombre es...-

-Itachi! No hay tiempo!- El azabache miró a su compañero -Konan-sensei nos metera la bronca!- Gritó el albino.

-Ah... Bueno...- Miró hacia abajo pensando y luego miró a el Rubio -Pues nos vemos- Dijo Itachi a Deidara, con una sonrisa.

-Pues, adios. - Despidió con la mano mientras los dos chicos se iban corriendo y el albino se llevaba a rastras a el pelirojo. Tras que se fueran, la mano del rubio se dirijio a los labios y miró a un lado. -Me pregunto si sera él...-

Mientras era arrastrado, Sasori pensó: -Me pegunto... Si ese rubio era él...-

Tras pensar un rato, el rubio se dio cuenta de que habia perdido mucho el tiempo y que llegaba tarde a las clases.

-Ay no! Llego tarde otra vez!- Y se hechó a correr en la misma dirección en la cual se fueron aquellos tres.