Hola!

Antes que nada, disculpen la tardanza. He tenido algunos percances escolares; pero como había dicho, será un long fic y esta historia no planeo dejarla a medias.

Así que sin más preámbulos aquí está el siguiente capítulo.

Death Note es propiedad de Tsugumi Oba y Takeshi Obata. Esto es muy aparte de la historia original.


Capitulo 2: Discovery

Después de interpretar la canción "Claro de luna" a piano, la maestra le felicitó, seguido de un "hasta mañana". Wammy's House era un orfanato, pero Linda no podía dejar de compararlo con una escuela, mas la diferencia radicaba en que en Wammy's no había hora de salida, se tenía que dormir ahí. Pero fuera de ese detalle, les impartían varias clases como en una escuela normal. Aunque, ahí estaba otra gran diferencia, las materias que se impartían en el orfanato eran de un nivel superior. Además de las asignaturas obligatorias, también se podía elegir una extra, que estuviera acorde a las habilidades de cada uno de los huérfanos. Linda había elegido el taller de artes. Lo relacionado con la música y la pintura le fascinaba y a sus quince años podría considerarse una conocedora sobre las artes en general. Eso le daba algo de ventaja. A lo mucho había diez o doce personas inscritas en ese taller, con las cuales no se relacionaba demasiado, a excepción de un chico pelirrojo llamado Matt. No podía considerarlo un amigo —al menos no uno cercano—, pero era una persona con la cual pasaba ratos agradables, ya que él no la veía como competencia, como lo hacían los demás en ese lugar. Matt no estaba en esa clase por gusto, sino que había sido transferido a esta. Él tomaba la clase de informática, pero al estar demasiado avanzado en la misma, dejaba en ridículo a los demás, incluso al profesor. Al saber todo sobre lo referente a computación, Roger creyó que sería conveniente cambiarlo a otro taller, el cual sí le resultara un reto. Artes fue la mejor opción que encontró el director.

Matt era distraído y no era conocido por ponerle demasiado empeño a las cosas. Lo único que realmente parecía absorberlo eran los juegos de video. Había ocasiones en las que Linda se preguntaba cómo alguien como él podía mantener tan buen promedio y llegar a ser de los mejores en el orfanato. Pero hasta ese momento no había dado con una respuesta acertada.

—Tocas bien, Linda —le alagó Matt—. Yo siento que aquí solo pierdo el tiempo, no es lo mío.

—Tienes razón. Tú sabes de música, lo que yo de videojuegos; es decir, nada.

—Bueno, solo espero poder convencer pronto a Roger de cambiar de taller. No me gusta nada este.

Caminaron hasta el pasillo. Ahí era donde siempre se despedían. Linda se iba con alguna compañera que encontraba en el trayecto y Matt se dirigía directo a su habitación. Sin embargo, en esa ocasión la situación fue diferente.

—Linda, acompáñame al patio, quedé de esperar a Mello. —En lugar de ser una petición, eso sonó más a una orden y la joven no pudo negarse.

Mello era amigo de Matt; tenía bastante fama en el orfanato, tanto buena como mala. Lo bueno del chico era su inteligencia, llegando a ser de los mejores promedios del lugar. Lo malo y tal vez lo más conocido sobre él, era su carácter impulsivo e inestable. Matt era el único que parecía soportarle y también el único que podía convivir las veinticuatro horas del día con él —ya que compartían habitación—. Además, Matt era más abierto con Mello que con ninguna otra persona; siempre había sido un chico retraído que no se relacionaba demasiado. Por lo tanto, su única persona de confianza era el rubio.

Salieron hacia el patio trasero, donde se estaba realizando un improvisado partido de futbol. Entre los otros chicos que estaban ahí, Mello destacaba, no solo por su inconfundible melena rubia, sino que también porque casi parecía un jugador profesional.

—No sabía que Mello jugara tan bien —mencionó Linda casi inconscientemente, mientras mantenía la mirada en el partido.

—Se esfuerza mucho en deportes. Dice que es en la única cosa en que puede presumir que supera a Near. Y de hecho tiene razón, en esto es el mejor.

Y esa era otra razón por la cual Mello era tan conocido en Wammy's House: su odio irracional hacia Near.

—Oye, ¿tú sabes por qué a Mello no le agrada Near? —Linda jamás le preguntaba algo relacionado con su amigo, por lo cual a Matt le sorprendió la pregunta.

—Yo tampoco lo tengo muy en claro. Creo que simplemente no le agrada y ya. Hay personas que aunque las trates, no te llegan a caer bien y Near no es el tipo de persona con la que a alguien le gustaría convivir. Es un tanto especial, ya sabes, es muy inexpresivo y serio; como si nada le importara.

—En ese caso tú eres igual. Tampoco eres muy sociable que digamos; además Near es una buena persona, no sé por qué todos son tan hostiles con él —lo defendió. Si bien con el albino no mantenía una relación demasiado estrecha, detestaba que todo el mundo lo juzgara de esa manera.

—Ya Linda, no te exaltes. No es mi culpa que tú seas la única que pueda convivir normalmente con él —destacó—. De hecho, creo que eres la única a la que le agrada.

El pelirrojo tenía razón. Linda era la persona más cercana a Near, podría decirse que era su única amiga. Aunque Matt jamás comprendió el porqué de esa cercanía. Near no era el tipo de persona con la que se pudiera relacionar con facilidad, de hecho era bastante antisocial. Por eso no entendía que una chica como Linda, siendo tan alegre, animada y simpática, pudiera ser amiga de alguien como Near.

La práctica de futbol terminó. En cuanto se despidió de sus compañeros, Mello se acercó donde Matt y Linda. Se veía fatigado, pero aún así tenía una expresión de orgullo en el rostro. Al parecer el partido amistoso lo había ganado su equipo, gracias a dos anotaciones suyas.

A Linda, Matt le caía bastante bien, mas no podía decir lo mismo de Mello. Había algo en él que no terminaba de gustarle; tal vez era su carácter, algún aspecto de su personalidad o quizás que este fuera el autoproclamado rival de Near. Pero la razón más fuerte, era el hecho de que Mello conocía algo muy íntimo sobre ella y parecía siempre amenazarla —indirectamente—con divulgarlo.

—¿Cómo estuvo la practica? —preguntó Matt a su amigo.

—Bastante bien, a decir verdad, excelente.

Linda creyó que ya no tenía nada más que hacer allí. Al parecer, entre ellos iniciarían una charla y no sabría cómo proseguir en la misma.

—Disculpen pero tengo que irme, debo hacer algunas cosas. —No era cierto, pero no encontró mejor excusa.

—Ah, disculpa; no te había visto, Linda. —Mello volteó a verla. No sabía si ducho había sido verdad o no, ella tampoco le caía muy bien. Intentó ignorar aquel desplante.

—Como sea. Los veo mañana en clases —se despidió Linda, dándose la media vuelta y dispuesta a retirarse.

—De seguro vas a ir a ver a tu amiguito, ¿verdad? —mencionó el rubio, con notable picardía. Linda detuvo su camino y volteó a mirarle, los ojos azules de Mello reflejaban un cierto deje de burla.

—Cállate.

Cada vez que Mello le hacía esa clase de insinuaciones, esa sensación de estar siendo amenazada aparecía. Siempre lo había ocultado y hasta ahora había engañado a todos, pero Mello había sido el único lo suficientemente observador como para notar que sus sentimientos hacia Near iban más allá de una simple amistad.

Había llegado con buen estado de ánimo, pero se marchó del peor humor posible. Aquellos minutos que pasó al lado de Mello le arruinaron lo que quedaba de la tarde.

Una vez que se marchó, Matt tuvo que decir algo al respecto.

—Nunca he entendido por qué molestas así a Linda —expresó.

—Porque es divertido, Matt. Y por lo que te dije hace poco, me encanta ver sus reacciones.

—No me convence del todo lo que me contaste. Me parece bastante difícil de creer.


Desde que lo vio por primera vez, supo que sería importante en su vida.

Luego de aquel vergonzoso incidente sobre el fantasma que rondaba Wammy's House, Linda se había dedicado a observarlo a una distancia prudente. Había conseguido que él le hablara y logró que mantuvieran una relación cordial. La cual Near solo sostenía con ella. Le gustaba, no había duda. No sabía qué le atraía exactamente, o el porqué de esa extraña fascinación hacia el chico; pero de lo que sí estaba consiente era que ese algo, era lo que la había hecho surgir su insistencia en mantener un contacto mínimo e incitado a averiguar sobre él e indagar sobre su vida.

No iba más allá de charlas ocasionales y, cuando eran más chicos, constantes invitaciones a jugar, las cuales siempre declinaba. Pero con esos pequeños momentos, ella era feliz. Aunque Near no estuviera al tanto de eso, Linda ya se sentía parte de su mundo.


Siempre había sido bueno, mas no lo suficiente. Le faltaba algo y eso le molestaba de sobremanera. Daba su mayor esfuerzo, lo mejor de sí. Pero siempre hacía falta una pieza.

"Pero". Cómo odiaba esa palabra, parecía que su vida giraba alrededor de ella. "Fue un gran trabajo pero puedes corregir el final". "Fue un buen ensayo pero necesitas mejorar la última parte". Pero, pero y más pero.

Él tenía muchas virtudes, mas no les prestaba atención, se enfocaba en sus errores y menospreciarse por lo que carecía. Jamás veía lo bueno que había en él. Todo lo bien hecho quedaba de lado, priorizaba sus fallas y no hacía falta que alguien se lo dijera, siempre se los recordaba a sí mismo. Odiaba tener un noventa por ciento, el segundo lugar, el que por poco alcanzaba la gloria. Ese era Mello.

Pero, tal vez lo que más detestaba en su vida era a Near, el cual, sin ningún esfuerzo, era el número uno. Haciendo las cosas tan tranquila y pasivamente, todo le salía a la perfección. Porque Near no conocía el pero en su vida. Él era el cien por ciento exacto y completo.

Aquel albino, más que humano parecía una especia de robot, que solo recibía y procesaba información. Parecía no importarle nada más que sus fríos cálculos y sus inseparables juguetes. Hubiera sido más razonable enfocarse en sus asuntos e intentar mejorar, pero Mello no lo hacía. Quería buscar una falla, algún desajuste, un indicio del cual pudiera aprovecharse y superarle. Por un tiempo fue el futbol, la actividad física no era el fuerte de Near, pero llegó el momento en que eso no fue suficiente, y si a Near no le interesaban los deportes, no había razón para alegrarse de ello. Era una victoria vacía y sin sentido.

Near era humano, de eso no había duda, pero ¿cómo demostrar el punto débil de una persona que jamás expresa nada? Los accidentes, golpes e insultos no lo hacían reaccionar, ni siquiera cambiar de expresión.

Y en el fondo, no deseaba dejar ese resentimiento de lado, si lo hacía, se esfumaría la poca adrenalina que tenía en su vida.


Los fines de semana, de alguna manera rompían con la rutina. El lunes te regresaba a la realidad, y aunque para la mayoría ese día era largo y tedioso, Linda era la excepción.

Era el día en el que podía regresar a clases y verlo de nuevo. Se trataba del único momento en el día en que podía observarlo sin ninguna restricción, ya que desde hacía mucho tiempo sus actividades le habían impedido su antigua rutina de espiarlo. Entre las clases, los deberes y otras cosas sin importancia, no podía si quiera saludarle. Y para las últimas horas del día, Near ya se había encerrado en su habitación.

Él era lo que hacía la clase menos desgastante.

Su pequeño truco de observar a Near siempre la reconfortaba. No sabía decir si el chico estaba concentrado en lo que el profesor decía o si su mente se encontraba divagando, fuese lo que fuese, en sus trabajos siempre había una calificación aprobatoria con mención honorifica. Él era un genio, alguien cuyo coeficiente intelectual superaba al suyo, por eso desde que comenzó a cruzar por la etapa de la adolescencia, las charlas con Near fueron más escasas de lo que eran antes —ya que Near jamás hablaba mucho y ella iniciaba las conversaciones—. Temía decir algo tonto mientras hablase con él y que este pensara que no estaba a su altura. Eran suposiciones de Linda, pero no quería arriesgarse a parecer idiota delante de Near.

Aunque Linda siempre fue inteligente y aprender siempre se le facilitó, no era algo que realmente le gustara. Odiaba la lógica, los análisis y los cálculos; prefería lo difícil de interpretar para un genio; lo que tenía que ver con los sentimientos y no con la razón, lo que salía de uno mismo y no podías aprender en un libro. Buscaba algo que la hiciera sentir, no solo que debiera memorizar datos y aprendérselos al derecho y al revés. Toda su vida prefirió mil veces oír alguna pieza de Beethoven o contemplar una obra de Van Gogh a tener que aprender los senos, cosenos y tangentes del álgebra. Era mejor vivir soñando que apegarse a la realidad.

La clase terminó antes de lo acordado. Al parecer el profesor Gallagher tenía asuntos urgentes que atender. Todos comenzaron a salir del lugar; Linda se disponía a abandonar el salón cuando sintió la presencia de alguien tras ella, se trataba de Mello, quien degustaba una barra de chocolate e iba extrañamente sin Matt.

—Hola, Linda.

—¿Se te ofrece algo? —con Mello olvidaba aquel tono cordial al hablar y usaba un ligeramente irritante.

—En realidad no.

—Entonces, ¿por qué me hablas? —dijo con cierta molestia—. Sabes Mello, sé que no te agrado, no sé muy bien la razón pero quiero que sepas algo… tú a mí tampoco. Y creo que tú sí conoces mi razón.

—Eso ya lo sabía. Pero ¿sabes? no me desagradas, solo no me gustan algunos aspectos tuyos, sabes a lo que me refiero.

Se sorprendió bastante por lo cordiales que fueron sus palabras. Si bien Mello era una persona algo impulsiva y se exaltaba con facilidad, no era una mala persona. Siempre lo supo, y tal vez en el fondo él tampoco le caía mal del todo, solo no toleraba que fuera brusco con Near, y de las constantes amenazas de divulgar su secreto. De no ser así, podría llevar tan buena relación con él tal y como lo hacía con Matt.

—Como sea. Entonces, ¿necesitas algo o solo viniste a molestarme como en otras ocasiones?

—Olvidé un cuaderno, por eso regresé —se dirigió al lugar que ocupaba durante clase y tomó una libreta. Linda no sabía si se trataba de un pretexto o si en realidad lo había olvidado, de cualquier forma, era un detalle sin importancia—. Bien, nos vemos mañana.

Eso fue algo extraño para ella.


Sin nada más que hacer por el resto de la tarde, decidió ir al salón principal, sabía que a esa hora no habría nadie y podría descansar tranquilamente.

Se sentó en el sofá que se encontraba junto a la ventana y comenzó a pensar, más bien a divagar, sobre cosas sin importancia. En el cómo había estado el día. Si llovería en la tarde o si solo permanecería nublado. También meditó sobre lo sucedido horas antes en el salón de clase. ¿Mello solo había ido por el cuaderno o realmente habría querido decir algo importante? Sacó esa idea de inmediato; si hubiera querido decirle algo, lo habría hecho sin rodeos, igual si solo quería molestarla. Lo más seguro era que en verdad había olvidado ese cuaderno.

Al sacar esa idea, de inmediato le llegó la imagen de Near. ¿Estaría en su habitación o en algún otro lugar?, ¿ya habría comido o tendría hambre?, ¿a qué estaría jugando?, ¿habría armado un gran palacio de naipes como el que le vio hacer una vez? En ocasiones consideraba todo eso absurdo. ¿Por qué no solamente iba y le decía lo que sentía? Por una simple razón: miedo al rechazo. Eso por lo que la mayoría se callan sus sentimientos. Por eso prefería tener esa duda interna, que atreverse a despejarla y enterarse de algo que tal vez no le gustaría.

A sus quince años, pensaba que era algo infantil su comportamiento. Ella podía tener a quien quisiese o por lo menos en aspectos amorosos no había problema. Era bonita. Y aunque aún no se desarrollaba del todo, sabía que los ligeros cambios que había tenido desde que entró a la adolescencia no pasaban desapercibidos para los demás —o tal vez se debía a que los hombres de Wammy's no salían demasiado y no tenían muchas opciones para escoger—. O tal vez era masoquista y le encantaba estar sufriendo por ese amor de su infancia y adolescencia, ese primer amor que no nunca logró sacar de sus ser.

—¡Aquí estas! —aquel grito la sacó de sus pensamientos, era Matt quien se veía bastante animado.

—¿Qué pasa?

—La maestra de artes tuvo un problema familiar y tuvo que salir, ¿sabes lo que significa? —Linda lo sabía, y debía ser eso el factor causante del humor de Matt—. Que la clase de hoy y tal vez la de mañana se cancelan.

—Bien por ti, hoy no tienes martirio.

—Así es, ahora puedo hacer algo más importante para mí. —Sacó algo de su bolsillo, aquel juego portátil que parecía estar cocido a él. Matt se recargó en la pared de la puerta de entrada. Estaba a punto de ser absorbido por el mundo de los videojuegos.

No hablaba, no se movía; parecía una estatua, una con la mirada clavada en un objeto. Como si su mente se hubiese ido de allí, aunque físicamente se encontraba presente.

Prefirió ignorarlo y seguir con su tarea —aunque en realidad no hacía nada—, de cualquier modo era como si solo estuviera ella. Matt en ese estado era como un mueble; literalmente se fundió en su consola.

Mas no notó que no estaba tan sola como pensaba.

—Parece que ya no se moverá. Ahora tendré que buscar a alguien más. —La voz de Mello sonaba disgustada, no le gustaba que Matt entrara en ese trance.

Ahora el rubio venía a fastidiar. En su mente descartó la idea de una tarde tranquila y pacífica. En menos de diez minutos todo dio un cambio radical.

—¿Que no tienes clase de deporte? —le preguntó desinteresada.

—No, al parecer el profesor tuvo que salir por problemas familiares —Linda ahora lo recordaba, el profesor de deportes y la maestra de artes estaban casados, por lo tanto debían de tener el mismo asunto a tratar.

—Bien, me voy —se despidió de los chicos, aunque Mello fue el único que le prestó atención.

—Siempre parece que me huyes.

—No es eso, solo que no sabría de qué hablar contigo, más que conversación solo sería silencios incómodos —mintió. Sus habilidades sociales eran bastante buenas por lo que eso no sería un problema.

—Ambos sabemos que eso no es cierto. Pero esta vez te conviene sentarte y escucharme, te tengo una propuesta.

—¿Qué clase de propuesta?

—Verás, hace poco le conté a Matt, lo que ya sabes, y él no me cree.

—Creo que ya sé adónde quieres llegar. Tú quieres…

—Que aceptes tus sentimientos delante de él.

Mello señaló con la mirada a Matt esperando alguna reacción de este, pero él estaba en otro mundo. Prefirió no decir nada, miró de nuevo a la chica, aguardando su respuesta.

—¿Y qué gano yo si lo hago?

—Te dejaré de molestar con eso. Y te prometo que aparte de Matt, no lo sabrá nadie más.

Matt se encontraba ajeno a la situación, pero al terminar de hablar Mello, puso pausa al juego y levantó la vista, como esperando algo. Linda tragó saliva, ¿eso sería conveniente? A simple vista no lo era, pero Mello, aunque fuese como fuese, siempre mantenía sus promesas, por lo tanto la cumpliría. Y por parte de Matt, él tampoco era de los que andaban por la vida divulgando cosas ajenas. Analizando detenidamente la situación, no corría ningún riesgo.

—Está bien, lo haré —respondió, no demasiado convencida.

Matt se levantó de golpe y se acercó a la ventana, donde al lado se encontraban Mello y Linda. La chica parecía bastante nerviosa, aunque intentaba disimularlo, era bastante obvio. Pero ya no podía dar marcha atrás, solo lo diría una vez y después de eso, Mello la dejaría en paz.

—Yo… yo… —tartamudear fue inevitable. Dirigió la vista hacia el chico rubio, quien solo sacó una barra de chocolate, como si quisiese disfrutar aún más el momento— yo…

Casi por inercia, Matt miró hacia el umbral de la puerta. Abrió los ojos a toda su capacidad cuando vio que ahí se encontraba alguien. Alguien que no debería estar ahí, ni escuchar nada de lo que Linda dijese. Quiso avisarle, pero en ese instante, la chica confesó:

—Estoy enamorada de Near.

Esa sola frase pareció hacer hueco en todo el salón principal. Permanecieron unos segundos en silencio. Linda se sintió tranquila, como si un gran peso se le quitase de encima. Mello no dijo nada, y Matt parecía angustiado, ya era demasiado tarde como para advertir algo.

—Linda… —aunque ya no pudiera evitar nada, tenía que avisarle.

—¿Sí, Matt?

—En el umbral… —le susurró.

Linda no entendió, pero giró su vista hacia el lugar indicado. Se paralizó de inmediato. Se formó un nudo en su garganta y las piernas comenzaron a temblarle como si en cualquier momento ya no pudieran sostenerla.

Near estaba allí.


Espero que les haya gustado tanto como el anterior. Quiero agradecer por todos los reviews, y a aquellos que pusieron esta historia en alerta y favoritos. Es agradable saber que esta pareja tiene seguidores (creía que yo era la única).

Como normalmente se me olvida contestar reviews aquí lo hare:

DarthAtomleeder: Tu review me alagó muchísimo, y sabes, personalmente me esperaba un comentario tuyo. Sé que te gusta el NearxLinda. También creo que un One-shot me pediste que si podría hacer un long fic sobre ellos, en esa historia no sabía con exactitud como alargarla, pero me surgió esta idea que espero que te siga agradando.

Acuarius-Ravenclaw Paot: Yo tampoco sabría que hacer si Near se me apareciera de esa forma, jeje. Gracias por tu comentario y que bueno que te parezca tan buena mi redacción, me he esforzado bastante.

to-lazy-to-write-my-name: Para ser sincera, al principio la historia no me gustaba del todo, ya conforme la escribía me comenzó a gustar un poco más, que bueno que creas que es un gran planteamiento.

Elle0105: No sabes como me alegro un review tuyo. En lo personal te admiro y me encantan tus historias MelloxMelissa. Espero que te siga gustando la historia.

Persephone: Aunque seas un review anónimo, gracias por tomarte el tiempo de escribirlo. Ojala te siga gustando la idea.

Andore-kun : Gracias, aunque el primer capítulo fue solo una probadita de lo que es toda la historia. Gracias por leer.

Cana Lawliet-san: Gracias por tu comentario, y que bueno que te gustó la explicación sobre el titulo de la historia. Por cierto, también me gustan tus historias. Y aunque en lo personal soy más fan de NearxLinda, el NearxCala no me desagrado jeje.

LizAckerman: Tienes razón, hace mucho que no subía nada. Me alegra que te haya gustado. Yo también ya te extrañaba, por cierto me pase por tu fic, muy bueno, ojala sigas escribiendo sobre esa pareja (aun no he visto Fairy Tail, pero me gusta el NatsuxLucy).

Casi lo olvidaba, Gracias Hikari Blossom, mi beta en esta historia. Ella es la que me ha ayudado a mejorar.

Por cierto por si no queda claro, quisiera también explicar el por qué de los títulos de cada capítulo.

"Once upon a time" se traduce como "había una vez". Normalmente así empiezan los cuentos de hadas o historias de ese tipo. Me gustó la idea de nombrar así al primer capítulo.

"Discovery" es descubrimiento, por la gran revelación que se hace al final del capítulo. Aunque ya lo sabíamos casi todos jeje, no deja de ser un descubrimiento.

Por cierto, tal vez para el próximo capítulo, tarde un poco más. No creo desocuparme pronto de los asuntos escolares. Espero puedan ser pacientes.

Gracias por leer, y espero que les haya gustado (para comentarios y sugerencias, dejen reviews)

Ellie77