Capitulo 1
Abrió los ojos lentamente. Se encontraba en un camarote amplio y de colores claros. Sabía que estaba en un barco porque conocía perfectamente el balanceo que provocaban las olas. Intento levantarse pero le dolía demasiado el cuerpo. Se miro los brazos y pudo ver que estaban vendados, al igual que su cuello. ¿Qué había pasado? Recordó ver a Ace. Este había cambiado, ya no parecía un niño, aunque conservaba sus pecas. Recordó que también había tres jóvenes más, pero no los conocía. ¿Acaso había ampliado tripulación y había más gente buscándola? Era posible, pues hacía mucho tiempo que había abandonado a Barbablanca. Abrieron la puerta del camarote y entro un joven rubio con una bandeja. Lo reconoció como uno de los que la habían ayudado. Detrás iba Ace y un joven moreno más pequeño pero que se parecía mucho. El joven rubio le ofreció la comida y, ante el asentimiento de Ace, comió.
¿Qué haces aquí? – pregunto la joven después de acabar de comer – creí que te había dado esquinazo.
No soy fácil de perder – respondió Ace – tengo orden de vigilarte. Ahora dime, ¿te volviste loca de repente?
Llevaba tiempo en esa isla, no podía soportar por más tiempo la tiranía de ese… cuando me contaron que era un impostor yo…
Casi te mata – Ace la miro enfadado - ¿Es que no tienes cabeza? No creo recordar que tuvieras un gran poder. ¿Quieres que me mate a mí?
Pero por suerte todo acabo bien – intervino Sanji intentando calmar las cosas.
Mis chicos ayudaron, así que todo está bien – sonrió el otro joven moreno.
Este es mi hermano pequeño, Monkey D. Luffy – Ace suspiro – supongo que lo conocerás.
Eres famoso en Gran Line – Ayame se incorporo un poco y sonrió – has hecho grandes cosas en poco tiempo.
Cosas sin importancia - respondió el joven saliendo de allí detrás de Sanji.
Descansa –A ce se levanto dispuesto a seguirlos, pero la joven lo sujeto por el pantalón.
¿A dónde vamos? No voy a volver, quiero elegir mi camino.
Estará preocupado – Ace se giro y vio como ella la miraba suplicante – te fuiste sin…
Tenía mis motivos, pero por favor, no me hagas volver.
Está bien, pero a cambio quédate conmigo.
Pasaron tres días en alta mar. Ace les comento que era compañera de él y que había estado en la tripulación de Barbablanca. No les explico el motivo de porque ya no estaba allí pues era cosa de ella. Su nombre era Ayame. Debido a que estaba huyendo se había escondido en esa isla. Había escuchado que el rey era prisionero en su propio castillo y que habían proclamado una dictadura encubierta. Los turistas no lo notaban pero ella había conocido a gente en el pueblo y, debido a su carácter, no podía dejarlo pasar. El resto de la historia ya la conocen.
La joven salió a cubierta y agradeció la luz del sol. El pequeño reno le había pedido que no se moviera pero, era imposible para ella permanecer más tiempo encerrada. Allí pudo ver a Ace dormitando cerca de la vela mayor, el reno estaba cerca. Una joven de pelo naranja estaba tumbada leyendo un periódico. A su lado, había una morena con un libro. El joven rubio salía de la cocina con unos refrescos. En la cabeza del barco estaba Luffy con un joven de pelo rizado, parecían estar jugando. Un poco más a la derecha, un hombre de pelo azul, se encontraba rodeado de herramientas y arreglaba un cañón. Se dispuso a bajar las escaleras pero en ellas había un esqueleto tomando té. Un momento, pensó, ¿un esqueleto tomando té? Se giro para volver al camarote, pues pensó que estaba loca y tropezó con algo. Al levantar la vista vio a un joven de pelo verde que había entrado en el castillo. La miraba fijamente y pudo ver que no se fiaba mucho de ella.
Lo… lo siento – la joven se disculpo y llamo la atención del esqueleto. Este se levanto y ella abrió la puerta del camarote.
Oiiiii Aya-chan ven a jugar con nosotros – grito Luffy desde la cabeza del león y todos le volvieron a mirarla.
No te asustes, solo es Brook – Zoro hablo con indiferencia – es parte de la tripulación,
Señorita – el esqueleto se acerco - ¿me enseñaría sus bragas?
Esqueleto salido – Sanji le lanzo una patada. Luego cogió una mano de Ayame - ¿Quiere un refresco señorita?
Debería estar en la cama – Chooper suspiro – es la cuarta vez que se levanta – tendré que atarla.
Es imposible domar el viento – Ace levanto su sombrero – y este sopla con fuerza.
Lamento las molestias causadas – la joven se sentó cerca de Ace – desembarcare en la próxima isla y…
¿Piensas que me quedare aquí? – Ace sonrió divertido – ya sabes que no puedo hacerlo.
Ace nos conto que sois compañeros – Nami se incorporo.
Esto… pues…
Soy como un ángel guardián. La ayudo cuando está en peligro.
¿Estas en peligro? – pregunto Ussop.
Si lo estas no bajaras del barco – Luffy sonaba autoritario.
No estoy en ningún peligro – Ayame suspiró - ¿Por qué dices esas cosas? Solo quiero volver a tierra. En el mar no me encuentro bien.
En la isla de Mariejoa era donde se encontraba la sede del Gobierno Mundial. Allí estaban los hombres más poderosos de la marina. Habían convocado una reunión de emergencia debido al último incidente. Algunos Shichibukai también habían asistido. La seriedad de sus caras presagiaba que algo malo iba a ocurrir. El único que parecía indiferente a todo, era un hombre con barba y pelo blanco.
¡Garp! – un hombre con una gaviota en la cabeza golpeo la mesa, despertando al nombrado. Se trataba de Sengoku, el jefe supremo del gobierno mundial – deja ya de dormitar. Tus nietos tienen la culpa de todo.
Los jóvenes son impulsivos. ¿Qué puedo hacer? – respondió el aludido entre risas.
Los últimos acontecimientos los han unido, pero no podemos permitir que se reúnan con Barbablanca. Tenemos que parar esto ya – dijo uno de los almirantes.
El poder de esa joven es especial – Mihawk se levanto. No iba nunca a esas reuniones, pero conocía a Ayame y estaba interesado en las noticias. Se dirigió a la puerta – ella evita a Barbablanca. No creo que debáis preocuparos por eso.
Pero esta con Ace – Sengoku se sentó – el es su capitán, el de ambos. Tarde o temprano se verán.
Ace es cosa mía – un hombre moreno se levanto y sonrió – consiguió librarse de Impel Down, pero esta vez acabare con él.
Barbanegra – algunos susurros recorrieron la sala cuando Mihawk se paro, se giro y lo miro – puede que ahora pertenezcas a los Shichibukai, pero lo que hiciste es una ofensa que solo ha perdonado el Gobierno Mundial, tenlo en cuenta.
¿Me estas amenazando?
Calma – Sengoku intento poner paz. No era el mejor momento para que se pelearan entre ellos. Mihawk se fue y se dirigió a Barbanegra – Ace será cosa tuya. ¿Estas de acuerdo Garp?
Bah, ellos saben cuidarse solos – sonrió este divertido.
