Disclaimer. Los personajes presentados no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Historia creada sin fines de lucro.
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Capítulo 2 "Realidad"
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"El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación. (Nietzsche)"
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6:30 am
/"Hacía mucho frío... un frío tan funesto que me helaba hasta los huesos; todo a mi alrededor era gris, diferentes tonalidades de gris, pero al fin de cuentas... gris, eso me deprimía de un modo abrumador. Caminaba en un prado solitario, la hierba me llegaba justo debajo de los muslos y había partes en las que la hierba estaba tan crecida que me llegaba hasta la cintura, mientras avanzaba, sentía los finos picotazos en las piernas, pero era de suma importancia salir de ahí... a como diera lugar.
Por fin parecía que se terminaba ese horrendo lugar, ahora todo estaba desértico, tan solitario y en medio de esta vasta llanura, como antes, como siempre, reposaba impávido ese enorme sauce; era lo único que tenía color, unos toques rojos que lo coronaban, que lo hacían muy real; alrededor todo seguía igual, gris, caminé como siempre atraída hacia su sombra y la paz que me daba el estar sentada sobre sus raíces, era lo único que calmaba mi agitado corazón.
Habrían pasado horas o quizás sólo unos segundos, cuando de súbito un potente estruendo me hizo despertar, seguía en el mismo valle gris... aun no lograba despertar, me levante como pude, bajo mis pies las raíces se contraían y empezaban a retroceder junto con la paz que me daba el sauce, gire sobre mis talones y ya no estaba, se había marchado de nuevo y me sentí tan sola y decepcionada; de pronto, advertí de nuevo esa fuerza que intentaba arrastrarme hacia las entrañas de la tierra, a ese lugar frío; luche por liberarme de su agarre, pude zafar un brazo y trepé por el agujero en el que estaba cayendo, pero nuevamente perdí mis fuerzas y me entregue al vacío."/
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Su respiración agitada le anunciaba que por fin había despertado.
―Vaya pesadilla… ―susurró agitada, sus ojos estaban totalmente abiertos.
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7 am
Durante toda la noche no pudo conciliar el sueño, cuando creía que por fin lo iba a lograr, le llegaban de golpe un montón de imágenes que creía haber dejado en el pasado, recuerdos tan vívidos que le producían mucho enojo, tristeza y lágrimas a mares que parecían querer secarle el alma por completo, otra vez...
Y ese sueño... Akane creía que lo había dejado atrás desde hace mucho tiempo... fue una noche muy pesada, más bien terrible. Tomó el reloj despertador que había en la mesita de noche y ya eran las siete de la mañana, por lo que intentar conciliar el sueño nuevamente, no era una posibilidad, ese día tenía muchas cosas que hacer.
Empezó a sonar el timbre del teléfono, lo que hizo que Akane saliera del adormilamiento bastante rápido, bajó las escaleras corriendo y levantó el auricular.
―Buenos días, Dojo Tendo ―dijo Akane― ah, eres tú... sí, ya sabes es la costumbre ―soltó un leve risilla― sí, todo bien... ya casi termino todo... ajá, nos vemos en un rato, adiós ―puso el auricular en su lugar.
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Akane subió las escaleras de nuevo, entró en su habitación y se quitó el pijama, rebuscó entre los cajones algo de ropa cómoda para comenzar con sus labores.
―Bien, manos a la obra, tengo un montón de cosas por hacer ―se ánimo a sí misma.
Akane comenzó a hacer la limpieza en casa, quería que todo estuviera perfecto, pues tendría unos invitados muy especiales y con ellos pasaría todo el fin de semana así que tenía que darse prisa, se puso un delantal color azul pálido para comenzar con la jornada; limpió a conciencia cada recoveco de la casa, puso algunas flores para dar color a la estancia, abrió todas y cada una de las ventanas y puertas de la casa para ventilarla, sacó unos cobertores para sacudirlos, pulió el piso de manera tradicional aunque ya contaba con una máquina que hacía el mismo trabajo, preparó la habitación de sus huéspedes, entre tanto, el tiempo pasó volando. Akane levantó la mirada hacia el reloj de pared...
―Maldición… la una, ¿cómo puede ser?, nunca seré rápida ―masculló Akane― no sé cómo le hace Kasumi.
Se apuró a recoger los enceres del aseo y los guardó en su sitio. Se dio una ducha rápida y subió nuevamente a su habitación, buscó en el armario y saco un vestido amarillo, su favorito.
―Este es perfecto ―sonrió complacida.
Se arregló con velocidad y después se tomó su tiempo frente al espejo, repitiendo como todos los días su mantra, ese que la ayudaba a distinguir la realidad, y hoy lo necesitaba más que nunca después de la terrible noche que había pasado. Dio los últimos ajustes a su aspecto ya que lo más seguro era que más tarde no le daría tiempo. Consultó de nuevo el reloj.
—Maldición como el tiempo puede ir tan rápido y aun me falta mucho —masculló cerrando la puerta.
Bajó las escaleras, entró en la cocina y tomó un enorme bolso para las compras, quería sorprender a sus invitados con una cena italiana, pero no tenía ni la más mínima idea de cómo prepararla…
―Mmm... italiana, que podría salir mal si solo es pasta, le echare muchas ganas ―dijo fuerte para darse ánimos mientras chocaba su puño en la palma contraria―. Bien... necesito pasta, tomates, espero encontrar albahaca, qué más, qué más... ¡ahh no recuerdo...! ¡oh, ya sé! ―y con su lista mental de compras, Akane salió de la casa Tendo para comprar los ingredientes.
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―Buenos días ―saludo al vendedor de vegetales, mientras compraba lo necesario para el fin de semana.
Akane saludó a unas cuantas personas a su paso, todos siempre amables y ella respondía de igual forma. Cuando pasó al lado del escaparate de la librería, varios recuerdos llegaron a su mente en tropel, por un momento se sintió tan pequeña como hace unos años, tan sola y enojada, se quedó parada frente al escaparate totalmente ida, como en otro mundo, no fue hasta que unos ojos se cruzaron con los suyos que volvió de golpe a la realidad, los ojos que la miraban eran tristes, casi sin brillo, bastante deprimentes para cualquiera que los viera: esos ojos eran los suyos, esbozo una media sonrisa de resignación y estaba por continuar su camino cuando sus ojos toparon con un libro de recetas italianas fáciles, ahora sí sonrió con verdadero ánimo, entró a la librería y el tiempo se pasó volando, tanto así que ya empezaba el atardecer cuando al fin salió con el libro en mano.
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―Esto es maravilloso, estoy segura de que con este libro podré preparar una rica pasta, mmjuh... ―sonreía con ganas y eso era algo que ya no era tan común ver en su rostro, abrió el libro para hojearlo mientras caminaba de nuevo a casa, estaba tan concentrada que no se había percatado de que alguien la estaba siguiendo muy de cerca, desde los tejados.
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Akane estaba totalmente absorta en el libro que no se percató que había una piedra justo delante de ella, por lo que tropezó y cayó de rodillas soltando el libro que fue a parar a los pies de un extraño; el bolso con las compras se abrió regando todo su contenido...
―¡Uyy! Que torpe soy ―masculló de mala gana.
Se incorporó poniéndose de cuclillas y empezó a recoger sus compras, aun no se había percatado de ese extraño que se acercaba a ella con el libro en la mano.
Apenas consciente de sus acciones, Akane se apresuró y metió en el bolso todo de manera caótica, estaba totalmente avergonzada y agradecía que nadie estuviera cerca, nadie que ella hubiera visto, hasta que una voz familiar la hizo salir de su nube…
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―Pensé... pensé que quizás ya no serías tan torpe ―dijo Ranma esbozando una tímida sonrisa.
La mirada de Akane se nubló completamente, "esa voz... es imposible... él no puede..." negaba mentalmente.
―¡¿Qué?! ―Akane exclamó en un hilo de voz y sin atreverse a levantar la vista del suelo.
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Continuará…
Hola! Aquí traigo el segundo capítulo, espero les guste y comentenme que les pareció. Saludos.
Agradezco mucho a: ranko0103, Haruri Saotome, Carol FVargas, Naggy, Ronoel, SaraTendo, usuario desconocido (gracias por tus palabras) y en especial a Andy-Saotome-Tendo por ser la primera persona en comentar esta historia, gracias a todos y espero que este capítulo les guste.
Nos leemos pronto.
Revontuli
