"¡Emma!" digo, totalmente sorprendida, pues no puedo ni imaginar qué le pudo haber pasado para que se encuentre así, y, muy dentro de mí, sé que no quiero saberlo, pero hago a un lado ese pensamiento, pues debo consolarla, "¿Qué te pasó?" y en ese momento, caigo en la cuenta de que esto es algo demasiado malo, pues de lo contrario, ni siquiera se hubiera asomado por la casa, hubiera ido directamente con su madre, o con su hermano, y recuerdo que se suponía que ellos debían estar juntos; él se había ido temprano en la mañana para ir a patinar al lago congelado con ella, pues hacía mucho que no pasaban tiempo juntos, así que me empiezo a imaginar miles de cosas horribles que pudieron haber pasado. Una vez más, mis pensamientos son interrumpidos por ella, sólo que ésta vez es por su voz.
