CAPÍTULO 2: NERVIOSO

Bruce Banner odiaba todos los aviones, aeroplanos, naves y submarinos. Y ahora tenía una nueva adición la lista: el Helitransporte.

Era su propia pesadilla personal. Aun con años de práctica manteniendo a raya su temperamento, sabía que estaba poniendo en peligro a todo el mundo con su mera presencia.

Resultaba difícil el evitar el estrés en Calcuta, aun cuando se mantenía anónimo y era aceptado. Allí, el mundo estaba literalmente en peligro y todos parecían evitarlo con miedo. La ironía estaba en que los agentes de S.H.I.E.L.D, quienes lo habían llevado allí en primer lugar, parecían ser los más agitados a su alrededor.

Incluso Natasha, que lo había "persuadido" para unirse a la misión y localizar el Teseracto para S.H.I.E.L.D, parecía ir con pies de plomo a su alrededor. Y el rastro de miedo siempre estaba presente. ¿No se daban cuenta de que esa actitud realmente lo molestaba? ¿Querían al otro tío suelto?

Bruce suspiró. Estaba siendo muy duro con ellos. Difícilmente podría esperar que nadie bromeara con él o le diera un beso de buenas noches. Apenas había empezado a aceptarse a sí mismo, así que ¿por qué esperar que otros lo hicieran?

En vez de centrarse en pensamientos tan molestos como esos, decidió sumergirse en su trabajo. No era tan difícil. Trabajar siempre había sido divertido, excepto por aquella vez en la que se volvió verde y destructivo. Pero, por otra parte, su trabajo le ayudaba a relajarse y sabía que cuanto antes terminara, antes se largaría de allí. Tan solo esperaba que todos los que estaban en el Helitransporte sobrevivieran para entonces.

OoOoO

-¿Terapia? Está de coña, ¿no?

-Hay investigaciones que demuestran que incluso con una sesión por semana se reducen significativamente los niveles de estrés…-empezó a explicar Natasha con calma, pero Bruce la interrumpió.

-¿Cuántos de esos estudios se basan en gente como yo, agente Romanoff? Déjeme contestarle. Ninguno.

-Doctor Banner, sé que le incomoda que le priven de su intimidad pero…

-No se trata de privacidad, agente-suspiró-. Es el hecho de que ningún psicólogo es capaz de mantener la calma y ser objetivo conmigo. ¿Por qué? Una sola palabra inapropiada y ¡PAM! Mi rabia no es algo que se pueda tomar a la ligera, no importa lo profesional que sea.

Bruce no añadió que otro culo de mal asiento sería la gota que colmara el vaso de su control.

-¿Y si el terapeuta no supiera…?-tanteó Natasha.

-¿Y si el terapeuta no supiera el qué?-preguntó con cuidado, repentinamente interesado

-¿Y si el terapeuta no supiera nada sobre su historia o su pequeño problema verde, Doc?-Natasha casi sonreía. Casi- ¿Le gustaría tener una hora de anonimato total, en la que poder hablar sobre lo que quisiera, sin miedo a provocar un desastre inminente?

Bruce estaba… sorprendido. No era algo que hubiera esperado. ¿Conversaciones humanas normales (aunque su humanidad fuera cuestionable)? Sonaba demasiado bueno para ser verdad. Conociendo a S.H.I.E.L.D, lo más probable era que el caso no fuera tan simple. Seguramente habría una cláusula oculta, en la que tenía que dar muestras su sangre o de saliva para investigar o algo por el estilo.

-¿Por qué?- preguntó- ¿Qué sacáis de esto?

-Mantener el Helitransporte entero-replicó, sonriendo ligeramente. Incluso agitando sus pestañas.

Bruce sabía que estaba intentando cautivarlo para que aceptara. Natasha Romanoff no era de las que coqueteaban y sonreían. ¿Tan preocupado estaba Fury por el otro tío que había tenido que enviarle a la Viuda Negra otra vez para persuadirlo? ¿Dormiría alguien mejor si asistía a terapia?

-Así que ¿mi terapeuta no sabría nada de antemano?- preguntó. Casi pudo escuchar el suspiro interior de alivio de Natasha.

-Ni siquiera su nombre. Todo depende de usted. Es usted quién decide qué quiere revelar y cuándo. S.H. .D no utilizará ni grabadoras ni transcripciones de las sesiones. Sin interferencias, de ningún tipo. Podrá asistir y jugar al monopoly una hora al día, mientras eso le calme.

Bruce pensó en ello. Desde el accidente, no había tenido la oportunidad de ser él mismo –solo él- sin sentirse como un monstruo o un paria. Ni siquiera en Calcuta, había habido nadie –casi nadie, se corrigió- con quien se hubiera sentido él mismo. Sabía cuál iba a ser su respuesta.

-Bien, trato hecho. Pero si mato al psicólogo por cualquier cosa que se le escape, después no digan que no les avisé-añadió de manera amenazante.

-No se preocupe, Doc. La percepción es su fuerte. Su secreto dejará de serlo pronto- Bruce abrió la boca para replicar, pero antes de que pudiera, Natasha le guió un ojo, añadiendo-. Y, Doc, creo que su psicólogo es psicóloga.

OoOoO

Notas de Traducción: este capítulo ha sido especialmente delicado en algunos pequeños párrafos y expresiones idiomáticas propias del inglés.

He traducido "Nervous Nelly" como culo de mal asiento, a falta d eotra expresión o nombre mejor, porque técnicamente se trata de una persona aprehensiva, siempre nerviosa, que consigue poner de los nervios a los demás también.

Y me he tomado la libertad de transformar en sujeto nominal un complemento directo para evitar usar géneros hasta la revelación final de la Viuda Negra. Psicóloga, vaya. ¡Ya viene lo bueno!