Disclaimer: Los personajes de Legend of Korra pertenecen a Nickelodeon, no son míos, yo sólo me limito a jugar con ellos un rato y luego, como una niña buena, los vuelvo a dejar en su lugar. No pretendo infringir sus derechos. Sólo los usaré un poco para escribir sobre ellos.

Advertencia: Éste es un escrito que remarca una relación entre dos mujeres, por lo que hay una intimidad física de carácter sexual, de modo que si eso no te parece, o por algún motivo es ilegal en tu país, no lo leas.

Espero disfrutes éste texto tanto como yo disfrute escribiéndolo.

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—¿¡QUÉ!? —Vociferó Asami audiblemente.

—Asami, escucha, por favor. Será sólo por el día de hoy, te lo prometo. Tengo unos asuntos pendientes que quisiera solucionar sola. —Mintió el Avatar.

—¿Y por qué no puedo ir contigo? Detesto que te expongas tu sola Korra, lo sabes. Creía que ya lo habíamos dejado claro. Mako y Bolin están ocupados con sus tareas, así que me corresponde a mí ser tu acompañante de misiones, siempre. —Dijo Asami, desilusionada ante la noticia que estaba recibiendo.

—Por favor, no te pongas así, Asami. Me reuniré aquí contigo mañana por la mañana. Ni siquiera me echarás de menos. — Sonrío con poca credibilidad, intentando razonar con la furiosa empresaria.

Asami, con los brazos cruzados, puso los ojos en blanco. Echaría de menos a Korra aunque sólo se fuera una hora. Lo que deseaba era que la morena fuera franca con ella. Sabía que le estaba ocultando algo, tenía ligeras sospechas de que podría ser, pero no estaba segura. ¿Acaso el Avatar quería alejarse para pasar una noche de diversión, sin ella? Tal vez, ¿Beber cerveza y acostarse con alguien desconocido? No, Korra no haría eso ¿O sí?

Asami tenía la ilusión de que algún día, Korra la viera como a la mujer que era. Una mujer que estaba totalmente enamorada de ella y que haría cualquier cosa por ella.

—Está bien. Ve a tu tonta "Misión Secreta". Con suerte, nos veremos mañana. —Dijo la pelinegra, exasperada.

—Asami, por favor, no te enfades así. —Korra, al ver el enfado de Asami, no pudo evitar acariciar su tersa mejilla con los nudillos, tratando tiernamente de hacerla sentir mejor.

La ingeniera deseaba alentar con todo su ser esa caricia, pero sabía que no sería bien recibida. Así que retrocedió y a secas contestó:

—Estoy bien, Korra. Tú haz lo que necesites hacer, y luego vuelve conmigo. Aquí estaré yo esperándote como siempre, no te preocupes. —Asami intentó evitar el tono sarcástico sin éxito. Siempre estoy aquí. Quería gritar, pero su cara siguió tranquila e hizo lo que ya había hecho en el pasado, se despidió de Korra con un abrazo y deseándole buena suerte en el viaje.

Korra esperó por la siguiente ronda de gritos pesados por parte de la alta mujer, pero esto no se produjo. Se limitó a devolverle el abrazo a Asami y la miró con curiosidad. Haciéndose la desentendida, se marchó en busca de su tan urgido consuelo carnal.

Asami despidió a su guerrera agitando la mano cuando se montó en Naga y desapareció de su vista, en dirección al embarcadero que se sale hacia Ciudad Republica. Se sentó en una banca del amplio espacio del templo aire, recogió una ramita del suelo y se puso a dibujar en la tierra.

En ese momento, una presencia familiar se sienta a su lado comentando:

—Vaya, haz dejado que se te escape, pensé que no lo permitirías. —Comento algo desairada la pacífica mujer, quien posó su mirar en el horizonte.

—Pema, yo… Quiero decir… Ella… Está en una trabajando duro para hacer este mundo un lugar mejor, yo no debería de interferir en contra de sus deseos. —Se podía mirar a leguas la gran decepción de la ingeniera.

—¡Oh! Vamos Asami, no te creerás ese cuento de "Misión Secreta" ¿O sí? —Dijo la mujer mayor imitando el rostro de fastidio que era común ver en el Avatar. —Sabes, por más espiritual que sea, no deja de ser un humano, con necesidades, y después de trabajar tanto, y tan duro… Tú sabes, el cuerpo lo pide. Yo considero que el Avatar quiere pasarse una noche algo atrevida.

—¿¡Que!? ¿De que estas hablando Pema? —Las palabras de Pema sacaron de quicio a Asami, fingiéndose la desentendida. Ya tenía sus dudas, pero no estaba segura, y este rayo de sensatez caído de la experimentada mujer, le abrió los ojos de par en par, haciéndole saber que pensaba en lo correcto.

—Hehehe, sé que me has comprendido chica. Y más vale que llegues primero, antes que otra persona te quite por una noche lo que debe ser tuyo desde hace tiempo. —Dicho esto, se pone de pie y se marcha con una sonrisa pícara en el rostro, tratando de ocultar su propio sonrojo ante el gran atrevimiento que acaba de cometer, pero ella, más que nadie, se encontraba totalmente exasperada por la indecisión de las dos chicas al no querer avanzar en la relación. Alguien tenía que poner las cartas sobre la mesa, y tuve que ser yo.

Asami no entraba en razón, con toda su inteligencia y conocimientos, no podía creérselo, Pema le acababa de golpear con la realidad en el rostro, y la realidad siempre es dura. Ya no había razones para ocultarlo, tenía que arriesgarse, y ésta noche, sería se noche.
Su mente clamaba por una forma de llegar a Korra y hacerle ver que estaban hechas la una para la otra. Hizo unos cuantos trazos distraídos con el pequeño tronco, se quedó mirando el dibujo y sonrió de oreja a oreja.

Ya sé cómo llegar a ella. Le voy a ganar la mano. Se levantó, se sacudió el polvo, se dirigió a su habitación y recogió las cosas que necesitaba para salir del templo. Preparó su mochila y salió en búsqueda de Korra. Es la primera y última vez que vas a buscar consuelo con alguien que no sea yo.

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Korra llegó a Ciudad Republica justo al atardecer, para dirigirse a Metropolis, terreno conocido por sus extravagancias y diversiones nocturnas. Desmontó de Naga y se dispuso a examinar algún establecimiento el cual lo tuviera todo. Caminó hacia el primer lugar que le llamó la atención de la gran zona fiestera, una construcción llamada "Luna Dorada", al parecer era bastante vistoso y concurrido, además de que también contaba con un extenso bar y habitaciones para pasarla noche, que era su principal necesidad. Un lugar perfecto para su travesura. Sólo faltaba una cosa por atender, la estancia de su lanuda amiga Naga. Así que fue directamente al estacionamiento, en búsqueda de posada para dejarla descansar. Fue recibida por un atento muchacho.

—¿Puedo ayudarle en... ? ¡Por los espíritus! ¡Eres el Avatar! —Canturreó el chico.

Korra miró al entusiasmado joven y sonrió.

—Sí, lo soy. ¿Crees tener sitio libre para mi peluda amiga? Está muy cansada y le vendría bien un poco de agua fresca. —Sonrió de nuevo, alagada por el reconocimiento, éstas cosas aun le subían los humos.

El muchacho le regalo una gran sonrisa y replicó:

—Claro, Avatar. Siempre hay sitio para Naga. Es muy bonita. —Sonrió y se sonrojó.

—Sabes cómo se llama, ¿Eh? —Inquirió la maestra de los elementos.

—¡Oh, sí! He leído en los periódicos muchas historias sobre ti y Naga. Pero creía que viajabas con el Equipo Avatar. En especial con la dueña de Industrias Futuro ¿Qué paso con la señorita Sato?

—Esta noche está atendiendo otros asuntos. Estoy sola. —Hizo una pausa para sonreír al joven que la miraba fijamente. —¿Crees que en éste lugar puedo encontrar una habitación para pasar la noche?

—Pues teniendo en cuenta que soy un joven de gran influencia aquí, casi te puedo garantizar que ésta noche tendrás habitación, y te la podrás pasar de maravilla en nuestro nuevo bar, claro, sólo si buscas diversión. A nuestro gerente le va a encantar tenerte con nosotros. —Dijo muy emocionado.

—¿Cómo te llamas, muchacho? —Preguntó Korra.

—Ayko. Mi nombre es Ayko. —Contestó el chico entusiasta.

—Bien pues Ayko, por favor, dile al gerente que llegaré en cuanto sepa que Naga está acomodada para la noche, ¿De acuerdo? —Dijo Korra.

—A ver qué te parece, sí yo me ocupo de Naga y tú vas al establecimiento y te instalas. Te seguiré enseguida. —Le aseguró Ayko.

—Está bien. —Korra acarició la cabeza de Naga. —De acuerdo, chica, quedas en buenas manos. Te veré a primera hora en la mañana. —Cuando vuelva arrastrándome a Asami. Naga resopló y sacudió la cabeza con fervor, con un tangible desapruebo en su reacción.

Korra se quedó mirando mientras Ayko llevaba dentro a su amiga y en cuanto desaparecieron, se dirigió al establecimiento.

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Atisbando desde la obscura esquina, Asami vio a Korra caminando hacia el establecimiento y sonrió con aire perverso.

—Nos veremos más tarde, Avatar Korra. —Dijo con malicia.

La dueña de Industrias Futuro había convenció a Kai y a Jinora de que tenía que estar urgentemente en una de sus plantas mecánicas, necesitaba transporte rápido, así que la llevaron en uno de los bisontes voladores del templo aire, una en el taller, se despidió de ambos chicos, fue por el Satomóvil más veloz, y emprendió la búsqueda del Avatar, quien fue muy fácil identificar, debido a su peculiar medio de transporte.

Ayko salió del estacionamiento, vio a Asami y se dirigió hacia ella.

—¿Lo he hecho bien? —Preguntó el chico.

Asami le lanzó un par de monedas y sonrió.

—¡Lo has hecho genial, Ayko! Veamos, le has dicho al gerente que iba a llegar ¿Verdad? Y sabe que debe mantener en secreto mis planes para Korra, ¿Cierto? —Reafirmó Asami.

—Sí, le he dicho que tenías algo especial preparado para el Avatar. Y sabe que no debe decirle que estás aquí. ¿Es que es su cumpleaños o algo así? —Cuestionó el joven.

—Yo no diría que es un día de nacimiento, pero sí que es una especie de comienzo. —Dijo Asami, regalándole a Ayko una amplia sonrisa.

El muchacho parecía confuso, pero no le hizo preguntas a la joven mujer. Le dijo cómo entrar por la parte de atrás y juró guardar el secreto. Ella le dio un ligero beso en la mejilla y mientras él se llevaba la mano a la cara aún caliente y ruborizada, Asami salió corriendo hacia la entrada trasera para comenzar su noche de diversión con el Avatar Korra.

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—¿En qué habitación la has puesto, Mahkah? —Preguntó Asami al gerente del establecimiento.

—Está arriba al final del pasillo a la derecha. Es la última habitación. No tiene pérdida. —Explicó el hombre fascinado con la belleza de la industrialista.

Asami portaba un corto vestido color rojizo con detalles negros, sin mangas, que le llegaba hasta el alto cuello y bajaba hasta posarse a la mitad de sus fuertes piernas, le ceñía el cuerpo a la perfección dejando embriagado a cualquiera que se atreviera a mirar su torneada cintura y bien proporcionadas caderas. El estampado formaba unas hermosas flores en tonalidades doradas ubicadas sólo en la parte baja del vestido, mientras que en la parte superior, a mediación, se encontraba un recorte en forma de ovalo alargado, que dejaba ver la parte central de sus pechos, pudiendo arrebatar el aliento hasta del más estoico hombre. Sus zapatos altos, estaban formados por tiras de cuero que se enrollaban a lo largo de sus gentiles pantorrillas, haciendo lucir sus agraciadas piernas.
Llevaba una capa en los hombros que caía hasta el suelo, negra por el exterior, y roja por el interior.
Tenía el cabello recogido de lado, con un tocado de lado izquierdo de color dorado. Los labios de Asami estaban pintados con un espeso labial rojo, llevaba los ojos matizados de un obscuro abismal, que hacia resaltar más su belleza e intensificaba el sensualismo de su mirar.

Y como toque final para su enigmático atuendo. Una máscara. Que le cubría desde la frente hasta justo encima de sus intensos labios rojos, hecha de encaje negro, asimétrica, que remarcaba unas formas impetuosas a su rededor, simulando ligeros y delgados tallos de tela enrollados de manera elegante.

Haciéndole perder la cordura a cualquier hombre o mujer que se le pusiera enfrente, y segura de sí misma dijo:

—Gracias, Mahkah. Te agradezco muchísimo que hagas esto por Korra y por mí. Ella necesita una buena noche divertida de relajación y por los todos los espíritus que se la voy a dar. —Dijo Asami con una pícara sonrisa danzando en sus hambrientos labios. Oh, sí, vaya si se la voy a dar.

La ingeniera se fue muy contenta a la cocina donde Mahkah le había dado el cuarto trasero para esconderse. Esta noche iba a ser memorable para las dos.

Con astucia repasó su plan y su bello rostro se iluminó.

—Korra, esta noche vas a conocer a la mujer de tus sueños. Y yo haré realidad todos los míos. —Se dijo a sí misma, poniéndose de frente al pequeño espejo de la pared. Se miró unos momentos y trató de arrancarse de la mente la sensación de duda que bailaba frente a ella.

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Agradecimiento especiales a las personas que han dado ocupado mi escrito en su historial de Favorites Gracias por dejar tu comentario, te prometo que continuare lo más pronto posible para satisfacer tu hambre de lectura. Que tengas un buen día. Saludos.
DjPuMa13g; Como siempre, un placer leer tus Reviews, casi hasta puedo escuchar la voz del locutor de LoK al inicio de cada capítulo. El texto ya está dejando de lado las tonalidades graciosas para ponerse algo más serio, las apuestas están en ruedo y el viento parece resoplar a nuestro favor. Me alegra que te guste este texto también. Que estés bien, mis mejores deseos. Saludos.
Rarie-Roo 07; Muchas gracias por tu iosfbaijnd comentario, espero que esta segunda parte te guste tanto como la primera, a mi forma de ver, es algo más lento, pero así tiene que ser para llegar a un buen final. Buena vibra. Saludos.

Bien, esto ha sido todo por hoy, espero haya llenado tus expectativas, deja tus comentarios en la caja de Reviews, ya que tienen el poder de hacer cambiar el rumbo de la historia o condimentarla.