Disclaimer: MGLN no me pertenece, ni esta historia que es solo una traducción de original escrito por Deathbybunny.
Safe and Sound
"No las dejen escapar!"
Lindy Harlaown perseguía a las dos chicas frente a ella, como a sido durante los últimos tres años. Este caso paso por su escritorio cuando los rumores de gemelas asesinas llegaron a sus oídos. Normalmente, esto no levantaría ninguna expectación. No era nada nuevo el que asesinos trabajaron en las sombras de su sociedad. Era una realidad de la cual mucha gente no estaba al tanto. Los asesinos vivían más en el reino de los mitos y leyendas en la mente de la gente normal. Lindy era una de los cuantos que conocía la verdad y toleraba este amargo hecho. Pero había una cosa, que de hecho, no podía dejar pasar. Es por eso que perseguía a esas dos chicas. Las perseguía por un simple hecho: las rumoreadas asesinas eran unas niñas. Incluso en la comunidad de asesinos, niños asesinos eran un tabú. Casi nadie intentaría producir tan jóvenes asesinos. Casi. Había algunos que no tenían miedo del estigma que viene con el riesgo de criar pequeños para matar. La mujer que su equipo había recientemente capturado era una de esas personas.
Precia Testarossa hizo lo que muchos temían. Crió a asesinas gemelas, unas de las mejores en el negocio si Lindy creía en los rumores. Como si Lindy no estuviese suficientemente disgustada, estas dos chicas eran las propias hijas de Precia. Transformo su propia sangre en mercaderes de muerte. La peliverde pensó en su propio hijo y no pudo evitar preguntarse como una madre podía llegar a hacer tan horrible cosa.
Se concentro nuevamente en las dos chicas intentando escapar. Lindy había perseguido a esas dos misteriosas gemelas ya por unos cuantos años. Desde la primera vez que oyó sobre ellas, no pudo dejar el caso. Algo dentro de ella le decía que siguiera con persiguiéndolas, que siguiera luchando por ellas. Hoy, todo su duro trabajo tendría fruto. Solo necesitaba capturarlas primero.
"Vice, van en tu dirección. Se cuidadoso, son tan peligrosas como señalan los rumores." Lindy hablo en su auricular.
"Entendido. Con mi equipo estamos listos para capturarlas."
Lindy desconecto su dispositivo de comunicación y observo a las chicas correr directo en la trampa. Han crecido tanto. Ahora tenían 12 años de edad y estaban comenzando crecer en estatura. Serian unas verdaderas bellezas cuando fueran mayores. En una extraña manera, sentía que las había visto crecer al igual que su propio hijo. Recordaba la primera fotografía que recibió de esas dos. Tenían 9 años de edad y ya habían sido fuertemente adoctrinadas en la vida de un asesino. Alicia y Fate Testarossa eran casi idénticas. Incluso ella tenía dificultades para diferenciarlas. Le tomo un tiempo el encontrar las pequeñas diferencias que las distinguían la una de la otra.
Mientras lucían casi idénticas de pequeñas, sus apariencias cambiaron mientras crecían. La mayor de las dos, Alicia, mantenía su cabello más corto que su gemela menor. Además le gustaban los listones de una forma morbosa, se tornaron en su carta de presentación. Luego de completar un asesinato, ataba un largo listón rojo en el meñique de sus victimas.
Fate por el otro lado, dejo crecer su cabello pasada su cadera. Un listón negro lo mantenía atado cerca del final. Fate no dejaba una carta de presentación, al menos no una de la que estuviera consciente. La única señal que indicaba que ella cometió el asesinato era que los cuerpos eran examinados. La rubia menor tenía el hábito de usar cuchillos y prefería matar de cerca. Específicamente, prefería estar lo suficientemente cerca como para apuñalar los puntos vitales de sus victimas. Su velocidad y precisión eran tan buenas que a veces las victimas ni siquiera se percataban de haber sido apuñalados, hasta que ya era demasiado tarde.
Fate y Alicia, además poseían diferentes manos dominantes. Mientras Alicia era zurda, Fate usaba la derecha. Otra cosa que descubrió Lindy estaba en sus ojos. Era apenas notorio, pero el color de ojo de las chicas eran distintos. Mientras los de Alicia eran más unos estanques de un rojizo marrón, los de Fate eran borgoña. Eran pequeños descubrimientos como provocaban que Lindy se sintiera más unida a ellas y solo alimentaba su necesidad de salvarlas de una vida que no habían escogido.
"Ríndanse chicas. Las tenemos rodeadas."
Las rubias respiraban pesadamente. Heridas cubrían sus cuerpos, pero su equipo no estaba mejor. La única ventaja que tenían sobre ellas era el número e incluso eso les entregaba apenas una ventaja. Le costo la mitad de su equipo el capturar a Precia con su ayuda. Las gemelas estaban probando ser, si no más, difíciles que su madre. Era obvio que estaban bien entrenadas. Parte de ella se preguntaba, eran así de letales cuando eran más jóvenes?
"Les pido que se entreguen pacíficamente. Si lo hacen, le prometo que las ayudaremos."
Por primera vez en su vida, Lindy escucho la voz de Fate.
"Ayudar?"
Era suave. Algo que no esperaba de una chica tan peligrosa.
"Ayudar con qué?" pregunto Alicia.
La voz de Alicia sonó tan vacía pero aun así sintió la confusión de todas maneras. Por qué no lo estarían? No es como si alguien les hubiese ofrecido algo diferente a la vida que llevaban. Su madre, si es que podía llamársele así, ciertamente se aseguro de mantenerlas a raya. Era más como una entrenadora que una madre para esas niñas. Acaso sabían lo que era sentir amor? El saber lo que es la amabilidad? Lindy sabia que era una larga tarea, una peligrosa, pero iba a dar todo de si en el campo por ellas. Por qué? Aun no lo sabia, pero esperaba poder descubrir que era lo que las impulsaba a alcanzar a las rubias.
"Una segunda oportunidad."
—SafeandSound—
3 años más tarde….
"Nanoha! Llegaras tarde a la escuela!" Momoko esperaba que eso pudiera despertar a su hija. Le dijo que no se quedara despierta hasta tan tarde pero olvido las advertencias de su madre y se quedo viendo una película.
"Estoy despierta!"
Momoko sonrió mientras su hija menor bajaba saltando las escaleras. Su pequeña niña estaba creciendo para ser una muy bella mujer. Hoy era un día especial; comenzaría su primer año en la academia TSAB. Era una prestigiosa escuela donde numerosas importantes familias enviaban a sus hijos, pero esta no era una escuela privada promedio para niños ricos. La academia TSAB era especial porque además era una escuela para chicos que deseaban trabajar como guardaespaldas o en algo relacionado a la industria de la seguridad. La mayoría de estos chicos iban por la oportunidad de trabajar para las familias que enviaban a sus hijos a esa escuela. TSAB además reclutaba a muchos que mostraban atributos y si no eran capaces de pagar la cara matricula, se le ofrecían becas. El principal objetivo era conseguir que lo mejor de lo mejor asistiera. Hasta el momento, sus métodos habían sido afectivos. Existía una alta probabilidad para aquellos que buscaban trabajo como guardaespaldas fuesen contratados mientras atendían la escuela, de no ser así aun tenían una buena opción de ser contratados en algún otro lugar por el simple hecho que haberse graduado de la academia.
Era gracias a esto que, sobre los años, la escuela se volvió el lugar donde figuras políticas, multimillonarios y magnates de los negocios enviaban a sus hijos. Después de todo, que mejor lugar para que tus hijos asistan que una escuela que poseía un pequeño ejercito de entrenados y armados guardaespaldas?
Nanoha bajo la escalera seguida de su hermana mayor Miyuki y su hermano mayor Kyouya junto a su guardaespaldas Shinobu Tsukimura. De sus tres hijos, Kyouya era el único con un guardaespaldas personal.
La familia Takamachi podía no parecerlo, pero eran una familia de gran influencia. Cuando Momoko conoció por primera vez a Shiro, él era solo un chico con un plan para tener su propio negocio un día. Pronto, Shiro observo el beneficio que venia con comenzar una empresa en la industria de la seguridad. Todos querían sentirse seguros y existía gente allí afuera, gente con dinero, que estaba dispuesta a pagar cualquier suma de dinero solo para tener ese sentimiento. Con esto en mente, Shiro se esforzó en crear la mayor fuerza en la industria de la seguridad. No solo ofrecía asequible seguridad para el hogar para familias de clase media, además entreno a algunos de los mejores guardaespaldas del negocio. Figuras políticas en particular eran algunos de sus clientes más habituales.
"Tengo que encontrar un guardaespaldas en esta escuela mamá?" Se quejo Nanoha.
"Sabes que tranquilizara a tu padre si lo haces."
Nanoha gruño. "Pero puedo cuidar de mí misma. No es como si papá no nos hubiese entrenado en defensa personal."
Momoko rió. "Lo se cariño, pero sabes como es tu padre."
"Extremadamente sobre-protector?" Miyuki se unió a su familia en la mesa. "Se da cuenta de que ya no somos niños? No entiendo porque de repente nos incita a tener uno cuando nunca lo hizo de niños. Quiero decir, por qué Kyouya tiene que tener uno? Es un hombre! Puede cuidar de si mismo."
"Ya use ese argumento antes. No le importo." Kyouya suspiro. "Bueno, no es como si fuera tan malo, chicas."
Nanoha sonrió maliciosamente. "Eso es solo porque estas enamorado de Shinobu-san."
Kyouya rápidamente escupió su jugo de naranja.
"N-Nanoha!"
Shinobu Tsukimura hizo un magnifico trabajo en mantener alejado de sus mejillas el sonrojo. Esta era una de las razones por la que Shiro acepto a Shinobu como guardaespaldas de Kyouya. Eso y una exhaustiva investigación sobre el pasado de su familia le convencieron que tomo la decisión correcta. Shinobu pertenecía a una familia que practicaba el antiguo y olvidado arte del ninjutsu. Solo aquellos que eran parte del clan Tsukimura tenían permitido aprender este secreto arte. Definitivamente era raro tener a alguien, mucho menos una familia, que conociese tan raro talento. Shiro se sentía afortunado de que Shinobu y Kyouya se conocieran en TSAB y esperaba que sus dos hijas encontrasen a la persona correcta para cuidar de ellas.
"Kyouya y Shinobu sentados en un árbol!" Agrego Miyuki.
"C-cállate!" Kyouya intento miserablemente defenderse. "Arg! Me voy a la escuela!"
No era tan extraño que relaciones se formaran entre guardaespaldas y las personas que protegían. De hecho, algunos veían esto como la manera de encontrar sus futuras esposas/maridos. No siempre se manifestaba el amor pero era innegable que un lazo especial se formaba entre las dos personas.
Momoko meneo su cabeza. A veces se preguntaba como sus hijos aun no se mataban entre ellos.
"Muy bien, chicas necesitan dejar de molestar a su hermano. Saben que aun no acepta sus sentimientos por Shinobu-chan." Nanoha y Miyuki rieron. Incluso su madre podía ver que algo pasaba entre ellos. "Al menos él esta un paso delante de ustedes, chicas. Ahora, si tan solo ustedes dos pudiesen encontrar a sus futuras esposas."
Ahora fue el turno para que Nanoha y Miyuki escupieran su jugo de naranja.
"E-esposa?" Nanoha tosió.
"Creí que se suponía que debíamos encontrar guardaespaldas!" Exclamo Miyuki. "Y que te hace pensar que me gustan las chicas!"
Momoko sonrió misteriosamente. "Eso es lo que dije, pero nunca se sabe. Puede que se enamoren de una especial jovencita. Y por como lo sé… intuición materna."
"M-me voy a la escuela." Una sonrojada Nanoha balbuceo.
"Y-yo también!" Siguió Miyuki.
Momoko rió ante las reacciones de sus hijas. Podían ser tan bobas a veces. Su sonrisa decayó ligeramente recordando el como descubrió que Nanoha poseía una especial preferencia por las chicas.
Ya eran años desde que sus sueños sobre ser una chica mágica comenzaron. Luego de que capearon el embate de pesadillas por un mes, Nanoha comenzó a contarles sobre los extraños sueños que tenía. Pudo haber sido complicado para Momoko o Shiro el tomar en serio los sueños de Nanoha si no hubiesen presenciado la angustia en sus pesadillas. Nanoha siempre les entregaba mucha información sobre sus sueños. Eso no era normal. No con los sueños de todas maneras. Era más común despertar y casi inmediatamente olvidar lo que había pasado excepto por unos cuantos vagos detalles, pero no Nanoha. Ella entregaba descripciones muy específicas sobre las personas e incluso nombres. Era casi aterrador lo mucho que podía recordar de sus sueños.
Porque Nanoha les estaba entregando demasiada información, Momoko decidió mantener un diario de las cosas que su hija soñaba. Cada vez que algo nuevo aparecía, sacaba el diario y escribía todo. Tras todo este tiempo, comenzó a pensar que talvez había algo más en estos sueños de lo que creyó en un principio. Pero que era lo que significaban? Aun no estaba segura pero sentía que lo menos que podía hacer era documentar lo que pudiese. Momoko solo agradecía que las pesadillas no fueran tan prevalente.
El mes luego de que Nanoha cumpliera 9 fue una verdadera pesadilla y una que esperaba no volviese a repetirse. Durante el mes de Mayo, su hija aun tenia las pesadillas pero no tan seguidas. Usualmente, tenía ese sueño una vez y no la molestaba por el resto del año. Momoko sospechaba que esto era porque Fate murió ese mes en particular.
Momoko termino su desayuno y se dirigió a su estudio. Se sentó y abrió cierto cajón. En el había un diario encuadernado en cuero, aquel que uso para escribir los sueños de Nanoha. Lo saco junto a otras varias carpetas. Cada uno tenía una fotografía de chicas de distintas edades. Nanoha no lo sabía pero Momoko tomo los nombres de las chicas en los sueños de Nanoha y las busco para ver si podían ser personas reales. Comenzó a hacer esto cuando Kyouya y Miyuki conocieron a Shinobu Tsukimura, una de las chicas que su hija había visto en sus sueños. Decir que Shiro y Momoko estaban sorprendidos estaba de más. Cuando conocieron a la chica, fue incluso más alucinante. La descripción que Nanoha originalmente le entrego sobre la Shinobu en sus sueños era tan certera que era aterrador. Gracias a este evento, ambos comenzaron a buscar a las otras chicas y las encontraron.
También encontraron a Fate Testarossa Harlaown.
Alcanzo esa carpeta en particular y no pudo evitar fruncir el ceño. Por las cosas que su hija había dicho sobre ella, la chica sonaba como un ángel. Esto sin embargo, no era lo que esperaba.
Una ex asesina?
No existía tal cosa en su mente. Una vez alguien pasaba por el adoctrinamiento para convertirse en un asesino, era casi imposible deshacer el daño. No podían tener una vida normal incluso si así lo deseaban. Las cosas que hicieron siempre los perseguirían luego de que probasen lo que era tener una vida normal. Muchos no soportaban vivir con la culpa por las cosas hicieron antes de tomar medidas más drásticas para terminar el sufrimiento.
Deseaba que esta Fate fuese más como la Fate de los sueños porque sabia que el encuentro entre su hija y Fate era inevitable.
Momoko se recostó en la silla y recordó la razón original por la que pensaba todo esto.
Una noche, iba de pasada por el cuarto de Nanoha y decidió ver como estaba. Era un hábito que adquirió desde que los sueños comenzaron. Se sentó a su lado y observo por unos minutos como dormía, asegurándose de que todo estuviese bien. Entonces lo oyó. Fue ligero y creyó imaginarlo hasta que Nanoha lo volvió a repetir.
"Fate-chan….te amo."
Luego de que la sorpresa pasara, se comenzó a preguntar que eran esos sueños realmente. Hasta el momento, las personas con las que Nanoha había soñado probaron ser más que solo imaginación. Su preocupación ahora que rol cumpliría Fate en la vida de su hija, especialmente desde que Shiro y Momoko no buscaban nada más que evitar que se encontraran. Fue sacada de sus pensamientos cuando su teléfono sonó.
"Hola?"
"Nanoha esta en peligro." Respondió Shiro seriamente.
"Qué? Cómo?"
"Harlaown logro enlistar a Fate en la academia TSAB."
—SafeandSound—
Nanoha se despidió de su chofer mientras ella y Miyuki descendían del auto.
"Estas lista Nanoha?" Pregunto su hermana.
"Supongo. Algo que deba saber sobre esta escuela?"
"Hmm." Miyuki entro en su pose para pensar. "Hay un montón de raros aquí."
"Qué?" Pregunto Nanoha sin creerlo.
Miyuki solo hizo un gesto con sus hombros "Bueno, ya sabes lo que dicen sobre la gente rica. Pueden ser un montón de excéntricos."
Las dos chicas atravesaron las puertas de la escuela, siguiendo al grupo de estudiantes que parecían seguir todos en la misma dirección. Si Nanoha recordaba correctamente, estaban yendo al auditorio para la ceremonia de apertura. Era costumbre para todos los estudiantes el atender, así que Miyuki no tenía más opción que sentarse en la orientación para los nuevos alumnos otra vez. Aunque esperaba que algo interesantes ocurriera este año. Su propia ceremonia de apertura había sido un festival de bostezos.
"estamos consideradas dentro de esas personas raras?" pregunto Nanoha a su hermana.
"No lo sé. Parecemos muy normales a mi parecer, pero quien sabe como las personas 'normales' nos ven."
"Entonces probablemente seamos raras."
Las dos hermanas entraron al auditorio y tomaron sus respectivos asientos junto a sus compañeros. Nanoha miraba a su alrededor nerviosamente. Esta era la primera que atendería a una escuela normal. La paranoia de su padre la mantuvo en casa la mayoría del tiempo y ella entendía porque. Porque el proveía a figuras políticas con guardaespaldas de su compañía, se había hecho de enemigos de las personas que sus empleadores habían frustrado. No era sorpresa que esas personas fueran muy lejos para de alguna manera vengarse del hombre que ellos consideraban como enemigo. Aun así, poco lograba asustarle. Ella quería hacer esto. Quería ser como cualquier chico de su edad.
Siguió mirando a su alrededor y no pudo evitar notar que muchos estudiantes entraban con guardaespaldas que definitivamente no eran estudiantes. Pero de hecho no estaba sorprendida. Esta escuela permitía a las familias el escoger el contratar sus propios guardaespaldas o encontrar uno en la academia. Si decidían contratar uno por su cuenta, debían asegurarse de informar a la escuela y desclasificar todo sobre la persona que escogieron para así poder ganar el permiso para que atiendan.
Nanoha suspiro. Se pregunto si seria capaz de encontrar a alguien que su padre aprobara.
—SafeandSound—
"Debemos asistir?"
"Estoy de acuerdo. Esto parece no tener sentido."
Lindy suspiro. A veces odiaba lo mucho en sincronía que Alicia y Fate parecían estar.
"Si tienen que asistir y siempre hay una razón para las cosas que hacemos."
Las dos chicas frente a ellas fruncieron el ceño. Pese a que estaban teniendo esta discusión, no podía evitar sonreír. Hace tres años, las chicas ni siquiera lo hubiesen intentado. No que lo hubiesen hecho si lo desearan. Las chicas estaban bajo tan fuerte vigilancia que Lindy temía que jamás les darían la oportunidad para cambiar sus vidas. Hace tres años, las chicas simplemente hubiesen asentido en silencio a cualquier plan que tuviese para ellas, nunca cuestionando el porque. Esta rebelión era una buena señal. Una muy buena señal.
"No quiero asistir." Declaro Fate.
"Estoy de acuerdo."
"Y por qué es que repentinamente no quieren ir? Ambas estuvieron de acuerdo cuando les sugerí asistir a una escuela con chicos de su edad."
"Si, pero no nos informaste que esta escuela no era normal." Fate cruzo los brazos sobre su pecho.
"Quién les dijo que no era normal?"
"Chrono." Alicia imito la pose de su gemela mientras ambas observaban a su madre adoptiva.
"Ese pequeño…."
"Esta bien, admitiré que esta escuela no es normal de por si."
"Qué tiene de anormal?" Pregunto Alicia.
"Bueno… esta escuela es para chicos de la elite."
"Los ricos?" Las cejas de Fate se elevaron.
"Los ricos, los famosos, y aquellos con poder político. Aquí es donde lo mejor de lo mejor envía a sus hijos.
"Entonces no logro ver el porque debemos asistir. Ya no tenemos casi nada en común con otros de nuestra edad de por si. Esperas que encajemos con esa gente 'privilegiada'?" Argumento Fate.
Lindy suspiro otra vez. Al menos nadie podía decir que Fate y Alicia eran unas rubias tontas. Las chicas sabían como cambiar argumentos a su favor.
"Muy bien, seré directa con ustedes. Las razón por la que quiero que asistan a esta escuela es para introducirlas con el tipo de personas con las que trabajaran."
"Trabajar?" Pregunto Alicia confundida.
"Si, como ya saben chicas, no quiero que usen su entrenamiento como asesinas para matar o en absoluto de hecho. Por los últimos 3 años he estado intentando deshacerme de la forma de pensar con la que han vivido casi toda sus vidas. No ha sido fácil, pero seguimos aquí y seguimos luchando. Es por eso que sé que enviarlas a esta escuela es lo mejor. Se que encontraran lo que necesitan ahí."
"Qué es lo que piensas que nos hace falta?" Pregunto Alicia genuinamente curiosa.
Lindy sonrió. "Alguien a quien proteger."
"Huh?" ambas rubias cuestionaron.
Lindy las tomo a ambas en sus brazos y las abrazo tan fuerte como pudo.
"Mis dulces, semi-inocentes niñas. Han pasado casi toda sus vidas aprendiendo como acabar una vida en vez de protegerla. Crecieron sin conocer lo que es el amor y se que incluso ahora, ese concepto es extraño para ustedes." Lindy se alejo y vagamente se pregunto si alguna vez llegarían a descubrir lo que era el amor. "No es mucho lo que puedo enseñarles manteniéndolas conmigo de esta manera. Es por eso que las estoy enviando ahí. Las estoy preparando para sus futuras profesiones como protectoras. Así que por favor, denle una oportunidad?"
Tomo unos cuantos minutos para que las chicas embarazosamente regresaran el abrazo que su adoptiva madre les dio. Lindy sabia que eso significaba que había ganando la discusión. Rápidamente las apresuro a cambiarse en sus uniformes de escuela. Estaban increíblemente atrasadas de por si. Las chicas definitivamente se perderían la ceremonia de apertura. Esperaba que la directora de la escuela no estuviera demasiado molesta por esto. De nuevo, ayudaba que Lindy fuese amiga del director así que no estaba demasiado preocupada por ello.
—SafeandSound—
Nanoha hacia lo mejor para mantenerse despierta durante el discurso de apertura y otras actividades de la ceremonia. Hasta el momento, la escuela era similar a cualquier otra. Pero de nuevo, no era como si tuviese un punto de referencia sobre como una escuela normal era pero ya que nada parecía haber estallado o salido mal, asumió que esto era normal.
"Y ahora, por favor reciban a la representante de clase de los recién ingresados, Yagami Hayate!"
"No puede ser…. ella es real." Nanoha estaba sorprendida. La morena maga en sus sueños era real. Luego de confirmar que Shinobu Tsukimura era una persona real, comenzó a preguntarse si todas las otras chicas que soñó eran reales o no. Esto reforzaba la idea de que tal vez lo eran.
"Esto significa que Fate-chan es real también?" no pudo evitar sentir esperanza por ello. De entre todas las personas con las que soñó, sabia que Fate era especial. En que sentido, no estaba segura aun, pero si se encontraban, sabía que lo descubriría.
"Dijo Yagami?" algunos de sus compañeros comenzaron a susurrar.
"No es esa la nieta del Primer Ministro?"
"Escuche que es adoptada."
"Debe de pensar que es especial porque alguien se compadeció de ella."
Nanoha frunció el ceño ante los susurros que acompañaron a la morena mientras caminaba hacia el podio. La castaña nunca entendió porque las personas hablaban mal sobre alguien de quien no conocían nada. Suponía que era algo que no se podía evitar cuando egos como los que habían en el cuarto estaban en un mismo lugar.
"Buenos días compañeros. Como la representante de la clase, espero hacer de este año uno memorable. Con eso dicho, es mi meta personal el asegurarme que todos conozcan la alegría de hacer cosplay!"
"Eh?"
"Así es! Que mejor forma para unirnos como compañeros que el compartir nuestro amor por vestir como personajes de ficción de…. Espera un minuto Vita! Aun no termino!" todos los estudiantes no estaban seguros de cómo reaccionar a nada de lo que su supuesta representante dijo, mucho menos al observar como era arrastrada lejos del podio por una chica pelirroja que era más pequeña que ella.
"Bueno, ciertamente eso no fue normal." Pensó Nanoha. Tal vez esta escuela no iba a ser tan normal como pensaba.
Uno de los profesores tomo esta oportunidad para seguir con las cosas.
"Ah, bueno, es tiempo de ir a sus clases para la primera hora. Si son nuevos estudiantes por favor diríjanse a las mesas a la derecha del auditorio. Los horarios están organizados por el apellido así que por favor asegúrense de estar en la línea correcta cuando retiren sus horarios de clases."
Nanoha se levanto con el resto de los estudiantes. Haciendo camino hacia el otro lado del salón, busco por la línea correcta para obtener su horario de clases. Le tomo solo unos minutos el llegar al frente.
"Nombre?"
"Takamachi, Nanoha."
"Takamachi….ah, aquí esta." La morena de cortos cabellos sonrió. "Si tienes alguna duda siente la libertad de preguntarle a cualquiera de nosotros."
"Ah, gracias, umm….."
"Limietta Amy." La chica sonrió nuevamente.
"Limietta-san, lo agradezco." Los ojos de Nanoha rápidamente le dieron una mirada al imponente joven de pie tras ella. Con rapidez desvió la mirada y se alejo. Dedujo que probablemente él era su guardaespaldas. Frunció al tener que pensar en ello otra vez. Aun tenia que encontrar uno para ella. Miyuki no tenia uno y llevaba en esta escuela un año ya. Kyouya tuvo suerte y encontró a Shinobu en su primer día.
"Incluso si encuentro a alguien, papá aun necesitar dar su aprobación." Temía esa parte del proceso ya que Shiro tendía a ser mas sobre-protector cuando se trataba de sus hijas. Si conocía a su padre, entonces las posibilidades de que aprobara a alguien al primer intento eran casi cero. Iba a ser un largo camino de seguro.
Nanoha no estaba prestando atención hacia donde se dirigía, estando a punto de doblar en una esquina. Tampoco la persona que chocó contra ella.
Fate tenia prisa en llegar al auditorio para obtener su horario de clases. Ella y Alicia ya se habían perdido la ceremonia de apertura pero no estaban realmente preocupadas por ello. Lo que más le preocupaba era estar entre tanta gente. Estar con Chrono y Lindy era una cosa, pero esto estaba completamente fuera de sus aptitudes. No sabía como iban a terminar la escuela.
Entonces paso.
No estaba prestando atención a su alrededor, algo con lo que usualmente era muy diligente por ser una asesina, pero ya que estaba apurada, sacrifico su atención para en vez concentrarse en su velocidad. Siendo la más rápida de las dos, le saco una cabeza a Alicia. Pero su gemela estuvo prestando mas atención e intento advertirle lo que estaba a punto de ocurrir, pero Fate no escucho lo que dijo.
Es por eso que cuando doblo en la esquina, no se percato de que alguien estaba ahí. Sin pensarlo, Fate acerco a la chica contra ella para que así cuando cayeran, la rubia recibiría la peor parte por la caída.
Sucedió tan rápido que la única razón por la cual Nanoha noto que había caído fue cuando sintió la fuerza de gravedad en su cuerpo. La castaña repentinamente se percato de que estaba encima de alguien, alguien muy femenina. Lentamente, las dos chicas abrieron sus ojos. Nanoha casi queda sin habla por ver el par de ojos borgoña que asechaban sus sueños.
"Fate….chan?"
Dan-daaan-daaaaan!
Saludos a todos y gracias por los comentarios, favoritos y todo lo demás!
Soon~ Used to be. Quédense en sintonia!
KR.
