Capítulo 1. Porque estaba más que demente.
Fui más tarde despertada por una fría brisa y el sol pegándome en los ojos, gruñí por lo bajo y gire sobre mi misma en la incómoda cama intentando seguir durmiendo, mi hermana debió de haber dejado el ventilador encendido y las cortinas arriba la pasada noche, lo peor era que las palomas que habían puesto su nido en el alfeizar de nuestra ventana escogieron justo ese momento para cantar.
-Estúpidas palomas…-Fruncí el ceño, las palomas no hacían "Tweet, tweetie" sino "Gruuuu, ruuu". Algo andaba mal, me senté y abrir los ojos apenas pude contener el impulso de gritar.- ¿Pero qué caraj…? ¡No! No digas groserías.- Me reprendí a mí misma poniéndome de pie.- Gracias Jesús por darme suficiente flojera como para cambiarme al pijama.-Murmure al echar un vistazo al campo abierto y es que si hubiera tenido que ir andado por ahí descalza, en calzones y sin brasier, preferiría que darme ahí sentada a morir.
Gire en mi lugar intentando abarcar con la vista lo más lejano del paisaje que podía.- Bien, sospecho fuertemente que esto es un bosque. ¿Y cuál sería?- No importa donde mirara todo se veía más o menos igual, y nada me parecía ni vagamente familiar. Comencé a asustarme y a pocos pasos del pánico logre calmarme convenciéndome de que eso no serviría para nada más que disminuir mis probabilidades de sobrevivir.
–No estaré en el bosque de Narnia, ¿O sí? Y en el caso, ¿Qué hago? ¿Ponerme a buscar un caballo parlante o un fauno acaso?- Capté entonces con el rabillo del ojo que junto a mi estaba mi mochila del Pentatlón que había preparado la noche anterior, me abalancé sobre ella con cómica desesperación y comprobé radiante felicidad que llevaba mi uniforme completo y el material para la instrucción (Cuerdas de diferentes tipos y grosor, una navaja suiza, el maquillaje para las prácticas de camuflaje, una brújula, etc.) y un poco de agua junto con varios paquetes de comida apenas empezados.
-¡Gracias! ¡Ridículos y hasta hace poco inútiles instintos de hámster!-Grite como banshee a los cuatro vientos mientras me la colgaba a la espalda.- ¡Muy bien! Ahora lo primero que debo de hacer…- Fui interrumpida por el potente rugido de lo que (por desgracia) era para mí un derrumbe provocado por muy probablemente una explosión.
-¡Ay no manchen! ¿No me mandaron a Iraq mientras dormía verdad?- A pesar de que prefería quedarme donde estaba, empecé a trotar en la dirección que me había parecido escuchar el estruendo, sabiendo que por el momento era mi mejor oportunidad de encontrar civilización o una pista de lo que estaba ocurriendo.
Si alejamos la escena al más puro estilo de "Una Noche en el Museo II" podremos ver lo que parece ser una hormiga moviéndose tan rápido que tras ella deja un estela de tierra y polvo, y la vocecilla de Pinky la rata grita en la lejanía…. "¡NOQUIERONOQUIERONOQUIERONOQUIERONOQUIERO!" Por desgracia no era una rata blanca, era yo. Ridículo.
Termine por llegar a un risco o más bien acantilado, 'Parece una falla' pensé. Un río corría abajo entre un lado, en el que yo estaba, y el otro. Había varios metros de distancia que tomar en cuenta entre ambos bordes, 'Este lugar… me parece conocido'. Camine hacia una montaña, un conjunto de rocas en mi lado del acantilado pensando en subir a la cima e inspeccionar desde ahí el área en una mejor perspectiva, a escasos once metros de la montaña había formaciones rocosas más pequeñas en las que me entretuve saltando de una a otra o subiendo hasta la parte más alta antes de brincar al suelo hasta que una gran figura brillando al sol apareció surcando al cielo y yo me arroje como acto reflejo tras una gran piedra para cubrirme.
-¡No me jodas, es un avión caza!- Exclame en un susurro antes de darme cuenta de que se trataba solamente de un tipo de gigantesco pájaro blanco que se alejó en dirección contraria a donde yo me encontraba. Alguien grito y vi a dos hombres salir de la montaña e ir tras el ave, uno de ellos enfundado en un imposible de ignorar traje naranja.
Mis ojos se abrieron como platos casi con horror y el asombro me hizo la viva imagen de un pez fuera del agua. Recargue por completo mi espalda en la piedra sintiendo como empezaba a hiperventilar, ¡No podía ser! ¡Simplemente no podía ser! Me obligué a relajarme cuando obtener oxigeno se volvió demasiado complicado, pase un tiempo concentrada lo suficiente en regular mi respiración como para obviar los sonidos de batalla no tan lejanos.
-No puede ser, no puede ser, no puede ser. S-si ellos era quienes yo creo… entonces significa q-que yo…- Cubrí mi rostro con mis manos antes de que empezará a fastidiarme con un monólogo de la perdición- ¡Demonios! ¿¡Qué hago!? ¿Debería acercarme a alguno de los bandos? No es como que pueda llegar con cualquiera de ellos y decir: ¡Hola!, vengo de otra dimensión y necesito refugiarme hasta que pueda volver, por cierto se absolutamente todo sobre ustedes. TODO. ¡Claro que no! Para mejorar mis posibilidades de sobrevivir debo unirme a uno de ellos. ¡Pero si los dos están mal, pelean y pelean y lo único que consiguen al final es muerte, hambre, sufrimiento! Y excusas para empezar una nueva pelea. No se dan cuenta de que…
No pude seguir, ¿No era justo de eso de lo que yo hablaba justo ayer?
-¡No se dan cuenta de que están equivocados!
¿Podría ser cierto? ¿Tenía una mínima oportunidad? ¿Podía salvarlos? Y de ser así, ¿Por dónde empezaba? Me giré en dirección a la batalla cuando un terrible estruendo y terremoto estuvo por sacarme de balance, el techo de la cueva había colapsado. Sonreí, ya sabía exactamente qué hacer, "era una estupidez" a cualquiera que le preguntarás ni siquiera los locos se lo pensarían para responder lo mismo, para su suerte ella estaba más que demente.
-¡Voy a arrepentirme de esto más tarde!- Aullé desbordando emoción y con una sonrisa de diversión-felicidad plasmada en la cara corrí a escalar la montaña.
Me agazape justo en el borde de la entrada original asomándome apenas para echar un vistazo, sin que me viesen, a cómo y a qué velocidad se desarrollaban los eventos de la batalla: velocidad ninja, simplemente perfecto. Bufé exasperada eso me iba a complicar un poco las cosas, revisé el boquete de la caverna y calcule la distancia que debía de tener el diámetro, la altura a la que se encontraba y que parte de los bordes parecían ser los menos y más firmes, fue a repasar de nuevo la batalla y mis ojos viajaron a una velocidad que competía con la de los combatientes frente a mi sobre el campo de batalla buscando alguna marioneta cuyas características coincidieran mínimamente con lo que deseaba, cuando la encontré me aseguré de guardar su posición y distancia tanto como del techo como de los ninjas.
Y me tuve que arrojar entonces atrás del muro y trate de apegarme al suelo, el chorro de agua a presión de Sasori había estado a punto de darme cuando Sakura y Chiyo saltaron justo unos metros frente a mí, a sabiendas de lo cerca que había estado y que tremenda presión pudo ser capaz de cortar a la mitad mi escondite junto conmigo increíble y estúpidamente estaba más preocupada de que el pelirrojo me pudiese haber visto.
Apurándome a terminar con todo eso cuanto antes, tome diferentes cuerdas de mi mochila al tiempo que empezaba a escalar hacia un borde que me pareció lo suficiente resistente del agujero marca chicle de tuttifruti (Sakura).
-¡Oye Chris Angel, más te vale ayudar!- Por supuesto no lo grité.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
-¡Chiyo-baasama!- Chilló Sakura lista para interponerse entre ella y Sasori una vez más.
Pero antes de poder hacer algo Sasori fue detenido bruscamente al ser atravesado por las katanas de dos marionetas, con movimientos erráticos miro el rostro de las marionetas de sus padres y miró su contenedor atravesado por el filo de las espadas recordando sin saber porque aquel instante en que era un niño, en que aún era humano e intento de manera infantil y sin ningún resultado sentir a sus padres de nuevo con él, cuidándolo y amándolo. Miró a las mujeres frente a él una intentando salvar la vida de la otra, la mujer que lo crio y literalmente le enseño todo lo que sabía, y la otra ya recuperándose.
-Debería darles un premio por haberme derrotado… ¿Quieres qué te diga todo lo que sé sobre Orochimaru, no? En diez días, ve al puente del Cielo y la Tierra que está en el país de la Hierba.
-¿Qué ocurrirá ahí? ¿¡Por qué debería escucharte!?
-Tengo un espía… que trabaja… como subordinado de Orochimaru…
Y apenas dicho cayó al suelo muerto junto a sus padres. Apenas unos minutos después en los que sostuvieron una corta y un poco confusa plática, las dos mujeres con algo de dificultad (no solo física) dejaron el lugar. Al parecer ni siquiera los ninjas eran capaces de fijarse por completo en los detalles más pequeños. Como que entre todas las marionetas desperdigadas por el suelo hacía falta una y que los ojos del presunto muerto Sasori con los que las vio una última vez, eran azules.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
-¿¡Pero qué mierda!? ¿¡Qué rayos crees que haces!?
-¡Ah, claro! ¡Reclámame! Al fin y al cabo lo único que hice fue salvarte de cometer uno de los más ridículos e inservibles suicidios, ¿Ya sabes?- La niña arrodillada y dándole la espalda frente a él gruño (literalmente: "GRRRR~") por lo bajo, sin siquiera mirarle mientras guardaba en una mochila unas cuerdas. Visiblemente indignada.- De nada, por cierto.- Ironizó.
-¿Suicidio?- Sasori sonrió peligrosamente. Y con una voz rasposa siseó- Lo tenía todo bajo control mocosa, estaba por…
-Sí, sí. Como tú lo digas.- Le corto despreocupada restándole importancia al asunto incluso sacudiendo su mano, molestando aún más al pelirrojo. Se puso de pie colocándose la mochila a la espalda completamente ajena a él aura asesina tras ella- Menos mal que me salió mi excelente truco de magia~- Canturreó al parecer para ella.- ¡Un error y pudimos haber muerto ambos!- Le sonrió extremadamente feliz.
Sasori no pudo evitar el tic nervioso en su párpado derecho, ¿Significaba eso que en realidad le había apostado 'todo' a 'nada', sin un verdadero plan en mente? ¡Y para el colmo se le veía tan contenta y emocionada! ¿Pero qué clase de demente irresponsable tenía en frente?
-¿Q- qué cosa dijiste?
-Ya debieron irse…- Le ignoró poniendo su mano de visor para bloquear el sol.- ¿Deberíamos empezar a buscar a tu compañero?
-¡Oye! Lo que acabas de decir, ¿Qué significa exactamen…? ¡Espera!- Corrió hasta detenerse a su lado ya que ella había decidido empezar la marcha sin importarle mucho si le seguía el paso o no.- Y a todo esto…- Siseó aun molesto cruzándose de brazos.- ¿Quién diablos eres?
-Oh, cierto. Lo lamento.- Se detuvo para encararle.- Mi nombre es Irania. Es un placer para mí conocerle, Sasori-san.- Le sonrió mientras reverenciaba.- Estoy aquí para ayudar.- Se aseguró de agregar mientras continuaba caminando.
-¿Eres enviada del líder?- Sasori decidió que a esas alturas podía obviar el empleo del lenguaje formal con el que se dirigió a él.
-Así es.- ¡No era del todo una mentira! ¿Cómo podía asegurar ella que no estaba ahí por mandato (O capricho) del algún 'líder', un ser celestial? Como Buda o Alá. O ya de muy fregado, ¡Ryuk o Deus ex Machina! Sasori nunca específico que líder.
Continuaron en silencio. Sasori le miraba de arriba abajo escaneándola, analizándola. Ella lo sabía pero no podía quejarse ella estaba haciendo eso mismo discretamente con un espejito, por razones diferentes claro. ¡Pero el pelirrojo no tenía por qué enterarse de sus motivos! (Ni de que lo observaba o de la forma en que lo hacía)
En cambio a una perspectiva menos perversa. Sasori no se fiaba del todo de esa chiquilla aun si se trataban de órdenes del líder, ni tampoco de su aspecto que no era precisamente amenazante, era incluso un poco más bajita que él, su cabello tenía un curioso corte y le llegaba apenas por debajo de los hombros castaño se iba difuminando hasta terminar en un rojo intenso muy diferente del suyo, en el centro un enorme moño de encaje blanco le daba una imagen tierna e inocente, su piel era morena puede que un poco más oscura que la de Deidara, de sus orejas colgaban dos pequeños colgantes de piedra preciosa que la hacían mirarse dulce y amable. Pero lo más extraño en todo eso era definitivamente su ropa, hecha del mismo material (uno que no conocía) constaba en unos pantalones rectos, una playera y una chamarra abierta, por los colores se trataba definitivamente de un uniforme pero que no tenía nada que ver con el de Akatsuki.
-¿Tiene tu ropa algún significado?
-Es el uniforme de mi instituto, se trata de una historia muy larga. Talvez se la cuente con más calma cuando hayamos terminado con todo esto.- Ofreció como toda respuesta al descender para llegar a detenerse en el centro de uno de los troncos en el fondo.- Es por ahí, Deidara-san se ha ido en esa dirección.- Señalo.
-¿Estás segura?- Ella asintió.- Bien, démonos prisa.
Y entonces sin una razón aparente Irania se puso a reír como si le hubiesen contado un buen chiste, y Sasori le miró consternado.
-¡No puedo creer que no haya pensado en esto antes! Eh, disculpe Sasori-san…- se giró hacia el sin atreverse a mirarle y ligeramente sonrojada.- Yo no quisiera molestarlo con todo esto de que nos acabos de conocer, y que no tuvimos precisamente un buen comienzo pero… yo me preguntaba, ¿Si usted podría cargarme?- El volumen de su voz fue bajando drásticamente con su petición.
Sasori en cambio alzó una fina ceja.
-¿Por qué habría de hacer eso?- Exigió saber.
-¡Si! Es que verá yo… no tengo Chakra.- Esto lo último lo dijo con un tono tan bajo que le costó incluso un poco entenderle.- ¡Es por eso! No seré capaz de seguirle por completo el paso, y no quisiera molestarlo pero tampoco quiero retrasarnos y yo…- mientras ella trataba de excusarse Sasori la inspecciono, ¡Tenía razón! Ni una pizca de Chakra. El cómo era posible no lo sabía, se supone que era una energía necesaria para la vida.
¡Incluso él en ese cuerpo de marioneta necesitaba un contenedor de chakra para mantenerse con vida! Aun así y con demasiadas dudas al respecto pensó en preocuparse de ello más tarde. Ahora tenía algo importante que hacer y no quería esperar demasiado para terminarlo, no fuera a ser que su compañero lo estuviera esperando.
-Está bien.- Mientras la otra intentaba todavía excusarse con algo no reacciono de lo que sucedía hasta que sus pies no tocaron más el suelo cuando el pelirrojo la cargo al estilo 'princesa'.- Es en esa dirección, ¿No?
-Si.- Le aseguró de nuevo, un tanto incómoda con la situación pero para nada nerviosa o avergonzada, ¿Por qué habría de hacerlo si estaba viviendo el sueño de miles de chicas? Lo mejor que podía hacer era actuar con dignidad… para que durara aún más tiempo.
Y comenzaron el viaje en donde unos 50 metros más adelante se podían apreciar las marcas en las paredes del acantilado y los troncos astillados causados por las bombas de Deidara. En cuanto esto pasó Irania giró su cabeza hacia el precipicio intentando por todos los medios no perder su equilibrio o hacer que Sasori perdiera el suyo en cuyo caso ambos terminarían mal pero ella tendría que enfrentarse a la ira del marionetista, escaneaba el rio y los troncos más bajos lo mejor que podía pero tras unos minutos empezó a asustarse de no poder encontrarlo, cuando finalmente lo vio.
-¡Sasori-san! Detengámonos aquí un momento, por favor.
-¿Qué es lo que ocurre?- A pesar de no tener idea de lo que pasaba le hizo caso y se detuvo. Ella se bajó de sus brazos.
-¡Lo siento! No me tardo.- Tomo algo de la mochila la cual le dejo a Sasori, quien extrañamente no se quejó. Y empezó a saltar de tronco en tronco hasta llegar a uno de los más bajos donde se inclinó para meter el brazo en el agua y sacar algo que envolvió en lo que era una pañoleta. Volvió junto a Sasori a saltos agigantados.- ¡Aquí está!- Sasori que no sabía de qué hablaba decidió no preguntar y devolverle la mochila en la que ella guardo el bulto en sus brazos.- Gracias.- Se colgó la mochila y le sonrió.- ¿Debería ir en su espalda a partir de aquí?
A Sasori le pareció buena idea, así podría bloquear más fácilmente un ataque enemigo y se agacho para que no le fuera tan difícil subir. Cuando se aferró bien continuaron con su camino.
Mientras el viento revolvía los cabellos pelirrojos Irania aprovecho para disfrutar del aroma que estos despedían y de que Sasori no parecía tener intenciones de mirar atrás. No que alguien pudiera culparla, ni siquiera Sasori, podía morir en cualquier instante y el pelirrojo en serio olía bien. ¡Había que aprovechar!
Salieron del acantilado para continuar el ridículamente sencillo de seguir rastro de destrucción masiva que Deidara y sus perseguidores habían dejado, Sasori se arrodillo pidiéndole en silencio que bajara cosa (que a regaña dientes) se apresuró a hacer. Hablando de muerte segura y de aprovechar las oportunidades del destino… Debía de saberlo. No, ¡TENIA que saberlo! Si se iba a morir, Jesús que no lo haría sin antes saberlo, de ser así su espíritu acosaría a todo el Akatsuki hasta poder desvelar sus misterios más oscuros. Y enfrente tenía la oportunidad de desvelar el primero de ellos, ahora la pregunta era ¿Se atrevería?
-Eh, anosa… Sasori-san.- Si, si lo haría. El pelirrojo gruño para darle a entender que le escuchaba.- ¿Cree usted que podría preguntarle algo un poco…. más bien BASTANTE personal?
Sasori pensó con cuidado ante el énfasis que había usado en 'bastante' antes de responder nada.
-Sí, me parece que está bien.- Al final, ¿Qué tan malo podría ser?
-Verá es que… ¿Usted se transformó a sí mismo en marioneta humana, verdad?
-Si.- Por el tono Sasori se figuraba que no era esa la verdadera pregunta del millón.
-¡Es eso! Yo quisiera saber, ¿Hasta qué punto sigue siendo usted lo que se consideraría humano?- Sasori dio un giro brusco sobre sus talones deteniéndose abruptamente.
-¿A qué te refieres?- Por algún místico y extraño motivo que el pelirrojo no lograba entrever Irania se volvió un jitomate viviente y le rehuyó a su mirada con insistencia.
-¡S-si!- Con un gran interés en el suelo terroso la chica se apresuró a adelantarle antes de continuar- Lo que ocurre es que… yo quiero… usted…- Suspiró pesadamente deteniendo su andar nervioso, si continuaba así terminaría por exasperar al hombre parado aun tras ella sin despegarle la mirada. ¿Y quién sabe qué sería de ella si eso ocurría? Respiró hondo antes de decidirse a soltar 'la bomba' con dignidad y calma- ¿¡Conserva usted aún sus órganos sexuales!?- Chilló. Bueno no salió como esperaba pero funcionaría, posiblemente. A lo mejor. Mientras no decidiera matarla.
Sasori por su lado parpadeo lentamente sin poder ni intentar ocultar una ligerísima expresión de sorpresa con 'boqui abertura' incluida. Las personas solían preguntarle miles de cosas una vez que se enteraban de su condición, al respecto de esta misma, pero en realidad nunca, NUNCA a nadie se le había ocurrido o había dado indicios de tratar de preguntar algo que estuviera mínimamente ligado a 'eso'. Inconscientemente sonrió casi imperceptible.
-¿Sasori-san?-Irania verdaderamente comenzó a preocuparse del incómodo silencio y estaba por mirar atrás para ver si era un buen momento para empezar a correr lloriqueando por su vida. Cuando la voz de Sasori la dejo congelada. Más que nada por el hecho de que le estaba susurrando a su oído en una forma que ella podía jurar sería clasificada como sensual y coqueta, a propósito.
-Sí, aún los conservo.
Ni ella misma se esperaba esa reacción, SU reacción.
-¿Eh? ¿En serio?- Le miró tan sorprendida que fácilmente ignoro el hecho de su gran cercanía.- ¿Es de madera o…?- Se mordió los labios al darse cuenta de dos cosas: 1- La sonrisilla del pelirrojo con un toque maléfico y el ex-tra-ño brillo en sus ojos y 2- Talvez, puede que talvez estuviera demostrando demasiado interés en 'el asunto'.- ¡Lo siento!- Se giró casi trotando para alejarse de él roja como fosforito.- No debí de haber preguntado sobre eso, perdón.
-Tal vez quisieras saberlo…- Comentó casual caminando tras ella, sin desaparecer su divertida expresión. Y se inclinó al frente para respirar sobre su nuca el final de su oración.- Aún funciona, y en más de una forma.
-¡WHUOAAAAAAAAAAAAAA!- Apretando sus manos con fuerza contra sus oídos para evitar cualquier otra intromisión salió disparada como si la persiguiera el demonio mismo.- ¡Sasori-san! Sólo era curiosidad, no me moleste con eso~- Lloriqueo desapareciendo tras unos arbustos al tiempo que el pelirrojo reía muy, muy quedamente… pero era Sasori así que ya era un avance.
¡Molestar a esa niña era más divertido que buscar pelea con Deidara! Como sea sería una buena idea ir tras ella, sin Chakra no había una presencia que seguir y no fuera a ser que si la perdía de vista se separaran y si alguno se metía en problemas, tenía el nada reconfortarte presentimiento de que el líder le echaría todas las culpas a él. Y así apresuro un poco su paso en la dirección por la que la vio desaparecer.
Para entonces Irania había llegado ya al lugar que era definitivamente donde Deidara se había hecho 'estallar' a sí mismo, y no se atrevía a asegurarlo solamente por el enorme cráter a muy pocos metros de su posición. Se agacho a recoger el brazo cercenado del hombre y se apresuró a guardarlo junto al otro que sacó del rio envolviéndolo en la pañoleta de animal print de leopardo, sin olvidarse por su puesto de retirarle el anillo y esconderlo en el bolsillo de su chamarra.
-¡Sasori-san! ¡Lo encontré, por aquí!- Le llamó alzando un poco la voz y colgándose de nuevo la mochila ya con ambos brazos dentro. No había pasado nada, nadie había visto nada. No había forma de que se lo imaginara y aún si así fuera no tenía pruebas.
-¿Es aquí?- Sasori apareció tras unos arbustos con el rostro impasible, aunque por dentro agradecía que hubiese gritado o posiblemente le hubiera costado mucho más trabajo encontrarla.
-Si.- Con una mano señalo el enorme agujero.- Fue ahí donde fue la última explosión, estoy segura. Deidara-san no debe de andar muy lejos. ¡Deidara-san!
-¡Oye mocoso, sal ya! No tengo todo el día.- Exclamó el pelirrojo sin una céntima del volumen y esfuerzo de la niña.
-¡Deidara-saaaaan! ¿Dónde estaaaa?- Chilló Irania al más puro estilo de ScoobyDoo con gallos y todo, haciendo a Sasori saltar y seguidamente encogerse en su lugar, de la sorpresa claro ¿Cómo iba a asustarse? ¿Él? Jamás.
-¿Sasori-danna?- Tras un árbol la melena rubia de Deidara junto a sus… su ojo azul de asomaba.- ¿Es usted, Sasori-danna? ¿Se encuentra bien, un?- Preguntó saliendo de su escondite caminando hacia él.
-Mejor que tú por lo que veo.- Esa sonrisilla traviesa volvió a posarse en sus labios, mientras Irania mantenía en silencio su distancia esperando lo siguiente.- ¿Necesitas qué te ayude con una mano, mocoso?
-¡Danna…!- Deidara hubiera seguido con la pelea de no ser porque su atención fue desviada por un bufido agudo, resultando ser Irania cuyos labios se habían convertido en una fina línea tratando de reprimir sus carcajadas, no era ni un cuarto de como el pelirrojo la había hecho sentir hace unos minutos pero era gracioso, empezando por que esta vez ella no era la humillada.- ¿Quién es ella, un?
-Enviada del líder.- Le respondió por todo el pelirrojo con su expresión seria de nuevo.
Irania sonrió agradeciendo de nuevo la falta de especificación del pelirrojo, si seguía así y en algún momento se veía 'descubierta' y le preguntaban ella simplemente podría decir: Yo no mentí. Hablamos de un líder, sí. ¡Pero nunca me preguntaste si del tuyo! Jesús que ni siquiera un ninja casi todo poderoso o Shinigami-sama podía replicarle esa lógica.
-Mi nombre es Irania, es un placer conocerlo Deidara-san.- Le reverencio mientras hacia su sonrisa un poco más notable pero sin acercarse demasiado a los hombres.
-El gusto es mío. ¡Un!- Deidara asintió en su dirección también sonriendo. Porque, ¿Qué más podían hacer? ¿Estrechar sus manos?
-Justo ahora debo hacer algo.- Irania sonrió en dirección de Deidara pero sus ojos giraron a mirar a Sasori.- Debo terminarlo ahora, órdenes del líder.- La justificación perfecta ya sabía ella.- No me voy a tardar mucho, lo haré lo más rápido que pueda. Creo que ustedes deberían de esperar aquí a que lleguen Zetsu-san y Tobi-san. ¡Intentaré llegar antes de eso!- Y antes de nada más Salió corriendo y se perdió en el bosque.
-¿¡Qué!? ¿El idiota de Tobi va a venir, un? Que mala suerte…- Se quejó el artista rubio, que se quejó aún más cuando intentó cruzarse de brazos para darle mayor énfasis a su estado de ánimo. El mismo de ese momento, frustración.
En tanto Sasori miraba en la dirección por la que había desaparecido la niña.
-¿A dónde se habrá ido a hacer qué?
Sabiéndose ya a varios metros de distancia Irania se permitió aullar de júbilo y reír alegre, ¡Lo había hecho! Había salvado la vida de Sasori, le había conocido a él y a Deidara y seguía vivita y coleando. Ahora el mayor problema al que tenía que enfrentarse era ¿Qué hacer? A partir de ahora, ¿Qué debería de hacer en ese momento? Siendo sincera nuca se había imaginado de hecho que iba a salir con vida de su misión suicida de salvar al marionetista.
¿Qué habría de hacer?
¿Huir? ¿Apegarse al lado contrario, irse con 'los buenos'? ¿Quedarse por ahí cerca y esconderse? ¿Volver para enfrentarse a la muerte sin un plan… otra vez? Aunque si lo pensaba bien, no importaba verdaderamente. Palpó los anillos robados por sobre la tela de su chamarra. ¡No importaba que hiciera o decidiera! Porque ellos tendrían que ir a buscarla quisieran o no.
Soltó una carcajada casi histérica aumentando la velocidad de su carrera.
-¡Pero qué malivada! Soy una genio.- Se felicitó con unas palmaditas mentales corriendo todavía más aprisa si es que era posible. Y en muy poco tiempo la luz al final de una hilera de árboles le llamo ir hacia ella.
La traspaso casi de un salto llegando a un claro en donde a varios metros de ella se llevaba a cabo una congregación, su euforia desapareció a velocidad de vértigo y observo con tristeza a la distancia pensando en su siguiente paso.
Ahí justo frente a ella un sinnúmero de personas se arremolinaban expectantes alrededor de un muchacho inconsciente mientras a la altura del suelo a una mujer ya entrada en la edad se le escapaba la vida. Suspiro con cierta resignación y se dirigió en silencio y a pasos veloces sin llegar a correr hasta ellos.
Le pareció verdaderamente extraño que nadie le prestase demasiada atención mientras los esquivaba estáticos en su lugar para llegar hasta el centro de la especie de círculo que habían formado y pasando de largo a las personas con el muchacho que comenzaba a 'despertar' se inclinó frente a la anciana mujer. Ya tendría tiempo de felicitar y aconsejar al otro pero por el momento tenía que terminar lo que había venido a hacer.
-Chiyo-baasama.- Le llamó.
-¿Quién eres tú?- Le pregunto una chica mayor (que ella al menos) de cabello rosado que parecía estar preocupada por la mujer, pero sencillamente le ignoró y tomo a la anciana en sus brazos.
-Chiyo-baasama.- Repitió en esta ocasión la mujer dirigió con un cierto esfuerzo su vista cansada hasta ella.
-T-tu…- Murmuró la mujer que le reconoció casi al instante, Sasori no lo sabía, Sakura tampoco pero ella sí, ella había logrado ver a esa niña antes de que se ocultara por completo, esa niña había observado su pelea con Sasori. ¿Qué será lo que querría?
Irania sabía que no tenía por qué hacerlo, no era su obligación ni mucho menos tenía la culpa de cualquier cosa que había pasado. Pero su conciencia le susurraba teatral y tentadoramente: ¡Hazlo, hazlo, hazlo…! Y claro ella como buena niña que era le haría caso a la voz retorcida y demente de su cabeza.
Además, se sentía realmente triste y desconsolada a pesar de que su única interacción con los hechos habían sido en la comodidad de su cama a través de la pantalla de un ordenador o portátil tragando palomitas y soda en las tardes calurosas y nada productivas de primavera. Y excluyendo incluso los ecos de su mente creía profundamente en que tras todo su sacrificio, su esfuerzo y lo que había vivido (sin importar si al final habían servido o no de algo de ayuda) la pobre mujer necesitaba y merecía saber la verdad, toda la verdad que le correspondía a su vida (no se iba a poner a monologar sobre la masacre del clan Uchiha o Madara, claro)y que le habían causado tanto sufrimiento, tanta melancolía antes de dar su último respiro y abandonar el mundo para ir a… ¡A dónde sea que se vayan los muertitos en la religión Shinto!
Intentó poner la sonrisa más dulce y reconfortante que había aprendido a imitar, pero sin ser capaz de ocultar el brillo de lástima en sus ojos, la elevo un poco más hacia ella y se inclinó para que su boca estuviera junto a su oído y su cabello cubriera el rostro de ambas sólo en caso de que algún chismoso intentara leer sus labios y susurro bajando lo más que podía el volumen de su voz para que nadie fuera capaz de escucharla sin llegar a la ridiculez de que ni siquiera la abuela pudiera entenderle.
Y respiró profundamente para prepararse mentalmente a lo que estaba por decir y sus posibles consecuencias.
-Sasori está vivo.
