Aclaraciones:
· El pensamiento de una personaje se diferenciara del dialogo normal por estar entre comillas y con cursiva.
· La historia es 100% original, no fue extraída de ningún capitulo de la serie.
Capítulos del fic:
Capítulo 1: El principio del fin
Capítulo 2: Re mayor
Capítulo 3: Venganza
Capítulo 4: Esperanza
Capítulo 5: Destino
Capitulo 2: Re mayor
Ran, viendo que nada cambiaba, decidió mirar por la cerradura para saber que era lo que estaba pasando del otro lado.
"¡Lo tengo, es la primera sinfonía de Beethoven!" - Reflexionó Conan, sonriendo por haberla reconocido
- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!
El estruendoso grito de la muchacha se hizo oír por toda la mansión.
- ¿Qué pasó hija? – replicó con susto su padre.
Conan rápidamente observó por la cerradura y vio la misma imagen que dejó impresionada a Ran; la imagen de Sonozaki Kyon colgado con una soga al cuello en medio de su habitación.
Precipitadamente y sin pensarlo dos veces, Conan ajustó el mecanismo de su zapatilla a un nivel que pueda derribar el obstáculo que significaba la puerta e impedía comprobar lo que había sucedido al otro lado. Dio unos cuantos pasos atrás, corrió hacia su objetivo e impacto de lleno en el centro de la misma.
*pump* - El golpe hizo eco en el ambiente. Nada cambió, continuaba firme como una fuerte de guerra que no se dejaba derrotar tan fácilmente.
-¡Déjame a mi Conan! – le avisó Ran al joven detective apartándolo a un lado.
*BUMP* - La puerta cayó en un golpe seco por la rápida y precisa patada de la joven. La misma cayó del lado opuesto donde los cuatro esperaban ansiosos ver lo sucedido. Una nube de polvo dificultó la visibilidad de la habitación; lo cual denotaba la poca limpieza que había en la imponente habitación antigua.
"No tengo que hacerla enojar, no tengo que hacerla enojar… no tengo que hacerla enojar…" – repetía Conan una y otra vez en su mente.
El polvo una vez ausente hizo que presenciaran tan siniestra imagen, la cabeza de la familia Sonozaki colgaba con una soga al cuello, justo debajo de una costosa silla tapizada de color rojo. La reina del caos tuvo su mandato en ese lugar, todo se encontraba destruido; libros por el suelo, la alfombra doblada en varios pliegues, la biblioteca caída con varias de sus maderas quebradas, los espejos rotos y su escritorio prácticamente vacío, apenas dos pequeños objetos que a lo lejos no se podían distinguir. El siempre curioso y deductivo de los presentes comenzó a investigar el siniestro que a vista de todos parecía un simple suicidio.
Lo primero que notó es de donde provenía la música que escucharon al otro lado de la puerta, al parecer alguien había colocado un equipo de reproducción pegado al dorso de la misma que se activó con el censor de movimiento que tenía; en consecuencia, el sonido empezó a reproducirse.
"¿Me pregunto que tuvo de necesario hacer esto? Por la forma en la que murió, se ve que antes de eso lo torturaron. Las marcas que tiene en ambas muñecas demuestran que estuvo atado cuando aún seguía con vida. Es demasiada la sangre que salió por su boca, una persona que fue ahorcada no debería estar así, no se ven signos ni en la lengua ni en el color de la piel que demuestre que haya muerto por falta de oxigeno. Aún no sé con exactitud la causa pero sé que esto no fue un suicidio, fue un homicidio". Pensaba el muchacho mientras los demás seguían atónitos observando la inesperada muerte.
- ¡No dejen salir a nadie de la casa!, Todos los presentes se van a quedar acá para ser interrogados. Renzo, por favor, avísale a los demás. – gritó Mouri sin quitar el ojo en la victima.
- ¡Si! – respondió inmediatamente el mayordomo.
Dicho esto salio en dirección opuesta a la que vinieron. Conan seguía observando con detenimiento la escena del crimen buscando pistas que le ayuden a entender las preguntas que rondaban en su cabeza. Todavía no había encontrado respuestas que apoyaran su hipótesis.
"¿Por qué esta todo tan desordenado y lo único que no le paso nada fue a esa estantería llena de cd's?, Pareciera como que fuera apropósito el desorden del desorden del cuarto."
Mientras divagaba en su pensamiento, se acercó más aún al cadáver, y examinó el escritorio prácticamente vacío.
"Veamos… un vieja pluma, un tintero vacío y una hoja escrita que dice `te quiero mucho`". Que extraño es todo esto… - dijo intentando colocar estas nuevas piezas cada vez más complicado rompecabezas.
"Estoy seguro que es un homicidio, pero el hecho de que la puerta esté cerrada y la única llave la tenga él, destruye mi hipótesis" – continuó pensando e intentando buscar algo que hiciera que sus hipótesis tuvieran sentido.
Pasaron 20 minutos y el mayordomo aún no había regresado; Mouri y Conan continuaba inspeccionando la escena del crimen.
-¡Ran! Ve a ver que pasó con el señor Renzo – le gritó desde dentro de la habitación a Ran que continuaba asustada al otro lado de la puerta.
- Si, ahí voy Pa. – respondió entre lagrimas.
Conan la miró y por alguna extraña razón sintió un vacío en su pecho que no lo dejaba respirar. Como si fuera un presagio de que algo malo iba a suceder y no tenia que dejarla ir. Similar al que Ran sintió el día en el parque de diversiones cuando Shinichi dejo de ser ese adolescente detective.
Mouri continuaba examinando la escena del crimen. - ¿Qué haces acá niño? - interrumpió su angustia.
- ¡Mira tío! ¿No te parece extraño? – Le respondió intentando olvidar el dolor en el pecho que había sentido.
Mouri lo miró con un gesto de indiferencia, ya que lo consideraba un estorbo que siempre quería hacer el trabajo que era de él.
- ¿Qué quieres? – le dijo de mala gana.
- ¿No te parece extraño que una persona que se vaya a suicidarse se haya molestado en poner las llaves justo al lado de la billetera de esta forma tan ordenada? – señaló en dirección hacia donde se encontraban las mismas, las cuales estaban tiradas en el piso y una al lado de la otra simétricamente colocadas. – diría que desentona con el cuarto – añadió por ultimo Conan.
Si, tienes razón… - admitió analizando objetivamente la situación.
- ¿Y esas marcas en los brazos?, no son propias una persona que se suicidio.
El rostro del detective cambiaba con el paso de cada una de las deducciones de Conan, a cada palabra, su ceño se fruncía más.
- Y lo más importante… ¿Por qué tenia tanta sangre en…- Le interrumpió Mouri. - ¡Basta pequeño renacuajo!, Déjame hacer mi trabajo y espera a que la policía haga el suyo también, vos haces el tuyo. Jugar por ahí con tus amigos de primaria.
"YO estoy haciendo TU trabajo…". Ironizó en su fuero interno con la mirada hacia un costado.
Súbitamente la casa se plagó de música tranquilizadora, una vez más, clásica de Beethoven. Esta sinfonía no era más que el presagio de que algo malo iba a suceder.
La mirada de Conan se dirigió bruscamente al techo, provenía del primer piso. "Ran…", fue lo primero que pensó al oír esa la sinfonía.
- ¿De donde viene esa música? – preguntó Kogoro mirando a todos lados.
"Ahora es la segunda sinfonía de Beethoven…" volvió rápidamente en si y le respondió. - Del primer piso, ¡Vamos!
Conan llegó a la puerta mucho antes que el experimentado detective, la diferencia de velocidad saltaba a la vista. El joven se paró delante de la entrada y en su imaginación suponía ya lo que habría al otro lado de la gruesa puerta de madera. Esta se abrió poco a poco hasta que la instantánea se reveló, tal como esperaba, el mayordomo se encontraba tendido en el suelo prácticamente cubierto de sangre, principalmente en el pecho. La expresión de horror de su rostro explicaba que no solo había sido posiblemente asesinado, sino que también algo lo sorprendió de manera terrorífica.
Conan se acercó sin inmutarse ante la impactante imagen, posiblemente por la costumbre de vivir a diario estos siniestros; Su vista oscilaba de lado a lado temiendo a la idea de que el asesino aún se encontrará allí. Colocó su dedo índice sobre el cuello del mayordomo, y el silencio fue su devolución.
- Está muerto… – murmuró por lo bajo. Miró las hojas que estaban tiradas al lado del cadáver, y sólo una de ellas tenía una inscripción en sangre.
"¿Otra hoja más?... Me pregunto el por qué de estas notas…" – reflexionó el joven Shinichi. La nota decía `Mi venganza`.
Justo en ese preciso momento llegó exhausto Kogoro Mouri. La imagen no lo perturbó, pero lo que no esperaba es que la victima fuera el mayordomo, sino un miembro de la millonaria familia.
- Lo que imaginaba… Otra muerte más – dijo en forma redundante.
"Fue apuñalado con violencia hace muy poco… ¿Qué es esto en el piso?... Ahora entiendo… El rompecabezas está cobrando más sentido". El joven de gafas encontró algo que le cambió el rostro por completo. Su sonrisa denotaba que cada pieza estaba encajando en el lugar correcto.
"Veamos que más encuentro… ¿un baúl con fotos viejas? ¿Qué estarán haciendo aquí?..." – se debatía en su fuero interno.
Mientras tanto, la policía llegaba a la mansión de los Sonozaki y ponía en custodia a todos los sospechosos en una habitación. Con el pasar de los minutos los integrantes fueron llegando; los últimos dos fueron los testigos del último asesinato.
El inspector Megure y sus hombres ya hacían las primeras pericias en la escena del crimen.
- Acaban de asesinar al mayordomo Renzo en su habitación. – le dijo Mouri apenas entró a la habitación donde se encontraba robusto inspector.
- ¡Vayan para allá ahora mismo! Todo dato que encuentren, háganmelo saber de inmediato – les hizo saber a los policías.
- ¡Sí, señor! – replicaron de inmediato sus subordinados.
La primera peculiaridad que notó el joven detective fue que Ran y Yuki no estaba aún en la habitación.
- Inspector, ¿sabe donde este Ran? – preguntó inocentemente Conan.
El inspector dibujó una sonrisa que usualmente los niños causan en los adultos y este le respondió amablemente.
- La estamos buscando en la mansión, apenas sepamos algo te avisaremos pequeño y … - una voz interrumpió su respuesta. - Perdón por la tardanza, me estaba duchando y desconocía toda esta situación.
Esa voz que provenía de la puerta se hizo imagen cuando la atravesó; era Yuki.
- Esta bien señorita, vaya con todos los demás para ser interrogada. El día de hoy se cometieron dos asesinatos en esta misma casa.
- Entiendo… - respondió mirando al suelo.
Conan miró fijamente la expresión de la señorita durante varios segundos, sus pensamientos eran un tornado de ideas e hipótesis, pero ninguna encajaba. Algo faltaba.
- ¡Señor, le tenemos el informe del señor Kyon! – le avisó uno de sus tantos ayudantes.
Conan, como acto reflejo, puso toda la atención en la lectura del informe.
El dichoso documento llegó a manos del inspector, quien, como es costumbre, lo leyó en voz alta para sí mismo.
- Kyon Sonokai murió en el día de ayer, 21 de junio, a las 18 horas, por la ingesta de una droga desconocida que fue suministrada en forma de cápsula aproximadamente 6 horas antes de la muerte. La droga tiene los siguientes efectos: produce la destrucción de los propios glóbulos rojos, provocando así una hemorragia interna lenta que destruye el organismo por completo. – sentenció Megure.
Conan prestó atención a cada detalle y sonrió al darse cuenta de que su hipótesis de asesinato se había corroborado con el informe.
- Ahora tendremos que analizar sus coartadas, pero según el último asesinato nadie tuvo tiempo suficiente para escapar de la mansión y menos aún por el simple hecho de que casi paralelamente llegamos nosotros a la escena y cubrimos toda salida del lugar. En consecuencia, nuestros sospechosos son:
Sonozaki Yuki
21 años
Estudiante de derecho
Hija de la víctima
Roberto Gonzalez
36 años
Jardinero de los Sonozaki
Empleado hace 5 años
Enzo Kawaishi
24 años
Estudiante de medicina
Novio y futuro esposo de Yuki
Taguchi Kenzo
58 años
Guardaespaldas retirado
Amigo cercano de la víctima y guardaespaldas en su época de diputado.
Hatori Odawa
45 años
Artesano
Amigo de Kyon; vive en la casa hace aproximadamente dos años.
El inspector comenzó el análisis de cada uno los involucrados.
- Vamos a tener que inspeccionar sus cuartos, solo para asegurarnos de que no haya nada que los involucre. El último asesinato tampoco dio lugar a esconder el arma, así que van a tener que continuar aquí hasta que podamos liberarlos.
"Me preocupa mucho Ran… tengo que buscar el modo de salir de la habitación y buscarla". Por un momento Shinichi olvidó por completo el caso y su único dilema era la seguridad de su amiga. Aprovechándose de la bondad de los adultos para con los niños puso en marcha su estrategia.
- Señor policía, necesito ir al baño ya mismo, no puedo soportar más – le aviso con voz llorosa.
El policía se quedó con cierta incomodidad: nadie podía salir, pero sólo era un niño y únicamente era ir al baño y volver.
- Está bien niño, pero vuelve enseguida, sino te voy a tener que ir a buscar.
-¡Gracias! – le respondió con una sonrisa.
"Ran, tengo que encontrarte…" pensó mientras corría por el pasillo de la casa.
No tenía muchas más opciones, y si la tenía cautiva el asesino, la única forma de que Ran volviera con él era esclareciendo los asesinatos.
Su duda ni siquiera existió, sus pensamientos se volvieron hechos; tomó la píldora que Agasa le dió en caso de emergencia, aún a costa de los efectos colaterales impredecibles que podría sufrir al llegar a tomarla... Entre ellos, la muerte.
- ¡Encontramos el arma del crimen, Inspector! – le avisó uno de sus tantos ayudantes a Megure.
- ¿En qué habitación estaba? – le respondió con ansiedad.
- En la quinta habitación de la derecha, a tan solo tres habitaciones de la victima.
- ¿De quién es esa habitación? – replicó aún con más brusquedad.
La sonrisa se dibujó en el rostro de uno de lo cinco sospechosos. Él sabía que esa era su habitación, y sintió como su corazón recibía un golpe que no merecía.
- Taguchi Kenzo – respondió en seco el ayudante.
Megure se acerco al nervioso Taguchi quien negaba a raudales haber hecho algo malo.
- A usted lo conozco… Era el guardaespaldas número uno de Japón, hasta que ese incidente que casi le costó la vida lo convirtió en otra persona.
Taguchi solo se limitó a esquivar la mirada directa del detective y girar la cabeza hacia un costado, pero el inspector no iba a ceder lugar ante la negativa de respuesta del ahora principal sospecho del caso.
- Recuerdo que se sintió muy decepcionado de Kyon cuando en el mejor momento de su carrera lo despidió por los efectos secundarios al accidente; el miedo a volver a tener un encuentro cercano con el destino hizo que usted no sea el mismo.
Se volvió a quedar callado sin volver a mirarlo a los ojos.
- ¡Ran! ¿Dónde estas? – gritaba Shinichi en cada habitación que pasaba. Su cuerpo estaba sintiendo cada vez más el efecto de la droga, su pulso era cada vez más seguido y su respiración se aceleraba con cada paso que daba. Llegó entonces a la primera habitación que no estaba completamente vacía. Entró, y lo primero que le llamó la atención fue que extrañamente ese cuarto era más pequeño que todos los que había pasado; parecía hasta construido por otro arquitecto. El siempre inquieto muchacho aprovechó el momento para investigar. No había muchas cosas interesantes a primera vista, pero algo llamó su atención: debajo de la cama, entre cajas y papeles, se asomaban varios portarretratos muy particulares; estaban Kyon y Hatori en varias de las fotografías, pero en todas, la cara del primero estaba recortada. Por alguna razón, no lo quería tanto como todos pensaban.
"Es raro... Alguien que te dió acogida en su gran mansión cuando estabas en la ruina... Cualquiera pensaría que lo adoraría...¿Y por qué está en un álbum tan viejo si sólo hace 2 años que llegó acá?". El dolor de su cuerpo interrumpió su pensamiento. Los latidos lo golpeaban como si su corazón buscara escapar de su cuerpo... Pero, a pesar de eso, tenía dos objetivos inamovibles para esa noche: rescatar a Ran como primera, y en segunda, resolver el caso.
Se metió en otras de las habitaciones, casi sin pensar cual era. Abrió la puerta y supo que no era una habitación más. Su decoración contrarrestaba con todas las demás: una habitación digna para una princesa y su príncipe, de ensueño. Una hermosa cama, y colgando de las finas barras de madera y dos suaves sabanas a los costados. El aposento era tan grande que podrían dormir cómodamente cuatros personas. Buscó minuciosamente cosas sobre la tan misteriosa Yuki pero no logró encontrar ninguna pieza que encajara en el rompecabezas. Justo cuando estaba desistiendo de la idea de encontrar algo, delante de sus ojos y, como si alguien se la hubiera puesto allí. Una prueba de suma importancia capturó su atención. Sonrió al notar que muchas de sus preguntas encontraron su final. Sólo le faltaba una pieza, una pregunta que aun no había podido encontrar su conclusión, y el caso dependía necesariamente de eso.
"Ahora solo tendría que ir a la habitación de Taguchi.". Justo cuando estaba por llegar, escuchó una voz a lo lejos del pasillo.
- ¡Encontramos el arma! – avisó uno de los uniformados de azul.
Shinichi dió un paso atrás ya que no quería ser descubierto por la policía husmeando por la mansión.
"Tendría que haber entrado ahí antes que ellos". Se maldecía Shinichi. "Y me falta también la habitación de Roberto… Pero siendo que vive fuera de la mansión es imposible llegar a ella". Volvió a protestar el joven.
Le faltaban piezas, pero esperaba que con lo que tenía fueran suficientes para que el asesino se equivoque y llene el espacio sobrante.
- ¡Es claro quién es el culpable! Es, es… ¡Usted! Señor Taguchi – señaló Kogoro acusadoramente con el dedo índice.
- ¿Qué? ¡NO! – gritó desesperadamente.
- Vamos, no pudo soportar no ser más el guardaespaldas de Kyon y vino como excusa por las amenazas que estaba teniendo… No sería raro que el rival de las elecciones, el señor Amekaze, lo haya contratado y… - Justo una voz fría e imponente se hizo escuchar desde la entrada de la habitación.
"¡No puede ser..! Ahora no puedo volver atrás, Mouri ya acusó a un inocente y Ran continúa desaparecida. No tengo más opción que esperar que mis hipótesis sean ciertas", la duda no era característica de Shinichi, pero por alguna razón no era el seguro detective que solía ser. Le faltaba algo o... Alguien.
- ¡Espera! – exclamó con firmeza y seguridad.
- ¿Shinichi? El caso ya está terminado de todas formas – expresó de forma burlona.
- Tío… digo… Señor Mouri… Se equivoca, esa persona es inocente. Sé quién es el culpable, y ahora mismo se los voy a demostrar a todos los presentes.
Continuará…
