CAPITULO 2

INTERCAMBIO

8 meses después en el mismo año los rayos de sol iluminaron una nueva vida. Una linda princesa había nacido en el castillo de los Manson, al fin eran felices después de tanto tiempo, ya podían ver su futuro: una linda niña casada con un joven apuesto y ambos heredarían la fortuna de ambos padres, la pequeñita había abierto sus grandes ojos los padres se sorprendieron al verla, de color violeta, pero se sintieron alegres porque les recordaban al bisabuelo de la reina que peleo junto al bisabuelo de Jack. Fue de ahí que surgió su gran amistad.

- bien querida muchas felicitaciones, fue una linda mujercita ahora ¿qué nombre quisieras ponerle?-

- ya lo decidí. Se llamara Samantha-

- ¡oh! como la esposa de tu bisabuelo-

- exactamente. ¿Crees que tenga el mismo carácter?-

- los mismos ojos, el mismo nombre, yo diría que tal vez- ambos sonrieron y Pamela recordó que tenía que darle un pequeño obsequio a su hija. – Jeremy puedes pasarme la cajita roja que está en aquel cajón- Jeremy obedeció y le entrego la cajita, dentro de ella había un hermoso collar de oro con un dije en forma de la rosa de los vientos (símbolo central del escudo de su familia), si la abrían decía Para nuestra querida princesita de parte de tus padres quienes te adoramos. Samantha te amamos. Se lo pusieron a la pequeña y ella como si sabía lo que era, dedico una dulce sonrisita a los reyes, quedándose dormida al instante.

Al igual que sus amigos los Fentom, realizaron una pequeña reunión, pero esta vez como era su primera hija la fiesta duro al menos 2 días y medio. Tanta era la felicidad que habían descuidado un poco al pueblo que reinaban, la fiesta fue el sábado pero en la noche del domingo: el mismísimo Vlad Plasmius no se había olvidado su deber. Entro a la gran habitación color rosa con varias muñecas y flores que la adornaban; en una esquina al lado del ventanal, cuyas cortinas bailaban suavemente al son del viento, y arropaban más a la pequeña Samantha. Ella era diferente, Vlad pudo notar eso, ella estaba despierta mirando fijamente las estrellas o simplemente a la nada, tan calladita y pensativa bien se sabía que iba a ser una niña inteligente, a el no le importo eso; cogió a la niña suavemente para que no fuera a llorar la coloco en un sofá que había cerca, e inmediatamente puso en la cuna a una bebe cabello negro, piel blanca, muy parecida a la princesa, pero con la excepción de que ella tenia los ojos verdes esmeraldas , al parecer él no se dio cuenta de eso, rápidamente envolvió a Samantha, para luego raptarla, salió volando de ahí más rápido que un rayo pero ahora quien dormía en la cuna de la princesa, era una simple bebita con una tela vieja amarrada a su muñeca y en ella estaba tejido el nombre de Paulina.

En las frías y oscuras callejuelas de la parte más alejada de Amity Park existía una choza, muy pequeñita, se podía ver que habían unos señores viviendo en ella porque la chimenea estaba encendida, afuera habitaban caballos, gallinas, cerdos, perros gatos, pollitos, en fin hecha toda una granja, la sombra de Vlad se hizo presente, cogió un poco de paja la puso en frente de la puerta vieja y en ella coloco a Samantha quien estaba empezando a moverse y a incomodarse por el frío que hacia aquella noche, termino por llorar y Vlad se alejo de ahí tan rápido como pudo, no sin antes decir en voz baja – he cumplido mi cometido, ahora solo falta esperar-.

Los señores que habitaban en aquella chocita escucharon el llanto de la pequeña rápidamente se levantaron y abrieron la puerta para encontrarse a una bebita que pedía calor, y comida, los esposos no tenían nada más que hacer, dejarlas ahí solita no podían, ni tampoco ir donde el rey y la reina porque se les hacía demasiado lejos, además de que era muy tarde, optaron por quedarse con la niña, se dieron cuenta del collar, les pareció muy raro que una niña con un collar, aparentemente costoso, llegara mágicamente a su hogar, tal vez el destino opto por darles un regalo del cielo, pensaron ellos, así que no le cambiaron el nombre, desde ese momento la aceptaron como su hija.

Era lunes muy de mañana ya la mayoría se había recuperado de su borrachera, en la fiesta anterior, Pamela se había dado cuenta que no había visto a su hija, durante unas horas, así que pidió de favor a una de sus sirvientas que la trajera, ella lo hizo, Pamela como buena madre preparo el desayuno solo para su hijita, en un biberón hecho de vidrio en ese entonces.

- aquí esta reina Pamela- la reina sonrió al poder ver a su supuesta hija cuando la cogió con la mano que tenia la botella de leche movió complicadamente el pedazo de sabana que le tapaba su carita, después solo se escucho el biberón romperse. Jeremy que estaba cerca salió corriendo directo a la cocina asustado, solo vio a la sirvienta limpiar y a su esposa mirar extraño a la bebe, el había preguntado qué rayos pasaba, pero la reina no dijo nada más que un solo: "sígueme", casi llego corriendo a la habitación de Samantha y atrás Jeremy cansado, cerró la puerta y se preparo para escucharla.

- ahora si quieres decirme que pasa contigo-

Pamela no espero mas y fue directo al punto – Jeremy ella no es nuestra hija- se quedo pasmado a tal noticia, movió negativamente la cabeza y se acerco más a su esposa diciendo

- eso es imposible-

- ¿ah sí? Solo mírala- basto con eso para que el rey se preocupara más de lo normal, en efecto ella no era su Samantha, apenas nació la fotografió mentalmente para nunca olvidar esa sonrisita y en especial sus ojos, pero como todo padre no quería aceptar la realidad así que mantuvo un poco la calma y de nuevo repitió que era imposible, que sus ojos hayan cambiado de color no era nada. La reina estaba a punto de gritarle que su instinto de madre le decía que ella no era samantha.

- ¡por Dios mírala bien!. ¡Sus ojos eran violeta, imposible que se cambien a verdes claros, de la noche a la mañana. Además tampoco tiene el collar que le regalamos, solo este pedazo de tela con el nombre Paulina, es obvio que ella no es nuestra hija Jeremy reacciona!- estaba a punto de estallar ahora el rey sostenía a la pequeña, la reviso de pies a cabeza y ya no se podía convencer de que ella era Samantha.

- esto no puede quedar así. Llamare a los guardias reales para que se encarguen de buscar a mi hijita y también-

-¡Jeremy espera!- quito a la bebe de sus brazos – ellos no conocen como es nuestra hija nosotros debemos buscarla, sin la ayuda de nadie- el rey se dio media vuelta y alzando una ceja le pregunto a su esposa.

- ¿que tratas de decir?-

- escúchame bien. Nadie y absolutamente NADIE se tiene que enterar de esto-

- pe… pero-

- si se lo decimos a todos probablemente la persona que secuestro a nuestra pequeña, la esconderá y así nunca la encontraremos-

- si tal vez tengas razón, pero querida, nosotros solos no podemos con esto- agarro los hombros de la reina en forma de apoyo y se dirigió a la bebe – esta niñita no pertenece aquí, y al igual que nosotros, sus padres verdaderos deben estar buscándola.- Pamela escucho todo, se dio media vuelta, y fue directo a la ventana, quizá para coger un poco de aire y tranquilizarse pero en realidad estaba pensando en algo que aunque no le gustase mucho, tenía que hacerlo.

- no creo poder encontrar a mi hija y tampoco pienso en que nos la devolverán-

- pero que dices mujer-

- ¡estoy diciendo…!- se había dado vuelta para verlo de frente –…que nuestro deber ahora es cuidar a esta pequeña como si fuera nuestra hija-

- pero y Samantha?-

- ella volverá. Yo lo sé. Pero si la buscamos desde ahora más se irá alejando, y todo el tiempo perdido será en vano, piénsalo un poco, dejaremos a nuestro pueblo, y a ellos no lo podemos defraudar-

- estás diciendo que no te importa tu hija-

- ¡¿Jeremy por favor como se te ocurre decir eso? Por supuesto que me importa y muchísimo, pero entiéndelo tenemos otros deberes que hacer y casi ni tenemos tiempo- el rey se quedo pensativo todo lo que decía su esposa era cierto, como siempre ella tenía razón, aunque no le agradaba mucho la idea de dejar a su hija sola en quién sabe dónde y con cual, tenía que asumir responsabilidades tan importantes: en unos días debía viajar muy lejano, lego se reuniría con los demás reyes para conversar la economía de cada pueblo y si faltaba se retrasaría no podría fallarle a su gente, con lagrimas en sus ojos miro hacia arriba y en su mente dijo "perdóname pequeña samantha, perdóname por no buscarte, pero espero me entiendas el porqué no lo hago" la reina había notado eso y como ella ya estaba llorando compartió el dolor con su esposo. Pero ambos habían quedado de acuerdo que nadie se tenía que enterar que esa bebita no era su hija.

Continuara…

Si ya se: me disculpo por el gran retraso!, solamente voy a decir que ME DECIDI si la continuare y recalco que en mi story anterior de "canto a la guerra y al amor" dije que dejaría de escribir pero gracias a alguien me llego la inspiración además de que me dio mucha pena dejarla asi y no expresar mis sentimientos ante esta historia sigan leyendo y si pueden comentar algo por ahí!

Una duda quieren que los cap. Sean de este tamaño o mas largos?

Díganlo porfis!