N/A: E aqui el segundo cap =) que bien para tener tan solo un dia muchos lo agregaron a sus favoritos XD
ojala dejaran reviews XD
Capítulo II
Una Vista al Frio Provenir
Todos tenemos algún secreto. Todos. Y estos secretos algún día salen a la luz de sol. Y Bella no era la excepción a esta regla. Ella guardaba un secreto que ni su amiga Alice pudo haber imaginado. Bajo su cara de ángel y niña inocente, Bella poseía un lado oscuro. El cual la dominaba si ella lo permitía.
El secreto de Bella podía convertirse en una gran debilidad si lo usaban en su contra. Ella sentía una gran atracción hacia los españoles u hombres exóticos de nacionalidades latinas. No era una simple atracción, podía llamarse más bien un fetichismo. Cada vez que veía pasar a algún botones mexicano, peruano, venezolano o español, se convertía en otra persona totalmente ajena a ella. Esta era una razón por la cual se casaría con Jacob Black, aunque era estadounidense tenia ciertos rasgos que lo hacían asimilarse al tipo de hombres que derretían a Isabella.
Su pequeña obsesión nació del primer hombre que tuvo en su vida y el primero con el que ella había estado, su nombre era Miguel Veliz, un español. Todas las chicas del instituto querían estar con él, pero este escogió exactamente a Bella. De más de cien chicas, la escogió a ella. Ella llego a amarlo en menos de una semana, el se encargo de que así fuera. La hacía sentir amada, bella e importante -algo que bella jamás había sentido de verdad-. Su relación termino bruscamente debido a la madre de Bella, esta se entero de lo que ocurría y se encargo de que ese muchacho hispano se alejara de su hija. Y lo peor no fue que lo hizo porque le había quitado la virginidad, lo hizo porque estaba avergonzándola por salir con un extranjero sin dinero.
Bella quedo destrozada ya que Miguel poco hizo por luchar por ella, el no la amaba, solo la había usado para satisfacerse por un tiempo. Pero tal tiempo creo esa conducta en Bella. Desde entonces siempre soñó con pasar su vida junto a un exótico y sexy hispano que la satisficiera como Miguel alguna vez lo hizo.
Jacob Black la satisfacía, no siempre le hacía temblar las rodillas al verlo. O la hacía arder de deseo, no siempre lograba mantenerla despierta hasta muy altas horas de la noche esperando por él. Pero era muy buena compañía y muy culto, con eso le bastaba.
Bella meditaba sobre su provenir y de cómo había cambiado su historia y su situación. Se encontraba sola -como la mayoría del tiempo- en el balcón de su suite privada en el Four Seasons, esperando que su futuro esposo volviera de un viaje de negocios a Japón, en sus manos se desplazaba un vaso con whisky seco, el alcohol se había vuelto su único amigo en esos momentos solitarios.
Escucho un ruido y supo que su prometido había llegado, corrió hacia el baño, desecho el contenido del baso en el lavamanos y se cepillo los dientes. No quería que su futuro esposo la abrazara y se percatara de lo que había bebido.
Se arreglo un poco el pelo y salió a su encuentro. Jacob entro impecable por la puerta principal seguido muy de cerca por su asistente Embry Call –como siempre, su asistente no se separaba de él. Parecía un apéndice más de su cuerpo.- y por ultimo un señor mayor asiático y una mujer de la misma nacionalidad esbelta y con el cabello por la cintura, el japonés expreso unas palabras en su idioma y la mujer lo traducía al ingles, parecía que Jacob había traído su trabajo consigo, el ánimo de bella siguió en caída libre.
-"Querida, te presento a Yang Wang, es uno de los mayores inversionistas Japoneses, y Zullé Wang su esposa y traductora, Ella es Isabella Swan mi futura esposa"- Bella sonrió amablemente y lucio angelical frente a los asiáticos, luego tomo el brazo de Jacob sintiéndose un poco mejor al sentir que estaba en casa. –"Discúlpenme por favor tengo unas cosas que arreglar antes de la cena. Embry los llevara a sus Suites y estará con ustedes en mi ausencia"- Jacob se disculpo y despidió de sus invitados, Bella se extraño ante tal comportamiento, jamás lo había visto ignorar el trabajo de esa forma.
Una vez estando solos, Jacob se giro y beso con fervor a Bella dejándola casi sin aliento.-"No sabes cuánto te extrañe cariño"- Decía al mismo tiempo que la abrazaba y la cargaba en brazos, por encima de su hombro.
-"¡¿Oh Jake que haces?¡"- Exclamaba Bella entre risas y oponiendo un poco de resistencia picara, Jacob se rio y la llevo a su habitación, colocándola en la cama suavemente.
-"Tenemos una hora antes de la cena y tenemos que aprovecharla"- Volvió a besar a Bella apasionadamente. Bella no se sentía en ese momento tan emocionada como quisiera con esta idea, no sentía la atracción necesaria para hacer el amor en ese momento. Pero no le importo, ya llegaría ese fervor en algún momento.
-"Pero cielo ¿no estás agotado con el viaje?"- Decía bella a la vez que él le quitaba la camisa.
-"En absoluto cariño, para ti nunca lo estaré."-Ambos terminaron de desvestirse y entraron a la cama. Comenzaron a abrazarse y acariciarse cuando de pronto Jacob se detiene.
-"¿Cariño?"- Pregunto Bella mientras se incorporaba para ver a su prometido. Este había caído profundamente dormido. Bella se quedo totalmente sorprendida. ¿Cómo podía dormirse mientras iban a hacer el amor? De verdad debía estar muy agotado para que eso sucediera.
Se recostó a su lado y observo como dormía. De verdad estaba exhausto, nunca lo había visto tan cansado. Por primera vez se dio cuenta de el problema de la diferencia de edades y como la afectaba.
Paso un tiempo, una o dos horas hasta que Jacob por fin despertó. Bella se encontraba vestida y con una copa de champagne en las manos.
-"Dios cariño lo siento me quede dormido"-Dijo Jacob avergonzado y parándose rápidamente.
-"No te preocupes… Estabas cansado, lo entiendo. ¿Quieres champagne?"- Bella trato de ignorar lo ocurrido y no parecer desdichada y al parecer funciono. Jacob acepto la champagne y la bebió de golpe, acordándose que los japoneses estarían esperándolo en la cena. Corrió al teléfono –el cual nunca abandonaba- y llamo a Embry avisándole que lo disculpara ante los extranjeros. Luego se recostó en la cama nuevamente.
-"Cariño espero que te guste Francia pasaremos nuestra luna de miel allí, todo está arreglado."- Francia sonaba muy bien para pasar la luna de miel, bella no podía negarlo, pero en ningún momento consulto con ella sobre el lugar.-"Y todo está listo para la boda, ¿está listo tu vestido?"- Esto iba empeorando, ahora había organizado la boda sin preguntarle a bella si le gustarían o no sus planes, que pretendía ¡¿hacerse cargo de el vestido también?
-"Si cielo está listo… ¿Cuando organizaste todo?"-
-"En el avión de vuelta querida, solo eran unas llamadas y ya salí de eso"- Bella llego a preguntarse cuál sería su papel de esposa si Jacob hacia la mayoría de las cosas, estaba tratando de controlarla igual que Reneé lo hiso algún tiempo. Era increíble que luego de haber salido de una cárcel ella misma había parecido entrar por su cuenta en otra.-"¿Querida que tal si continuamos con lo que hacíamos?"- Pregunto Jacob recostándose en la cama. Bella solo asintió y se reunió a él…
…
-"Piensa, piensa, piensa…"- Se decía en susurros para sí misma Jessica Stanley, sentada frente a su computadora buscando alguna idea en su cabeza que la ayudara a sacar uno de los mejores reportajes jamás hechos.
Nada salía de su cerebro y su paciencia se estaba agotando. Deseaba con fervor hacer un artículo o perfil sobre la famosa Isabela Swan. Pero esta debido a la protección de su enorme guarura Emmet McCarthy nunca le había concedido una entrevista y más si era para una reportera/escritora de muy mala fama como Jessica Stanley. Tenía la naturaleza de con la escusa de hacer perfiles de personajes artísticos estos supuestos perfiles terminaran en a vergonzantes confesiones de los famosos, ya muchos de estos se habían retirado de su carrera, suicidado o desaparecidos de la expectativa publica volviéndose fantasmas o simples recuerdos del pasado.
Jessica no tenía intenciones de hacer caer en picada la reputación de los famosos. Ella solo quería sobresalir en su trabajo y ser la mejor. Si habían de rodar algunas cabezas en el proceso. No era su culpa. –Según su mentalidad-
Los artistas la empezaron a llamar La Perra en Libreta. Nunca soltaba su libro de anotaciones y hacía de todo hasta lograr su objetivo. Cualquier cosa. Si una entrevista con Isabella Swan implicaba que tuviera que acostarse con todos los empleados del Four Seasons inclusive con el inmenso guarda espalda de la estrella que nunca abandonaba la puerta principal de su suite ella lo haría. Haría lo que sea. Cualquier secretillo que encontrara cualquier trapito sucio que sacara de ella a la luz haría a la estrellita caer de las nubes y sentarla en la realidad. Para Jessica esa chica que había ganado fama de la noche a la mañana por una foto en el periódico le parecía extremadamente falsa y manipuladora, alguien debía traerla al mundo de los mortales y bajarla de la nube. Ella se encargaría de eso. Gracias a su fotógrafo Ben Cheney, Isabella Swan se encontraba en la cumbre, de no ser por Jessica Ben jamás la hubiera fotografiado, ¿y qué ocurrió? Bella – como todos la llamaban- se volvió famosa e irresistible mientras que ella quedo en el fondo. Tenía que lograr hacerla caer y lo haría.
:)
Saludos!
