Capítulo 2: Conociendo a mamá.

-Padfoot, estamos en Hogwarts-

-Si, pero en Hogwarts de 1996- dijo Harry recuperando el habla.

James se quedó mirando fijamente a Harry. Esos ojos le recordaban a alguien. Escudriñaba su mirada insistentemente hasta que recordó.

-¡Son los de Lily!- gritó mientras todos lo miraban.

Pero Harry se vio absuelto de responder al comentario de su padre, pues una castaña llegaba corriendo con un chico y una pelirroja.

Eso era más de lo que Harry podía soportar. Había visto a sus padres en el pensadero, de hecho, sentía más afinidad con los merodeadores cada vez que le hablaban de ellos, pero con su madre era algo totalmente diferente. La había visto en fotos y la vez del pensadero, pero verla ahí, junto a él, después de 16 años…

-¡Harry! ¡Ron! ¡A que no adivinan que pasó!- dijo la castaña, quien no había visto a Sirius y James.

-Los merodeadores, Lily, Hogwarts, ahora- dijo Harry como tratando de organizar ideas.

-¿Y si vemos a McGonagall?- sugirió Hermione.

-Me parece perfecto- dijeron al unísono Remus y Lily…

-¡Moony! ¿Tu sabes que pasaría si McGonagall nos ve? Además según éste estamos en…-

-1996- completó James.

-¡Lo sé Prongs! Por eso mismo debemos buscarla-

Mientras ellos discutían Harry ponía atención a su madre, ella escuchaba atenta y trataba de no intervenir en la "pelea de merodeadores". Harry trataba de grabar sus gestos. La oportunidad de verla le había sido negada. Por más que trataba de hacer memoria, no lograba recordar nada de ellos. Todos siempre le hablaban de su padre y agregaban el "pero tienes los ojos de tu madre", sin embargo no sabía mucho de ella.

Lily se dio cuenta que él la observaba y se sentía un poco incómida. Lo miró y se encontró con unos ojos iguales a los suyos. Se sorprendió pero luego le brindó una sonrisa. Harry se sonrojó y James se percató de ello.

-¡Oye mocoso! ¡No te metas con mi Lily!-

-¿Tu Lily, Potter? ¡Desde cuando soy tuya pedazo de engendro! ¡Ya ves que por tu culpa estamos acá!-

Remus, quien veía como se avecinaba la rabia Evans, se acercó a ella.

-Recuerda Lily, cuenta hasta diez. Respira. Eres prefecta. No puedes…-

-¿Qué cuente hasta diez Remus? Podré contar hasta diez millones que no me voy a controlar. Mira que ya le he perdonado bastante a éstos como para…-

-Qué pena interrumpir su discusión pero si quieren pueden continuarla en el camino hacia el despacho de McGonagall- dijo Ron.

Lily miró furiosa a los merodeadores y se adelantó, dejándolos con Harry.

-¡Buena Prongs! Ahora la pelirroja sí que no te va a hablar-

-No estoy tan seguro de eso- respondió Harry, tratando de acercarse a ellos.

-¿Por qué lo dices clon?-

-Yo sé cosas que tú no, pero no te las podré decir, al menos no por ahora…- dijo Harry misterioso…

James, Sirius y Remus lo miraron con suspicacia y un brilló recorrió sus ojos. Estaban planeando algo.

Caminaron silenciosos hacia el despacho de McGonagall. Lily daba grandes zancadas y de vez en cuando echaba miradas asesinas a los chicos.

-¡Lily, cálmate!- le dijo Hermione.

-Pero…-

-Sí, te entiendo. Pero relájate. Igual ya están acá y tenemos que buscar la forma de que regresen.-

Lily le sonrió, aquella chica le agradaba.

Llegaron donde McGonagall y tocaron a la puerta.

-Dejen que yo hable.- dijo Harry.

-¿Y qué le vas a decir?-

-Algo se me ocurrirá. Pero da igual, ella ya debe saber lo que pasó-

La puerta se abrió lentamente y…

-¡Madre Santa! ¡Esto no puede ser posible!- gritó la profesora McGonagall.