Capítulo 2

POV AMU

Ya ha pasado una semana desde entonces…

Mi rostro se ponía rojo y me hervía la sangre cada vez que recordaba a ese baka. A ese estúpido con lindos oj… d-digo odiosos ojos azules, y su sonrisa de superioridad. Me daban ganas de golpearlo cada vez que lo recordaba y quitarle esa sonrisa de su rostro.

Lo que más odiaba es que no podía quitármelo de la cabeza. De alguna forma u otra los recuerdos de esa noche siempre volvían a mi mente, ¡incluso había llegado a soñar con él! Sus ojos zafiros mirándome, mientras tomaba mi rostro entre sus manos y sonriendo ponía sus labios sobre los míos. ¡Así no debía ser! ¡No con un extraño al que acababa de conocer! ¡Lo odio por robarme mi primer beso! ¡Y por no poder sacármelo de la cabeza! ¡Y agghh!

-Clase-entró la profesora al salón, regresándome a la realidad - hoy recibiremos a un estudiante nuevo.

Todos comenzaron a murmurar sorprendidos, y la verdad es que yo también lo estaba. ¿Ahora? ¿A mitad de año?

-Adelante Tsukiyomi.

Se escuchó el sonido de unos pasos aproximarse, mientras un chico alto de cabello azul entraba al aula. Todas las chicas se emocionaron al verlo, mientras susurraban entre sí lo guapo que estaba, sentía pena por los demás chicos de la clase que estaban siendo ignorados por todas como si no existieran.

El chico recorrió la clase con la mirada y nuestros ojos se encontraron por unos segundos, sentí mi corazón detenerse al observar sus ojos, ojos azul zafiro, iguales a los de… ¡No… no podía ser! Para mi sorpresa, el chico nuevo no apartó la mirada, al contrario, me dirigió una sonrisa, una que ya sentía haber visto. Sentí un pequeño rubor aparecer en mis mejillas ante eso, traté de ignorar como mi corazón latía más rápido mientras desviaba la mirada hacia otro lado. Calma Amu, solo es un chico nuevo lindo con ojos parecidos a los del chico que te robó tu primer beso, no hay por qué estar nerviosa, no es que ambos estén relacionados o algo así.

La profesora lo presentó: Tsukiyomi Ikuto. Al escuchar su nombre casi me da un infarto. ¡Ikuto! ¡El mismo nombre que me había dicho Black Lynx!

No no no no, ¡es imposible! ¡Son solo coincidencias, ¿verdad?! ¡¿Qué haría el ladrón Black Lynx a mitad de año en mi escuela?! No tiene sentido, además no tendría razón para... "Nos veremos pronto" recordé las palabras del ladrón. ¡Tiene que ser una broma! No vendría aquí solo por mí, ¿verdad?

Volví a observar al chico, sus ojos eran iguales, igual estatura, igual nombre... Vamos Amu estás exagerando, eso no demuestra nada, te ha afectado mucho lo de esa noche que ahora estás delirando. Estaba oscuro, ni siquiera lo pudiste ver bien y además Black Lynx no podría tener mi edad (17 años), debe tener veintitantos como mínimo para poder escapar tan fácilmente de la policía. Rayos eso quiere decir que mi primer beso fue con un hombre mayor.

-Bien, tu asiento es el último de la segunda columna, al lado de Hinamori. –dijo la profesora. Temblé al escuchar mi apellido y traté de actuar lo más normal y tranquila posible, no haciendo contacto visual, mientras escuchaba como el chico nuevo se acercaba y se sentaba en la carpeta de al lado.

La clase inició, y traté de concentrarme en lo que sea excepto en él, pero por alguna razón sentía como si me estuviese mirando. ¿Era mi imaginación, verdad? Lentamente alcé la mirada hacia mi derecha, pero me arrepentí un segundo después al encontrarme con el chico peliazul, su rostro inclinado hacia mi dirección, su mentón recostado sobre una de sus manos, y sus ojos enfocados en mí, ojos azules que parecían reflejar los colores del océano. Ahora que lo tenía de cerca podía decir que este chico podía hacer de modelo (tenía que admitirlo), a comparación de todos los chicos de nuestra clase (sin ofender).

Estaba segura que mis mejillas estaban comenzando a ponerse rojas. Desvié la mirada porque sentía que si no lo hacía me quedaría viendo sus ojos por quien sabe cuánto, esos ojos que me recordaban tanto a los de…. ¡Ya deja de pensar en ese ladrón! Volví a mirar al chico nuevo de reojo y por alguna razón el chico seguía mirándome, ahora con una sonrisa en su rostro.

-¿Q-Qué? -le pregunté deseando que se diera cuenta de lo incómoda que me estaba poniendo y que solamente dejara de mirarme. Pero su sonrisa no desapareció.

-Quería volver a verte- susurró de manera que solo yo pudiese oírlo.

Sentí mi cuerpo estremecerse. ¿Volver a…? No, no, no, no, no. ¡No era posible, debía de ser una broma! Porque la única otra persona a la que he conocido con esos ojos es…

-N-No creo habernos visto antes, debes estar confundiéndome con alguien más.

Sí, debía ser eso. ¡Exactamente eso!

-No lo creo, no creo que te hayas olvidado de mí, gatita.

¿G-Gatita? Me sentí mareada al escuchar el apodo.

Dirigí la mirada hacia mi escritorio. ¡Black Lynx! ¡Black Lynx estaba a mi lado! ¿Qué rayos estaba haciendo aquí? ¿Y qué quería? Mil preguntas y posibles respuestas comenzaron a cruzar por mi cabeza, pero solo tenía algo claro: Esto es malo, muy muy malo. Lo peor es que aun podía sentir la mirada del ladrón sobre mí, necesitaba ir a algún lado lejos de él para poder pensar más claro.

Apenas tocó el timbre lo primero que hice fue irme de allí. Felizmente todas las chicas fueron a rodearlo y a bombardearlo de preguntas, mejor para mí, solo no lo quería cerca de mí. Algunas personas trataron de preguntarme si lo conocía pero los ignoré y solo seguí mi camino.

Atravesé varios pasillos, subí las escaleras lo más rápido que pude para después abrir la puerta que llevaba a la azotea de un golpe y con la respiración agitada, ir hacia la parte trasera donde nadie iba nunca, dejar caer mis cosas al suelo y recostarme sobre la pared. Esto no puede estar pasando. Me deslicé lentamente hasta llegar a sentarme, abracé mis piernas mirando el suelo. ¿Qué era lo que él quería? ¿Por qué estaba aquí? "No dejaré que te olvides de mí tan fácilmente" aún podía escuchar sus palabras resonando en mi mente "Quería volver a verte". ¿Qué quiso decir con ello? ¿Qué quiere de mí? ¿Piensa chantajearme, amenazarme? El recuerdo del beso volvió a mi mente. ¿O quizá solo quiere jugar conmigo, aprovecharse de mí?

¿Qué voy a hacer? No tuve más tiempo para deprimirme cuando escuché la puerta de la azotea abrirse lentamente. Oh no, tierra trágame, dime que no es él. Me paré lentamente y asomé un poco mi cabeza para comprobarlo.

-Hace mucho frío como para comer aquí, mejor vamos a otro lugar -escuché a unas chicas hablar mientras las demás coincidían y la puerta volvía a cerrarse.

Dejé salir un suspiro de alivio, la verdad es que esto me estaba afectando demasiado. Aún no tenía claro que iba a hacer cuando lo volviese a ver. ¿Por qué tuve que volver a encontrarme con el chico al cual he estado tratando de quitarme de la cabeza toda la semana? Caminé hacia la baranda que daba vista hacia el primer piso de la escuela, me recosté sobre él sintiendo el viento sobre mis mejillas tratando de calmarme.

-Creo que estoy enloqueciendo- me dije a mí misma.

-Ohh ¿enloqueces por mí? -unos ojos azules aparecieron a mi lado.

-Ahhhhhhh -grité y retrocedí unos pasos, mientras observaba al chico del cual me escondía en frente de mí. -¡¿E-En qué momento llegaste?!

-Ohh que fría, que ¿no me extrañaste? -él rió un poco- Aunque ya me imagino la respuesta, a juzgar por la velocidad con la que saliste del salón, ¿tanto miedo te doy?

Estaba segura que a sus ojos parecía una presa aterrorizada a la cual iba a atacar.
Sí, estaba confundida y asustada, no sabía las intenciones de este sujeto, ¡y eso me estaba volviendo loca!, pero no me iba a demostrar débil ante él. Pude lidiar con él esa noche y ahora está sin su máscara. Alcé la mirada encontrándome con sus ojos, no iba a dejar que me intimidara.

-¿Tú no tienes miedo? –le pregunté demostrando en mi voz confianza y reto.

-¿Mmm?

-Sé tu verdadera identidad ahora, podría entregarte a la policía.

¡Eso es! ¡Amenázalo! ¡Demuéstrale que no eres una gatita asustadiza!

-Ohh ¿en serio? -preguntó divertido mientras comenzaba a acercarse - ¿Con qué pruebas? Dime.

-¿Eh?

-¿Con qué pruebas me acusaras de ser Black Lynx? - él siguió acercándose con sus ojos fijos en mí

- Bueno… Yo... Podría- comencé a retroceder mientras él seguía avanzando, hasta que choqué con la pared de atrás. ¡Maldición! Me sobresalté al sentirlo golpear la pared al lado de mi rostro con una de sus manos y con la otra mano alzar mi mentón, obligándome a mirarle a los ojos.

-No puedes ¿verdad? –susurró, su mirada era seria- De todas maneras eso sería meterte en un lío con un interrogatorio que no podrías responder. Además, fuiste tú la que me ayudó a escapar esa noche. No te metas en lo que no puedes controlar gatita.

Podía sentir sus respiración, estaba tan cerca… me costaba pensar con claridad.

-¿Qué es lo que quieres de mí? –logré decir después de un rato - ¡¿Y por qué tuviste que besarme esa noche?!-le grité

-Que, ¿quieres otro?- Dijo con voz seductora sonriéndome.

-¿Qué? ¡NO!- mi rostro se puso rojo y aparté la mano con la que sostenía mi mentón. -¡No te atrevas a volver a hacer eso! ¡¿Me oíste?!

POV NORMAL

Los ojos de la pelirrosa eran serios y sin temor alguno, sorprendía como solo hace 1 minuto esos ojos estaban llenos de miedo e inseguridad y ahora simplemente se le estaba enfrentando.

-¿Por qué haces tanto escándalo por un beso?

El rostro de Amu se volvió más rojo mientras sus puños se cerraban de la furia.

-Espera no me digas que...

-¡Urusai!

-¿Era tu primer beso? ¿ESA es la razón por la que estás tan disgustada conmigo? –comenzó a reír el peliazul sin poder creerlo aún. Eso solo hizo enfadar más a la pelirrosa.

-¡Cállate! –dijo furiosa- No soy como tú que de seguro ligas con cualquier chica que te encuentras, pero déjame decirte algo ¡yo no soy de esas chicas! ¡Así que no me incluyas en tus juegos! -Amu lo fulminó con la mirada, furiosa, no iba a dejar que se burlara de ella. Estaba decidida a irse cuando el ladrón volvió a acorralarla contra la pared.

-Lo lamento pero no puedo dejarte ir. Me interesas Amu. -Susurró con sus ojos enfocados en ella. ¡Solo quería jugar con ella! Black Lynx era la clase de ladrón que siempre se salía con la suya, y con su apariencia no le sorprendería que eso incluyera a cualquier chica que llamara su atención. ¡No iba a dejar que solo la usara para su propia diversión!

-¡Tsukiyomi aléjate!- ella trató de apartarlo con sus manos, sin éxito alguno.

-Ya te dije que no puedo.

-T-Tsukiyomi que estás -dijo nerviosa al sentir que él se acercaba más, su cabeza recostándose en el hombro de ella, aprisionándola completamente contra la pared.

-Por alguna razón no he podido sacarte de mi mente desde esa noche. -Susurró en su oído lentamente
Ahh ¿por qué su voz tenía que ser tan... tan... El corazón de la pelirrosa latía tan rápido que sentía que se le podía salir del pecho. -Quería volver a verte Amu. -Volvió a susurrar él, su voz reflejando tristeza.

-¡Déjame! –trató de apartarlo.- Debes tener muchas más chicas con las que jugar. ¡No me incluyas en esto!

-Yo no soy de los que juegan Amu, pero... Algo en ti es diferente. –su voz se tornó seria- Puedes mirarme y hablarme sin miedo aunque sabes que soy un ladrón.

-Pero yo...

-Sí, lo sé. No es que no tengas miedo, sino que no te gusta demostrarlo. –él volvió a tomarla de la barbilla, haciendo que sus miradas volvieran a encontrarse- Pero no necesitas temerme Amu. Te prometo que no te haré daño.

Hubo un pequeño silencio, mientras ambos se veían el uno al otro a los ojos.

-No te creo –dijo al final la pelirrosa –Apártate.

-Puedes confiar en mí -él se apartó, dándole espacio, su voz reflejaba algo de tristeza- así como lo hiciste esa noche. Después de todo te salvé de esos chicos ¿verdad?

-Tsukiyomi... –sus ojos volvieron a encontrarse.

-Ikuto... Llámame Ikuto.

-Escucha –ella desvió la mirada- ya te lo había dicho, no quiero involucrarme más en esto de los ladrones. Prefiero olvidar que todo eso pasó. Me tengo que ir.

Amu cogió sus cosas y se alejó. El peliazul la observó dirigirse hacia la puerta e irse, sin volver a mirarlo.

-Y yo te dije que no te dejaría hacerlo.

- ¿Puedo confiar en ti? -

Las clases ya habían terminado, Amu caminaba por el pasillo con sus 2 amigas: Ran y Miki.

-Hey Amu que suerte tienes. –comentó Ran. Ella siempre era muy animada, rasgo que la caracterizaba mucho especialmente cuando realizaba sus actividades de porrista. Su cabello era de un tono algo más oscuro que el de Amu, aunque sus ojos eran parecidos al color magenta, a comparación de los ojos dorados de Amu.

-¿A qué te refieres? –le contestó la pelirrosa.

-Dicen que el chico nuevo se sienta a tu lado.

-Ah eso.

-Eres la envidia de muchas chicas, ¿sabes? Al sentarte a su lado, tienes más oportunidad con él. -agregó Miki. El cabello de ella era azul, al igual que sus ojos, y se caracterizaba por su gran pasión por el arte, y gustarle mucho las novelas románticas.

-No quiero involucrarme en nada que tenga que ver con ese sujeto, chicas.

-¿Por qué? –preguntaron curiosas.

-Porque... No creo que sea de fiar.

-Bueno ni siquiera lo conoces. –coincidió Miki- Y con lo popular que se ha vuelto en el primer día no me sorprendería que fuera un playboy.

-Pero se dice que es tan guapo que derrite con la mirada, quien no quisiera un novio así. –comenzó a fantasear su amiga.

-Ran, me preocupas, hay que cuidarte.

-Amu dime ¿es cierto?

-¿Q-Qué?

-¡Lo de que es guapísimo! –prácticamente gritó la porrista emocionada con el chisme.

-¿Ahh?- la pelirrosa se sonrojó al instante.

-Sí, dinos. Yo también quiero saber –comentó Miki curiosa.

- Pues...eh… admito que es... mmm…. –¿cómo decirlo sin que su rostro se tornara del color de un tomate? - algo... atractivo.

-Ahh ¿eso es todo Amu?

-Bueno... –ella trató de seguir- tiene lindos ojos azules, azul zafiro, son como si... reflejaran el color del océano o el de una joya. Son… realmente hermosos –admitió al final, deseando que sus amigas no notaran el rubor en sus mejillas.

De repente la perlirrosa sintió una mano sobre su hombro, todo su cuerpo se tensó.

-Mmm gracias Amu –escuchó una voz susurrar en su oído, demasiado cerca para su gusto.

-¡Aaaahhh! –se alejó, y observó al chico del cual estaban hablando hace unos segundos, sonriéndole a su lado. Su rostro estaba totalmente rojo- ¡¿D-De dónde saliste?!

-Kyaa ¡es el chico nuevo! –se emocionó Ran al verlo- ¡Vaya que los rumores son ciertos!

-¡Ran contrólate! -gritó Amu, lo menos que ella quería era tener a una de sus amigas dándole cumplidos al chico que había estado tratando de sacar de su cabeza toda la semana.

-No voy a negarlo tampoco.

-¡Miki! –Si ella también se unía, esto iba a ser terrible

El peliazul rió ante la escena.

-Soy Tsukiyomi Ikuto, es un gusto.

-Soy Furukawa Ran y ella es mi hermana Miki.-dijo señalándola- Y creo que ya conoces a nuestra amiga Hinamori Amu. –dijo cogiéndola del brazo y acercándola al grupo.

-¡Ch-Chotto Ran!

-Sí, ya nos conocimos. –dijo el peliazul sonriéndole - ¿Verdad Amu?

-Hmph, bueno sí, es un gusto volverte a ver-dijo la pelirrosa con un enojo que podía notarse- pero justamente ya nos estábamos yendo ¿verdad chicas? –dijo esperando que sus amigas notaran que ella no quería permanecer al lado del chico nuevo.

-Qué nooo. Aún tenemos tiempo ¿verdad Miki? –preguntó Ran

-Sip.

-¡Chicas! –reclamó Amu a sus amigas. ¡¿No notaron la indirecta?!

-Perfecto –dijo el peliazul mientras dirigía su mirada hacia la pelirrosa - Aun no conozco mucho los alrededores y esperaba encontrar a alguien que me ayudara en eso.

-Wow, wow-comenzó a decir Amu mientras comenzaba a alejarse- lo siento, pero...

-¡Claro! Será un gusto que las 3...- la animada chica cogió del brazo a Amu- te demos un recorrido por la escuela.

-¡Oyee no dije que...!

-Espéranos un momento –Ran le sonrió al chico nuevo.

Las chicas se llevaron a Amu a un lado.

-Amu escucha creo que el chico nuevo está interesado en ti

-¡¿Ahh?! - el rubor en la pelirrosa era evidente. -¡¿P-Pero qué estás diciendo Ran?!

-Ella tiene razón –comenzó a decir Mikki- es solo un presentimiento pero su mirada casi todo el rato ha estado sobre ti. Es una buena oportunidad para que lo conozcas.

-¡Pero yo no...

-Shh Amu, como buenas amigas que somos, no vamos a dejar que desperdicies una oportunidad como esta, incluso si no estás de acuerdo –dijo Ran decidida.

-Creo que harían buena pareja –agregó la peliazul

-¡Chicas, de verdad no...!

-Bieeen decidido vamos a mostrarte la escuela. –las 2 amigas se dirigieron hacia el peliazul.

-¡¿Ahhh?!

-¡Síguenos!

Amu no podía creer lo que acababa de pasar. ¡Con amigas como ellas quien quiere enemigos! ¡Esto es traición!

-Bien Amu- él le guiño el ojo- Enséñame tu escuela.

Lo quería golpear. Ella se acercó y comenzó a caminar a la altura de él.

-Quien te dio permiso para que usaras mi nombre tan libremente.

-Yo mismo lo hice Amu

Arrgg como quería golpearlo.

-Para tu información solo te acompaño porque no quiero que trates nada con mis amigas –le aclaró ella.

-No les voy a hacer nada.

-Aún no confío en ti –le recordó.

-Ehh eso es cruel de tu parte. ¿Realmente me crees del tipo de chico que se aprovecha de las chicas?

-La verdad no sé lo que estás tramando así que puedo pensar cualquier cosa.

-¡Oigan chicos apúrense!

-Hai.

- ¿Puedo confiar en ti? -

-Esta es la cafetería, el laboratorio de química, el área de jardinería, salones, salones, más salones, ahh y al final de este pasillo está la sala de música, Amu chan toca muy bien el piano.

-¡Ran! –le reclamó la pelirrosa. ¡No era necesario decirle eso! ¡Mas vale que no empiece a contarle más cosas personales a este baka!

-¿Ah sí? -El peliazul la miró sonriendo.

-Ran, ya se hizo tarde tenemos que volver. -le recordó su hermana.

-Sí, tienes razón. Bien aquí se acaba el recorrido con nosotras.

-¡Por fin!- susurró la pelirrosa cansada de soportar la presencia del peliazul

-Pero por último Amu chan te mostrará la sala de música.

-¡¿Quéééééé?! ¡Deja de tomar decisiones por mí! –gritó incrédula.

-Nos vemos Amu –las 2 chicas comenzaron a alejarse- suerteeee.

-¿Qué? ¡Esperen!...-pero las 2 ya se habían ido. Las odiooo. ¿Y suerte con qué?

Ikuto puso una de sus manos en el hombro de Amu, soltando una pequeña risa.

-Me caen bien tus amigas –sonrió él.

¿Por qué será, no?

-No te acostumbres- dijo ella apartando su mano. ¡Les haré pagar por esto a ambas más tarde!

-Bien, está es la sala de música- dijo la pelirrosa abriendo la puerta del salón -bien, eso es todo ahora... ¡Oye! -dijo al ver que el peliazul entraba en la sala observando el elegante piano negro en el centro de la habitación. La pelirrosa entró también al salón, la mirada del chico pasó hacia una vitrina cerrada con llave en el que se guardaban distintos instrumentos.

-Debes pedir permiso para utilizarlos, está cerrado para que no se los roben así que ni lo intentes. –le advirtió Amu.

-Mm ¿en serio tocas el piano?

-Sí ¿y?

-Me gustaría escucharte tocar.

-¿Ah sí? Pues que pena, porque no pienso hacerlo –dijo la pelirrosa de manera testaruda.

-¿Tienes miedo de tocar? Bueno, no esperaba que fueras buena de todas maneras.

La pelirrosa frunció el ceño ante ese comentario.

- Disculpa pero para tu información fui la ganadora del concurso de música de la escuela el año pasado.

-¿En serio? Pues no creo que seas tan buena como dices, lo más seguro es que termines destrozando el piano y dándole dolor de cabeza a todos. –rió él.

-Te arrepentirás de lo que dijiste –lo fulminó con la mirada.

Amu se sentó enfrente del piano irritada, solo pasaron unos segundos antes de darse cuenta de que el peliazul se había salido con la suya. Maldita psicología inversa. El peliazul le sonrió mientras ella solo desvió la mirada. Levantó la tapa del piano dejando ver las numerosas teclas blancas y negras. Amu sonrió, hacía tiempo que no tocaba y el estar allí siempre la relajaba.

La pelirrosa respiró profundo antes de comenzar a deslizar sus dedos por las teclas del piano, dejando oír una melodía tranquila y suave como las olas del mar. El decir que el peliazul estaba impresionado era un hecho, Amu estaba llena de sorpresas indudablemente.

El sonido de un violín hizo que la pelirrosa alzara la mirada, sin dejar de tocar observó al peliazul a su lado con un violín entre sus manos, su rostro tenía una expresión distinta a la que había visto en él todo el día, tan tranquila y pacífica. El sonido se acopló con el piano fácilmente, complementando la canción a la perfección. Y por unos momentos, Amu se olvidó de los disgustos de esa mañana y se dejó relajar en la melodía del piano y el violín que resonaba por el salón, como si por un momento se hubiesen transportado a otro lugar. La pelirrosa sonrió observando la expresión del peliazul, parecía una persona completamente distinta tocando ese violín que….

-Heeeey- Amu se paró de golpe, interrumpiendo la canción- ¡ese violín estaba en la vitrina que estaba cerrada con llave!

-Ah sí, me tarde 3 segundos en abrirla.

-¡¿Qué?!

-Amu, no me lo voy a llevar, aunque admito que este violín es de muuuy buena marca.

-¿Desde cuándo mi vida empezó a complicarse? -si empezaban a desaparecer cosas de la escuela la conciencia de la pelirrosa no se iba a quedar tranquila.

-Además ¿no crees que estábamos haciendo un buen dúo? –preguntó él.

Una pequeña sonrisa empezó a formarse en los labios de la pelirrosa, recordando el momento que habían compartido.

-Aunque odie admitirlo, tocas bien el violín.

-Gracias.

El peliazul devolvió el violín a la vitrina mientras Amu cerraba el piano y se paraba.

-Bien, creo que ya es hora de volver a casa. -Amu cogió sus cosas y se dirigió a la puerta pero fue detenida por el peliazul que volvió a ponerla contra la pared, colocando una de sus manos al lado del rostro de ella.

-¿Y no crees que haríamos también un buen dúo de otra manera Amu? –susurró en su oído.

-Te gusta mucho esta posición, ¿no? - Le preguntó la pelirrosa irritada.

-Estoy seguro que a ti también te gusta.

-En tus sueños será.

-¿Por qué no también en la vida real?

-¡No estoy para juegos Tsukiyomi!

-Ikuto, te dije que me llamarás Ikuto.

-No quiero hacer eso Tsukiyomi.

-Pues no te dejaré ir hasta que lo hagas.

-¡Bien! - Amu estaba atrapada entre la pared y él, tenía 2 opciones darle lo que él quería o tratar de escaparse, decidió irse por la segunda, no lo iba volver a dejar ganar.

- ¿Puedo confiar en ti? -

¡Errooor! Lo siguiente que Amu supo en su intento fallido de escape, era que ahora estaba contra el piso con un cierto peliazul encima suyo sonriéndole divertido.

-Vamos Amu, ¿en serio pensaste que podías escapar de mí?

-Valía la pena el intento. –(O al menos eso creyó, ahora la situación era mala, muy mala) -¿Ahora podrías salirte de encima?

-¿Y si digo que no? -Dijo divertido

-¡Esto no es divertido Tsukiyomi!

-Para mí sí, y ya te dije que me llamaras por mi nombre.

-Bien, bien, si lo digo ¿me dejaras ir?

Estaba segura de que los intentos de escapes no funcionaban, al menos no con él.

-Lo pensaré después de que lo digas.

-¡Heey!

-Bien, está bien, lo prometo.

-Mas vale que lo cumplas

-Por supuesto- Él la miraba divertido.

-Ik...-sus mejillas comenzaron a sonrojarse -Ikuto...

El peliazul se sonrió, ella se veía tierna cuando estaba sonrojada.

-B-Bien ahora apártate.

-¿Por qué? Desde allí tienes una mejor vista de mis ojos azules. - Le sonrió.

Ella se puso roja.

-¡Eres un… E-Eh… ¿q-qué estás? -él comenzó a acercarse a su rostro.

La cercanía la abrumaba, su corazón latiendo cada vez más rápido, nerviosa por no saber lo que él pretendía, ella trató de apartarlo pero sus intentos fueron debilitándose mientras comenzaba a perderse en sus ojos azul zafiro, simplemente amaba el color y la forma en la que la miraban. Se sentía como si el tiempo se hubiese detenido mientras los dos se quedaban mirando el uno al otro.

-Amu -él susurró su nombre con una delicadeza que hizo acelerar su corazón -Llegaste a considerarme como a tu héroe por haberte salvado esa vez. ¿Por qué no quieres confiar en mí ahora?

Ella seguía abrumada por la proximidad, no podía pensar claramente teniéndolo tan cerca.

-¿Por qué... quieres que confíe en ti? ¿Qué es... lo que realmente quieres de mí?

Él se levantó dejándola libre mientras se sentaba paso unos segundos antes de que Amu también se sentara tratando de bajar el rubor de sus mejillas. Los segundos pasaron mientras el peliazul seguía ensimismado en sus pensamientos.

-No lo sé... -Admitió el chico al final

La pelirrosa lo observó por unos segundos para después pararse e irse. Aun sin poder bajar el sonrojo de sus mejillas con éxito. Ikuto escuchó la puerta cerrarse y los pasos apresurados de la pelirrosa alejándose de él.

Hay algo en ti que simplemente hace que quiera acercarme y no pensar en apartarme. Será que...

- ¿Puedo confiar en ti? -

Bieeeen, aquí acaba el cap :D Espero les haya gustado, díganme ¿qué les pareció?

Agradecimientos a Ichiru ikutsu, AI tsukiyomi, karakuritsukiyomi por sus reviews xD en serio, muchas, muchas gracias n_n