Querido Levi:

Mi verdadera historia contigo comenzó la segunda vez que te vi, justo un día después de aquel miércoles lluvioso que tus ojos y los míos hicieron su primer contacto.

Ese día caminaba por el parque que se encuentra a unas cuantas calles de mi preparatoria. Aquel día también se estaba nublado y el cielo amenazaba con hacerse lluvia en cualquier momento. En mi paseo por el parque me acompañaba Mikasa y Armin, mis dos mejores amigos; estábamos a punto de darle la tercera vuelta al pequeño parque en nuestro ir y venir sin sentido, Armin contaba algo sobre un libro nuevo que estaba leyendo, a él siempre le ha gustado leer mucho. Mikasa asentía en silencio mientras parecía poner más atención que yo, ella nunca ha sido de hablar mucho de cualquier forma.

Fue entonces que algo llamó mi atención, fue como si un susurro apenas perceptible me hubiera dicho "mira con más atención a tu izquierda", y cuando mi mirada se desplazó a aquel lugar, fue que te vi por segunda vez, de pronto el aire escaseó en mis pulmones y mis ojos se negaron a cumplir la petición que hacía mi cerebro de voltear a otro lugar.

Dicen que si pides algo con mucha fuerza, se volverá realidad... y la noche anterior yo había pedido que mi camino y el tuyo se volvieran a encontrar, antes de ti no creía en que los deseos se hicieran realidad y ese día que te vi por segunda ocasión, supe que la magia y el destino ya tenían planeada una bella forma de hacerme cambiar de opinión poco a poco.

Ese día llevabas puesto un suéter color rojo, que hacía resaltar tu pálida piel, te quedaba un poco holgado de los costados y largo de los brazos, eso incluso te hacía ver más adorable de lo que ya de por sí eres. Estabas con un grupo de personas, a las que honestamente no presté atención. Podía oír sus risas que se escuchaban distantes en mi cabeza, pero mi atención seguía centrada en ti, muy pendiente de la forma en como el viento mecía tus cabellos negros como el carbón de un lado a otro; en como arrugabas ligeramente la nariz e intentabas inútilmente por todos los medios, acomodar las mangas de tu suéter. Tenías el ceño fruncido y dándote por vencido con la tarea de subir una y otra vez las molestas mangas de aquel rojo suéter, cruzaste los brazos, parecías molesto de lo que decían tus amigos.

O eso fue lo que pensé, porque después rodaste los ojos y un pequeño hilo de sonrisa apareció en tu rostro, por lo menos, desde donde yo estaba parecía dar esa impresión.

Me tomaste por sorpresa cuando tus ojos color tormenta se posaron en mi persona por segunda vez. Ellos también parecían asombrados de volver a verme, pues aunque tu rostro parecía impasible, en tus ojos se podía ver la sorpresa instalada al reconocerme.

Aquella vez no fui capaz de sostenerte la mirada por un largo tiempo, pues sentía los nervios bullir como agua hirviendo por todo mi cuerpo. Esquivé tu mirada y concentré la mía nuevamente en Mikasa y Armin, quienes no parecieron darse cuenta de lo que había sucedido momentos atrás, ya que Armin continuaba contando de manera entusiasmada sobre todos los libros que había leído en toda su pre - adolescencia y Mikasa, quien en todo momento le prestó atención, asentía con un suave movimiento de cabeza, indicándole con esta pequeña acción que continuara con el relato.

Mis mejillas se pintaron de rosa pálido mientras caminaba a lado de mis dos mejores amigos, en mi cabeza se reproducía una y otra vez lo que había sucedido minutos atrás. Me sentía torpe a cada paso que daba y con la sensación de que tú aún me estabas viendo. Pero tan pronto como esa idea surgió en mi cabeza, la deseché, pues cuando te vi de reojo, tú ya tenías tu atención puesta en el rubio que se encontraba de pie a tu lado.

Una carcajada estruendosa se hizo sonar por todo el lugar, haciendo que mi mirada inevitablemente fuera a parar de nuevo a donde te encontrabas. Está vez estabas de espaldas, le reclamabas algo a una chica castaña de lentes que reía como si no existiera un mañana, en ese momento supe que ella era la dueña de la anterior carcajada. El rubio alto que no te quito ni un momento la mirada de encima, llevo su mano hasta tu hombro y pareció murmurar algo, lo cual te molestó de sobremanera, pues ahora descargabas toda tu furia en él. Una risita burlona salió de mis labios, no había podido contenerla, no después de admirar aquella escena en la que parecías ser el centro de atención.

Sin embargo, esta vez no pasé desaparecido por mis dos amigos pues cuando giré mi rostro nuevamente a ellos, ambos me miraban en silencio, con la curiosidad impresa en sus rostros. Y a pesar de que durante todo el día Mikasa continuó mirándome de manera insistente, no hubo forma en la que yo revelará que el bonito chico del suéter color rojo, era el causante de esa sonrisa que llevé el resto de la tarde.

Aquel día, sin planearlo, había conocido algo de ti, más allá de algo físico, había descubierto que en ese pequeño cuerpo tenías contenido un carácter explosivo.

Lo que por cierto, despertó aún más mi curiosidad en ti.

Y desde ese instante, Levi, comenzó mi pequeña aventura como tu acosador personal.

Con cariño, Luna. E.J


¡Hola a todas!, espero que se encuentren muy bien y que estén teniendo un excelente inicio de semana. Pasaba por aquí para dejar la actualización de esta pequeña historia relatada a partir de cartas. Como lo dije, esta historia es la primer parte de la serie Green love series, la segunda parte es Green eyes, que cuenta la misma historia pero de manera más completa y desde el punto de vista de Levi. Aclaro esto por si alguien tenía dudas sobre eso. En fin, por ahora es todo, muchas gracias a las personitas que se toman el tiempo de leerme y dejar reviews, eso siempre me anima muchísimo. Sin nada más que agregar, nos estamos leyendo para la próxima, ¡saluditos!

All the love, Dragón.🐉🌹