Bueno, aquí esta la segunda parte de mi fic de cuatro partes...
espero q les guste, besos!!
Deseos de amor
Cada deseo tiene una consecuencia
Cuando Sokka salió de aquél cuarto, sus ojos húmedos no pasaron inadvertidos. Fueron varios los que lo notaron, pero la única que se atrevió a hacer algo fue Suki. Fue hasta el cuarto de Sokka, y lo encontró en su cama, acostado, ya habían sido varias las lágrimas que salieron de su rostro. Sokka estaba con la mirada perdida, y él perdido en sus pensamientos, cuando notó que Suki entró se dio vuelta y habló:
-Vete, quiero estar solo.
-Pero, Sokka…-dijo la guerrera.
-Quiero estar solo-repitió el chico tapándose la cabeza con la almohada.
-Sokka, no voy a dejarte solo-le dio Suki, y dándole vuelta la cabeza suavemente le dio un dulce beso en la boca.
Pero Sokka se apartó violentamente.
-¡Que no entiendes que quiero estar solo!-dijo el muchacho dándose vuelta una vez más.
Suki primero quedó sorprendida, pero luego reaccionó enojada.
-¡Está bien! ¡Cómo quieras!-dijo cerrando la puerta fuertemente.
Sokka quería pensar, su pequeña niña lo había besado. Pero cómo había podido suceder como era posible que él le hubiera de vuelto el beso. Sokka se sintió una basura humana, se sintió indigno, se sintió un aprovechador de la inocencia de la pequeña niña. Cada parte de él mismo lo avergonzaba. Quería arrancarse la piel que había estado en contacto con ella, no porque le parecía desagradable haber estado en contacto con ella, sino por eso, porque no le parecía desagradable, se sentía un completo canalla.
De golpe, un terrible pensamiento le vino a su mente, que le respondería cuando Toph le pidiera saber si le correspondía los sentimientos. Que no, indudablemente, no podía decirle que el estaba enamorado de ella, porque era imposible. Pero como los pensamientos de la gran mayoría de las personas, se delatan por si mismo, conduciendo a fantasías, y trayendo imágenes que cuentan lo que uno realmente desea, lo que se encuentra en el fuero interno de cada uno. Y es así como Sokka se encontró de poco imaginando, a él besándose nuevamente con Toph. Cuando se dio cuenta fue cuándo sus brazos se movieron instintivamente para abrazar lo que en realidad era aire. Sokka bajó los brazos de prisa, qué demonios estaba haciendo. Nuevamente se sintió culpable.
Unos golpes sonaron contra la puerta de su cuarto.
-¡No estoy para nadie!-dijo Sokka, dándose vuelta, es qué acaso no podía tener un poco de privacidad.
-¡Vamos, Sokka, que tengo que hablar contigo!-dijo Zuko del otro lado, y entró al cuarto.
-¿Qué quieres?-dijo Sokka de mal humor.
-Tengo unas preguntas para hacerte.
-¿Y tienes que hacerla necesariamente ahora?
-Es que verás, son importantes-dijo Zuko-Sokka, dime ¿tú sientes algo por Toph?
-¡¿Qué?!-preguntó Sokka abriendo los ojos.
-Por favor, contéstame- pidió Zuko.
Lo primero que le vino en mente a Sokka fue negar.
-Pero no, por supuesto que no, ella es como mi hermana.
-Y dime, Sokka, ¿tú acaso estás enojado con Aang?-le preguntó Zuko.
-No-dijo extrañado Sokka-, ¿por qué debería estarlo?
-Porque él ahora sale con tu hermana-le dijo Zuko.
-¿En serio? ¡Ya era hora!-dijo Sokka-Por supuesto que no estoy enojado con él.
-¿Entonces no te enojarías si te digo que quiero salir con Toph?-le dijo Zuko
-¡¿Qué?! ¡Estás loco!-dijo Sokka parándose de la cama repentinamente-¡No se te ocurra tocarla siquiera!
Zuko sonrió, había tenido éxito.
-¡¿POR QUÉ SONRÍES PEDAZO DE CRETINO?! ¡LA TOCAS Y TE MATO! ¡TE JURO QUE TE MATO!-GRITABA SOKKA COMPLETAMENTE SACADO.
La sonrisa de Zuko, se había ido.
-Espera, Sokka, tranquilízate…
-¡TÚ NO ME DICES QUE ME TRANQUILICE, NI QUE MIL DEMONIOS! ¡LA TOCAS Y TE MATO! ¡TE MATO!
-Tranquilízate, Sokka-Zuko se paró y se acercó-, tranquilízate.
Sokka empujó con todas las fuerzas posibles a Zuko que fue parar al suelo a un costado de la cama. Sokka estaba sacado y completamente irreconocible.
-¡NO TE DAS CUENTA DE QUE LA AMO, ACASO NO FUE EVIDENTE, VOS QUE LLEGASTE A VERLO, Y AÚN ASÍ PRETENDES SACÁRMELA ASÍ COMO ASÍ, PEDAZO DE INSENSIBLE!
Sokka se disponía a patear a Zuko que se encontraba en el suelo, y a pegarle con sus puños, los más que pudiera. Pero Zuko hizo un par de movimientos e inmovilizó a Sokka.
-¡Sokka, no te has dado cuenta lo que has dicho! ¡Has dicho que la amas! ¡Tranquilízate, Sokka! ¡Yo no quiero nada con Toph, sólo quería ayudar a qué te dieras cuenta lo que sentías!
Sokka dejó de pelear y Zuko se retiró a un costado y se sentó a recuperarse el aliento, Sokka giró la cabeza y miró a Zuko.
-Lo siento, Zuko-dijo Sokka-. Lo siento.
-No hay problema-dijo Zuko-. Sólo quería ayudarte.
-Gracias, Zuko-dijo Sokka y abrazó a Zuko-. Gracias.
