Capítulo dos: El reencuentro

Contemplas la pequeña fogata de tu campamento. Muchas emociones en un solo día ocasionan que te sientas un poco decaído, melancólico. A tu mente pasan muchos recuerdos: la formación del equipo 7, Zabuza y Haku, la pelea del hospital, el valle del fin, la primera mirada que cruzaron después de 3 años y medio de no saber nada del otro, todas esas batallas que te llevaron eventualmente a tu regreso a Konoha. Recuerdas como acabó todo, como lastimaste a tu mejor amigo y lo abandonaste, después de ignorarlo y ser ignorado por un largo tiempo.

Aún sientes en tu pecho culpa y arrepentimiento, pero puedes ignorarlo. Has viajado y conocido al mundo, has aprendido técnicas de diferentes aldeas. Has sobrevivido sin Naruto en tu vida.

No deberías de sentir nada, pero él es el Sol y tú eres una sombra más. No tienes derecho a que sus rayos te iluminen, ni siquiera a estar cerca.

Todo pasa en un instante. Un momento estás lamentándote y al siguiente estás en pose de ataque, alerta… Un momento en el que estás en la oscuridad, para luego ser alumbrado.

La parte ilógica que aún conservas, por muy pequeña que sea, te dice que lo estás alucinando. Que sigas lloriqueando por lo que no pudo ser, por lo gallina que fuiste. La otra parte, la que por suerte está al mando, hace que mires indiferente al rubio que tienes enfrente.

— Sasuke…Finalmente te alcancé.

"Finalmente". Ha, lo dudas mucho. Si cierto Hokage te hubiera querido atrapar, estás seguro que hubiera sido inmediatamente. Frunces la mirada, no vas a ser manipulado por él. Ni por tus sentimientos.

— ¿Qué es lo que quieres? — Más le vale que la respuesta no sea llevarte de vuelta a Konoha, porque todo se sentiría como un inmenso deja vú asqueroso. Te niegas a ser de nuevo la colegiala no correspondida, esperando que se le ilumine el cerebro y se dé cuenta que tú puedes ser todo lo que él desea. Claro, ignorando que eres un traidor, asesino y mata-hermanos.

— Pensé en dejarte ir, pero no puedo. Después de todo este tiempo sigo queriendo una explicación. ¿Por qué lo hiciste, Sasuke? Un día voy a verte y me encuentro con la sorpresa de que no están tus cosas y solo has dejado este estúpido papel. Francamente no te entiendo, y te juro que he tratado. — Sostiene en su mano tu grandiosa disculpa, mirándote firmemente a los ojos. Se ve sereno, como si ya hubiera hecho paz con el hecho de que eres un bastardo. Pareciese que ni siquiera le importas, solo busca su estúpida explicación.

Pues bien, no se la darás. Que se pudra. Al diablo él y todo Konoha. No necesitas su risa radiante ni sus ojos azules. No extrañas sus tontas peleas, lo mucho que sorbe al comer ramen y su falta de modales.

— Me fui porque no hay nada allá que me interese. — Ahí está lo que quiere oír, lo que hará que te deje en paz y mueras completamente solo, aislado del mundo. — ¿Quieres la verdad? Odio a toda esa estúpida villa y a cada uno de sus habitantes. Pero, lo que más odio es al imbécil que maneja a esa bola de ineptos. Por eso me fui, espero estés satisfecho con mi respuesta y te largues de mi vista, peso muerto.

— Incluso en este momento, no puedes ser honesto conmigo. ¿Por qué, Sasuke? ¿A qué le temes? — Demonios, no se la ha creído. ¿Le faltó odio a tu voz? — La vez que me dijiste algo similar, actué impulsivamente. Dejé que las cosas fueran a tu manera, me alejé de ti porque creí que eso era lo que tú querías y aun así te largaste. Si esa no es una señal de que hice algo mal, entonces no sé qué es.

— Es una señal de que te quiero lejos de mi vida para siempre. — Si no lo puedes tener cerca, no quieres sus migajas. No más.

— Sakura-chan dijo que…

— ¿Y ella qué sabe de mí? — Te pones a la defensiva inmediatamente. Más le vale no haber abierto la boca, que humillante. — Ni siquiera mi supuesto mejor amigo me conoce, ¿crees que esa mocosa sabe lo que pasa por mi mente?

— Dijo que eventualmente tú vendrías a decirme que es lo que pasa. Me cansé de esperar a que te crezcan dos bolas y vengas a decirme cuál es tu problema. Yo no me rindo nunca en mis amigos, tú más que nadie debería saberlo Sasuke.

Da un paso adelante. Te rehúsas a dar uno atrás. Tu mano se acerca a la empuñadura de tu katana. Si quiere pelea tendrá una.

Llega frente a ti, pocos centímetros de distancia.

— Solo estoy cansado de que mi mejor amigo sea inalcanzable. Que sufra en silencio en lugar de compartir su dolor conmigo. Que prefiera volver a ser llamado traidor a hablarme. — Te envuelve en un abrazo inesperado, todo tu cuerpo se tensa (más). – Tú eres mucho más que esto, Sasuke.

Oh no. Estúpido corazón, estúpido cerebro. Quieres devolverle el abrazo, quieres hundirte en su cuello. Quieres llorar como un crío, porque has sido un tonto. ¿Cómo pudiste creer que podrías vivir sin él, tu mundo entero? Pero hay una nube negra sobre ti, que hace que llueva cuando Naruto está y también cuando se va. Tienes que recordar que en Konoha no hay nada para ti, nada.

— No voy a regresar Naruto. No hay una segunda vez para mí. — Te volverías loco con más servicio comunitario o mocosos chillones. Recuerdas tus miradas a él, siempre con miedo de que revelen algo, que un día no seas tú quien se vaya. Que te mire con asco, o peor: con lástima.

— Me ha costado trabajo, pero no eres un traidor. Nadie te está buscando, todos creen que estás en una misión larga de espionaje de la cual no has vuelto. Bueno, excepto los que ya saben cómo eres.

— Creo que ignoras lo más importante: Soy feliz así.

— Mientes.

— No voy a seguir siendo tu maldita sombra.

— ¿De qué estás hablando, bastardo? Tú y yo somos iguales. Seguro, ahora soy el Hokage pero solamente es un título si quieres verlo así. Deja de poner pretextos y vuelve a casa conmigo.

— Es que tú no lo entiendes, idiota. Nunca lo has entendido.

— Entonces ayúdame a entender.

No lo mereces. Incluso en estos momentos hay perdón en su mirada, hay la oferta de extenderte una mano. Si tan sólo pudieras tomarla.

Te separas de él, con la expresión aún fruncida. No eres un hombre libre después de todo, la carga de tus sentimientos te está asfixiando.

Bien, suficiente es suficiente.

— ¿Recuerdas el Valle del Fin?

— Siempre, Sasuke.

— Ese fue el día en que decidí que no mataría a mi mejor amigo, incluso si significaba no obtener el Mangekyou.

— Lo sé.

— Yo estaba… — Tragas saliva, estás a punto de revelar tu más grande secreto, el mejor guardado. Te lames los labios, de repente los sientes muy secos. — Yo estaba profundamente enamorado de él.

— ¿De quién? — Te mira con cara de tonto, y francamente no puedes creerlo. Dios, enserio que para el premio al imbécil más grande no hay competencia.

— …De ti, grandísimo idiota.

— Oh. ¡Oh! — Parece ser que al fin le llega la realización de tus palabras, se coloca la mano en la barbilla pensativamente. — Entonces, ¿te gustaba cuando éramos unos críos?

Y aquí viene la parte difícil.

— He estado enamorado de ti desde siempre. Dios, enserio eres lento y frustrante. ¿Acaso no lo ves? Te he amado desde que era un niño asustado y rencoroso, un adolescente prepotente y orgulloso que quería poder a toda costa y ahora que soy un adulto asqueroso y repugnante, nada ha cambiado. Mis sentimientos hacia ti siguen igual.

— Sasuke…

— No digas nada. Sé que soy patético. — Puedes sentir como te tiemblan las manos, el cuerpo. Pensar que todo lo que se necesitaba para acabar con el gran Sasuke Uchiha es una estúpida confesión de amor. Qué bueno que hace tiempo perdiste la fe en ti mismo. — Sólo creo que ya debías escucharlo. Como tu mejor amigo siempre quería algo más de ti, como todos tus admiradores. Incluso estando en el lado correcto, mis intenciones no venían de la bondad de mi alma. Yo siempre he estado así de roto, solo me he vuelto mejor disimulándolo. Regresé a Konoha solamente para estar a tu lado, a pesar de saber que tú…Que tú no sientes lo mismo que yo.

Te sientes incluso más estúpido después de todo ese balbuceo. Sientes tus mejillas coloradas, el impulso de correr lejos y olvidar que esto sucedió. Sientes de nuevo unos brazos rodeándote, cierras los ojos.

— Oh, Sasuke…No sabía, te juro que no sabía. Me siento como un tonto. ¿Qué clase de amigo soy? Todo este tiempo te he estado torturando y nunca me di cuenta. Lo siento tanto. — Te sostiene con más fuerza, como si tuviera miedo que fueras a desvanecerte (y en cierta forma quieres hacerlo, siendo sincero).

— No deberías ser el que se disculpe, bobo. Soy yo el que tenía una agenda oculta, el que arruinó todo. Ahora no puedo regresar otra vez a Konoha.

— Entonces no lo hagas. Esta vez no voy a obligarte, Sasuke.

Esto es lo que quieres, ¿no? Y sin embargo te duele. ¿Qué esperabas? ¿Qué te rogara una última vez, por los viejos tiempos? No, no. Esto es lo que siempre has querido, deja de sentirte decepcionado. Te separas de él una última vez.

— Entonces esto es el adiós definitivo, Naruto. Gracias por todo. — Gracias por haber sido mi sol, por haberme sacado de las tinieblas. Gracias por ser tú, por haberte cruzado mi camino y haber cambiado todo mi mundo. Gracias por existir. Realmente te amo. Las palabras nunca se te han dado, esperas haber podido expresar todo lo que no puedes decir en voz alta, los sentimientos con los que no eras del todo honesto.

— Como si fuera a permitirlo, bastardo. – Una sonrisa cómplice aparece en su rostro, como si estuvieran a punto de hacerle una broma a algún ingenuo. — Ya escuché lo que tienes que decirme, ahora es mi turno para hablar.

— No, por favor no. Lo que sea que vayas a decirme no lo creeré. – Terco como siempre, tu corazón late a mil por hora. No te ilusiones, no te ilusiones, no te ilusiones.

— No importa, de todas formas lo diré: estaba encantado con Sakura-chan desde los 12 años. Quería que ella se diera cuenta de mi existencia, pero estaba demasiado enamorada de ti. Nunca tuve oportunidad. Entonces te fuiste y me di cuenta.

— ¿De qué? — De repente sientes dificultad para respirar. Y sin embargo él se mantiene tranquilo, sus ojos azules mirándote fijamente.

— De que no puedo vivir sin ti. Bueno, supongo que técnicamente si sobrevivo, pero no quiero hacerlo. Siempre he querido que me mires, Sasuke… Desde que era pequeño. — Toma un pequeño suspiro, cierra brevemente los ojos. Al abrirlos de nuevo hay determinación en su mirada. — Si eso no es amor, entonces no sé lo que es.

— ¿Yo fui tu primer amor? — Preguntas sin disimular tu asombro. Parpadeas un par de veces, sintiéndote extrañamente conmovido. "No le creas.", te sigue diciendo tu subconciente.

— No.

— Naruto…-Un tic en tu ceja comienza a formarse, tienes ganas de ahorcarlo.

— Tú fuiste mi primer todo. Y aún lo eres, Sasuke.

Esto no puede estar pasando. Y a juzgar por su expresión en el rostro, lo acabas de decir en voz alta. Oops.

— No voy a regresar, ni hoy ni nunca. — Si está intentando manipularte, si está fingiendo sentir algo por ti sólo para que vuelvas a la aldea…No, no puedes soportar la idea. Está mintiendo, te está usando.

— Lo sé, ya lo dijiste un par de veces hoy. — Responde aburrido, el colmo.

— ¿Qué quieres de mi entonces?

— Nada. Lo que haré no depende de ti.

— ¿A qué te refieres con eso? Esto no es un maldito juego Naruto.

— ¿Y yo soy el lento aquí? Pssh, muy mal Sasuke. Déjame ponértelo más claro: Si tú, Sasuke Uchiha, no regresas, entonces Naruto Uzumaki tampoco.

Casi te caes de espalda al oír tremenda barbaridad. No, no, no, no, no, definitivamente no.

— ¡¿Acaso te volviste loco, idiota?! ¡Eres el Hokage, no puedes hacer eso! ¿Qué dirían todos? Eso ni siquiera es posible, y tienes suerte que estamos solos. Si alguien más te oyera te acusarían de traición a Konoha, dios.

— Kakashi-sensei aceptó, así que yo diría que sí se puede. Obvio aún tengo que volver a terminar con algunos pendientes, papeleo y más papeleo, blah blah blah. Dame un mes y me tendrás al lado tuyo.

Pero qué demonios…

— Creo que te golpeaste muy fuerte la cabeza. O te drogaste. O te está fallando el cerebro más de lo normal. No veo de otra manera como puedes decir tanta estupidez.

— Calma, Sasuke. No es algo que decidí de la noche a la mañana. Llevo algunos meses gestionando todo esto. Ya todos los mandos superiores y los aliados de Konoha lo saben. ¿A qué crees que vine a la Aldea del Rayo?

— Pero, ¿por qué? No tiene ningún sentido. — Recuerdas que Naruto se quejaba en tu casa de lo aburrido que era su trabajo y como no era lo que esperaba, pero tampoco creías que fuera para tanto. — Has querido ser Hokage desde que eras un mocoso chillón y revoltoso.

Pone inmediatamente cara de ofendido.

— Tampoco era tan malo cuando era un niño, gracias.

— ¡Ese no es el punto, Naruto! No dejaré que abandones tu sueño por… — Por mí. — Por lo que sea que lo estás abandonando.

— No estoy abandonando mis sueños. Dios, enserio estás lento hoy. Tú eres mi sueño. — Ahora es su turno para sonrojarse por decir tremenda cursilería. Se rasca la cabeza con su mano izquierda, con una sonrisa nerviosa en su rostro.

La expresión que estás haciendo en este momento debe ser bastante cómica. Sientes la boca entreabierta, y realmente no sabes que contestar. Te ha dejado sin palabras.

— Deberías ver tu cara Sasuke, es demasiado graciosa. — Comienza a carcajearse, lo cual logra que salgas de tu estado de shock. Vuelves a fruncir las cejas, tu desconfianza regresa.

— Si me estás mintiendo, te mato. — Bien, Sasuke. Muy romántica esa. Deja de reírse para mirarte directamente a los ojos.

— No lo estoy haciendo. Pruébame.

Demasiado tentador…No, no. No pienses en cochinadas en estos momentos. Intentas concentrarte. Hagas lo que hagas, no mires a sus labios.

Tomas una bocanada de aire, no te habías dado cuenta que estabas olvidando respirar. Te odias a ti mismo. Aquí está Naruto, diciéndote todo lo que siempre has querido oír y aun así tienes miedo. No puedes pedirle que haga nada, tú no mereces ni que te dé la hora del día.

— Yo…No puedo. — Dios, eres tan patético. Seguro el rubio está pensando lo mismo en este instante.

— Pero yo sí. Por eso vine a ti. — Toma unos pasos largos, seguros. Viene hacia ti, y dios ¿enserio está pasando esto? Te sientes en una realidad alterna, una donde hay la posibilidad de que al fin seas completamente feliz. Queda a pocos centímetros de ti, te toma de la barbilla. Contienes la respiración.

— Tú eres todo lo que siempre he querido, Sasuke. — Junta sus labios con los tuyos. Al inicio solo es un roce, un pequeño peso extra sobre tu boca. Se separa levemente y sonríe ampliamente, sin esconder su felicidad. Te vuelve a besar.

Este beso no es como el anterior. Tiene más intensidad, te sientes abrumado por tus sentimientos. Es ridículo, como un simple beso puede bajar tanto tus defensas.

Mmmmmm. — Tararea, contento. Abres ligeramente la boca, Naruto no pierde tiempo en tomar eso como invitación.

No sabes por cuánto tiempo se besan, pero al momento de separarse el rubio tiene una sonrisa tonta en su cara y los labios rojos.

— ¿Me crees ahora?

— No lo sé, creo que necesitaré más evidencia. — Estás seguro que te ves igual de tonto, puedes sentir que estás sonriendo y te sientes vivo, eufórico.

— Sasuke. Promete que me vas a esperar. Pero cuando termine todo el papeleo, podemos ir a recorrer el mundo o hacer lo que tú quieras. Podemos volver a Konoha juntos, pero…Ehm, hay gente a la que aún no le agradas, es probable que te miren feo.

— Puedo soportarlo. — Dios, esto es una locura. Pero en estos momentos podrías seguirlo hasta el fin del mundo. ¿Qué harán cuando Naruto deje de ser un Hokage? Hay un mundo abierto de posibilidades solo para ustedes dos. Juntos.

— ¿Enserio? — Parece ser la respuesta correcta, porque te planta otro beso, para después besarte la mejilla. — Agarré un novio considerado, ¿acaso no tengo suerte?

— Calla, tonto. — Miles de mariposas revolotean en tu estómago violentamente. Un segundo no tienes nada y al otro tienes todo. Tomas por primera vez la iniciativa y le agarras la mano. — Entonces vamos.

Te vuelve a sonreír y caminan lado a lado, tomados de la mano, juntos hacia un futuro más brillante.

Fin

DIOOOOOOOOS. No podría escribir finales ni aunque mi vida dependiera de ella. Cuando empecé este FF era puro ANGST. Sasuke no se merecía ni 1 centavo la verdad. Pero ha pasado tanto tiempo, y cada que veo a Sasuke veo a un emo COMPLETAMENTE ENAMORADO DE SU MEJOR AMIGO. Dios, es que para mí es tan obvio. Naruto es su todo ;n; y aún así Kishi nos pegó, nos tumbó al piso y quemó todos nuestros cultivos.

Sasuke ama por completo a Naruto, de eso no me queda duda. Y aunque creo que en este FF no se merece tanto amor y comprensión, ¿cuánto habría cambiado si Naruto en vez de perseguirlo con puños por SUS SENTIMIENTOS DE FURIAAAAH, le hubiera tendido realmente la mano? Le hubiera escuchado, hubiera prioritarizado los sentimientos de Sasuke en vez de los propios, y se hubiera dado cuenta que él sufría y sufría? No me malinterpreten, Sasuke es un maldito bastardo. Pero Naruto desde un inicio se acercó a él con puños y su "plática" consistía en un: Ah no, yo estoy bien y me vale que tu clan esté muerto porque tú eres mi hermano :/… Así pus no.

Publicar esto después de tanto tiempo no es fácil, pero más vale tarde que nunca. Esta es de las historias que más me ha gustado escribir. Hace tiempo una amiga me ayudaba con los FF's y cuando me fumaba algo me decía: WTF Esto apesta. Pero shit happens y actualmente no hablamos :U...Y me pregunto, ¿habrá cumplido sus sueños? Ojala y sí. Ojala algún día lea esta continuación. (¿Se vale soñar, no?) JFJDWJDWQJQ YA ME EXTENDÍ DE MÁS, MEJOR LE CORTO AQUÍ.

¡Muchas gracias por leer!