"Invoco a Sinoseo de León para que te amanse de pies, manos y corazón, así como él amansó al león. Yo te conjuro… desde la cabeza a los pies, vena por vena, nervio por nervio. Conjurándote los hago uno, no podrás con otra persona estar y si no fuera así, tus fuerzas… te han de faltar y sólo con ella podrás estar. Que así sea, y así será."
Cuando leyó aquella extraña carta le pareció bastante entretenida, así que la volvió a leer pero esta vez en voz alta. Después de haber terminado la volvió a leer pero ahora cantando y danzando. Luna era completamente distinta al resto, se caracterizaba por sus comportamientos excéntricos, por su sinceridad y originalidad. No le importaba lo que pensaba el resto, creía en criaturas fantásticas y tenia una forma de ver la vida de manera divertida y despreocupada.
- Es interesante, tal vez la ponga en la próxima edición del Quisquilloso –pensó Luna.
Al rato después pasaron muchos eventos que para Luna fueron divertidos, a pesar que su amiga Ginny dijo que eran alarmantes.
Le llego otra carta, pero esta vez del Ministerio y Gringotts que le recordaban cumplir con el acuerdo, sino lo hacia donarían todo lo que Luna tenia. Paso alrededor de media hora y llego su mejor amiga Ginny, los lunes cenaban juntas.
- Luna esto es para preocuparse, ¡te podrían quitar la revista! -
- ¿por qué?, ¿cómo?, ¿ah?. No pueden, ni siquiera he publicado la investigación del Galipote- Aunque no le gustara hablar mucho de ello, tenía un gran miedo y era que le cerraran la revista que había sido de su padre. Luna le había prometido que la iba a sacar adelante y que siempre existiría el Quisquillo.
- Por lo que dice acá Luna. - dijo su amiga elevando la carta que le había llegado hace algunas horas- Ya es muy tarde y Neville debe estar preocupado. Te voy a dejar la dirección de mi tío Sam, el sabe todo de leyes mágicas, estoy segura que te puede ayudar – Ginny le dedico una sonrisa a Luna, era esa sonrisa que conocía muy bien. Era un no te preocupes, todo va estar bien, pero en un gesto. Ginny era su mejor amiga, era la única que le daba los mejores consejos y que estaba ahí por cualquier cosa que necesitara.
Mucho rato después Luna se dio cuenta lo cierto que era ese dicho que algo tan pequeño como el aleteo de una mariposa puede causar un huracán en el otro lado del mundo. Había leído varias veces aquel conjuro y ahora se había enterado, por el Señor Sam, que sus padres habían hecho un compromiso, debía casarse y con un desconocido.
No podía procesar lo que estaba ocurriendo, sus padres nunca le habían impuesto reglas y menos la habían obligado hacer cosas en contra de su voluntad. ¿Entonces porque estaba ocurriendo todo aquello? Es ilógico pensar que mis padres harían algo así. Es verdad mi padre siempre me decía que me pusiera ese vestido que me regalo para mi cumpleaños, que estaba seguro que llamaría la atención de todos los chicos. Y sobre todo cuando se puso enfermo, me preguntaba mucho si tenia novio, pero estoy segura que nunca mis padres harían algo de ese estilo. Debe haber un error, ¿yo casarme?, pensaba Luna.
- Ginny me dijo que eres muy olvidadiza y llegas tarde a todos lados. Esta es una reunión importante y eso no puede ocurrir Luna- Se había juntado con el Señor Sam, que por segunda vez le explicaba lo que estaba ocurriendo. El tío de Ginny tomo la mano de Luna y en ella escribió, con un hechizó, a la hora que debía llegar. Las 6.00. Por más que trato de borrar esos gigantes números en su mano, no pudo.
En la mañana del día de la reunión Luna dejo todo preparado para empezar a cambiarse a las 4.30, había elegido el conjunto de ropa que mas le gustaba. Una polera blanca con lunares verdes y al centro tenia un trébol gigante de cuatro hojas, le encantaba porque según ella le daba suerte; también se puso una falda floreada y unas botas del color preferido de su padre, amarillas. Luna estaba muy conciente de que la ropa que mas le gustaba no era la que estaba de moda, de que toda gente la miraba raro porque lo floreado, los lunares y las líneas no combinan entre si, y que el café no siempre combina con el verde limón.
Al rato de estar lista, de cierta forma se relajo, ya que, se dio cuenta que le quedaba harto tiempo antes que fueran la 6.00, así que decidió caminar un poco y de esa forma acercarse mas al lugar del encuentro, pero Luna no conocía aquellas calles y el único resultado fue haberse perdido. Cuando por fin hallo el edificio que le había indicado Sam, corrió por las escaleras con el corazón a punto de salirle por la boca y sintiéndose torpe por haberse perdido y en esos momentos no encontrar la habitación de la reunión. Cuando al fin la encontró Luna no dudo en entrar.
-¡Hola todos! -
Entro y se sentó al lado de Sam que casi la asesino con la mirada, lo que causo que se sintiera aun más culpable. Después miro aquellas dos caras que desconocía y se pregunto cual de los dos seria con el que debía casarse, pero mientras se preguntaba aquello Luna se dio cuenta que conocía esos ojos grises, densos y toxicos como el mismo mercurio.
Pasaron alrededor de 5 minutos y Luna se percato de tres cosas, primero el moreno era el abogado del rubio; segundo, cada vez que se nombraba la palabra casamiento el rubio se ponía verde y parecía que iba a vomitar y tercero para su mala suerte, ya sabia quien era el rubio.
- ¿Eres Draco Malfoy? – preguntó la rubia de ojos saltones y por varios segundos el silencio reino.
- No.
Luna pensó que le había contestado el mismo Snape por lo frío y tajante del "no", que había salido de la boca del rubio. También escucho demasiado claro como Zabini (que ya lo había reconocido) le dijo a su compañero no me gustaría estar en tu lugar.
Pero no supo porque, ni como lo hizo pero volvió a interrumpir la conversación que llevaban los tres hombres del lugar.
- Yo tampoco encontré información de Sinoseo, pero unos amigos me dijeron que… -hablo Sam pero no pudo seguir, ya que, en ese momento lo interrumpió Luna.
- Entonces... ¿quien eres? ¿Eh? Tienes su mismo pelo, ojos y esa cara que pareciera como si..-
-Luna para ya y deja por favor que sigamos con esto – dijo Sam un tanto enojado.
Esta vez si que callo, pero se quedo con muchas palabras estancadas en su garganta.
Quería decirle que seguía teniendo la misma cara que tenia en Hogwarts, esa cara que parecía como si su alrededor hubiera pura basura. También quería gritar, exigir una explicación, quería saltar encima de la mesa y revolver todos los papeles, quería desordenar el pelo tan impecable de Draco Malfoy; pero no hizo nada de eso… Respiro, se calmo y pensó que tenia que ser positiva, todo aquello tan malo no podía ser.
La reunión se termino y se fue a su casa, en donde siguió escribiendo para la próxima edición. También ese día le contó a Ginny todo lo que se había enterado en la reunión, le dijo que ya tenia el día, la hora y el lugar para casarse, y que su 'novio' era Draco Malfoy. Ese día Ginny no hizo más que gritar y gritar del porque, como y cuando había sucedido todo eso; pero ni siquiera Luna supo como explicárselo.
Llego el 5 de Agosto y solo en unas horas dejaría de ser soltera. No le gustaba pensar aquello, ya que, las circunstancias en que se iba a casar no era la que había imaginado. Luna quería casarse y tener una casa con muchos niñitos, pero no con Draco. Quería casarse, pero con el hombre que amara y ese nunca seria Draco Malfoy.
Se encontraba Luna y Draco parados al frente de una señora que en sus manos tenia un enorme libro. Estaban en una habitación bastante grande, pero demasiado antigua y mal cuidada. Había muchas sillas, pero solo se ocupaban cuatro.
Había asistido Ginny, Zabini, Sam y un señor desconocido; también había una clase de radio muggle, que en es preciso momento empezó a sonar, la melodía era espantosa tanto que prefirieron apagarla.
- Bien. Estamos reunidos para celebrar la unión mágica de estas dos personas que han decidido compartir el resto de sus vidas juntas - dijo la señora, mientras que al fondo se escucha la risa irónica de Ginny. – Digan sus nombres en voz alta.
- Luna Lovegood
- Draco Malfoy – en ese momento el gran libro se abrió y brillos de muchos colores salieron de el. De la misma forma que se hacia en los matrimonios mágicos.
- ¿Prometen jurar amor por el resto de sus vidas?-
Luna miro el cielo esperando que un milagro ocurriera, pero la verdad es que no había cielo, sino un techo y tampoco ni un milagro ocurrió. Por primera vez en su vida se sentía desilusionada de sus padres, porque ya no había vuelta atrás… Ahora era la Señora Malfoy.
- Si, prometemos – dijeron al unísono Draco y Luna
- ¿Prometen formar una familia y guiarla por el camino del bien?-
- Mire no necesitamos de tantas palabras, mejor valla al final – Draco hablo arrastrando las palabras y con el rostro casi rojo de furia.
La Señora se salto muchas partes de la ceremonia y al final dijo un hechizo en el cual dos argollas se elevaban por el aire y después aparecieron en las manos de los casados. El anillo era de oro blanco, tenia un extraño símbolo celeste para Luna y verde para Draco, y en un costado llevaba escrito el nombre Draco Malfoy; en el caso de Luna.
- Así concluimos esta ceremonia. Puede besar a la novia –se dirigió a Malfoy, pero el lo único que hizo fue dar la espalda e irse.
- No te preocupes hija, debe ser que esta muy nervioso –le dijo la Señora, de una forma muy amable. Luna asintió y sonrío, a pesar de que quería decirle que todo era una farsa.
- ¿Luna estas lista para la noche de bodas? –le dijo su amiga con una risa burlona en su cara. Luna no contesto, solo miro sus zapatos.- ¡Era broma!, no seas tonta. Nadie se va enterar de esto, tu sigue disfrutando de tu soltería –
Quería llegar pronto a su casa, prepararse un tazón con chocolate caliente y acostarse, a pesar de que todavía era temprano. Pero cuando estaba dispuesta a ir a despedirse de Sam alguien la tomo del brazo, de una manera muy violenta.
- Mira Lunática no voy a volver a repetir esto. No quiero volver a verte en mi vida y si me entero de que le has contado a alguien sobre lo que esta pasando, te las vas a tener que ver conmigo, créeme que no solo destruiría la estupida revista de tu padre – Draco le estaba apretando demasiado el brazo, pero a Luna no la asusto, sino, que le extraño que su mano se encontrara tan fría.
- Malfoy, creo que se te han metido Senefitos del Polo… tu mano congela – Malfoy se puso aún mas serio y apretó un poco mas el brazo de Luna, pero para ese entonces Ginny ya estaba ahí.
-¡Malfoy suéltala ahora! – Ginny apretó su varita con mas fuerzas.
- Oh, pero si acá esta la mejor amiga de Lunática, ¡la pobretona!-
- No amenaces nunca mas a Luna, no olvides que ella tiene el mimo derecho que tu. Por si no te enteraste Malfoy, ahora toda lo que tienes, también es de ella –Ginny tomo el brazo libre de Luna, la separo de Draco y le dieron la espalda, pero antes que estuvieran lo bastante lejos Luna se dio vuelta y grito muy fuerte.
- ¡MALFOY QUE LOS SENEFITOS DEL POLO NO LLEGUEN A TU CORAZÓN, SI ES ASI SERIA TU FIN!- todo las personas que se encontraban en el lugar, la miraron como si fuera una demente.
Se encontraba en esos momentos en su cuarto con el tazón de chocolate en sus manos, se sentía bien… Su vida volvía a ser la misma de siempre, salvo por un pequeño inconveniente. El anillo se había quedado atascado en su dedo, a pesar de haber probado muchos hechizos no se lo podía quitar.
Pasaron alrededor de dos días y Luna decidió ir a visitar a su mejor amiga. Conversaron largo rato, salieron de compras y almorzaron juntas. En toda esa mañana ninguna de las dos había recordado que Luna estaba casada con Draco.
- Oye porque sigues ocupando ese anillo –se percato Ginny, señalando el anillo de bodas que llevaba Luna.
- No me lo puedo sacar, e tratado con todo…-
- Y con esas cosas que hacen los muggles, ponerse aceite, jabón…-
- También Ginny, no sale. No se, tal vez es una de las "condiciones" – Luna se refería al tratado y cuando recordó aquello no pudo evitar, que en sus ojos, se reflejara un poco de decepción.
- Luna, ¿que pasa?, ¿por que esa cara?-
- No entiendo… mis padres nunca me harían algo así. A ellos nos les importaba con quien me casaría algún día .-
- Las cosas pasan por algo amiga, tal vez tus papas tenían un muuy buen motivo para participar en ese conjuro; ¿no me habías dicho que tu mamá conocía a los Malfoy?-
- Si, mi mamá fue muy amiga de Narcisa. Se conocieron en Durmstrangs, pero mi papá me explico, que después ambas familiar no se llevaron muy bien.
En ese momento a Luna se le vinieron las imágenes del funeral de su madre. Recordaba muy bien que Narcisa había ido y también como había llorado.
- ¡Haaay me duele mucho este brazo! –Luna se quejo porque no aguanta más el dolor que sentía en su brazo izquierdo, donde se encontraba el anillo.
- ¿Te pegaste con algo? –pregunto Ginny.
- No con nada. Desde ayer que no me para de doler y ya fui a San Mungo, me dijeron que no tenia nada y me dieron una poción, pero todavía no se me pasa el dolor-
Después que el dolor en el brazo izquierdo se intensificara, Luna decidió volver a su casa. Cuando estuvo en ella, puso su brazo en agua caliente. Al sentir que le seguía doliendo decidió poner su brazo en agua casi congelada, pero eso solo empeoro y el brazo le dolió aun más.
Ya de noche no podía aguantar mas el dolor que sentía. El brazo lo sentía pesado, como si le lanzaran muchos crucios, solo en esa parte del cuerpo. Empezó a caminar por toda su habitación desesperada, porque pensaba que iba morir del dolor que sentía. Le estaba costando pensar y lo único que su cabeza procesaba eran las palabras que habían en ella, ya va pasar, ya va pasar; se decía una y otra vez.
Mientras Luna creía que la única solución para sasear ese dolor era cortarse el brazo, se percato de que en su velador estaba el papel que le había pasado el Señor Sam.
- Toma la dirección de Draco, guárdalo por si lo necesitas. Recuerda que ahora todo lo que tienes también es de él, Luna-
Luna tomo aquel papel y paso sus ojos sobre las letras de Sam. Recordó perfectamente como Malfoy le había dicho que no quería volverla a ver, pero era tanto el dolor que sentía que lo primero que se le ocurrió fue pensar que, quizás, el estaba pasando por lo mismo.
Le costo demasiado trabajo llegar a la Mansión Malfoy, sobre todo porque su brazo izquierdo lo sentía tieso, y casi ardiendo, le dolía mucho la cabeza y pensaba que en cualquier momento se iba a desmallar de la tortura que sentía.
Al llegar, Luna apareció en la biblioteca de Draco. Se sobresalto e impresiono del buen instinto que tenia, porque, frente a ella se encontraba Malfoy. Estaba demasiado pálido, diciendo cosas sin sentidos, con el brazo izquierdo encima de su escritorio, con un balde y muchas toallas.
- Ya probé con eso… y no te va quitar el dolor.-le dijo Luna con mucho esfuerzo- Quizas me contagiaste los Senefitos del Polo…
- Rara… demente…- Draco hablo, pero más bien fue un susurro. Luna noto que, tal vez, le dolía mucho más o era muy exagerado.
Luna volvió a escuchar su instinto, y esta vez, también su corazón. Ellos les decían que todo no había terminado en aquella ceremonia. Y estaba en lo cierto, mientras Luna se acercaba mas Draco el dolor se le iba pasando… entonces Luna saco una gran conclusión. No podía pasar mas de dos días lejos de él, para su mala suerte, podría ser que era otra de las condiciones del conjuro de Sinoseo.
Le tembló el suelo al sentir que el dolor se le desaparecía por completo, su corazón se acelero, al pensar, que no se podía sacar el anillo y que desde ahora tenía que vivir con Draco Malfoy.
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Hola!, espero que les guste… se que ahora esta fome, pero ahora se viene lo bueno. Recuerden los reviews. Saludoss!!
