Capítulo 2
Llego al cuartel junto a Ron y Hermione y nos separamos cada uno hacia su lugar de trabajo, Hermione es una poderosa e influyente miembro del Wizengamot y es capaz de hacer que el mismísimo ministro de la magia encuentre inocente a Voldemort.
Ron por su parte es mi compañero de andanzas en el cuartel, somos compañeros y nos hemos visto metidos en unas peleas increíbles capaces de asustar incluso a Hagrid. Nos hemos salvado la vida mutuamente tantas veces que ya perdimos la cuenta.
Y aquí estoy, en mi oficina sentado pensando en ella, en mi pelirroja que jamás dejé de amar pero por no escuchar a nadie la dejé ir…Quién sabe donde estará ahora, si estará bien o si está sufriendo…la extraño más que a cualquier cosa y la única manera que tengo de pensar menos en ella es trabajando y así me hundo en mi trabajo, buscando cualquier marca tenebrosa o cualquier mago oscuro y corro a arriesgar mi vida, en verdad ya no me importa morir, ya estoy muerto desde el día en que maté a Voldemort ya que ese día que se supone debería haber sido tan feliz se ha convertido en el peor día de mi vida ya que ese día y sin saber como mi Gin desapareció.
Lo único que supe fue que ella en un momento se levantó de la mesa del Gran Salón y me buscó con la mirada, al no encontrarme invocó pluma y pergamino y dejó una carta diciendo que todo se había acabado para ella sin mi, que se iba para no estorbarme y que me dejaba libre:
"Querida familia, amigos y Harry:
Escribo esto para explicar el porqué de mi ida tan repentina y esa explicación es tan simple y tan compleja que incluso puede que se rían: me voy por Harry, para no molestarlo más con mi amor de niña, para no ser más un peso para él, el gran salvador del mundo.
Le pido a mis hermanos que no lo maten como sé lo deben estar pensando seriamente en este momento ya que él no me hizo nada, fue un caballero y jamás me hizo ningún daño, solo logro enamorarme perdidamente y cuando yo regrese será porque ya no siento nada más que amistad y gratitud hacia él.
Ya dicho esto me voy querida gente los extrañaré en este viaje pero necesito viajar sola para poder librarme de este sentimiento que me ha carcomido el corazón desde pequeña
Ginevra Molly Weasley."
Después de leer esto comprendí que la había perdido para siempre, que nunca más la iba a ver al menos como mi novia.
Justo antes de que me alcance a meter en mi autocompasivo mundo llega el jefe de aurores, Kingsley, diciéndome a mi y a Ron que tenemos una misión del tipo secreto, del tipo peligroso y de las que teníamos que dejar el testamento hecho antes de partir.
La misión consiste en ir a Roma y encontrar una antiguo bastón romano que según dice la leyenda aparece en el medio del coliseo romano todos los Halloween cada 500 años y en 15 días se cumplían ambos requisitos para que apareciera.
Junto con Ron ya tenemos nuestros testamentos hechos en el que dejamos todo a Hermione, la familia Weasley, Ted Lupin y en mi caso también le dejo parte de mis pertenencias a mi pelirroja.
Después de esto se nos otorgan unas agradables vacaciones de 4 días para luego partir hacia Roma en busca de la seductora aventura y de un antiguo bastón romano.
Cuando llegamos a la casa de Ron ya se encuentra Hermione y nos sentamos los tres a conversar sobre nuestra misión. Le pregunto a Hermione que sabe sobre este bastón y nos explica que según la leyenda es un artefacto mágico más poderoso que mi varita de saúco que dejé escondida en el bosque prohibido, dice también que este bastón si es usado por un mago poderoso puede incluso destruir continentes completos con un simple "expelliarmus".
Pasados los cuatro días que gasté en ir a Hogwarts a buscar mi varita de Saúco pues entendí que podían haber peligros más halla de los conocidos por la magia moderna ya que se trataba de una magia que era conocida por haber hecho cosas increíbles. Yo deseo tener ese bastón porque quizás de esa manera pueda encontrar a mi amada pelirroja y si tengo mucha suerte quizás pueda traer de vuelta a mi querido padrino desde el otro lado del velo de la muerte.
