Perdonen la demora.


Lo quiero fuera.

El cura se paseaba por las habitaciones, rociando todas estas con agua bendita, mientras pronunciaba la plegaria. Camus no estaba, había aprovechado para irse a hacer algo al pueblo y Milo se quedaba para supervisar todo desde la sala.

Al llegar al cuarto del joven, el cura se topó con una escena que fue la causante de que Milo tuviera que llamar a la ambulancia.


-¿Que paso en mi ausencia?

Camus bajo del auto con el mandado del día en brazos. Observo algo desorbitado la ambulancia que se llevaba al cura que no paraba de decir algo de una revista y una salchicha descomunal. Milo estaba a la distancia hablando con un policía.

Sala, media hora después.

-¿Que paso?-repitió la pregunta el francés.- Milo...

-No lo sé... escuche un golpe seco y subí... Cuando llegue el cura estaba en el suelo hablando de una revista que me olvide en el cuarto...-Hizo una mueca- Aunque yo encontré un hacha con salsa de tomate en el pasillo, supongo que fue eso lo que realmente le asusto...

-Manigoldo...

-No llegue a gastarle la broma del hacha. -Se lamentó el fantasma.

- ¿No fuiste tú?-pregunto sorprendido El Cid- ¿Entonces que paso?

-Este... Yo encontré una revista en la mesa de noche -Informo el castaño algo rojo- Y las estaba ojeando cuando entro el cura.

-¿Una revista para hombres?-El Cid miro a los dueños de casa que discutían sobre qué hacer ahora.- Ellos no se supone que son... Pareja.

-Yo le escuche decir algo de salchicha alemana.-Kardia hizo una mueca divertido- Me moriré, de risa, si el cura justo vio la foto de la "salchicha" de un alemán...

-Pues imagínate pobre cura, llega y se topa con una revista con hombres (mostrando la salchicha) flotando en medio de la habitación- Manigoldo estallo en risas- Sin duda fue peor que mi chiste del hacha...

-¿Me dejan explicar?-Sísifo inflo los cachetes molesto.- No fue ese tipo de salchicha lo que vio y no fue por eso que le agarro un colapso nervioso.

-¿Entonces qué tipo de salchicha vio?-Pregunto Degel, ladeando la cabeza algo perdido igual que el resto.

-Una salchicha alemana eso vio-todos le miraron como no entendiendo- era la foto de la salchicha ganadora de un concurso de embutidos...-Se cruzó de brazos molesto.- La revista era de gastronomía.

-Ah...-Que mal pensados.

-Se asustó solo porque la vio flotando en medio de la nada.

-¿Crees que se hayan ido? -Los cinco observaron a Milo.

-Solo por esta vez. Solo por esta vez- Comenzaron a corear Kardia y Manigoldo, mientras le hacían cara de cachorro a los otros tres. Maldita idea de Sísifo de hacer una democracia...

-Está bien, pero no se pasen. -Comento Degel, luego de debatirlo con los otros dos.

Cocina.

Milo estaba sentado frente a la mesada central de la cocina con la computadora en frente. Tenía su libro recientemente publicado a mano, con algunas hojas marcadas. Miraba la pantalla, mostraba un archivo en blanco, y luego el libro de atractiva tapa. Movió su cerveza un poco y le dio un sorbo.

-Sexo a cambio de escribir un primer cap...-Puso sus manos sobre el teclado- Camus... eres un maldito bibliófilo.- Aprovecharía que Camus se había ido a caminar para escribir un poco. Su novio tenía la mala costumbre de andar siempre encima suyo cuando escribía.

Kardia y Manigoldo se miraron con malicia, ya se harían una idea que esconderían a la primera que pudieran.

Sala de estar. Tres horas después.

Degel estaba pasando la aspiradora, le ponía histérico ver pelusas... Cuando escucho ruidos y miro hacia el sillón.

¿No podían tener algo de decencia?

No eran los únicos que habitaban en esa casa. Tomo el control remoto y encendió la tele. Los jóvenes dejaron su jugueteo para mirar la televisión.

-Estaba todo tan tranquilo... Yo pensé que se habían largado-Milo se acomodó el pantalón, desconecto el televisor y miro a Camus.- Escribí el capítulo y la condición era hacerlo donde yo quisiera...-se quejó al ver que el otro estaba dispuesto a irse.

-Me haces sentir un prostituto.-Le informo el otro, haciendo una ligera mueca.- Nunca creí que fueras a ponerte a escribir ese primer capítulo- Mientras Degel sonreía dado que había logrado que dejaran de hacerlo en el sillón, comenzó a caminar hacia el lavadero para buscar el desinfectante en aerosol para tirar en el sillón.- ¿Que se te ocurrió?-se detuvo de golpe al escuchar esas palabras.

-¿Alguna vez lo hicimos en la cocina? -La cara de Degel se contrajo en una mueca, mientras se detenía de golpe. ¿LA COCINA? Acababa de terminar de limpiar esa habitación, si se creían que les iba a permitir...

-¿Dónde están?-El fantasma miro los lugares que antes habían ocupado ambos jóvenes, no paso mucho hasta que escucho lo que hacían en la cocina.

Sala esa misma madrugada.

-¿Se puede saber que pasa Degel?

-Lo hacen en cualquier lado.

-¿Qué cosa hacen en cualquier lado? ¿De quienes hablas? -pregunto amablemente El Cid.

-Del escritor ese y su amante.

-Son pareja... -Comenzó Sísifo, mientras misteriosamente Kardia y Manigoldo aguardaban callados.-No son amantes, además me parece que llevan alianzas de plata... Idénticas

-ME IMPORTA UN CUERNO SI ESTÁN CON ALIANZA DE ORO O PLATA- Bramo molesto- TUVIERON SEXO EN LA COCINA.

-Hay pero que terrible...-El Cid recordó cuando él estaba vivo y los lugares "exóticos" en los que había sacado provecho de su buen cuerpo con alguna conocida.

-LOS QUIERO FUERA DE LA CASA.

-¿Cómo?-Los otros cuatro le miraron sorprendidos.

-Si no saben las reglas básicas, que se vayan de aquí...

-Degel...

-El sexo en el cuarto y se acabó. Es una falta inmoral hacerlo en cualquier lado.

-Degel. No exageres.- Le gruño El Cid- Son los dueños de la casa a fin de cuentas...

-Pues yo los echare de esta, con o sin su ayuda...-Dijo el francés antes de retirarse, molesto.

Habitación.

-Milo.-Ronroneo en su oído.

-¿Qué?

-Puedes dejar de escribir.

-Ya termino.-Notifico, mientras sus dedos se movían veloz por el teclado.

-Milo.

-¿Qué?-pregunto aun mentido en lo que escribía.

-Lo mismo dijiste hace un rato...-comento, mientras lo abrazaba- Que tal si dejas de escribir un momento...

-Espera, ya termino.

-No puedes terminar ahora...-Quiso cerrar la notebook, pero se lo impidió.- Milo-gruño algo molesto.- Préstame algo de atención.

-Ya termino te dije... -le gruño con fastidio.

-Me voy a buscar una cerveza.-Gruño Camus, algo molesto al ver que su pareja estaba muy ocupado para prestarle atención.

Cocina.

Camus saco una cerveza de la heladera, ignorando que estaba siendo víctima de la mirada asesina de Degel.

-Maldito Milo... Odio cuando hace eso-Gruño, molesto por la falta de atención de su pareja. Ya recordaba que era lo que odiaba de este.

Dos vasos de whisky aparecieron flotando, el francés parpadeo un poco al verlo. De la heladera salieron cuatro cubos de hielo que se depositaron dentro de los vasos y un whisky abandono su escondite debajo de la mesada. Se sirvieron dos medidas precisas de la bebida etílica y uno de los vasos fue arrojado hacia Camus.

-Por lo menos uno es considerado.-Comento mientras dejaba la cerveza dentro de la heladera.

-No, en realidad estoy aburrido y quiero escucharte defenestrar a tu novio mientras estas borracho.-Dijo Kardia, seguro que no lo escucharían.

Al rato los otros cuatro fantasmas le estaban haciendo compañía a Camus y escuchando las quejas que este tenía sobre su pareja.


Milo bajo al sentir el olor del humo, al entrar a la cocina, se topó con Camus fumando un habano y jugando póker con los fantasmas. (Dedujo esto dado que había cinco puros flotando y cinco juegos de cartas abierto en abanico a considerable altura).

-Creo que me voy a dormir...-se dio vuelta y volvió por donde había venido. Eso era el colmo de los colmos.

Dormitorio, mañana siguiente.

-Hay mi cabeza...-Camus se colocó la almohada sobre su cabeza, sentía que se le partía- No vuelvo a tomar tanto...

-Pero que poco aguante que tiene. -Se quejó Kardia, mientras observaba a Camus, quien a pesar de ser pasado del mediodía seguía en cama.

-De no ser por tus compañeros de póker, te hubieras hecho trisas en la escalera.-Informo Milo que justo entraba, con intención de levantarle, con una bandeja con el desayuno del joven.- menuda borrachera te agarraste. -el otro seguía con la cabeza bajo la almohada- ¿Cam?

-No me hables.

-Ok, me excedí ayer. Debí prestarte atención, lo siento, la próxima vez que me pidas atención dejare la computadora -informo, siendo lo más honesto posible.

-Milo, me duele la cabeza, no me hables.-Y yo pidiéndole disculpas, pensó el joven mientras ponía los ojos en blanco.

Cocina.

Milo estaba preparando algo que almorzar, mientras Degel le dedicaba una expresión de pocos amigos a corta distancia. A parte que no le había caído la idea de que lo hicieran en cualquier lado, ahora tenía que sumarle las cosas que les había contado Camus mientas estaba borracho.

Vio que el muchacho comenzaba a picar lo necesario.

-Algo ligero para este chico, porque seguro andará devolviendo hasta el apellido.

-Lo desatiendes y eres un mañoso de primera. ¿Crees que con un almuerzo queda todo perdonado? -Degel hizo gesto de bajarle el pulgar. -No en mi casa baby. Qué Camus se quede, pero a ti te quiero fuera.

Continuara.


Seran tres al parecer xD