Disclaimer: Miraculous Lady bug: les aventures de lady bug et Chat Noir no me pertenece, le pertenece a Thomas Astruc

Advertencia: Puede contener un poco de Ooc.

Capitulo dos

"Solo una mirada"

El nunca había prestado mucha atención a la forma de actuar de Marinette en su presencia, pues este atribuía su nerviosismo a la incomodidad de la pelinegra el estar con un modelo o el hijo de un diseñador famoso, que causalmente era el que más admiraba. Podría sonar extraño y hasta cierto punto narcisista, mas sin embargo el estar ya 2 años en la escuela él había notado que había personas que se sentían intimidadas por su simple presencia.

Y pensó que Marinette era una de ellas.

Sin embargo eso había dejado de ser algo que podía dejar pasar. Pues él no deseaba que Marinette lo viera de esa forma. Quería que lo observara como una persona que podía llegar a ser más que una simple mascara creada para cuidar la imagen de su padre.

Se sorprendió deseando la atención de la pelinegra. Deseo ser observado con atención por esos ojos color zafiro. Mas sin embargo dudo poder soportar el peso de su mirada sin ponerse nervioso. O con el miedo de cometer algún error que lo dejara en vergüenza delante de la chica.

El nunca se había preocupado por eso con sus amigos, pues ellos lo aceptaban como era. Mas sin embargo por alguna razón él quería que Marinette lo viera como una persona genial.

Desgraciadamente al destino le gustaba jugar bromas pesadas…

-¡Bien chicos! Hoy jugaremos Vóley Bol en equipos mixtos. Sabrina y Nino serán los capitanes. Cada quien elija a los miembros de su equipos.— La maestra siguió dando las instrucciones hasta que comenzaron a elegir a los otros jugadores. Como era de esperarse Sabrina escogió primero a Chloe y Nino escogió a Adrien. Los demás se fueron repartiendo en dos equipos de 5. Alya, Nino, Marinette, Nathaniel y Adrien conformaban el equipo 1 y Sabrina, Chloe, Kim, Alix y Max conformaban el equipo 2.

—¡No es justo! ¡Yo quería estar en el equipo de Adrien!— Lloriqueaba Chloe.

—Bien chicos. ¡Comiencen! — anuncio la maestra.

Esta demás decir que cierto rubio estaba más distraído de lo normal haciendo perder por algunos puntos al equipo. Sin embargo su distracción no era por lo que no había dormido, no, era algo más. Las blancas y cremosas piernas de Marinette lo habían mantenido ocupado en todo el partido. Ya que la pelinegra se encontraba posicionada justo enfrente de él tuvo una vista de primera fila de sus piernas y su redondeado trasero.

Quiso abofetearse por el rumbo que llevaban sus pensamientos. ¡Dios! Él había visto a Marinette con el traje de educación física ciento de veces y nunca le había pasado eso. Antes no sabías que era la chica que te gustaba. Le recordó una voz interior que perturbadoramente se parecía a la Plag. Y desgraciadamente le dio la razón, antes estaba tan ensimismado en su Lady que había dejado de ver a las demás chicas a su alrededor. Pero ahora que sabía la verdadera identidad de ella no pudo evitar fijarse en cada uno de los aspectos de su físico. A pesar de que Marinette fuese más tímida que en su alter-ego de Lady bug, él se dio cuenta de pequeños gestos en común que compartían y que antes habían pasado desapercibidos para él.

Desafortunadamente para la salud de su hígado se dio cuenta que no era el único observando de más a la pelinegra y eso le molesto. El dibujante de vez en cuando se perdía en la silueta de la chica frente a ellos y eso sí que no pasó desapercibido para Adrien. Por impulso había hecho un ágil movimiento solo para dejar caer la pelota en la cara del pelirrojo. Nadie se dio cuenta, pero la satisfacción solo le duro unos segundos. Pues Marinette se apresuro a auxiliarlo y verificar que efectivamente en su frente se encontraba una marca roja que auguraba un chichón.

—¿Estas bien?— pregunto con voz preocupada Marinette, que sostenía entre sus brazos el cuerpo de Nathaniel, ya que este se encontraba mareado por la fuerza del impacto. Exagerado. Gruño en su mente. No le había golpeado tan fuerte como para que no pudiera levantarse por sí solo. ¿O sí? Estrecho los ojos, oh… el dibujante se estaba haciendo el desvalido para seguir recibiendo las atenciones de la azabache. Pequeño hijo de…

—¿Adrien?— una voz salió interrumpió el hilo de sus pensamientos. —¿Estas bien? Te noto algo extraño. — pregunto con voz preocupada Nino. Estaba a punto de decir que estaba bien. Pero vio la perfecta oportunidad de separar al pelirrojo de Su Lady.

Oh… acaba de pensar en Marinette como su Lady.

Una sonrisa traviesa muy parecida a la de Chat Noir se dibujó en su mente. Se le ocurría una pequeña travesura para conseguir un poco de atención de la pelinegra.

—La verdad es que no. Anoche no dormí bien por asuntos de trabajo y he estado todo el día con un dolor de cabeza muy fuerte. — Se llevó dramáticamente una mano a la cabeza e hizo un gesto de debilidad. A él no le gustaba mentir, odiaba las mentiras. Pero acaba de descubrir algo nuevo sobre sí mismo. Adrien Agreste era un chico celoso.

Y es que había experimentado algo de celos un par de veces, con respecto a Ladybug. Pero era la primera vez que le sucedía con Marinette y con tanta fuerza. Tal vez porque en esta ocasión el rival era mucho más cercano a ella que aquel artista que fue akumatizado. Tal vez… más cercano que yo también. Ese pensamiento lo perturbo hasta los huesos. Era verdad que él y Marinette llevaban una buena relación como amigos. Un tanto lejanos, pero amigos al fin y al cabo. Pero no pudo dejar de notar que siempre en su presencia se le notaba incomoda y algo nerviosa.

El al principio pensó que ella era tímida, sin embargo al tiempo de conocerla desecho eso. Ella se desenvolvía perfectamente con todos los demás. E incluso le plantaba frente a Chloe. Ella sonreía abiertamente con todos, con todos excepto con él.

Miro a Nino que le daba una mirada de comprensión.

—Con razón te he notado de mal humor desde la mañana. Viejo, debe ser duro trabajar, estudiar y tener todos esos deberes que tú tienes. — le dijo mientras ponía una mano en su hombro en señal de apoyo. Adrien agradecía tener como amigo a alguien como Nino. Más que un amigo, Nino era para el como un hermano. Y por eso se sintió mal de haberle mentido. Sin embargo el remordimiento fue apartado cuando Marinette se acercó a ellos con cara de preocupación. Al parecer había escuchado la conversación que tenían los amigos y se había acercado para saber sobre el malestar de Adrien.

—¿Te encuentras bien?— pregunto con preocupación la pelinegra. — Te vez mal, digo, tu nunca te vez mal, quiero decir que tu no estas mal, yo…— un profundo sonrojo inundo las mejillas de Marinette, que desvió la mirada avergonzada. El rubio no paso por alto las cosas que había dicho Marinette y un leve sonrojo apareció en sus mejillas. Sin embargo nadie lo noto, excepto cierta morena de lentes que lo miraba con curiosidad.

—¡Qué bueno que estas aquí Marinette!— siguió hablando Nino, ignorando la escena tan graciosa que había protagonizado la pelinegra. — Adrien se siente mal ¿Podrías acompañarlo a la enfermería? Me da pendiente que se vaya el solo. Alguien podría capturarlo en ese estado tan débil en el que esta ¿No crees? — dijo guiñándole un ojo a la ojiazul que lo miro sin entender. A veces Marinette podía llegar a ser bastante inocente. Al parecer fue la única que no se dio cuenta del doble significado de esa frase, ya que algunos de los que escucharon se sonrojaron y otro, como cierto pelirrojo, había fruncido el ceño en disgusto.

Adrien quería darle un premio a su amigo. ¡Dios! Se había gastado la suerte de toda la semana en ese día y no le importaba. Había pensado que el mismo tendría que pedirle a Marinette acompañarlo. Supuso que se había ahorrado un momento vergonzoso. Pero que sin duda lo hubiera llevado a cabo para estar un momento a solas con ella. Después de todo seguía siendo la chica que le gustaba. Aunque lo acabase de descubrir hace poco.

Bien, ahora viene la segunda parte del plan. Pensó.

No era ningún plan fuera del otro mundo, tampoco es que se le diese demasiado el ser astuto en este tipo de situaciones. O bueno aclarando, a Adrien no se le daba este tipo de asuntos. A Chat Noir se le daban de maravilla.

Adrien y Marinette salieron del gimnasio en silencio bajo la atenta mirada de sus amigos. Que se mandaban miraditas cómplices. No era secreto que tanto Alya como Nino los querían ver juntos. Él nunca le había puesto atención del plan de esa parejita, porque todos sus pensamientos amorosos iban dirigidos hacia la heroína de traje moteado, mas sin embargo en este momento esos dos le parecían los mejores aliados que pudo encontrar. ¿Por qué quien no conoce mejor a Marinette que su mejor amiga? Tenía suerte que esta sea precisamente la novia de su mejor amigo.

Caminaban por los pasillos en silencio. Marinette se encontraba nerviosa. Ella sabía que Nino le había pedido a ella acompañar a Adrien por que el moreno tenía conocimiento de sus sentimientos hacia el modelo. Internamente le agradecía y ya casi le había puesto un altar, sin embargo se culpaba por no no saber que decir en este momento, tenía miedo de hablar y salir con alguna diarrea verbal muy típica de ella.

La pelinegra miro a Adrien y capturo desprevenido al rubio mirándola de reojo. Ambos desviaron la mirada avergonzados. Un leve rubor cubrió las pálidas mejillas de Marinette, mientras que a Adrien le sucedía algo parecido.

Rompe el silencio, di algo. Se animaba Adrien mientras que en Marinette los mismos pensamientos iban y venían en su mente. Buscando algún tema del cual hablar.

—Yo… ¿Cómo has estado?— pregunto Adrien con una sonrisa para sorpresa de la pelinegra. En el fondo Adrien se recriminaba no haber pregunto algo mejor. ¿Enserio, Adrien?

Marinette lo miro y sonrió, había estado preocupada por el estado de animo de Adrien desde la mañana ya que todo el tiempo se había visto algo perturbado. Sin embargo la sonrisa del rubio calmo sus preocupaciones, pues se veía radiante.

—He estado bien, ¿Y tú?— se asombró de que la voz no le temblara y haya podido decir algo relativamente normal. En el fondo, Marinette estaba orgullosa de sí misma.

—Bien.

Entonces el silencio volvió. Adrien estaba demasiado nervioso como para tener la confianza de volver hablar. Así que solo se dedicó a caminar. Ya tendría tiempo para pensar antes de llegar a la enfermería.

Marinette iba unos cuantos pasos atrás del rubio por lo que pudo darse el lujo de mirarlo sin ser descubierta. Este aun traía su traje de educación física. Unos pantaloncillos rojos con una camiseta deportiva blanca. Casi igual al de las mujeres, solo que están llevaban el short más corto y ajustado. Se permitió recorrer su espalda con la mirada, a simple vista se podía ver el cuerpo bien trabajado que poseía Adrien, sin embargo el cuerpo no era su único atractivo. Esa cabellera rubia y esos ojos verdes eran sin dudas unos de sus puntos más fuertes. La amable sonrisa con la que podía enamorar a cualquier chica —incluyéndola— era una de las cosas que más le gustaba a ella.

Siguió recorriendo con la vista su cuerpo, pocas veces tenía una oportunidad como esta, por lo que no la desaprovecharía. Delineo la forma de sus brazos al caminar y se permitió observar la leve humedad en su nuca causada por el sudor de hace unos momentos en educación física. Bajo la mirada por su espalda y siguió bajando por esta hasta llegar a la cadera. Sus ojos se detuvieron y ella se mordió el labio. Si seguía… De pronto Adrien se dio la vuelta y a la pelinegra casi se le sale el corazón al creer que había sido atrapada mirándole el trasero a Adrien. Tanta fue su impresión que tropezó con sus propios pies mientras bajaban las escaleras.

Gracias a dios Adrien tenía buenos reflejos y pudo atraparla. Sin embargo ninguno de los dos fue consciente de su cercanía hasta que sus ojos se encontraron, en ese momento los profundos zafiros de Marinette chocaron con las esmeraldas de Adrien. Este la tenía sujeta de la cintura y mantenía su cuerpo firmemente anclado al suyo.

Adrien trago grupo. La tentación de rozar sus labios con los suyos era grande. Y más sintiendo cada curva de la diseñadora pagada a su cuerpo. Sus ojos fueron a sus labios y su boca se hizo agua. Hasta ese momento no se había dado cuenta de los rosados y tentadores labios que su compañera poseía.

Marinette comenzaba a sentirse nerviosa al verse observada con tanta intensidad de parte del rubio. Le dio la sensación de estar atrapada como una presa en la trampa de sus ojos esmeralda y él era el depredador.

Pero ella sabía que esto solo era otra de sus fantasías y que seguramente malinterpretaba todo. Pero al ver que el modelo no se movía la resolución de su negativa comenzaba a tambalearse.

Podría ser que…

Cuando ambos estaban a punto de acercarse y unir sus labios se escuchó el sonido de rayos cayendo y los gritos de varias personas. Los dos se separaron de un tirón y miraron hacia otro lado avergonzados.

¿Qué fue todo eso? Se preguntaba Marinette.

Antes de que pudieran pronunciar palabra alguna nuevamente un gran rayo cayó cerca de la escuela haciendo que esta vez la energía eléctrica del instituto y de los alrededores se perdiera dejando el interior de la escuela a oscuras, pues afuera se encontraban nubes negras que impedían el paso de la luz solar.

Ambos sabían perfectamente de lo que se trataba. Pues los gritos en las calles y los nulos avisos en las noticias de la mañana sobre algún tifón les hicieron saber que solo podía ser un akuma.

Adrien estaba a punto de maldecir en voz alta. Había estado tan cerca… Un poco más y hubiera podido saborear sus labios.

Marinette le dio una mirada suplicante. Sabía lo que la pelinegra estaba pensando. Tenían que transformarse, pero Marinette tenía que poner a salvo primero a Adrien y él tenía que separarse de ella para llevar a cabo su respectiva transformación.

—Y yo…— dijo nerviosa la diseñadora, a penas y podía articular palabra— m-me t-tengo que i-ir. — lo último lo menciono en un suspiro forzado. Pues ella no quería irse. Su corazón aun latía locamente en su pecho por lo que había pasado que su mente se encontraba en un estado de shock severo.

—S-si— contesto torpemente Adrien que al igual que Marinette necesitaba transformarse.

Ambos tomaron caminos diferentes y cuando se encontraron a solas los dos se transformaron. Aunque Adrien no se salvó de unas cuantas bromas de Plag sobre lo ocurrido anteriormente.

Ambos habían acabado con el akuma, aunque les había llevado más tiempo del que usualmente ocupaban. Eso se debía a que ambos estaban ocupados pensando en lo que hubiera sucedido si el akuma no hubiera aparecido.

Cuando terminaron chocaron sus puños y sonrieron. La batalla contra el akuma los había dejado exhaustos, pero ver a la ciudad tranquila y segura era su mayor satisfacción como superhéroes.

—Un gusto verla de nuevo, my Lady— dijo Chat Noir haciendo una reverencia.

—Tan coqueto como siempre, Chaton— agrego la de traje moteado.

—Solo con usted. — dijo el gato guiñando un ojo.

Ladybug solo rolo los ojos.

Un pitido les aviso que el miraculous de Ladybug estaba llegando a su límite.

—Me tengo que ir, gatito. Nos vemos— se despidió acariciando la barbilla de Chat. Este solo ronroneo por la caricia. El superhéroe solo la vio alejarse en dirección a la escuela. Este suspiro cuando perdió de vista a su Lady.

—Nos veremos pronto, Marinette.

Continuara…

Gracias por sus comentarios: Alejandra Darcy, Sonrais777, Milanh, ElbaKheel, Forever MK NH, Narumi, Akari Mavis.

¡Hola de nuevo!

Espero les haya gustado el capítulo. Agradezco por sus hermosos comentarios. El próximo capítulo será el último (probablemente). Déjenme en sus comentarios lo que les gusto del capítulo y lo que esperan que suceda en el próximo.:3

Hasta la próxima.