Nada más arrancar la limusina, Ventus se sacó de algún lugar aún desconocido para todos, su 3DS con su juego de esos dos chicos que se pegan en sueños. Bah, cosas que jugaba solo él.

- ¿Sabes que si te ven eso allí, te lo quitaran al instante, no? - Le comentó su hermano.

- ¡ERES PEOR QUE MAMÁ! - Gritó enfadado Ventus y se abrazó a su consola murmurándole palabras bonitas.

- Bah, haz lo que quieras, ya eres mayorcito. - Concluyó el rubio poniéndose los auriculares mientras miraba por la ventana distrayéndose con el paisaje mientras la música le envolvía.

Cuando apenas llevaba un par de canciones llegaron a su destino, el enorme y residencial Departamento de Aprendizaje Real de Kingdom. Kingdom era el país donde vivía, un nombre un tanto peculiar, como el del propio instituto, mucha gente piensa que hay algo oscuro en el mismo.

Salió de la limusina después de advertirle a Ventus que si no dejaba la consola en el coche se chivaría a los profesores y a su madre. Y así, después de cinco minutos llorando a lágrima viva, consiguió sacar a su hermano del vehículo y entrar en el recinto del instituto.

Debían pasar por recepción donde revisarían su equipaje, no podrían pasar nada que no fuera indispensable, hace solo dos años ni siquiera dejaban entrar móviles, pero dada la oposición de los padres tuvieron que aceptarlos. Aun así, si veían un teléfono en el edificio de enseñanza o sonaba en una clase podían expulsarte al instante.

El campus, por así llamarlo, se dividía en cuatro edificios, dos residencias, el enorme edificio donde se daban las clases y el recinto de "ocio", que constaba de un polideportivo, una piscina y un enorme restaurante/cafetería.

Las residencias no se dividían por sexos ni por notas ni por estatus social. Es totalmente aleatorio, pero las habitaciones siempre eran por parejas del mismo sexo. Además, cada residencia tenía dos pisos aparte de la planta baja, el primer piso era el de las chicas y el segundo el de los hombres. En cada piso así como en cada habitación hay un baño, el del piso es público y es limpiado una vez a la semana por personal cualificado, sin embargo, el de las habitaciones es totalmente privado. Eso quiere decir que si necesitas papel higiénico, te lo tienes que comprar.

Casualmente en frente del complejo hay un supermercado, CASUALMENTE. Además la limpieza del baño de tu habitación recae a la vez en los residentes de la misma, así como la de la habitación en sí.

Roxas había estudiado minuciosamente las reglas del instituto, tanto las de las habitaciones, como las generales y las estudiantiles.

Su hermano solo se había quedado con una: está totalmente prohibido el uso y/o posesión de cualquier tipo de consola dentro del recinto escolar, el castigo es una expulsión inmediata de los días que la administración crea convenientes.

Y ya ni hablar del alcohol y otras substancias nocivas y adictivas. Ya puedes ser mayor de edad o lo que quieras, que si te pillan con algo así, expulsión inmediata, irrevocable y definitiva del centro.

Entonces, Roxas se dirigió a una de las recepcionistas, le dio su nombre y le enseño su DNI. En unos instantes, la chica le proporciono una tarjeta que debería llevar colgada del cuello cada vez que quisiera salir del centro, además de su llave de la habitación que le había tocado. Residencia Alfa, piso 2 habitación 7.

Acto seguido entró y se encontró con su hermano que acababa de hacer el mismo procedimiento.

- Hey, Bentus, ¿Vamos juntos a la residencia?

- Me han dicho que queda en la otra punta del campus.

- ¿Qué? A mí me ha dicho la chica que es solo salir a la izquierda.

- Tío, te ha mentido, a mí me han dicho que tengo que seguir las señales porque está en diagonal desde aquí.

- Te ha tocado la Beta...

- Claro, ¿es que hay otra?

- Joder, Ben. Pues nada, ya nos veremos en la inauguración, si es que vienes.

- Meh, ¿es obligatorio, no?

- Todo es obligatorio. Intenta no ser expulsado antes de veinticuatro horas, será todo un reto para ti.

- Ja,ja,ja. So funny, cállate anda. Nos vemos, Roscas. - Y se fue siguiendo el camino de piedra que llevaba al restaurante.

Roxas por su parte, giro a la izquierda y siguió el camino de mármol que llevaba a su residencia. Observó la hermosa vegetación perfectamente cuidada que rodeaba el camino con elaborada elegancia. Esos jardines estaban enormemente trabajados, pero no veía ni escuchaba a ningún jardinero. No le dio mayor importancia.

Iba distraído cuando se cruzó con una muchacha que llevaba un vestido blanco y su melena rubia suelta. Paso corriendo a su lado y por eso Roxas solo pudo ver el color de su pelo y su vestido, cuando se fue a girar, la chica había desaparecido. Y entonces una voz se escuchó delante de él.

- Eh, nuevo, vas a llegar tarde a la inauguración si sigues distrayéndote con cada muchacha que se te cruza. ¿Lo captas?

El rubio aún medio embobado, percibiendo el olor que la joven había dejado en el aire tardo en contestar al pelirrojo que estaba apoyado en la entrada de la residencia.

- Hey, Axel, pensé que te habían expulsado el año pasado. - Saludó el rubio.

- Qué va, solo me echaron las últimas semanas, ya me ves, aquí, que por cierto, compartimos habitación, ya que eres nuevo, tienes que compartir habitación con un veterano. ¿Lo captas?

- Podría haber sido peor.

- Cállate y vamos a la ceremonia de apertura.

- Pero... ¿Y mis cosas?

- ¡Ya las dejarás! Ahora vamos. - Se quejó el pelirrojo y arrastró a Roxas hasta el gran salón de actos que había en el edificio donde se daban las clases, justo en el piso inferior.

Una vez allí, Roxas se dio cuenta de la cantidad de personas que había en aquel centro aun siendo privado, todos estaban repartidos por clases y edades, y la mayoría estaban dispersos en grupos de amistades. Axel pasó un brazo por los hombros del rubio y se agachó cerca de su oído.

- ¿Has visto a Xion por algún lado? - Susurró.

- No, si yo he sido arrastrado aquí a la fuerza. - Dijo Roxas dejando sus pertenencias en un rincón de la sala, junto a las pertenencias de más personas que, seguramente, habían sido arrastradas al igual que él. Axel se fue hacia las personas de su respectiva clase – él era del bachillerato artístico, así que no coincidían – así que cogió su papel que le indicaba que clase era la suya, y sin esperar más fue directo hacia el rincón de los del científico.

Una vez allí, tomó asiento y esperó a que la ceremonia comenzase para poder irse a su habitación, estar en aquel cúmulo de gente solo le hacía ponerse más nervioso, pero, una cabellera castaña se sentó en frente suya, tapándole visión hacia delante.

- Oye, Sonic, ¿serías tan amable de sentarte en otro lugar? - Se quejó Roxas. Pero el joven de delante no se inmutó. - Hey, ¿me escuchas? - Volvió a llamarle, ya sacándolo de sus casillas porque seguía haciéndole el vacío. - Oye, maldito erizo, me quieres hacer caso.

- ¿Eh? ¿Me dices a mí? - Respondió el castaño girándose. - ¡Holi! Prefiero que me llamen Sora en vez de Sonic, pero Sonic también me gusta, es mi juego favorito. - Empezó aquel extraño.

- A ver... Sola, no puedo ver con tu pelo, ¿qué te parece si te sientas en otro lugar en vez de ahí?

- Sora, S-o-r-a. - Deletreó él, colocándose a la izquierda de Roxas. - Está bien, me sentaré contigo, eres nuevo, ¿verdad?

- Sí... - Suspiró él.

Y así, ambos entablaron una conversación que duró hasta que un hombre ya entrado en edad hizo acto de presencia en el escenario, su piel, oscura, hacía juego con sus ojos amarillos.

- Bienvenidos, alumnos. - Dijo con una voz que hizo callar a todos los que seguían hablando. - No me gustan estas ceremonias de iniciación, pero solo quería recordaros que estáis aquí para aprender y no para ligar o cualquiera de esas cosas que hagáis los jóvenes. - Empezó. - Además, los de segundo de bachillerato tienen cerca la selectividad, así que tienen que emplearse a fondo si no quieren estar otro año aquí, que a mí no me importa, más gananc- Tosió el hombre. - Digo, sabiduría para vosotros.

Y así continuó hasta que, en una pequeña pausa, se escuchó como empezaba a sonar una melodía parecida a ''Barbie Girl''.

- ¿ESO QUE SE ESCUCHA ES UN TELÉFONO MÓVIL? - Se escuchó por toda la sala. - HAYNER, ERES EL ÚNICO QUE PUEDE TENER ESE TONO EN EL TELÉFONO, QUEDAS EXPULSADO PARA SIEMPRE DE MI INSTITUTO.

El susodicho se levantó, hizo un movimiento provocador con la cabeza y se fue moviéndose al compás de la canción hasta que no se volvió a escuchar nada en la habitación.

Después de una hora, el hombre, de nombre Xehanort, calló y todos salieron del edificio, dirigiéndose a sus respectivas residencias. Roxas cogió sus pertenencias y buscó a Axel con la mirada, pero no le resultó difícil encontrarlo ya que su pelo destacaba entre los demás.

- Hey, Axel. - Saludó una vez lo suficientemente cerca. - Dime qué habitación tenemos, que no sé dónde he puesto el papel.

- Ah, claro. - Dijo él, dejando de hablar con la persona que tenía al lado, a Roxas le resultó familiar la persona, pero estaba lo suficientemente cansado como para prestarla atención. - Residencia Alfa, piso 1, habitación 7.

- Gracias tío. - Y con esto, se fue.

Mientras tanto, en la misma sala, pero diferente gente, al mismo tiempo, a la misma temperatura, con la misma humedad, pero más darkness.

- ¡Eh, tú! Alumno del pelo plateado.- dijo el que era el profesor de inglés.

- ¿Me hablas a mí?- Contestó el llamado.

- Sí, noto que el inglés es poderoso en ti. DARKNESS. ¿Por casualidad has tomado clases en alguna academia privada? DARKNESS.

- Emm, no especialmente, ¿por qué dices tanto darkness?

- What are you talking about? Yo no darkness digo darkness.

- Si no le importa, señor... - esperando que le dijera su nombre.

- Darkness, digo, Ansem, llámame Ansem, a partir de hoy seremos very best darkness alumno-profesor.

- Ya... Bueno, voy a desmontar el equipaje en mi habitación... - Y salió de la sala por patas, con una confusión darknessiana típica.

- Otro darkness espécimen digno de darkness estudio darkness. - Susurró para sí Ansem seguidamente de una risa malévola y creciente hasta que se baja el telón y desaparece de escena.


¡Hola!

En este punto diréis ''no tiene sentido'', veo que habéis captado la esencia de la historia.

Subo otro porque el prólogo es demasiado corto y Pandilete quiere que la suba entera, pero no, esto va por capítulos.

¡Un saludo!