L torció el gesto.
El temor por su vida era más fuerte que por la propia, la injusticia y el honor de poder defenderse a sí mismo y no darle ese orgullo a el que estaba aquí por su culpa, encerrado en las cuatro paredes de algodón y acero. Culpa, injusta culpa. B no sabría ni quien lo habría atacado, era una manera cruel de perder la vida en una batalla que no le incumbía. Morir teniendo la capacidad de sobrevivir y vencer solo por estar atado de manos por un fallo del pasado, incapaz de enfrentar el presente con la fuerza que poseía, atado en su contra. Estar allí mirándole le traía los peores recuerdos de las consecuencias de sus mediocres actos, de su infancia y su camino al crecer, del conocimiento que obtuvo al cambiar, la transición marcada con fuego en su piel. Compartía un lazo tan fuerte con aquel hombre.
—¿Vas a quedarte solo allí parado?
Dirigió su mirada a su cuerpo inerte en la cama, con el cabello largo, chamuscado y el crecimiento brillante sobre sus vendas.
—No creí que despertarías tan pronto
Su voz tan vacía resonó en los oídos contrarios, robándole una sonrisa a su rostro, una sonrisa mediana al tiempo que relamía su labio inferior volviéndose a perder en la negrura de sus ojos cerrados bajo el blanco cubriente.
Dio un paso adelante la puerta y resbalando por ella se sentó en cuclillas sobre el suelo, sin desviar su mirada del cuerpo quieto, notando dotes familiares en el ambiente, el aroma de la ropa, el aroma peculiar de una persona encerrada por horas continuas, el aroma de la piel limpia y de los medicamentos en el organismo aspirándose por los poros de su piel, pareciendo casi muerto Beyond ladeo su cabeza a un lado, casi sin peso, hacia su persona.
—¿Te quita un poco de culpa hablar de ratos conmigo? ¿Si le destrozo el cuello a la enfermera por fin me darán mi condena de muerte? ¿Si mato al grandioso L por fin me asesinaran?
Entrecerró los ojos unos segundos, le cansaba que sus palabras siempre tocaran el tema de una muerte deseosa que en realidad no quería, que le recordara que su rutina era monótona y aburrida, cansada, que cada dia en que vivía deseaba un poco más la muerte que buscaba. Asegurando que deseaba la muerte, como si fuera verdad que lo hacía. Buscar la plenitud en el supuesto descanso eterno. En primeras como si Beyond creyera en todo eso.
—Tú no harías nada de eso B, apenas si puedes moverte
—Tienes razón —Su tono juguetón formo una sonrisa en L— pero quien sabe... todo podría pasar.
Siempre que Beyond estaba de humor optaba por esa clase de actitud obstinada y desgraciada, calmada y juguetona, un sube y baja de emociones en el que lo sacaban un poco de quicio que tratara de controlar dentro de sí, la experiencia afloro esa parte paciente y calmada de si.
—Nunca me dices nada interesante, L. Eras más divertido cuando vivíamos en la Wammy's.
Los pucheros en los labios rojizos y destrozados de B habrían parecido tiernos cuando la piel aún se encontraba en su lugar, ahora solo le daba un aspecto más atroz en su sonrisa. La forma en la que su rostro ahora se encontraba le hizo pensar que vendrían más con un asesino en serie o algo asi, muy similar a la gente mediocremente retorcida.
Respiro profundo y solo lo soltó, deseando que todo saliera como esperaba.
—Si yo pudiera sacarte de aquí... ¿harías lo que te pidiera?
Se quedaron en completo silencio, por lo poco que veía en el rostro de Beyond su gran sonrisa se había desecho, con los ojos vendados se sintió observado de forma intensa. La escena le incomodaba al punto que inconsciente paso su brazo por el cuello en un gesto de más humano por su parte. Observo su respiración por sobre el saco de fuerza, sobre sus hombros marchitos y sus cabellos cenizos desmoronándose sobre ello, respiraba más lento, a pequeñas pausas.
—Creo que te equivocas de persona L —Al fin hablo, con un carraspeo seguido de una pequeña tos seca— Creo que a quien quieres es al loquito del cuarto 13 —Su sonrisa se volvió a formar y el tono juguetón volvió junto con ella— él se muere por salir de aquí, literalmente. Seguro te lamería los pies de solo pensarlo —Movió la mano en el aire, pintando líneas imaginarias para enfatizar burlón— o tendría un orgasmo al hacerlo —Rio un poco, suave. Adoptando un tono serio y melancólico a la par que bajaba el brazo a reposarlo sobre la mullida cama— A mí no me importa salir, no me importa ser libre, sé que estoy encerrado aquí para siempre, que no saldré hasta que muera y ese es el plan.
Lo decía tan tranquilo que no parecía un hombre derrotado y abatido, parecía más bien "acostumbrado" o quizá resignado. Beyond era listo, calculador y manipulador, sin haberle quitado las vendas de los ojos sabía quiénes eran sus vecinos del corredor, sabia sus nombres, sabia sus complejos, sabia los sonidos que hacían todos los días, sin tener que mirarlos ni una sola vez a la cara. Le enorgulleció un poco pero también le entristeció, B no perdía ni un poco sus habilidades deductivas que consideraba incluso superiores a las suyas, él se sentiría inútil sin la vista o el tacto, B ya perdía casi ambas por completo. El hombre del cuarto 13 era un depravado que había cometido 13 violaciones y aun estando completamente loco tenía unas tendencias sexuales que eran más que extrañas.
—¿Qué es lo que puedo hacer para que aceptes tu libertad?
Relajo todos sus músculos, se acostumbraba de nuevo a su habitual semblante, no debía permitir que B le calculara tan fácil, que le denigrara era lo último que quería pero no veía más escapatoria al tipo de semblante y postura que él tenía en esas circunstancias. Comprendía que el sentiría que le estaba ofreciendo algo para que le rogara su libertad, una oportunidad para tener una esperanza que quizá terminaría siendo falsa y el sufriría un poco más de lo ya hecho.
—¡Ya entiendo! —Alzo ambos brazos dejándolos caer de golpe en la cama— Al pobre L le están pisando los talones, alguien que seguramente es mucho más listo que tú, ¿No es cierto?
Le calaba ese comportamiento superior que tenía, siempre buscando la oportunidad para desentejarlo, un comportamiento tan patético como absurdo, un intento estúpido por ser el mejor. Les enseñaron a competir y ganar, era obvio que ese hábito no se había perdido en ambos, enseñados desde pequeños a ser el mejor, ganar hasta en lo más mínimo. Odiaba ser él el perdedor cuando quien estaba encerrado debería serlo, pero no se permitiría decirlo, aunque fuese una gran manera de contraatacar.
—¡HAHAHAHAHA! ¡SIEMPRE SERAS UN GRAN PERDEDOR!
Las convulsiones de carcajadas que salían por sus consumidas cuerdas vocales casi le daban la misma sensación de dolor que Beyond debía sentir al reír pues terminaba tosiendo estrepitosamente, su pecho temblaba cada que sus pulmones reclamaban el dolor del sobreesfuerzo. Repasaba de nuevo su idea inicial recordándose que era más que seguro que fracasaría, que Beyond era difícil de convencer si no le conocías tan bien, se repitió lo mala que era esa idea de buscarlo pero también que sus sucesores no estaban listos aún, tampoco podía arriesgarlos y necesitaba a alguien con tanta experiencia en campo como en oficina. Le hundía el orgullo, le fastidiaba todo en ese plan tan despreocupado. Watari ayudaba pero no era suficiente y entonces pensó en aquella frase coloquial "El león cree que todos son de su condición" y por alguna razón pensó en alguien que pudiera superarlo, que pudiera superarlos. Beyond como un León feral y sin educación contra un gatito educado, sonrió por sus pensamientos, eran una tontería pero bastante cómico y emparejado con la situación.
—Beyond, eres mucho más inteligente que yo...
Comenzó con el hermoso regalo que B siempre quiso escuchar y que él no deseaba continuar, le daba las peores de las sensaciones. Sus espasmos de risa se detuvieron del todo, las carcajadas dejaron de fluir y se quedó quieto, completamente mudo. De nuevo como un cuerpo inerte sobre la cama.
—Soy todo lo que tú dices, no pude detenerlo ni cuando casi mata a todos en la Wammy's —Guardo silencio por un momento, tratando de hacerlo más realista para B, con la voz más suplicante que podía imitar— y me rehusaba a aceptar todo el desastre que él ya hizo, yo soy un perdedor —Trago saliva, estaba arriesgando su orgullo para probablemente nada pero igual prosiguió— atrape al único genio que podía ayudarme. No te valore, no te di lo que querías y es mi culpa, quien debería estar aquí encerrado debiera ser yo. Soy un incompetente que no aceptaba la derrota
Beyond se arrastró un poco, forzándole a detenerse en su discurso que no lograba seguir fingiendo, dudando de su convicción como actor. Beyond se movió brusco, logrando tirarse del colchón viejo hacia el suelo con un quejido ahogado, moviéndose como un gusano se acomodó en sus rodillas, caminando con ellas debido a la dificultad que ponerse en pie le daba al no tener el equilibrio de sus brazos. Cuando estuvo de frente a él respiro profundo, como un perro olfateando el miedo. L le miro revolverse de lado a lado, queriendo zafar alguno de sus brazos del saco de fuerza... y lo hizo, al cabo de unos minutos revolviéndose, teniéndolo expectante. Se asombró de ver con que naturalidad sacaba su mano de entre tanta tela por algún agujero que se había formado en esta, primero desabrocho una correa, identificando cada una de las ataduras, conociendo con maestría el saco que le rodeaba, y entonces ambos brazos por fin fueron soltados. No intento nada, solo se liberó y siguió con su rostro cerca del suyo, lentamente llevo su mano derecha a la venda que lo imposibilitaba de ver la realidad, la respiración de quien estaba frente a él se detuvo, observando con expectación, entrecortándose, alterado. Se miraron al fin, era el momento en el que todo se decidía. No desviaban sus ojos de los suyos, tan rojos y petulantes, con apenas unas cuantas pestañas cubriendo sus parpados y la piel nívea con quemaduras esparcidas entre primer y tercer grado de gravedad, con suerte los cabellos aún cubrían del todo su cabeza pero sus cejas no tenían la misma suerte.
—¿Aceptas?
Las manos de Misa se apresuraban buscando entre los rostros de las personas, no tenía el derecho de fallar, debía ser cautelosa pero precisa. Light le dio dos únicas instrucciones y un solo nombre: Un Psiquiátrico en california y un hombre llamado Beyond, idéntico a L. Eso había sido todo y buscar entre los tantos psiquiátricos sin un permiso judicial era complicado, ella se encargaba de examinar todas las paginas previamente hackeadas por su novio que impaciente debía actuar su papel frente a L. Ryuuk expectante sonreía a la orilla de la cama, disfrutando el teatro tembloroso de la rubia tecleando y mirando.
Se pasmo por un momento, lo que veía no podía ser posible. La falta de sueño la estaba volviendo loca, volvía del trabajo y tan rápido como lo hacía tenía que mirar en las páginas oficiales de la computadora portátil de Light. Tallo sus ojos y suspiro, creyéndose una completa loca. Las pestañas pintadas y alzadas de negro miraron el rostro frente de si, una pequeña miniatura de una persona con vendas en casi toda la cara, el cabello negro casi desaparecido en su cabeza y uno de los ojos descubiertos, sin pestañas. Un escalofrió le recorrió desde los hombros, el nombre prescrito debajo de aquella impactante miniatura era B. Yenkins. Su cuerpo se estremeció una vez más y su rostro se contorsiono con desagrado cuando acerco su rostro más a la pantalla. Clickeaba el icono de su nombre pero la página no le llevaba a ningún lado, le pedía otra clase de contraseñas que ella no tenia y no sabía cómo hackearlas. Se sentó sobre la cama y quito la computadora de sus piernas. Impactada por el extraño descubrimiento dirigió su vista a Ryuuk que comenzaba a tambalearse y reír.
—Él tiene una, ¿No es así? Ryuuk
Su voz pequeña y temerosa causo más gracia en el Shinigami, la rubia era tan inocente y tan tonta.
