Hola volvimos con el segundo capitulo...aunque a nadie le importe (?

Nada, seguimos ignorando el cannon de The cursed Child...

Eso y una gran suceción de situaciones random.

Gracias a MustafaStefanie por seguir esta historia :)

-.-.-.-.-.-

Capitulo dos: Acoso

Acto primero: dulce aroma frutal

Estaban escondiéndose en los pasillos. En realidad, estaban tomando los pasillos menos transitados y largos para no cruzarse con nadie, mejor conocido como Scorpius Malfoy. Evitaban a Scorpius Malfoy tomando caminos innecesariamente largos.

Ahora estaban volviendo de encantamientos. No había señales de Malfoy.

—¿Cómo es posible que un Malfoy tenga esa personalidad? —Susurró Albus. Rose lo miró con el ceño muy fruncido.

—No lo sé, quizás algo fallo en el código genético de tanto mezclar sangre pura. Ya sabes casamientos entre primos y esas cosas.

—Dicen que se cayó de la escoba cuando tenía como cinco.

Albus y Rose miraron a Zabini impresionados, estaba apoyada contra uno de los pilares y leía un gran libro de pasta violeta.

—¿De donde saliste? —Preguntaron al unísono. Ella no levanto los ojos de su libro.

—¿Quieren la explicación biológica? Estoy segura de que puedo dibujarlo. —Albus la miró perturbado.

—No, gracias, estoy bien manteniendo la ignorancia por unos cuantos años más.

—¿Qué hacen aquí? Nuestra sala común está muy lejos y tengo entendido que la de Ravenclaw está en la otra punta del castillo. —Nerea continuaba contemplando su libro, no pareciera que le importase el mirarlos a la cara cuando conversaban. Estaban empezando a acostumbrarse a esa actitud.

—Nos escondemos de Malfoy—Habló Rose, casi con fastidio. —¿Y tú? ¿No hay silencio en tu sala común?

—Si lo hay, pero por más que haya silencio hay gente.

—A mí la gente no me molesta, pero Malfoy es otra historia…—dijo Albus.

—Claro que la gente no te molesta, en tu casa todos te evitan. —le respondió Rose, como si fuese obvio.

—Zabini no me evita, ¿Verdad? —Pero cuando voltearon a verla, Zabini había desaparecido. No había ni rastro de ella. Joder que era escurridiza. —¿Dónde…?

—¡Oh! Mis mejores amigos Cerberus y Pecas, ¡Los busque por todo Hogwarts! —Y los rodeo con sus brazos. —¡Si no fueran mis mejores amigos pensaría que me estaban evitando! —Y los abrazo. Scorpius era más alto que los dos por mucho, sus cabezas terminaron en sus axilas. Intentaron soltarse, pero, por lo visto también era mucho más fuerte que ellos, ¡pero si era tan delgado!

—¡Malfoy! ¡Malfoy, por el amor de Circe quiero respirar!

Scorpius los soltó.

—¡Hey, no huelo tan mal! —Lo vieron levantar el brazo y olisquearse la axila. —¡Dulce aroma frutal!

—No lo creo. —Espeto Albus.

—Claro que sí, mi madre me regalo un jabón frutal, creo que es de moras o algo así.

—No estoy interesada en tus jabones. —Casi escupió Rose.

—Ustedes se quejaron de mi olor, se veían interesados.

—Créeme no lo estamos.

Scorpius seguía sonriendo, estaba allí con su túnica desarreglada, el cabello revuelto y sin corbata, ¿Por qué ese tipo nunca se veía decente?

—¿Dónde está tu corbata? —pregunto la pelirroja interesada.

—En alguna parte de mi habitación.

—Pero no deberías ir sin…

Scorpius no la dejo terminar les hecho bruscamente los brazos a los hombros y recargo su peso en ellos.

—A nadie le importa esa cosa, ¡tengo una idea, una tremenda idea!

Albus sintió que le temblaban las piernas, una idea de Scorpius no podía ser muy buena. Intento soltarse del agarre, pero no lo logró. Estúpido y toquetón Malfoy.

—¡No quiero formar parte de ella! —Chilló su prima preocupada por perder más puntos.

—¡Vengan a mi sala común a pasar el resto de la tarde!

—¡Oh, Merlín! ¡De verdad, no quiero formar parte!

—Vamos, Pecas, será divertido.

—Realmente, Malfoy no es una buena idea.

—No sean tontitos, mi sala común es genial. Está lleno de tipos súper simpáticos.

Rose y Albus negaron con la cabeza.

—¿Los mismos sujetos simpáticos que te evitan? —Inquirió el mediano de los Potter, molesto. La sonrisa del rubio se desinfló un poco ante ese comentario.

—Sí, bueno ellos todavía no saben lo genial que soy…—Hizo una larga pausa. Albus y Rose por un momento tuvieron la esperanza de que se hubiera olvidado de su idea. —¡Por suerte ustedes sí que aprecian mi compañía y reconocen mi genialidad!

Ugh, eso no podía estar más alejado de la realidad.

—Como digas, pero de verdad es una idea muy mala. —Dijo Rose azorada.

Scorpius soltó una risita y los zarandeo.

—Claro que no, además nunca me retracto chicos, ya deberían saberlo.

—Malfoy, no pasaron ni dos semanas desde que nos conocemos.

Rose miro con horror hacia su primo en busca de ayuda. No obstante, Albus no podía ayudarlos. Nadie podía.

Acto segundo: Gales contra China

Scorpius había cumplido con su palabra y ahora estaban sentados en el sillón de la sala común de Gryffindor. Ni bien entraron la sala se había casi vaciado. Los únicos que quedaban allí eran un par de niños de primero que jugaban al ajedrez mágico.

Estaban incómodos. Muy incómodos.

Albus estaba allí tenso como una cuerda de violín, esperando que de un momento a otro un Gryffindor loco que odiaba a los Slytherin saliera de la nada y le reventara la cabeza con un hechizo o algo así. Pero, por suerte los Gryffindor parecían detestar tanto a Scorpius como él mismo y por ello no se dejaban ver por ahí.

—Traeré algo para que juguemos. —Y se fue. Dejándolos allí. Solos.

Rose saco de quien sabe dónde un libro, y se dispuso a leerlo e ignorar al mundo, cuando el retrato de la Dama Gorda se abrió abruptamente.

—¡¿Alguien sabe dónde está mi corbata?! —James se paralizó luego de eso. —¡Al! ¡Rosie! ¿Cómo están? ¿Cómo entraron? —Y muy alegremente se acercó hacia su hermano pequeño y su adorable prima.

—El idiota de…—Pero Rose no pudo acabar su frase, ya que Scorpius regresaba de su habitación con un mazo de snap explosivo.

—Malfoy.

Un silencio gélido reino la Sala Común. Scorpius parecía, otra vez, no saber cuándo era bienvenido.

—¡Oh, hola hermano de Cerberus! No habíamos hablado hasta ahora, creo que bla bla bla —James dejó de prestarle atención al rubio para mirar interrogante a su hermano, a lo que Albus únicamente se alzó de hombros. —…y por eso pienso que un descenso en bucle habría sido un mejor movimiento para atrapar esa snitch. —James se quedó en blanco.

—Espera, ¿de qué partido estás hablando?

—Del amistoso entre Gales y China de la semana anterior al comienzo de clases. —Scorpius levanto una ceja como si lo que decía tuviese toda la lógica del mundo. Rose y Albus se miraron estupefactos. James era otra historia.

—¡Joder, sí! Gales podría haber ganado el partido si combinaban ese descenso con un ataque frontal de los golpeadores. —los ojos de James brillaban de emoción. Albus pensó que devolvería su almuerzo. —¡Oh, por el amor a Merlin! ¿Por qué jamás habíamos hablado? —Sip, Albus estaba seguro que su almuerzo terminaría en la taza de algún inodoro.

Acto tercero: enfrentamiento no planificado

Albus y Rose se estaban escondiendo de Scorpius en el tercer piso. Hasta ese momento la idea parecía ir de maravilla. Bueno, al menos así fue hasta que mientras se escondían detrás de un tapiz y procuraban ser invisibles, que algo apareció. Solo apareció allí con un susurro y los enfrento. Era una figura completamente de negro con una máscara plateada y estaba alzando una varita.

Se asomaron para mirar de que se trataba y luego volvieron al tapiz.

—Oh, por Merlín creo que es un mortifago.

Albus negó asustado.

—No seas idiota, ¿Cómo entraría un mortifago a Hogwarts? Además, están extintos o algo así.

—Efectivamente no lo están si hay uno allí afuera.

Ruidos de pasos.

—¡Demonios, viene hacia aquí! —Chilló Rose.

—¿¡Que hacemos!? ¡¿Qué hacemos!?

—Correr, corramos y busquemos ayuda o algo.

Ambos salieron del tapiz tan rápido como pudieron. Miraron, hacia atrás antes de correr el mortifago estaba ahí y era real. Quizás, voltear para confirmarlo no fue lo más inteligente porque acabaron tropezando con algo y yendo de cara al piso. Eran una especie de nudo de piernas y brazos muy asustados. Estaban ahí en medio de su pelea por desenredarse cuando una ráfaga paso junto a ellos.

—¡Rose muévete!

—¡Eso intento zopenco!

Alguien acababa de colocarse frente a ellos.

—¡Deja a Pecas y Cerberus en paz! —Albus y Rose voltearon para mirar. Scorpius Malfoy estaba allí haciéndole frente al mortifago, tenía la túnica rasgada y los zapatos llenos de barro, ¿de dónde demonios había salido? —¡Hey, levántense bobos! —Exigió mirándolo de reojo. Obedecieron.

—Bien Malfoy, ¿Cuál es tu plan ahora?

—Enfrentarlo. —El mortifago había detenido sus pasos y ahora con su mano libre se había desecho de su máscara. Era Lucius Malfoy. —¿Abuelo? —Pregunto el rubio confundido.

—Scorpius. —Respondió Lucius.

—Un momento, es imposible que tu estés aquí—Algo en el cerebro de Scorpius hizo click. —¡Claro, es imposible que tu estés aquí! —Dijo con una amplia sonrisa, luego blandió su varita. —¡Riddikulus! —Inmediatamente la túnica de Lucius se volvió un tutu rosado y brillante, y comenzó a danzar. Lucius huyo y avergonzado y se perdió en la lejanía del pasillo.

—Eso fue lo más raro que me paso en mi vida.

—¿Cómo supiste que hacer? —Pregunto Rose intentando arreglar el desastre que era su túnica. Scorpius volteo hacia ellos con todo el orgullo pintado en la cara.

—No sabía, pero cuando me di cuenta que era un simple boggart la respuesta era clara.

—¿No sabias? —Insistió Albus.

—Nop, no tenía idea de que era un boggart.

—¿Y saltaste sin más, sin medir las consecuencias?

Scorpius soltó un resoplido, divertido.

—Claro, estaban en problemas. —Dijo atrapándolos en un abrazo de oso muy apretado. —¡Eso es lo que hacen los amigos tontitos! —Y los apretó más.

Albus sintió gusanillo de la culpa revolviéndose entre sus tripas.

—Sí, es lo que hacen.

Y Rose y Albus por primera vez desde que llegaron a Hogwarts le devolvieron un abrazo a Scorpius, y aun peor, se sintieron felices de que no los dejara en paz.