Los personajes de Gintama no me pertenecen como tampoco lo hace la imagen de cover. Si la historia contiene semejanza con alguna otra, mis disculpas.
Ooc
SoulmatesAU - Gintama High AU
Disfruten la lectura.
Conejos destinados
Rojizo en las nubes.
Trato de que el problema encajase con la ecuación pero solo podía pensar en el horrible color de lápiz que le había comprado su madre, de verdad, todo ahora era tan desagradable a la vista que quería volver a tener esa deficiencia de no poder ver los colores que tenía el mundo, solo verlo en una escala de grises.
O en ese muchacho con ojos iguales a los de ella, ese cabello de color similar pero un poco más rojizo, pensar en él hacía que su cuerpo se estremeciese y ganas de correr inundasen éste, sin embargo ahí estaba sentada escuchando como Ginpachi escribía más problemas inútiles en el pizarrón ¿si quiera él era profesor especializado en matemática? Pero el mundo estaba siendo bastante inútil con ella últimamente.
Sōgo dormía a unos cinco puestos del de ella, Shinpachi escribía en su cuaderno, Soyo hablaba con una chica que no recordaba su nombre con respecto a un dorama que transmitían los jueves antes del noticiero, decir que se perdió el episodio de la semana pasada por ser "secuestrada" por los matones del Instituto Harusame y no podía ver la telenovela con tranquilidad porque no sabía con quien se quedó el episodio pasado Himeko.
Estúpido chico, estúpida Himeko, estúpido Ginpachi-sensei.
Su mamá le habló sobre que era todo ese cambio, sobre porque los autobuses eran blancos y otros azules, sobre porque el verde de la hoja del árbol, de un millón de cosas al respecto, pero solo le dio vagas palabras con respecto a su persona destinada:
"Deberán encontrarse otra vez, porque eso es lo prometido, tú y él son uno, pero esa mitad que antes no tenías conocimiento se ha revelado y debes tenerla contigo".
Sonaba a que dolía separarse, sonaba que era inevitable, sonaba que era… irresistible.
Mientras sonaba el timbre de salida de clases su mejor amigo se levantó tan rápido como un rayo dirigiéndose a la ventana, todos sorprendidos imitaron su acción, incluyéndola, pero solo que fue más perezosa en el hecho. Ahí en la entrada, a unos cien metros en diagonal se encontraban aquellos muchachos con gakuran negro, encabezados por un sonriente trenzado.
Vio en cámara lenta como su amigo saltaba desde el tercer piso hasta donde se encontraba el enemigo, él solo comenzó a golpear a toda cara que se le acercase. Ya estaba cansada de salvarle el culo a su amigo así que dejó que lo golpeasen un poco para que aprendiese la lección, el líder de esos estúpidos era mucho más fuerte de lo que podría llegar a ser Sōgo. Ella lo había presenciado de primera manera, era un artista marcial totalmente dedicado a las peleas, ponía cara de diversión cuando el oponente le estampaba un golpe en cualquier parte de su cuerpo y no mostraba ningún reclamo.
Cuando vio que los profesores comenzaban a hablar más de cerca corrió en búsqueda de la salvación porque si él caía seguramente se la llevaba a ella en el camino y eso no sucedería.
Bajó en un dos por tres colocándose delante de su amigo quien estaba agotado tomándose un tiempo de la pelea. Las miradas azuladas chocaron haciendo que ambos sonriesen, un levantamiento de mano basto que para que el grupo de bándalos asesinos que se acercaban a ella se detuviesen.
— Gracias por disipar a tu horda de matones —le gritó provocando que Okita le mirase desconcertado—, ¿podemos parar esto por hoy? Mi amigo debe llegar temprano y no puede tener más castigos.
— Vaya, que responsable.
— Lo soy.
— China, ¿lo conoces? —se afirmaba de su hombro como si ella lo fuese a abandonar.
— Soy su destinado —le respondió en sonrisa—, y creo que es mejor que nos vayamos, hermosa.
Rodó los ojos y miró a su amigo quien le miraba consultante de respuestas, solo con asentir bastó para que él le empujase hasta el otro muchacho dándole una mirada de furia y amenaza, al salir Ginpachi junto a Tsukuyo corrió en dirección a la salida mientras que Kagura tomaba de la mano al otro chico.
El resto de la pandilla se iba de allí corriendo al escuchar los gritos de los adultos diciendo que llamarían a la policía por el alboroto causado.
El corazón se le iba a salir del golpeteo que emitía, la respiración y el sudor era más acalorado y continuó, quería tomar un respiro y recostar su cuerpo contra el pavimento mirando al cielo rojizo que propinaba el arrebol de la tarde. Quería estampar su puño contra la cara sonriente que estaba un par de pasos más delante de ella, quería situar con fuerza su pie en la entre pierna del pelirrosa, sacar sus ojos con cucharas y colocarlos dentro de un frasco, pero a la vez sentía la vaga sensación de salvarle el culo cada vez que lo veía, de ayudarlo a correr por lugares donde no les encontrase.
A pasos de un puente se quedaron mirando como los rayos del sol se reflejaban en el río y como sus siluetas se veían en él de igual manera.
— ¿Cuál es tu nombre? —preguntó luego de recuperar el aliento.
Le quedó mirando expectante, como si fuese una pregunta difícil de contestar.
— Kamui.
— ¿Solo Kamui?
— Solo Kamui —ella enarcó sus cejas haciendo un mohín y miró a otro lado.
— Solo Kamui será.
Rio al ver su cara casi enojada—, ¿Y tú?
— ¿Yo qué?
— Tu nombre, ¿cuál es?
Se subió a la barandilla para mirarle triunfante y hacer el símbolo de paz con la mano— Kagura, solo Kagura.
Ambos estallaron en risa para quedarse mirando fijamente, era una sensación extraña ver por primera vez los resultados que habían obtenido con encontrarse estaban gustando, ver los tonos rojizos que pocos podían apreciar, o el color de los ojos de otra persona.
Kamui para la muchacha lucía como el típico chico solitario que se divertía con las luchas callejeras, aquel que se saltaba las clases y defendía a los inocentes de ser atacados por idiotas, era como un Robin Hood, parecía descuidado de imagen y un poco carente de sentido común, pero era diferente a eso, se podía decir que entendía perfectamente las situaciones en las que se metía y como debía salir de ello, solo que no lo demostraba y prefería que las cosas tomasen su rumbo con facilidad.
Kagura para él lucía como la niña caprichosa que buscaba llamar la atención de su mami, la cual se había hecho fuerte por las caídas de la vida y se fijaba en las ventajas y cosas bellas que le entregaba la vida, no era conformista y si algo no llegaba ella iría en busca del sin importar el costo.
Eran tan semejantes, eran piezas del mismo rompecabezas, estaban rotos por diferentes partes pero que podían ser expectantes, eran almas gemelas pero no les importaba eso, se estaban agradando por cómo eran.
— A la mierda mi destino, te ves amigable.
— A la mierda nuestro destino, si la vida lo quiere así sucederá.
Me demoré un mes... un maldito mes, creo que así podrá ir siendo la historia, hasta el momento tengo previsto que serán cuatro capítulos y la historia tendrá un desarrollo un poco completo a semejanza del típico Soulmates AU, verán los sentimientos de los personajes, y un poco el trasfondo de lo que sucede. Estoy de vacaciones y eso implica que puede haber nueva historia entremedio de ésta, pero me siento con motivación para ésta, así que estimo que los capítulos salgan una vez al mes, la primera semana de agosto y la primera semana de septiembre, pero como siempre no confirmo ni aseguro. Creo que me quedó más corto (1,158) que el anterior pero es lo que hay. Se despide Maddo Onna-san, espero sus reviews e inviten a algún amigo a que lea mis historias y sea otro del clan. Bye Bee.
