I HATE THIS PART
Depresión
Depresión post-rompimiento… Si alguien no ha sido víctima de este síndrome entonces no ha vívido, y bueno, un ex Imperio conquistador no es la excepción así que ahí tienen a España, sufriendo todos los síntomas: Cuerpo pesado, ojos llorosos, nariz congestionada y malestar en el pecho todo producido por un virus llamado Romano.
-España, es la tercera vez que te lo pido ¡Levántate ya!- le ordenó Prusia desde el pie de la cama viendo el bulto de cobertores en lo que el castaño se había convertido tras terminar su relación con el italiano.
-No quiero, déjame morir de tristeza, te aseguro que nadie lo va a notar- dijo desde debajo de las sabanas el español al que se le escuchaba la voz cortada.
-Pues lamento decirte que las naciones no morimos, mucho menos de tristeza amour- ahora era Francia quien intervenía, sentándose en el filo del colchón limando sus uñas como si estuviera perfectamente acostumbrado a ese tipo de escenas. No por nada era el mejor amigo de España, lo conocía mejor que a la palma de su mano y sabía cómo actuar cuando se deprimía.
-En ese caso déjame fosilizarme hasta que me convierta en una nación legendaria como Atlantis o algo así, de todos modos ya no quiero vivir si Romano no está conmigo- dijo echándose a llorar otra vez, hecho un ovillo bajo las sabanas que llevaban semanas sin ser lavadas provocándole un tipo de tic nervioso al alemán que no soportaba ver esa lastimosa actitud en uno de sus mejores amigos, simplemente le producía cierto tipo de ansiedad que lo ponía de mal humor así que soltando un gruñido de frustración por fin jaló las cobijas que mantenían oculto al hispano y lo jaló de los pies arrastrándolo fuera del cochón.
-¡Déjame en paz!- le gritó España que tenía el peor aspecto registrado en los libros de historia; estaba despeinado, con los ojos rojos e hinchados, unas ojeras que lo hacían parecer un oso panda, la nariz roja por lo rozada que estaba gracias a los pañuelos desechables, la piel casi amarillenta por la falta de sol y ni que decir de su atuendo que era la pijama que se había convertido en casi una segunda piel.
-Me corto las bolas antes de dejarte echar a perder en esa maldita cama, carajo… me dejaré de llamar awesome Prusia el día en que un italiano con discapacidades emocionales venga a matarte de amor y déjame decirte que eso nunca va a suceder- advertía el albino aun tomando por los tobillos al ojiverde arrastrándolo por el piso llevándolo hasta el baño.
-Ro… ¡Romanoooooo!- gritó entonces un desecho España al escuchar mencionar a su ex pareja así que mientras sollozaba era llevado a rastras hasta el baño mientras que Francia solo lo veía con un poco de lastima, lo sentía por su adorado amigo pero alejarlo de Romano era lo mejor o sino el sureño en verdad lo iba a matar antes de que este muriera de depresión.
Así que tras unos cuantos de intentos de suicido por parte de España (quien intentó ahogarse a sí mismo en la bañera con pésimos resultados) se visitó o más bien fue vestido por su par de amigos para estar un poco más presentable pues esa misma mañana tenían una junta en casa de Austria y bueno, el austriaco no iba a aceptar que un andrajoso se atreviera a poner un pie sobre sus carísimas alfombras persas…
-Muy bien mon amour ¿Qué harás cuando veas a Romano en la junta?- le preguntó Francia viendo que a pesar de estar bien aseado, su amigo aun tenía ese horrible semblante
-Rogarle que vuelva conmigo y pedirle perdón por haber sido un cerdo sin corazón- respondió automáticamente el español y ahí estaba de nuevo el tic nervioso de Prusia al que le temblaba el labio superior y la ceja derecha.
-Claro que no- le contradijo Francia con paciencia y con un extraño tono paternal que provocaba ciertos escalofríos, sobre todo cuando venía del galo –Cuando lo veas te mantendrás firme ante tu decisión y te comportarás como el caballero que eres- le ordenó arreglándole la corbata para luego ponerle las manos en los hombros al español
-Ah… creo que lo intentaré- accedió el castaño ganándose una fuerte palmada en la espalda por parte de Prusia que casi le saca el aire.
-¡Muy bien! Entonces vámonos ya antes de que el señorito nos quiera cerrar la puerta en la cara kesesesese- les animó el albino y el trío de malos amigos salió por la puerta mientras rezaban internamente para que España pudiera mantener el autocontrol y no desfalleciera ante Romano… o de verdad le dijera eso de que era un cerdo sin corazón…
Por otro lado los hermanos Italia también se preparaban para salir, Italia del Norte terminaba de arreglar su atuendo cuando llamaron a la puerta así que animado corrió a abrir para recibir a Alemania con quien se había puesto de acuerdo para ir a la junta.
-Ve~ pasa, mi hermano no tarda en bajar- le pidió el castaño al rubio que entró a la casa y apenas puso un pie dentro fue atacado por el mayor de los hermanos, el que ahora mismo también sufría otro de los síntomas de la depresión: El mal humor, el que a veces ocupa el lugar de las lágrimas.
-¿Qué mierda haces aquí bastardo alemán?- le dijo a modo de saludo logrando que el ojiazul solo soltara un lánguido suspiro.
-Buenos días a ti también Romano- respondió Alemania tal vez ya demasiado acostumbrado a ese mal genio.
-Hermano, no le hables así a Alemania- le regañó Italia haciendo berrinches siendo triunfalmente ignorado por su gemelo.
-Que se pudra, yo le hablo como quiera a este infeliz hermano del desabrido ese albino, amigo del bastardo español que no tiene cojones para decir las cosas en la cara ¡Seguro este macho patatas es igual! No te fíes Veneciano que un día cuando menos te lo esperes nada mas te va a llegar un mensaje de texto diciéndote que te quiere mandar a la mierda por alguna estúpida razón que ni siquiera te puede decir en la maldita cara- recitó Romano sin tomar aire.
-Oye… ¿Estás bien?- preguntó Alemania notando que tantas maldiciones juntas no eran comunes, ni siquiera en alguien como Romano que ahorraba su aliento para insultarlo en todo el día y no de un solo golpe como recién acababa de hacer.
-Claro que estoy bien ¡Estoy bien sin ese hijo de perra! Estoy mejor que bien sin tener que soportar sus idioteces y su completa falta de cerebro, ¡Mira lo jodidamente feliz que estoy sin él!- y soltó unas carcajadas que más bien daban miedo.
-¿Qué diablos le pasa?- le susurró Alemania a Italia que parecía querer que la tierra se lo tragara por la vergonzosa actitud de su hermano
-Creo que terminó con el hermanito España- contestó viendo a su hermano alejarse aun dando risotadas escalofriantes.
-¡¿En serio?- cuestionó demasiado sorprendido Alemania ya que desde que conocía a España y a Romano siempre los había visto juntos y el escuchar que se habían separado era una cosa demasiado increíble
-Si… no lo había visto tan triste en mucho tiempo- agregó el italiano menor y ahora Alemania parecía aun más descolocado al ver como Romano soltaba palabrotas en su idioma mientras quemaba lo que parecían ser fotos de España que cargaba en su cartera… Alemania se preguntó si eso era estar triste, en ese caso no quería conocer a la parte Sur enojada.
Y en otras partes, Corea estaba en una de las casas de campo de China tomando su desayuno listo para irse a otra junta de naciones, el moreno se veía animado como siempre, con esa radiante sonrisa y actitud positiva por lo tanto no se quitaba la mirada de sospecha de Hong Kong de encima al que le parecía demasiado raro ver al mayor con esa cara tan feliz después de todo lo que había pasado el día anterior con China.
-¿Estás bien?- le preguntó el asiático al otro que devoraba el arroz al vapor como si fuera lo último que fuera a comer en días.
-Claro, si omites la parte en donde estoy muriendo por dentro y siento que mi vida no es más que un miserable vacío lleno de agonía, estoy bien- contestó el coreano sin borrar el gesto risueño de su rostro picando con sus palillos el fondo de su tazón tratando de rescatar algunos granos de arroz.
-Me alegra, pensé que solo estabas escapándote de la realidad otra vez como sueles hacer cada vez que China te hace un desplante… oh espera, el de ayer no fue un desplante, fue un claro y directo rechazo… pero qué bueno que lo estás tomando bien- respondió en tono monótono Hong Kong dándole un trago a su té viendo como Corea no parecía afectado por sus palabras.
-Estoy intentado tomarlo con buen humor antes de que vaya a enterrarme en mi cama para jamás salir ¿Te imaginas lo patético que sería eso?- dijo aun sin borrar su sonrisa como si estuvieran teniendo una charla casual y trivial
-¿Quién podría hacer algo así de triste?- preguntó Hong Kong y unos cuantos kilómetros lejos de ahí a cierto español le comenzaban a zumbar los oídos –Pero hablando en serio… ¿De verdad estás bien?- le insistió el menor de la familia asiática a su hermano mayor que dejó debilitar un poco su sonrisa antes de llevarse los palillos de nuevo a la boca.
-¡Sí! Ya verás que sobreviviré, esto no es nada para mí- dijo dándose un golpecito en el pecho tratando de mantener su semblante alegre ya que Corea sobrellevaba la depresión de otra manera diferente: Sonriendo y riendo porque a veces dibujar una mueca feliz en tu rostro y verte en el espejo hacía que te convencieras de que las cosas no dolían tanto.
-Bue..os d..as- China intentó articular llegando al comedor, con los ojos semi abiertos, la pijama puesta y el cabello revuelto.
-Buenos días aniki- saludó Corea con su típico buen humor mientras que Hong Kong ni siquiera contestó, solo admiraba los dotes histriónicos del coreano.
-¿Qué hay que hacer hoy aru?- preguntó el más anciano de los tres sirviéndose un poco de té para intentar despertar del todo.
-Tenemos una junta en casa de Austria y cuidar que Corea no vaya a suicidarse por la manera en como lo rechazaste ayer- dijo Hong Kong haciendo que el mencionado casi se ahogara con la comida por soltar tal comentario.
-Ya veo…- solo eso dijo China pues aun parecía un zombie recién levantado, cosa que el coreano agradeció.
Así que nuestros protagonistas se echaron una última mirada al espejo, España se vio a si mismo destrozado, Romano se dedicó una mirada furiosa y Corea tan solo otra sonrisa, los tres listos para enfrentar el primer día de sus nuevas vidas de hombres/naciones solteros y dolidos, así que tras cruzar la puerta le dedicaron una maldición a su existencia deseando que llegara un meteorito y destruyera toda forma de vida existente para así no tener que verse las caras en la junta, o al menos no tener que soportar más horas con esos incómodos calambres en el corazón mejor conocidos como "Despecho". Pero como Dios tiene por pasatiempo ignorar todas nuestras frívolas y crueles suplicas pues los tres países tuvieron que seguir su camino hasta casa de Austria en donde se llevaría a cabo la siguiente junta.
En el camino Prusia y Francia tuvieron que soportar toda la Playlist que España había escogido personalmente y la cual estaba llena de tantas canciones románticas de los ochentas y noventas que casi daban ganas de cortarse las venas en cualquier momento.
El trío de malos amigos iban en el auto de Francia, este iba tratando de mantener su cara galante al mismo tiempo que conducía, Prusia rechinaba los dientes y arañaba el asiento sintiendo como de nuevo ese tic nervioso le atacaba el labio y la ceja mientras que España…
-And I…. wiiiiilllll alwaaaaaaays love youuuuuuuu- el español cantaba como si fuera una vaca agonizante y a coro con la radio mientras se desvivía gastándose los pulmones esperando que la canción llegara a oídos de cierto italiano.
-España, si no te callas en este mismo instante te juro que te voy a invadir cada maldita región de tu anatomía y no va a ser agradable- le amenazó el albino entre dientes tratando de mantener la calma sin embargo fue ignorado por el castaño que seguía cantando, hasta cerraba los ojos y se apretaba el pecho alzando cada vez más la voz.
-¡Te lo advertí maldito español!- gritó Prusia intentando desabrochar su cinturón de seguridad para arrojarse al asiento trasero del auto y estrangular al ojiverde.
-Mon amour si lo vas a matar procura no ensuciar mis asientos de piel ¿Quieres? Quitar las manchas de sangre saldría muy caro- les advirtió Francia apagando por fin la radio tan solo escuchando un montón de maldiciones en alemán y alguno que otro quejido en español. Si, ese era solo otro viaje en auto del Bad Friend Trio.
Al mismo tiempo en la sede de la junta, Austria le daba la bienvenida educadamente a sus invitados, como buen anfitrión que era y entre sus invitados estaban los gemelos italianos.
-Italia, Romano, buenos días- les dijo el austriaco acomodándose los lentes y enderezando su espalda para recibir a los muchachos a lo que Italia correspondió el saludo con su típico "Ve~" y una gran sonrisa bobalicona.
-¡¿Buenos días? ¿Qué tienen de buenos? ¿Te estás burlando de mi miseria con tu sarcasmo? Porque entonces te recuerdo que a ti también te dejaron, hace siglos pero te botaron también, y ni siquiera fue tu novia, fue tu jodida esposa, ¡Tu maldita esposa te abandonó! Así que no intentes parecer que estás bien aquí recibiéndonos como si nada pasara cuando en realidad estás queriendo ir a gritarle a tu ex lo miserable que te hizo y que aun te hace, oh si se te ve en toda tu cara de aristócrata todo lo que le quieres ir a decir a Hungría ¡Así que deja de decirme que mi día es bueno porque no lo es! Tú sabes lo que se siente, deja tus hipocresías a un lado- le recitó Romano entrando a la casa dando largas zancadas y refunfuñando groserías en italiano dejando a un demasiado sorprendido Austria
-Ve~ ¡Perdónalo! Últimamente no se siente bien- se disculpó Italia avergonzado y en serio pidiendo a gritos que la tierra solo se abriera en dos y se lo tragara porque ya iban dos veces que su hermano le hacía pasar ese tipo de vergüenzas.
-Ah, no te preocupes- dijo Austria carraspeando y recobrando la compostura, acomodándose el chaleco y el saco haciéndose un lado para que el castaño entrara y pudiera alcanzar a su hermano que ahora estaba atacando verbalmente a cierta pareja de nórdicos…
-Escúchame bien Finlandia, no le creas ninguna cosa bonita que te dice este gigantón ¿Sabes que es lo que en realidad piensa? Piensa en un día solo no volver a casa y dejarte criando un hijo solo, oh si… ¡Eso hacen todos los de su clase! Así tan serio como lo vez en realidad tiene planeado revolcarse contigo hasta cansarse para luego solo mandarte un tonto mensajito diciendote que ya no quiere estar contigo sin importarle cuantos jodidos siglos de tu vida le diste…- sermoneaba Romano al finlandés que en realidad no sabía si era correcto interrumpir a Romano y su "apasionado" discurso.
-¡Hermano, ya basta!- le ordenó Italia al mayor jalándolo de un brazo, tan rojo de la vergüenza que casi parecía un semáforo y arrastrando a Romano que aun le gritaba cosas a Finlandia tratando de advertirle de la futura traición por parte de Suecia.
-No creo que Su-san haga algo como eso- dijo Finlandia dando risitas nerviosas volteando a ver a Suecia que a pesar de su terrorífico aspecto no parecía estar enojado con Romano por las cosas que decía, después de todo el sueco conocía el dolor que siempre va agarrado de la mano del amor, aunque ya no lo sentía pues estaba a un lado de su querido Fin.
-Wow, al parecer llegamos justo a tiempo- decía mientras tanto Corea apresurándose a entrar a la sala y tomando asiento antes de que la junta comenzara. Paseó la mirada por todos los presentes, saludando a algunos cuantos efusivamente entre los que estaban el resto de sus hermanos como Japón, Taiwán y Tailandia además de que a lo lejos pudo escuchar alguno que otro grito extraño de Romano que seguía siendo reprimido por Italia.
Finalmente todos llegaron y pusieron manos a la obra tratando de ignorar las miraditas extrañas entre España y la parte Sur de Italia las cuales provocaban un tenso ambiente sobre todo cada vez que España comenzaba a dar alguna opinión y esta era tajantemente contradecida por el sureño que lo miraba con ojos asesinos mientras que el español parecía hacerse pequeño cuando escuchaba el tono de voz malhumorado de su ex pareja. Así que mientras América exponía mil y un formas de construir un héroe gigante, Romano se dedicó a perforar con la mirada a España, casi parecía que quería descifrar al castaño, tratando de leer su mente y de esa forma encontrar las razones que lo llevaron a terminar con su relación mientras que España desviaba la mirada clavándola en el escritorio estando consciente de que el italiano lo estaba observando pero sabía que si sus ojos chocaban no resistiría y terminaría arrojándosele encima para rogarle que regresara con él y otra vez volver a dibujar lo que ya se había convertido en un círculo vicioso…
Al mismo tiempo Corea solo hacía garabatos en las hojas de sus documentos, dibujos de pandas y cosas por el estilo mirando de reojo al par de europeos que expiraban cierta tensión y a veces también dejándose perder en la figura de China, recordando con algo de pesar lo sucedido el día anterior, notando que aparte de él también había alguien más mirando a su aniki yque no era otro más que el ruso loco quien no había dejado en paz a China desde la Guerra del Opio; era más que obvio que Rusia tenía una extraña fijación con el oriental lo que molestaba de sobremanera a Corea, pero ya no tenía porque importarle pues el coreano había decidido de una vez por todas decir basta y enfrentar las consecuencias que aquella decisión conllevaba, entre ellas el aceptar que su hermano mayor tuviera una pareja… que no fuera él.
El pelinegro soltó un suspiro a la vez que Alemania pedía un receso pues ya todos habían comenzado con las peleas sin sentido, los insultos y claro, los acosos de Francia así que estando todos de acuerdo se levantaron para ir a otro lugar y no tener que llegar a los golpes, en la sala de juntas claro, en el pasillo todo estaba permitido. Por lo tanto Corea se estiró tratando de sacarse toda la pereza de encima y salió de la sala para buscar a su hermano que en cuestión de minutos se había desaparecido, sabía que era algo tonto buscarlo justo cuando había decidido ya no seguir tras él pero no podía cambiar sus hábitos tan abruptamente. Por lo tanto salió como bala de la sala, caminando por los pasillos en busca de cierto chino a quien vio no muy a lo lejos.
-¡Aniki!- gritó queriendo llamar la atención del mayor al que vio platicando con Rusia ¿Es que ese tipo no se podía conseguir una vida? Aunque lo mismo se le podía preguntar a Corea que sintió el impulso de ir a interrumpirlos pero se detuvo repentinamente sobre todo al ver como Rusia le tomaba cariñosamente la mano a China… sus pies dejaron de moverse, era verdad… él ya no tenía por qué estar al pendiente de lo que hacía su hermano, acababa de tomar una decisión así que era hora de ponerla en práctica pero…
-¡Romanooo!- escucho que alguien gritaba al mismo tiempo que se le iban encima en un fuerte abrazo que incluso lo fue a tirar al piso
-¡Romano perdóname, soy un idiota lo sé pero por favor regresa conmigo, te extraño tanto!- gritaba al que reconoció como España el cual estaba sobre él llorando y dándole de besos por toda la cara mientras hablaba y pedía perdón
-O…oye- intentaba hablar Corea siendo aun besado y abrazado en el piso por el español que no dejaba de hablar y hasta de llorar -¡Hey! Yo no soy Romano- dijo por fin el coreano separando al español que con sus ojos lloroso vio bien a quien tenía debajo de él.
-Ah, discúlpame- dijo parándose en un instante y ofreciéndole una mano al coreano para que se levantara también –Te confundí con alguien más- explico el español que nunca había reparado en el hecho de que visto desde atrás, Corea tenía cierto parecido con Romano, sobre todo por ese extraño rizo.
-No te preocupes, pero ten más cuidado la próxima vez-
-Claro… es solo que te pareces… tanto a… ¡Romano!- gritó por fin España convirtiéndose de un segundo a otro en un mar de lagrimas (otra vez), llorando y gritando el nombre de la otra nación descolocando por completo a Corea que no sabía qué hacer.
-Tranquilo, tranquilo- le decía intentando calmar al hispano
-Es que lo extraño tanto, Francia me dice que no debo llorar, también Prusia pero no puedo evitarlo, no puedo solo dejar de quererlo de un día para otro- dijo y por alguna extraña razón Corea sintió como si España estuviera robándole sus propios pensamientos, porque a decir verdad era lo mismo que le pasaba a él.
-Y ya sé que todos me dicen que tengo que dejarlo porque solo me hace daño pero yo de verdad lo quiero aunque me pegue y me diga que soy un idiota yo solo…-
-Quieres demostrarle lo que tú sientes a pesar de que a cambio solo te vuelva a pegar porque sabes que muy dentro de él también te quiere pero no lo dice y nadie más lo entiende- completó Corea con una sonrisa triste ganándose una mirada curiosa por parte de España
-¡Exacto! ¿Cómo lo sabes?- le preguntó limpiándose las lagrimas viendo como Corea sonreía ampliamente poniéndose las manos en la cintura y alzando la frente.
-Porque el dolor del amor fue originado en mi- dijo soltando carcajadas ególatras haciendo reír a España que olvidó por un momento su depresión y se dejó llevar por las risas.
-No sé si eso es romántico o triste pero se escuchó muy gracioso- dijo España entre risas haciendo fruncir un poco el seño a Corea que se le fue encima.
-¡No es gracioso, es la verdad! Mira, hasta tus pechos fueron originados en mi- le dijo colando sus manos debajo de la camisa de España haciéndole cosquillas a este que seguía atacado de la risa mas al tener las escurridizas manos del pelinegro recorriéndole el pecho.
Y justo en ese instante nuestro italiano favorito iba por el pasillo escapando un momento de su mellizo que no lo había dejado solo ni un segundo por miedo de que fuera a decirle de maldiciones a toda nación que se le pusiera enfrente pero en ese momento Romano no estaba de humor para seguir gastando su repertorio de groserías, de hecho por más sorprendente que pareciera, la nación estaba buscando a España porque tal vez había exagerado un poco y el bastardo merecía al menos una oportunidad para hablar ¡No es como si estuviera buscando aclararlo todo y regresar con él! Claro que no, solo quería escuchar las patéticas respuestas de España, eso era todo… pero… tal vez si todo salía bien y el loco de los tomates lo convencía podría darle una segunda oportunidad.
Así que ahí estaba doblando la esquina del pasillo tan solo para encontrarse con el bastardo español siendo abrazado por un chino cualquiera (es que para Romano todo el que tenía ojos rasgados era chino) los dos muy risueños y acarameladitos y además de lujuriosos porque el asiático tenía sus manos bien metidas en la camisa de España. Muy bien… al parecer ya todo estaba dicho, la parte Sur de Italia ya no tenía porque escuchar escusas ni razones, mucho menos tontos pretextos o historias ridículas porque una imagen siempre vale más que mil palabras y en ese caso todo le decía que el bastardo sencillamente quería explorar territorios orientales. ¡Pues que se quedara con su chino genérico, esos que fabrican en masa! Él era Italia del Sur, Romano, Lovino Vargas un sureño con sangre de mafioso al que no le hacía falta ningún par de cojones españoles para sobrevivir, que se pudriera, fue un idiota al solo pensar en darle una segunda oportunidad a España; por lo tanto regresó sobre sus pasos, dando largas zancadas, cerrando con fuerza los puños, mordiéndose el labio tratando de convencerse de sus propios argumentos, esos que le decían que él no necesitaba de nadie, siempre había estado solo, siempre era reemplazado así que debería estar acostumbrado… eso no era nada… eso no tenía porque dolerle en la manera en cómo le estaba doliendo.
-¿Qué pasa?- preguntó Corea a España cuando este de pronto se detuvo de sus estridentes carcajadas
-Ah nada, es solo que pensé ver a alguien- contestó aun siendo abrazado por el coreano que recargó su barbilla en el hombro del español tomándose esa confianza porque sabía que al otro no le importaría, o al menos no cuando había hecho un tour por toda su zona norte.
-España, después de la junta ¿Te gustaría ir a comer conmigo?- le invitó al ojiverde que volteó a verlo algo desconcertado.
-Las penas con pan siempre saben mejor ¿No?- le dijo sonriendo y el español pareció pensarlo, no estaba de humor para salir a comer con alguien mas ¿Qué pasaría si Romano los viera y lo malinterpreta?...(como si eso no acabara de ocurrir) Pero ya era soltero y Romano no había dado ninguna señal de querer hablar con él para intentar arreglar las cosas además le había prometido a Francia y a Prusia no irle a rogar, y sumado a ello no había nada de malo en ir a comer con un nuevo amigo.
-Me encantaría- aceptó finalmente.
Tras dos horas más de tortura llamada junta, esta terminó y todos pudieron retirarse, como bien habían quedado, España se fue con Corea a un restaurante cercano, para variar, de comida china en donde estuvieron platicando acerca de sus respetivos males de amor. A decir verdad España estaba un poco sorprendido al notar que Corea y él tenían una historia similar llena de un expediente de maltratos físicos, frialdad y alguno que otro insulto sin embargo Corea lo había tenido más difícil pues China nunca le había correspondido mientras que España siempre tuvo a Romano como pareja haciéndole preguntarse que sería más doloroso aunque al ver el semblante de Corea, el que a veces dejaba al descubierto una mirada triste en medio de sus eternas sonrisa pudo descubrir que no importaba porque todo dolía de la misma manera así que para aliviar un poco ese dolor se llenaron el estomago con todo lo que tuvieran enfrente.
Y en otros lados Romano solo estaba encerrado en su habitación, apenas si había hablado en el camino provocándole verdaderos escalofríos a Alemania al no escuchar ni un solo insulto salir de la boca del castaño.
De pronto alguien llamó a su puerta
-¿Qué quieres Veneciano?- preguntó desde la cama sabiendo de antemano que se trataba de su gemelo.
-Ve~ te traigo tu medicina- contesto el chico y frunciendo el seño, Romano fue hasta la puerta para ver de qué carajos estaba hablando su hermano puesto que él no recordaba estar enfermo de absolutamente nada.
-Aquí está tu medicina para la depresión- dijo Veneciano cuando su hermano le abrió la puerta, alzando ambas manos, en una llevaba una enorme caja de pizza sobre la que había un par de copas mientras que en la otra mano tenía una botella de vino tinto y bajo el brazo la primera película de El Padrino.
Romano examinó las cosas y se hizo a un lado dejando pasar a su hermano que se acomodó en la cama con la comida, el vino y la película.
Las penas con pan, vino, películas y una buena charla siempre saben mejor… aunque no las curan.
/
Entonces, este es el segundo capi XD. (Hay wey, que escueto comentario) Bueno, espero lo hayan disfrutado y se hayan divertido un poco con las penas de los protas. Mil gracias por los comentarios y sobre todo a la gente que sigue mis historias cada vez que salen y que hacen ver lo necesitada que estoy de una vida social o de algo que hacer JA JA JA gracias de nuevo y espero sigan leyendo y sigan comentando.
