Envidia

-¡Vamos, Light! ¡Por favor! ¡Sólo será una vez!

Un taladro agujereando una pared de dos metros de ancho sería música celestial al lado de eso.

-Misa, tenemos que trabajar. No puedes quedarte.

Y ahí estaba Yagami-kun con el sentido común de su parte.

-¡Pero no molestaré! ¡Misa se portará bien, lo juro!

Aunque, por lo visto, el sentido común no tenía mucho que hacer frente a aquella dura y obstinada cabeza.

Desde que Light trabajaba todas las noches sin excepción, Misa había desarrollado un método de tortura que consistía en ir a molestarlo hasta que la dejara quedarse junto a él. Y los investigadores no se interponían, aunque resultaba bastante incómodo tener a la modelo colgada del cuello de Light, sin parar de hablar ni por un minuto completo. Pero lo peor eran los besos.

Tal vez fuera falta de educación. O de vergüenza. El hecho era que Misa no tenía problema alguno en besar escandalosamente a su adorado 'novio' en frente de los demás.

Esa noche, la rubia había venido felizmente a romper la paciencia. Ya era hora de que encontrara una piedra en su zapato.

-Lo lamento, Misa-chan. Tendrás que irte.

La voz de L sonó clara y profunda, haciendo callar los murmullos de su equipo.

-¡No quiero!-protestó ella.

-Bien-dijo L, incorporándose lánguidamente. Cruzó en dos zancadas el espacio que lo separaba de la molesta muchacha y, con rapidez, la sujetó del cabello.

-¡Me estás dañando!-chilló Misa, llevando sus manos a su cabeza.

-Lo lamento mucho-replicó, arrastrándola hacia la salida.

-Espera, Ryuuzaki, yo puedo sacarla de aquí...-intentó detenerlo Light, pero calló al ver la fría mirada que L le dirigió.

Una vez en el pasillo, el detective dejó a Misa afuera, cerrando la puerta tras de sí.

-Queda prohibido abrir esta puerta hasta la mañana-dijo simplemente, sentándose de nuevo en su silla.

Light se sentó, mirando con algo de preocupación hacia la puerta.

-Light-kun, ¿vas a cooperar o prefieres irte afuera?

-Está bien, está bien, no me iré.

L miró también hacia la puerta, esbozando una pequeña sonrisa.

-No le pasará nada...

Sin saber por qué, el estudiante sonrió, guardando silencio.

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Notas finales: mi viaje me sirvió para darme cuenta de que a la juventud de hoy le falta vergüenza. Así que Misa me quedó bastante molesta en el fic XD Como siempre, los comentarios son bienvenidos. Seguramente, el próximo pecado sea Codicia, Orgullo o Ira.