Lo primero que vi, fue aparecer en el horizonte, dos altas banderas, en cuyas puntas había el final de lo que parecía ser una lanza, y debajo agarrado a ese largo palo con finas tiras de color blanco una bandera también de este mismo color, quizás un poco más oscuro, y un caballo tordo apoyado únicamente sobre sus patas traseras y sosteniendo una bandera azul en su boca, debajo de este animal con letras muy elegantes, las iniciales de D.C.S. , la Dinastía del Clan Saotome.
Hice un cálculo rápido y había unos 10 hombres, todos tenían una armadura plateada con esta bandera en el pecho y en los ropajes que llevaban lo hombres que iban sobre ellos. Todos eran así menos uno que, aparte de verter con todo lo anterior en su casco tenía un pequeño "plumero o cresta" de color rojo.
Los soldados que antes me escoltaban se detuvieron y todos ellos se bajaron de sus caballos, lo que iban encima de ellos, incluso Mousse quien se arrodillo en el suelo, y dijo alzando la voz de forma firme:
-Aquí los soldados que escolta a la prometida del Conde Saotome, la señora Tendo, ahijada de los Amazonas, aquí presente –dijo dirigiendo su brazo hacia mí, quien aún no me había bajado de mi caballo-.
El hombre de la armadura más lujosa se bajó de su caballo marrón con crines del mismo color, le dio las riendas a otro soldado a su lado. Se dirigió hacia donde yo estaba y estendiendo la mano en alto me sirvió de soporte para bajarme de aquel animal. Cuando ya estuve abajo le quite el casco que llevaba, tal y como decían las normas de cortesía. Y detrás de aquel trozo de metal muy bien forjado, había el perfil de lo que se podría llamar un dios, tenía el pelo largo y oscuro, agarrado en una coleta floja, sus ojos eran intensos y azules como el mar, o como el cielo, que importaba?, se arrodillo ante mí me cogió la mano que antes había agarrado para ayudarme a bajar y la beso.
-Irasshai al dominio de Nerima, Tendo-sama –dijo alzando la vista haciendo que nuestros ojos se encontraran-.
-El honor es todo mío, pero…como nos han encontrado, tengo entendido que el distrito de Nerima es muy grande… -se levantó quedando un palmo más alto que yo-.
-En efecto –prosiguió- pero estamos en guerra, y cuando me entere de que mi prometida había tenido un incidente con su transporte, no dude venir yo mismo a socorrerla-.
-Arigato mi señor –dije inclinando mi cabeza levente-.
-Ahora sube al carruaje que hemos traído nosotros, enseguida voy yo –asentí y me dirigí a aquel carruaje de color roble, con pequeños decolados en plata y oro, y como lo habitual el emblema en las cortinas que había en las ventanas- desensillar a mi caballo y al de mi señora, y prepararlo para que se encarguen del carruaje –le oí ordenar a los demás caballeros-.
Entre en aquel vehículo, y segundos más tarde mi futuro marido ingreso también en este y cerró la puerta tras de sí.
Se oyó un estruendo, y empezamos a avanzar –y dígame usted –dije- con quien se encuentra en guerra…?
-Es con quien 'nos' encontramos en guerra –respondió resaltando la palabra nos- dentro de 2 días, la señora Tendo se entregara en matrimonio con el señor de este distrito, es decir, yo –hizo una pausa-
Me quede en silencio, asimilando toda la información que me llegaba en cada instante, tres cosas tenia bien claras, primero; en dos días me casaría, segundo; me casaría con un completo desconocido, del cual no tenía ni la menor idea de su carácter o comportamiento, y tercero; que era terriblemente apuesto.
-Al llegar a mi castillo, te enseñare mis aposentos, y después ya hablaremos –continuo, rompiendo el silencio que se había formado, dentro del carruaje-.
-Yo pensé que… -dije alzando la vista, ya que me encontraba mirando por la ventanilla-.
-Pensó usted mal , no tengo ni poder, ni autorización para dormir junto a vos hasta el día de la boda, hasta entonces dormiremos separados-.
Todo el viaje continuo en silencio, yo inmersa en mis pensamiento y el…el? Parecía no mostrar rastro alguno de felicidad, terror, tristeza… nada… era tan serio, aunque sus ojos me dijeran lo contrario, sabía que era un buen hombre, lo notaba, pero… acaso me equivocaba…?
Al llegar, seguimos en silencio, ninguna palabra u oración salieron de mis labios, al igual de los suyos, me abrió la puerta, y me ayudo a bajar ofreciéndome la mano tal y como hizo horas antes, y me 'dijo adiós' guiñándome el ojo, y susurre algo que no llegue a entender.
Ukio vino a un paso bastante acelerado, parecía despeinada, seguramente por el miedo y la cantidad de botes que debía haber dado encima del caballo.
-Mi señora, su prometido me ordeno que le acompañase a sus aposentos –dijo poniendo su flequillo detrás de la oreja-.
Reí, poniendo mi mano delante de mi boca, como decían las normas de cortesía –Ukio estas fatal, pero que has hecho encima del caballo? –Dije cuando pude controlar mi risa-.
-Mi señora ni lo mencione por favor –menciono, a continuación me cogió del brazo arrastrándome, mientras yo seguía riéndome por lo bajo-.
Enfoqué la vista hacia arriba y vi como mi futuro marido me miraba embelesado por mí, tenía la mirada perdida, pero sabía perfectamente que me miraba, le salude con la mano, de forma alegre, se sonrojo, giro la cabeza bruscamente y siguió hablando con los soldados.
Ukio abrió la puerta de madera, que se encontraba al final de ese largo pasillo, era una habitación rectangular, la puerta se encontraba en el final de uno de las partes del rectángulo más larga, enfrente de este había un biombo y una cómoda, de color acacia oscuro, y los pomos de los cajones pintados de color blanco. Las paredes eran de color crema, y habían varias banderas colgando de ellas, al final del cuarto estaba la cama y un tocador, varios baúles, y a la derecha de la puerta nada más entrar una chimenea que tenía encima una espada colgada de la pared.
Mi sirvienta abre uno de los baúles, y del cual saca un kimono limpio, y muy elegante. Era rosado, con detalles de flores de cerezo en colores más oscuros, como el rojo, o lila.
-Señora, el suyo está un poco estropeado –añadió mirando sobretodo el final de mi kimono verde lleno de barro ahora seco-.
-Si, a nuestro señor será mejor que me arregle, no le gustara una prometida mugrienta –añadí, empezando a soltar el kimono-.
Cuando ya estuve vestida con estas hermosas ropas, me senté en el asiento que tenía el tocador, y ordene a Ukio que me cepillara el pelo. Cerré los ojos disfrutando de aquel agradable trato que estaba recibiendo. Oí como la puerta por la que minutos antes había entrado se abría, pero no le di importancia, y seguí con los ojos cerrado. Únicamente sentí como la chica dejaba de cepillarme el pelo, y una voz ronca le ordenaba que tenía permiso para retirarse e ir a descansar a los aposentos que se le habían sido concedidos.
Abrí los ojos y para mi sorpresa, pude ver a través del espejo como el hombre que horas antes estuvo conversando conmigo, ahora me cepillaba el cabello con infinita ternura.
-Que te cepillen el pelo, es uno de los mayores placeres que se pueden sentir –dijo sin detenerse de arreglarme el pelo-.
Suspire y después añadí –quien es usted exactamente…? –gire mi cabeza, provocando que mi prometido se detuviera en su labor- quiero decir… -medite qué iba a decir, ya que me podía meter en un gran lio- que es lo que usted realmente pretende, que va a conseguir casándose conmigo?
-Que qué voy a conseguir…? –cogió una silla que había al lado de la cama, y se sentó al lado mía- en realidad…nada…
-Entonces…? –le interrumpí.
-Simplemente, los Amazona, me ofrecieron despojarte a cambio de un cargamento de armas y dinero, ya que sabían que nos encontrámos en plena guerra con el Clan Piccolett.
Así era, como ya dije antes, simplemente soy una moneda de cambio, que se devuelve y se da, simplemente por los intereses de los hombres de más alta gama. Se volvió a poner de pie, y con una cinta que saco de su bolsillo de color amarilla, me hizo un lazo flojo, al final de mi largo cabello.
-Ven, te mostrare mi dominio antes de que oscurezca –ahora ya no me ofreció su mano, sino su brazo, pase mi bazo entre su codo y su cuerpo, de manera que yo me apoyaba en su antebrazo-.
Irasshai: bienvenid
Bueno aquí va el capítulo 2 ^^ espero que os guste, con esta historia estoy muy inspirada pero con mis otras historias…ufffff no tengo ni idea de cómo continuar, lo siento mucho con todos mis lectores pero comprenderme… -_-
Responderé a todas la preguntas dudas quejas o cosas a solucionar que me preguntéis y decis, me agradaría mucho que dejarais un comentario. Sayonara! ^.^
