Aquí vuelvo. Un examen más cerca de la libertad y buscando excusas para no estudiar el siguiente. Sinceramente llevo una pereza encima horrible. Llevo todo agosto estudiando. ¿Mucho pedir es unas vacaciones de estudio? En fin. En menos de una semana estaré libre. Y el miércoles 8 a eso de las 23:00 (hora española del centro la península), tendréis online el próximo capítulo de Mientras estés a mi lado. Yay!

Bueno sin más o dejo con el capítulo. No sé porqué, en este fic me salen cortos.


Capítulo 2: Las bases del juego.

Nada más entrar Konan a la habitación y echar un vistazo a su interior vio que Itachi, su mejor cliente, no estaba precisamente en su mejor día. Un aura asesina emanaba de él y cientos de temblores recorrían su cuerpo a pesar de tener una postura más bien relajada. Se plantó delante en una silla que el propio Uchiha había colocado, adquiriendo así una vista frontal de su rostro.

Parecía imposible decir que Itachi tenía más arrugas. Pero hoy sin duda se podía determinar que Itachi tenía más arrugas de las que Konan le había visto nunca. Combinaban muy bien con el ceño fruncido que presentaba en su entrecejo. Sus labios estaban apretados en una fina línea blanquecina que hacía parecer que en vez de labios tenía un rastro de pintura blanca. De su mano derecha colgaba un cigarrillo apoyado en el cenicero. Si bien estaba encendido, no tenía aspecto de que estuviese fumándolo, sino que más bien lo había encendido por hábito. El cigarro se consumía sólo y su propietario de dedicaba a mirarlo como intentando resolver un problema universal.

-Sé que no eres hablador, pero esto es más raro de lo normal en ti.

Tras esa frase, Itachi reaccionó mirándola, todavía con el ceño fruncido. Konan enarcó una ceja, divertida porque no había cambiado nada en su expresión a pesar de haber cambiado el destinatario. El Uchiha, todavía con ese gesto, apagó por fin el cigarrillo que debería estar ya aburrido de consumirse por sí mismo. Ante el silencio en el que seguía inmerso Itachi, Konan decidió soltar algo que le hiciese hablar. Mientras sacaba los apuntes referentes a la reunión de hoy, dijo con suavidad:

-Tiene pinta de que anoche no mojaste.

Funcionó. El Uchiha parpadeó y gruñó antes de contestar.

-No te creerías lo que me pasó anoche.

Konan sonrió, dejando a un lado el maletín y sosteniendo las notas encima de sus piernas cruzadas.

-Bueno, eres escritor, descríbemelo para que me lo crea. Ese es tu trabajo.

Tras dejar el cenicero en el suelo y repantigarse en la silla que ocupaba, Itachi comenzó a hablar.

-Anoche, bajé al bar del hotel. Hasta ahí bien. Me invitó un hombre a una bebida sin venir a cuento. Es decir, me estaba entrando de forma exagerada. Me senté a hablar con él, y tras un buen rato charlando se despidió y se fue.

Esperando que esas frases tuviesen algún efecto en ella, Konan miró a Itachi con el ceño fruncido.

-Y eso es increíble por…- comentó cuando no conseguía entender porqué tanto revuelo.

-Es increíble porque ¡se fue!- exclamó el Uchiha, aunque en bajo. Los Uchiha nunca levantaban la voz, al menos en el caso de Itachi-. ¡Me invitó a una copa, habló conmigo y luego se fue como si sólo hubiésemos coincidido por casualidad!

-A lo mejor pensó que estaba interesado y luego cambió de opinión.

-Oh, no- negó Itachi con vehemencia-. Te aseguro que le noté "interesado".

Konan lanzó una risita al aire.

-Debe ser la primera vez que te rechazan desde…- se paró, evitando seguir para no tocar temas turbios-. Bueno, en fin. Sólo dame detalles, que sabes que me encantan. Al menos te dijo nombre, ¿no?

Itachi asintió.

-Sólo su nombre, lo cual no da mucho margen de actuación. A saber cuánta gente se llama así en Konoha. Minato. Se llamaba Minato.

De la sorpresa, a Konan se le cayeron los papeles que tenía en las manos. Estos acabaron desparramados por el suelo, consiguiendo que Itachi la mirase con curiosidad.

-Ni que pesasen un kilo- insinuó refiriéndose a los papeles.

-Déjame adivinarlo- le cortó ella-. ¿Pelo rubio, cuerpo de infarto, ojos azules y piel morena?

El Uchiha, que se había agachado para recoger papeles se irguió tan rápido que se hizo daño en la espalda.

-¡Au! ¡¿Lo conoces?

-¡Pues claro! Namikaze Minato es uno de los periodistas más conocidos de Konoha. Para ser exactos es el más conocido haciendo críticas de libros.

Las últimas tres palabras se metieron dentro de Itachi como si fuesen un líquido pegajoso y maloliente. De todas las cosas que Konan podría decir, esas eran las que menos se esperaba que dijese. De repente se sintió molesto. Utilizado. Lo más probable es que, si Minato era un crítico de libros más conocido de toda la ciudad el interés que Itachi creía que el rubio tenía por él no sería el mismo que el que el rubio en realidad tenía. Eso ya no le importaba. Le molestaba que no se lo hubiese dicho a la cara, que se hubiese escabullido malamente.

-Entonces ¿por qué no me lo dijo a la cara? No tengo ningún problema con que me hable la gente y me diga la verdad. Tengo problemas con la gente que se acerca a mí y miente acerca de sus intenciones- se quejó el Uchiha totalmente.

Konan lanzó una sonrisa que al Uchiha le pareció hasta macabra.

-¿Te dijo en algún momento que quería acostarse contigo?

-No, pero…

-¿Te comentó que te encontraba atractivo?

-Interesante dijo, pero de…

-¿Y qué te quería follar?

Itachi miró a su editora, sorprendido.

-Konan me sorprende que tú uses ese vocabulario.

-Bueno, es el que usan contigo, ¿no? Eso y que la chupas de vicio, según he oído- alegó la peliazul ganándose que Itachi le lanzase todas las hojas que aún no le había devuelto mientras enfilaba hacia la ducha.

OooOooOooOooOooOooOooO

-Está bien, Namikaze. ¿Quién es ella y a qué se dedica?

Con esa simple frase recibió Naruto a su padre nada más volver a su casa a las ocho de la mañana. Minato miró a su hijo con las llaves todavía en las manos, quitándose los zapatos en la entrada. El joven tenía los brazos cruzados frente a su pecho y mostraba una mirada seria y altanera, pura herencia de su madre Kushina.

-¿Qué ella, Naruto?- preguntó el mayor adrede, entrando en casa con liviana tranquilidad. Se dirigió a la cocina para servirse una café. Cada vez que pedía una habitación en un hotel no sabía cómo pero acababa con la espalda dolorida, ya fuese un buen colchón o un mal colchón, era totalmente indiferente. A consecuencia de eso dormía poco. Contando con eso y que se quedó con ganas de echarle un polvo al escritor…

-Con la que has pasado la noche, dattebayo- siguió atacando su hijo, revoloteando a su alrededor. Minato sabía que le seguiría aunque se metiese en la ducha hasta que le diese una respuesta convincente, así que se dirigió al salón con una taza de café cargado y el periódico y se tumbó en el sofá, dejando la taza de café en la mesa que adornaba el salón. Abrió el periódico y se dedicó a leer mientras Naruto le seguía examinando fijamente.

-¿No me vas a decir nada, dattebayo?- preguntó el Uzumaki poniendo morritos de decepción.

-No.

-Pero…

-Usuratonkachi, deja de molestar a la gente de buena mañana- dijo una voz desde la escalera, todavía somnolienta. Sasuke apareció poco después ya duchado y vestido, con su pelo en la misma posición que siempre. La capacidad de Sasuke de ponerse el pelo así era equivalente a la capacidad de Naruto de no peinarse cada mañana.

-¡Cállate, teme!- exclamó Naruto- ¿Estoy hablando contigo o con mi padre?

-Gracias por la información anoche, Sasuke- agradeció el Namikaze-. Me fue útil para encontrarlo.

-¿Conseguiste concertar una entrevista, Minato-san?- preguntó Sasuke. Naruto miraba de uno a otro como si estuviese observando un partido de pin-pon. Personalmente no se estaba enterando de nada.

-No- respondió el rubio, pasando otra página del periódico-. Pero no quita que la próxima vez que me vea me reclame cosas. Seguramente ya sepa quién soy.

-¿También que eres el padre de éste usuratonkachi de aquí?- picó Sasuke, haciendo que Naruto soltase una queja vehemente, alegando que ahora él no había hecho nada.

-No. Eso no. Pero va presentar su próximo libro mañana en el centro comercial. Y adivina a quién se va a encontrar.


Cada vez que no dejas review ponen más relleno a Naruto.