Nota de autora: Hola! Les traigo la continuación de esta bonita pero extraña historia :3… disfruten.
o.O.o
Presente día
Secundaria hillwood
Estoy camino al último día del último año en la Secundaria Hillwood.
Me llamo Helga G. Pataki, 16 años. No me esmero mucho en el aspecto de vestimenta, solo con unos jeans, playeras algo flojas, a veces de tirantes y mis tenis estoy más que cómoda pero es la razón por la cual muchas chicas cabezas huecas me han etiquetado como "rara" o "la fachosa" pero son personas superficiales para mí, motivo suficiente para hacer caso omiso a su existencia. Soy alta, rubia, ojos azules, delgada y con… como dicen, con "curvas", fuerte y con un carácter… bastante… fuerte… eso es lo que me han dicho, en fin. Una chica "matona" en toda la educación básica, pero para las personas que sí llegaron a tomarse el tiempo para conocerme, han sido mis amigos y confidentes. Entre ellos están 3 sujetos. Phoebe Heyerdahl, mi mejor, MEJOR amiga desde siempre, es de esas "chicas de 10", una cabeza y media más baja que yo, cabecilla en un torneo de ajedrez y el puesto en el cuadro de honor por cuatro años consecutivos, compartimos el mismo gusto por la lectura, es la única persona la cual dejo leer mis novelas y me da algunas ideas para mejorarla, mi confidente, sabe cuando miento y nunca me ha dado la espalda, es una persona muy buena…. aunque casi nunca se lo digo.
Alaia Abraham, tiene descendencia árabe, pero nació aquí en Hillwood, lo lógico es que también sepa manejar a la perfección dicho idioma y cuando lo habla (solo en raras ocasiones) tiene un chistoso acento, es de carácter tranquilo y empalagoso pero cuando se enoja... se parece a mí, su estatura ésta entre Phoebe y yo, la venían molestando desde el preescolar por ser tan antisocial y "rara", es más bien como de esas "chicas bien", nos conocimos en clase de ciencias naturales haciendo equipo para un proyecto y en el transcurso congeniamos muy bien; es morena clara, cabello chocolate con rayos rojizos y ojos color miel.
Erick Miller, chico tipo "hippie", le gusta cuidar mucho la ecología y todo eso, toca la guitarra pero no para un grupo, si no, para los más allegados a él, compone sus propias canciones, juega en un equipo de básquetbol así que es más alto que nosotras tres, músculos definidos, cabello negro, es de mi color de piel y ojos son café claro, su carácter es algo serio pero sus ideas son muy parecidas a las mías, por el cual luego chocamos cuando estamos en ciertos temas, nos conocimos en el taller de artes, lo asesoré con unos poemas y él me ayudo con un cuadro al óleo. Conocí a Alaia en medio del segundo año y a Erick, tres meses antes de salir de segundo de secundaria.
Ya lista para seguir en la preparatoria… pero no cualquier prepa… si no en una "especial".
Personas ordinarias han sido escépticas a la existencia de cuerpos sobrehumanos, porque según ellos es erróneo ese concepto… pero sus pensamientos puede que sean los erróneos. Yo antes estaba en esa ideología, pero desde que viví en carne propia algo titánico y ver que no era la única, todo cambio.
Entre en el salón de la primer clase, historia, casi nadie había llegado, así que escogí un pupitre a mi gusto y saque mi apreciada libreta para continuar mi novela hundiéndome en su narración. Prácticamente este día solo es para recoger proyectos, despedirse de los maestros y hacer un día más de vida social. Un toquecito en mi hombro me izo volver a la realidad y girarme hacia donde lo había sentido
-que quieres Brainy?- compartía clase con él y con otro que era de la vieja pandilla, había crecido mucho ya no respiraba tanto como antes, pero aun así no me caía del todo bien
-Solo quería… bueno… quería…- perfecto ahora tartamudeaba –bueno quería decirte adiós… ya… ya sabes de la secundaria- lo vi demasiado nervioso, moviendo mucho las manos
-bueno entonces, adiós brayne!- moví la mano e hice mi voz con tono cariñoso, pero solo fue un nano segundo antes de volver a mi estado normal -Ahora piérdete- me gire para seguir mi escritura, cuando nuevamente sentí el dedo sobre mi hombro, gire mis ojos y me voltee hacia él -ahora q…- girándome, sin verlo venir sentí la boca de brayne sobre la mía. Ni siquiera deje pasar más de un minuto cuando puse mis manos en su pecho y lo empuje demasiado lejos, como a tres pupitres de él mío. Me pare limpiándome la boca mientras le decía –QUE TE PASA ESTUPIDO!? NI SE TE OCURRA VOLVER A HACER ESO EN TU MALDITA VIDA!- me gire, tome mi libreta y mi morral furiosa, lista para irme, hasta que descubrí que en la puerta estaba Arnold mirándome fijamente como queriendo descifrar algo en mi pero le aparte la vista y vi a otros estudiantes listos para entrar… me imagino que vieron el espectáculo. Salí del salón, pasando al lado de arnold y golpeándolo con mi hombro. Fui directamente al baño. Me asegure de que todos los cubículos estuvieran vacios, entre en uno y me senté.
-tranquila… tranquila… contrólate- inhalaba y me decía a mi misma –piensa en otra cosa- hasta que escuche que alguien tocó la puerta de mi cubículo -¿¡que quieren¡?- dije casi gritando
-Quiero un cappuccino y unos muffins de chocolate pero eso será después de que la señorita controlación salga de este cubículo- era la voz de Alaia la que estaba del otro lado de la puerta, así que me pare y abrí para pasar a los lavabos, enjuagándome la cara le dije
–que éstas haciendo aquí? Se supone que deberías estar recogiendo tus cosas en química- me mire al espejo y vi que en los rabillos de los ojos se estaba disolviendo el gris oscuro
-bueno sí pero… te vi entrar aquí casi corriendo, vine a verte… y además el maestro se iba a ir a no sé donde hoy y ayer nos dio nuestras cosas, así que tengo una hora libre- se encogió de hombros y me miro con una ceja levantada, mirada que yo ya sabía que significaba
-no hice nada estúpido si es lo que quieres saber- baje mi cabeza y relaje mis hombros –me salí antes de ocurriera algo- suspire
-él estaba ahí, no es cierto?-
Alce la cabeza y me mire, luego la mire a ella aun tenia la ceja levantada. No podía mentirle, había sido tan buena con migo desde que nos conocimos. Ya sabía mi todavía "secreto amor", la segunda en saberlo y el "problema" conmigo. No tenía una gran trayectoria como la tenía con Phoebe pero se había ganado mi confianza, algo difícil de lograr. A sí que le dije…
-Si… me miro… como si quisiera descubrir qué me está pasando- me di cuenta de una posibilidad y abrí mis ojos como platos –¿¡no me habrá visto mis ojos?! Mis ojos negros?!- Alaia también había abierto un poco los ojos, abrió y cerró la boca como si no supiera que decir. No sé qué cara me habrá visto pero me dijo…
-No, tranquila, a lo mejor… como tú dices… solo quiso saber que te está pasando… ya sabes cómo es el sujeto, claro no lo conozco tanto como tú, pero con lo que me has contado… me imagino que es demasiado despistado… -
Hubo un breve silencio
-O… ya tenías los ojos negros cuando llegaste al baño?-
Me estaba tranquilizando… en verdad… lo estaba logrando, pero cuando disparo la esa pregunta volvieron a saltar todas mis preocupaciones. Pero contestando la pregunta, me acorde de que ni siquiera se me paso por la mente mirarme en el espejo en ese momento
-No… bueno no me vi, solo cuando me enjuague vi que se estaba yendo el color-
Me puso sus manos en mis hombros y me sacudió para después abrazarme
-tranquila… te puedo asegurar que ese samaritano como tú dices, ni siquiera se dio cuenta y además, ya es el último día- me señalo la puerta del baño con su pulgar –ahora que te parece si vamos por mis muffins?-
Suspire en forma de resignación y acepte moviendo la cabeza, aun sin dejar de estar tranquila.
-Pero yo quiero una gran rebanada de pastrami- le advertí, ella solo río y caminó hacia la puerta. Yo la seguí
-espero que uno de estos días no te de una pastramigestión- salimos del baño, el pasillo estaba completamente desértico
-pues esa "pastramigestión" me hace los mandados- reímos por la nueva y extraña palabra inventada.
Llegamos hasta la cafetería, Alaia pidió sus muffins y su cappuccino, yo pedí dos rebanadas de pastrami y un batido de plátano con extra espuma y extra azúcar. Platicamos de todo y nada a la vez, comiendo y riendo se paso la hora, la chicharra sonó. Nos paramos para irnos ya que cuando era receso la cafetería se atascaba a lo grande, pero alguien nos puso una mano en nuestros cuellos.
-ya se van… mis bellas rosas de primavera?- la gruesa voz de Erick llego a mis oídos
-nooo solo estábamos llegando aquí caminando hacia atrás- le dije con mi tono sarcástico y sobándome mi cuello porque cuando puso su mano, fue un poco tosco
-podrías controlarte?... ya nos íbamos- Alaia también se estaba sobando y haciendo muecas de dolor pero Erick no perdió su larga sonrisa
-y tú que tienes?- le preguntamos las dos al mismo tiempo
-ya se terminaron de quejar, bellas damas? Bueno… gane en mi proyecto de ecología!- al mismo tiempo que termino de hablar alzó sus dos brazos haciendo al mismo tiempo haciendo cuernos con sus manos, alzando solo el meñique, el índice y el pulgar
-bueno pues felicidades!- Alaia le dio un abrazo y él lo recibió. Después me miro sonriéndome e izo un movimiento de cejas muy gracioso
-felicidades eco niño, pero ni pienses que seré tan cursi para darte un abrazo- di un paso atrás
-ooh! Claro que sí… ven aquí- se abalanzó hacia mí pero lo esquive –ven aquí pequeña Geraldine- se volvió a lanzar a mi dirección, me fui hacia mi lado derecho, pensé que lo iba a esquivar otra vez pero esta vez me alcanzo. Me alzo por la cintura y empezó a dar vueltas, sentí que en cualquier momento saldría volando así que me aferre a su cuello y grite –ERICK!- él solo reía como un loco desquiciado. Pero por fin me bajo, todo me daba vueltas, juraba que en cualquier momento vomitaría el pastrami.
-eres un… loco- le dije eso apoyando mis manos en mis rodillas y mirando a un lugar fijo… el piso
-yo también quiero que me hagas avioncito!- escuché a Alaia decirle a Erick
-no, porque tu sí eres una niña linda… eso les pasara si no me dan un abrazo en momentos alegres- se empezaron a reír, cuando me gire hacia ellos me volvió a dar vueltas el mundo. No supe que cara puse pero sea la que haya sido reavivo su risa de ambos. Escuche a mis espaldas un carraspeo y una voz demasiado familiar
-Espero no interferir nada- las risas se fueron apagando
Me gire inmediatamente sobre mis talones para ver a Arnold parado a pocos pasos de mí. Ya había crecido mucho pero no lo suficiente para alcanzarme, aun estaba unos dos centímetros debajo de mi… centímetros son centímetros, sus hombros y espalda ya eran anchos, sus manos eran algo grandes pero tenía los dedos largos, ya no usaba su camisa como "falda" ahora le quedaba a la perfección, debajo de sus camisas ahora se ponía playeras de colores lisas o de tirantes, ahora usaba pantalón de mezclilla dejando ver unas piernas fuertes… pero lo que más amaba de su maravilloso y perfecto desarrollo era su voz, un poco fuerte y grave y… y… sexy…
-que quieres cabeza de balón?-
-solo quería hablar contigo, se puede?- se encogió de hombros.
-mira…- empezaba a decirle mi táctica de escape pero Alaia me interrumpió, captando toda mi atención.
-nosotros… ya nos íbamos a… ver el proyecto de ecología de Erick, así que los dejamos solos vale? Adiós!- jaló a Erick de la muñeca a la dirección contraria de nosotros. ¿Qué diablos trataba de hacer Alaia? Quería usar ese pretexto para escabullirme de este rincón imaginario en donde me sentía atrapada, sola, con Arnold, sin saber si quería explicaciones de lo que tal vez había visto en mis ojos o algo por el estilo. Cubriendo el rastro de mis nervios con la escénica de la indiferencia, me volví otra vez hacia él…
-bien melenudo… escúpelo, tengo que ir con ese par de locos- le enseñe mi pulgar hacia la dirección en donde se habían ido
-nos podemos sentar?- me señalo con su mira la mesa.
"para qué? Para interrogarme?!" pensé. Nos sentamos en la mesa donde yo estaba sentada con Alaia, frente a frente. Ya la habían limpiado los trabajadores de ahí
-bien pues como vi que te fuiste y supe que no tenias intenciones de volver, te quise traer tus apuntes de la clase…-sacó una libreta rosa y la puso en la mesa, siguió buscando algo en su morral -y el profesor nos dio la hoja del último proyecto que hicimos, esta es la tuya- saco una hoja también rosa y la coloco encima de la libreta, empujándomelas a mí
-bueno… gracias- "eso era todo?! Qué bien¡" pensé, tome la libreta con la hoja y la metí a mi morral –nada más?-
-también se despidió de todo el salón, nos deseo suerte en la media superior- sonrío –creo que hoy todos estarán así-
"Maldición, cada que sonríe se ve… tan… sexy" volví a pensar, pero ese pensamiento provoco que sintiera un tremendo bochorno, sentí que mis mejillas se ponían calientes, definitivamente me estaba sonrojando. Para evitar que me viera, me agache hacia mi lado derecho para buscar mi celular en mi morral, por suerte ese día tenía el cabello suelto y un buen mechón tapo mi cara del lado izquierdo. Lo saque e hice como que checaba la hora. Lo volví a guardar.
-sip… es el día de melancolía y la repetición de la palabra último- suspire -Bien ya me voy, piérdete- me estaba parando pero él me agarro suavemente firme de la muñeca, lo mire, tenía preocupación e intriga escondida en sus ojos verdes esmeralda –que?- me volví a sentar toscamente en la silla
-Te puedo preguntar algo?-
-ya lo hiciste-
-en serio-
-haber ya… dispara- puse mis brazos cruzados en la mesa
-te sientes bien? digo… con lo ocurrido en el salón-
boom!. Llegamos al tema que no quería llegar, me senté recta en mi silla
-de que hablas?-
-ya sabes… cuando Brainy… te besó- su tono de voz se escuchaba raro, nervioso pero con tono duro
-bueno melenudo eso a ti que te importa, digo, el que me bese o no es asunto mío, así como si lo permito o no- me paré cruzándome mi morral –algo más?-
Él también se paró
-no, pero si te sientes mal… puedes contar con migo… para lo que necesites-
-enserio cabezón… porque tanta preocupación hacia mí?- ahora cruce mis brazos y puse mi cara de fastidio, rezando porque ese gesto fuera suficiente para él y se marchara
-La verdad… es que te eh visto algo distante en todos estos años… digo… aislada de las personas… incluyéndome, durante todo este tiempo te he querido decir esto pero siempre estas a la defensiva…- me reí, no lo pude evitar, no pensé que ese era el punto principal de sus preocupaciones
-eres masoquista o que te pasa? Casi me llamas "antisocial" solo porque ya no te rezongo por cualquier estupidez o porque ya no te lanzo bolitas de papel? Es eso? Por favor-
-bueno no en ese sentido… simplemente…- Me miro y suspiro rendido –bueno ya nada, solo quería saber si estabas bien y pasarte tu proyecto así que… eso fue todo. Adiós- tomo su morral, se dio la vuelta y se marcho. Suspire de alivio por no volver a tocar ese tema de la mañana.
Les mande un texto a los chicos…
"Nos vemos a la salida en el patio central, ok?"
Después de encontrar a sus padres en San Lorenzo, decidió quedarse un año allá. En ese año pasaron muchas cosas, pero fue tan largo y triste para mí. Cuando tome el avión de regreso a hillwood sentí que en San Lorenzo dejaba un pedacito de mi corazón y alma, me dolió pero a la vez sentí una alegría inmensa cuando decidió quedarse, merecía recuperar cada segundo, minuto y hora en la cual estaba sin sus padres. El y sus padres volvieron a mediados del sexto año, de ahí, no había visto a sus padres en todo este tiempo. Arnold llego diferente, era más alegre, ya no tenía ese rastro de tristeza en sus ojos que tenia de niño, ahora era un joven seguro de cada paso que daba, más fuerte. Eso sin dudas me lleno de felicidad, al verlo tan bien, tan completo, nuestra relación también cambio, ya discutíamos menos… claro sin que yo dejara los viejos hábitos como sus sobrenombres u otras cosas. Pero ese escalón de avance entre nosotros, se desborono cuando corte distancias nuevamente regresándonos al punto de partida
Me encamine hacia mis siguientes clases y como dije es clásico que el último día haya lagrimas, discursos de los profesores, firmas en el álbum fotográfico del último año… en todo utilizan el término "último"… "la última reunión de amigas", "la última foto", "la última broma"… bla bla bla, no sé porque hacen tanto drama, digo, no se acabara el mundo. Muchos planean irse a las mismas preparatorias… a mi no me preocupa si no veo a conocidos en la misma escuela, digo, a la que voy… nadie de los que conozco iría. Bueno a demás de una personas.
El día se paso volando, mis colegas se despidieron de mí, profesores me regresaron proyectos realizados en este año, fotos y demás. Solo vi a Arnold dos veces en todo el día, solo de lejos, habíamos cruzado miraras el sonriéndome y yo levantando mi barbilla en manera de saludo.
La verdad pensé que sí había visto mis ojos… pero no. Creo que tenía razón Alaia al decir que él era tan despistado que un cangrejo.
Casi a principios de primer año en la secundaria, corte las distancias. Aun no sabía lo que me pasaba, estaba muy asustada. Cuando ese accidente pasó, inmediatamente pensé en Arnold, pensé en qué pensaría si por algún motivo se enterara de todo… si me rechazaría, si me miraría como un fenómeno o… se alejaría de mí. Es por eso que no quiero dar pie a que vea algo "anormal" en mí… y alejándome… es la mejor opción.
La chicharra sonó nuevamente y todos los estudiantes salieron de sus salones gritando de alegría. Me despedí de mis colegas, me encamine hacia el patio central de la escuela calmadamente desplazándome entre todos los chicos y chicas que estaban amontonados en el pasillo. Cuando llegue ahí, todavía no había llegado Alaia, Erick ni si quiera Phoebe, así que me senté en el césped, recogiendo mis rodillas hacia mi pecho, mirando como algunos con lagrimas u otros con sonrisas se despedían de sus amigos.
Entonces lo vi. Arnold caminando hacia mí. Mis alertas se dispararon, me pare y me sacudí mi parte trasera de mi pantalón, cruzando mis brazos en manera evasiva.
El se acerco levantando sus manos a la altura de sus hombros
-vengo en son de paz-
-ya lo sé samaritano, ahora que quieres?-
-solo despedirme de ti, supongo que ya no va ser tan constante el vernos-
Claro que ya no nos veríamos, porque en la preparatoria donde yo iré tienen departamentos estudiantiles y pienso quedarme ahí.
-bien pues adiós- tome mi morral y le extendí mi mano
-helga… por última vez quieºro que… seamos amables el uno al otro-
Otro que dice la palabra último. De verdad ya estaba harta de esa palabra, al próximo que la dijera le partiría la nariz.
-Que quieres decir cara de mono?-
-Un abrazo?- abrió un poco sus brazos con cara inocente –por los viejos tiempos?-
Mi corazón latió con fuerza, no podría creerlo, arnold quería un abrazo de mí, me sentí nerviosa, no sabía qué hacer.
-vamos helga, no me romperás la nariz o sí?- bromeo sonriendo.
-ya veremos- le di una sonrisa macabra.
Tomo mi mano y me halo hacia él, envolvió sus brazos alrededor de mi espalda.
Casi me da un paro cardiaco… por un momento sentí dejar de respirar, al sentir su calor, su respiración, su colonia, el olor de su cabello, al saber que me estaba abrazando. Sentí que el tiempo se iba tan lento. Subí mi mano derecha nerviosamente por su espalda sin tocarla, la coloque en su omoplato derecho, firme y cálido, le di palmaditas. Mi otra mano estaba agarrando la cintilla de mi morral fuertemente, asegurándome de que si estaba en el piso
-vale…- me separe despacio, porque que si estaba otro segundo juraría que me hubiera desmayado.
-bueno, adiós… jefa Helga G. Pataki-
Me saco una risa, me izo recordar que desde el preescolar yo decía eso, ahora en estos tiempos solo lo decía de broma.
-apártate de mi camino cabeza de balón- le di un golpe suave en el hombro
-Helga!- escuche una voz familiar llamándome desde lejos. Gire mi cabeza para ver a phoebe con Alaia paradas al otro extremo del patio.
-bien, ya me voy- me acomode mejor mi morral
-nos veremos-
-si… nos veremos-
Me gire sobre mis talones y camine hacia las chicas, se veían como si estuvieran conteniendo una risa.
-y a ustedes que mosco les pico?- les pregunte
-nada, solo decíamos que… como que te estás… volviendo dulce- dijo phoebe
-que?!- sentí ruborizarme un poco
-oooh! mi amor dame el ultimo abrazo antes de tu partida!-
Alaia trato de imitar mi voz y puso su mano en su pecho la otra la estiro hacia mí.
-já, já muy gracioso yo les daré un abrazo-
-noo!- gritaron las dos al mismo momento que se echaron a correr
-vengan acá- La empecé a seguir.
Llegando a mi casa me despedí de phoebe
-vale, entonces te espero-
-si, nos vemos-
Después de corretearlas, habíamos pasado por un helado y después de eso nos encaminamos a nuestras respectivas casas.
Entre a mi casa.
-ya llegue!- les grite a mis padres pero creo que no estaban. Me quite la mochila y la tire en uno de los sillones de la sala, fui por una soda al refrigerador para ir después a la contestadora telefónica y escuchar algún mensaje.
Tiene dos mensajes.
La operadora hablo y apreté el botón para que siguiera.
Hola helga, te aviso que saldré un poco tarde del trabajo pero creo que nos veremos para la cena, adiós.
La voz de Miriam salió de las bocinas.
Se recupero de su alcoholismo en AA (Alcohólicos Anónimos) y se metió a trabajar, aun en contra de Bob, en una pequeña empresa independiente a la de los localizadores que esta algo lejos de la casa. Trabaja nueve o diez horas al día, entraba a las ocho de la mañana y salía a las seis u ocho de la noche, dependiendo de los deberes que tuviera.
Pase al siguiente mensaje.
Olga… digo, Helga te aviso que hubo un cambio de planes, me llevare a tu madre a una comida de negocios así que no nos esperes despierta.
Esa era la voz de Big Bob, difícil de creer o no ya estaba cambiando. Empezó a cambiar cuando un día a los 11 años, me atropello un carro frente a la biblioteca… nada grave, solo una costilla rota y mientras estaba internada Miriam me ha contado, que una doctora hablo con Bob sobre una experiencia algo fuerte, que dejo en que pensar a Bob por varios días. De vez en cuando me llamaba Olga pero dejando de lado eso… la diferencia se notaba, me sorprendía preguntándome como me había ido en la escuela, se despedía de mi… no sé que le habrá dicho la doctora pero sea lo que haya sido… sirvió. La empresa de los localizadores seguía creciendo, cerraba contratos con personas importantes, comida de negocios y todo eso. Ganaba más de lo que antes lo hacía, así como casi eran constantes sus viajes a otros lugares, a veces se llevaba a Miriam.
En su primer viaje me fui con ellos a Los Ángeles para que Bob les enseñara su equipo a los inversionistas de ahí y aprovechar para probar sus nuevos localizadores a larga distancia, y eso, porque estaba de vacaciones y phoebe se había ido de pesca con su familia y si me quedaba, hubiera estado sola, todavía no conocía a Erick ni a Alaia. Al siguiente viaje, iba a ir Olga y ya me podía imaginar… todo el viaje hablando de su estúpida estancia en Berlín, de todo lo maravilloso que le había paso, intentando pasar tiempo conmigo… tan solo de pensarlo me dolió la cabeza así que por mi salud mental y emocional decidí quedarme, descubriendo que era mejor la soledad que la voz chillona de Olga.
En fin.
Subí hacia mi habitación, pero en medio camino una voz sonó en un susurro…
-helga- era una voz de un hombre.
Volteé hacia atrás pero no había nadie, me quede quieta un momento, después me dije que eso era absurdo, a lo mejor era un sonido producto de mí imaginación así que seguí mi camino hacia mi habitación, pasando mi puerta me lance bocabajo a mi cama abrazando mi almohada, me estire y mire mi reloj de la mesita de noche, eran las 4:30. Tome mis viejos audífonos y me gire para quedar mirando el techo, puse música en mi celular, relajándome hasta que phoebe llegara.
Phoebe quería a quedarse a dormir esta noche y parece que como sí el destino estuviera de acuerdo, mis padres no estarían. Ella sabe todo de mí… bueno casi todo… lo que me pasaba se lo había querido decir en varias ocasiones pero no podía, no es como si me diera miedo confesárselo pero… no hallaba como decírselo, lo intentaría esta noche pero no prometía nada.
No supe en qué momento me quede dormida o cuando se me cayeron los audífonos de mis orejas pero me desperté acostada de lado y abrazando mi almohada como un oso panda, escuchando el ligero sonido del timbre, vi mi reloj y eran las 6:15pm. Me dirigí modorramente hacia la puerta principal y la abrí.
-como sospeche… estabas dormida- estaba phoebe con un morral cruzado, azul con negro, se veía algo llena.
-sí bueno, tome energías- le abrí mas la puerta para que pasara
Nos dirigimos a la sala.
-y tus papás?- me pregunto mirándome con duda. Suspire.
-se fueron a una comida de negocios, si quieres podemos irnos a mi habitación-
Asintió y subimos.
En mi habitación había acomodado un sillón de tres asientos en donde estaba la ventana, color negro pálido, donde usualmente yo me dormía cuando ella se quedaba a dormir. Ahí nos sentamos.
-oye… quien abrazo a quien?- disparo de repente y más directa no pudo ser.
-eso importa?-
-claro que importa, además… sabes que de mi boca no saldrá nada- sus ojos se abrieron como un plato y su sorpresa los ilumino –tu lo abrazaste? Le dijiste que…- le plante mi mano en su boca antes de que terminara de hablar
-no phoebe no, no te aloques… aun no pierdo mi cordura-
me quito mi mano de su boca
-entonces él te abrazo? Que te dijo? Que hiciste tú?- definitivamente quería saberlo todo
-cielos phoebe deberías ser reportera- me siguió mirando –estaba bien… el me abrazo a mí, dijo que era el último abrazo bla bla bla todas esas ridiculeces que es típico de él-
- y luego?-
-y luego aparecieron ustedes y fin del cuento-
-como te sentiste cuando te abrazo?- su pregunta me puso nerviosa
-bueno… como… como… pues… como tú lo estarías si te abrazara el plumero francés- se sonrojo un poco
-entonces… nerviosa y feliz-
-no… bueno… - exhale rindiéndome –bueno sí… me sentí nerviosa, feliz y… me hizo darme cuenta que…- me rasque la cabeza. No era de esas chicas que se la pasa platicando todo el tiempo de sus sentimientos amorosos ni nada por el estilo.
-quee…- me dijo para que continuara
-que lo sigo amando, punto final, cambiemos de tema quieres?-
-vale- paso su mano por su boca para esconder una sonrisa -a que preparatoria iras?-
-amm… a una que está muy lejos, de hecho uno de los requisitos es quedarme en las habitaciones estudiantiles de ahí- su cara se volvió algo triste y rápidamente le dije –pero no te preocupes nos podemos ver los fines de semana… igual podemos quedarnos a dormir en la casa de la otra y todas esas cosas que te gusta hacer-
le saque una sonrisa pero no cambio su semblante –y tu a cual iras?-
-bueno también la mía estará algo lejos pero como tú dices, nos podemos ver. Cuál es su nombre?-
Bien el nombre si se lo podía decir, al fin de cuentas no sabría el nombre de qué escuela le estaba hablando.
-se llama "Talent Unlimited", un nombre ridículo lo sé, casi me rio cuando lo leí, también tiene clases de arquería y…-
-que!?- me interrumpió, la mire, no había visto su cara, estaba como… pálida, sorprendida, dudosa, feliz no sé, como que todos los sentimientos encontrados.
-que hay clases de arque…-
-no eso no… el nombre de la preparatoria- su tono era urgente, muy raro en phoebe
-dije Talent Unlimited, porque?-
-coño- se paro y dio un par de vueltas antes de volverse a sentar, mis alertas se dispararon, presentí que ella sabía algo…
-conoces el sitio?!- le pregunté, sorprendida y alarmada a la vez, ella tardo en contestarme.
-si- tembló su voz
-que sabes de este?-
-me imagino que lo mismo que tú-
Nos miramos a los ojos… y lo pude sentir. Estábamos en la misma situación….
o.O.o
Nota de autora: la imaginación es la principal fuente de esta historia ^ ^ y espero que les este gustando, cualquier duda o comentario son bien aceptados :D
Cual creen que es problema que tienen en común estas simpáticas chicas?... solo en el próximo capítulo lo sabrán ;)
Hasta la próxima!
saluditos! \(·u·)/
